HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
Para conmemorar el 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio: Te incluimos un Test de Conducta Suicida para su autoaplicación
Nota redactada por: Psicóloga Violeta Gutiérrez
Según resultados de la Ensanut Continua 2023, en México, el 7.6% de la población adolescente y 7.7% de la población adulta pensó alguna vez en suicidarse. La prevalencia de intento de suicidio alguna vez en la vida fue de 6.5% en adolescentes y 3.5% en adultos, y 3.1% en adolescentes y 0.6% en adultos para los últimos 12 meses. Las mujeres reportaron la mayor prevalencia en comparación con los hombres, tanto en pensamiento como en intentos de suicidio.
Los hallazgos de la Ensanut Continua 2023 confirman la tendencia de incremento en la prevalencia de la conducta suicida a nivel nacional, especialmente en los grupos etarios más jóvenes. Los adolescentes tuvieron un incremento en intentos de suicidio de más de 600% desde la Ensanut 2006 (cuando la prevalencia fue de 1.1%) y más del doble que la prevalencia inmediatamente antes de la pandemia por Covid-19 (prevalencia de 3.9% en la Ensanut 2018),9 mientras que la Ensanut 2021 reportó una prevalencia nacional de 5.3% también para adolescentes.14 Para los adultos, la prevalencia de 3.5% de intentos en este estudio incrementó únicamente un poco desde la estimación de 2.7% en la Encuesta Mexicana Nacional de Comorbilidad en 2001-2002.
El suicidio se puede prevenir
Las medidas clave de prevención del suicidio basadas en evidencia incluyen restringir el acceso a medios para suicidarse (por ejemplo, armas de fuego, pesticidas, etc.), políticas de salud mental y reducción del alcohol, promoverque los medios de comunicación informen sobre el suicidio de manera responsable. El estigma social y la falta de conciencia siguen siendo barreras importantes para buscar ayuda para el suicidio, lo que pone de relieve la necesidad de alfabetización en salud mental y campañas contra el estigma.
Los signos de advertencia de que alguien puede estar en riesgo de quitarse la vida incluyen:
• Hablar de querer morir o desear matarse.
• Hablar de sentirse vacío o desesperado, o de no tener motivos para vivir.
• Hablar de sentirse atrapado o pensar que no hay ninguna solución.
• Sentir un dolor físico o emocional insoportable.
• Hablar de ser una carga para los demás.
• Alejarse y amigos.
• Regalar posesiones importantes.
• Decir adiós a amigos y familiares.
• Poner sus asuntos en orden, como hacer un testamento.
• Asumir grandes riesgos que podrían resultar en la muerte, como conducir extremadamente rápido.
• Hablar o pensar en la muerte con frecuencia.
Otros signos de advertencia graves de que alguien puede estar en riesgo de intentar suicidarse incluyen:
• Mostrar cambios extremos en el estado de ánimo, pasando repentinamente de estar muy triste a sentirse muy tranquilo o feliz.
• Hacer planes o buscar formas de suicidarse, como buscar métodos letales en línea, acumular pastillas o comprar un arma.
• Hablar de sentirse muy culpable o avergonzado.
• Consumir alcohol o drogas con más frecuencia.
• Mostrarse ansioso o agitado.
• Cambiar los hábitos alimenticios o de sueño.
• Mostrar furia o hablar de buscar venganza.
Te damos 5 sugerencias para ayudar a alguien con dolor emocional:
1. PREGUNTA: “¿Estás pensando en suicidarte?” No es una pregunta fácil de hacer, pero los estudios muestran que preguntar a las personas en riesgo si tienen pensamientos o deseos de morir o de matarse no aumenta los suicidios ni los pensamientos suicidas.
2. MANTÉNLA A SALVO: Reducir el acceso de la persona con pensamientos suicidas a ciertos objetos o lugares sumamente letales es parte esencial de la prevención del suicidio. Si bien hacer esto no es fácil, preguntarle a la persona en riesgo si tiene algún plan de hacerse daño y desactivar o eliminar cualquier medio letal puede marcar la diferencia.
3. ESTA PRESENTE: Escuche atentamente para enterarse de lo que la persona en riesgo está pensando y sintiendo. De hecho, las investigaciones sugieren que reconocer y hablar sobre el suicidio puede reducir los pensamientos suicidas en lugar de aumentarlos.
4. AYÚDALA A ESTABLECER UNA CONEXIÓN: Guarde el número de la Línea de Prevención del Suicidio y Crisis (988) en su teléfono celular para que los tenga a mano cuando los necesite. Usted también puede ayudar a la persona con pensamientos suicidas a establecer una conexión con una persona de confianza, como un miembro de la familia, un amigo, un asesor espiritual o un profesional de la salud mental.
5. MANTÉNTE COMUNICADO: Mantenerse en contacto con la persona después de que tuvo una crisis o después de haber sido dada de alta de su tratamiento puede marcar la diferencia. Los estudios han demostrado que el número de muertes por suicidio disminuye cuando alguien da seguimiento con la persona en riesgo.
Escala de Riesgo Suicida de Plutchik Auto aplicable (Risk of Suicide,RS)
Instrucciones: Las siguientes preguntas tratan sobre cosas que ha sentido o hecho.
Por favor conteste cada pregunta con un SI o NO
1 . ¿Toma de forma habitual algún medicamento como aspirinas o pastillas para dormir?
2. ¿Tiene dificultad para conciliar el sueño?
3. ¿A veces nota que podría perder el control sobre sí misma?
4. ¿Tiene poco interés en relacionarse con la gente?
5. ¿Ve su futuro con más pesimismo que optimismo?
6. ¿Se ha sentido alguna vez inútil o inservible?
7. ¿Ve su futuro sin ninguna esperanza?
8. ¿Se ha sentido alguna vez tan fracasada que sólo quería meterse en la cama y abandonarlo todo?
9. ¿Está deprimida ahora?
10. ¿Está separada, divorciada o viuda?
11. ¿Sabe si alguien de su familia ha intentado suicidarse alguna vez?
12. ¿Alguna vez se ha sentido tan enfadada que habría sido incapaz de matar a alguien?
13. ¿Ha pensado alguna vez en suicidarse?
14. ¿Le ha comentado a alguien, en alguna ocasión, que quería suicidarse?
15. ¿Ha intentado alguna vez quitarse la vida?
Interpretación: Cada respuesta afirmativa suma un punto. La puntuación de la escala oscila entre 0 y 15. A mayor puntuación, mayor riesgo. La validación en español identifican como valor de riesgo una puntuación igual o mayor a 6.
Contacto: Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez
Instagram @Psicologagutierrez
HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
¿Cuál es la diferencia entre un Psicólogo y un Psiquiatra y a cuál debo acudir? Aquí te lo cuento
Redacción Psicóloga Violeta Gutiérrez, 12 de marzo de 2026
Qué hace un Psiquiatra
La especialidad de la psiquiatría se ocupa del estudio, prevención, evaluación, diagnóstico, tratamiento y la rehabilitación de los problemas de salud mental. Soy consciente de que esta descripción puede asustar a muchas personas que no quieren sentirse enfermas y rechacen la idea de acudir a un psiquiatra. Pero, dime ¿a dónde acudirías si hay un alimento que te ha sentado mal, te sale una mancha en la piel o tienes algún dolor? ¿Acaso no acudirías al médico? Quizás no sea nada importante, pero si es un problema tratable, mejor hacerlo cuanto antes. Por tanto, ¿por qué no ir también al médico si os encontráis nerviosos, extremadamente preocupados, tristes u obsesionados? El beneficio de ir y el riesgo de no ir es el mismo.
Cómo trabaja un Psiquiatra
Un psiquiatra tiene unas herramientas muy rudimentarias: la principal es la palabra, al igual que el psicólogo. El psiquiatra va a conversar contigo, como lo hace el psicólogo, para entender qué te pasa y cómo poder ayudarte. Generalmente son necesarias entre una y dos horas de entrevista para poder establecer un diagnóstico y acordar contigo un plan de tratamiento. El plan del tratamiento no tiene por qué necesariamente incluir un medicamento, como la mayoría de las personas creen. Lo que sí es cierto es que el psiquiatra, como médico, puede prescribir medicación a las personas que se pueden beneficiar de ella. Más adelante, veremos cómo se realiza el proceso de prescripción.
Qué hace un Psicólogo Clínico
Un psicólogo clínico generalmente ofrece tratamientos de psicoterapia a pacientes que previamente ha evaluado o han sido derivados por otros profesionales (médicos de familia, psiquiatras o tutores académicos). Los psicólogos clínicos, además de psicoterapia individual, pueden hacer terapia de pareja o terapia de familia. Algunos psicólogos clínicos se han subespecializado y son neuropsicólogos clínicos y realizan evaluaciones neuropsicológicas. Solo los psicólogos especialistas en psicología clínica son los que pueden desarrollar su actividad en los centros, establecimientos y servicios del Sistema Nacional de Salud.
Cómo trabaja un Psicólogo Clínico
Al igual que el Psiquiatra, el Psicólogo Clínico se va a valer de la palabra para poder realizar su trabajo. Las evaluaciones diagnósticas las va a hacer fundamentalmente mediante una entrevista clínica (una conversación con el paciente). La intervención terapéutica también va a tener como pilar la palabra, que puede complementar con algunos ejercicios. Estos ejercicios pueden ser de meditación o relajación, de escritura terapéutica, de realización de un diario o registros o de imaginación guiada, entre otros. Con los niños el trabajo de un Psicólogo Clínico Infantil suele ser algo distinto. Al tener menor capacidad de comunicación verbal, se utilizan otros medios como el dibujo o el juego. El psicólogo infantil va a tener también muy en cuenta todo aquello que los padres o cuidadores principales puedan aportar sobre el niño.
Diferencias entre un Psicólogo y un Psiquiatra
Como decíamos anteriormente, esta es la principal pregunta que nos hacen muchos pacientes y muchas personas fuera de la consulta cuando se enteran que somos psicólogos o psiquiatras. ¿Cuál es la diferencia entre un psiquiatra y un psicólogo?
La principal diferencia entre psicólogos y psiquiatras, y que más peso tiene, es que el psiquiatra es médico y el psicólogo es psicólogo. Por tanto, como médico, el psiquiatra puede prescribir medicación y puede solicitar distintas pruebas diagnósticas. El tipo de pruebas diagnósticas que puede solicitar un psiquiatra son: análisis de sangre, análisis de orina, pruebas de imagen (radiografías, escáner, resonancia magnética), ECG, EEG, estudios del sueño o interconsultas con otras especialidades médicas. Estas pruebas no se solicitan para confirmar el diagnóstico de un trastorno mental, sino que sirven para: Descartar determinadas enfermedades médicas que cursan con síntomas similares a los trastornos mentales, por ejemplo, descartar hipertiroidismo cuando haya ansiedad e insomnio. Conocer si la medicación prescrita o el estilo de vida ha interferido de alguna manera en su salud física, por ejemplo, monitorizando el peso y las cifras de colesterol.
¿Quién puede medicar: el psiquiatra o el psicólogo?
Esta es otra pregunta con la que nos encontramos a diario: personas que confunden a un psiquiatra con un psicólogo y llaman psicólogo a un profesional que le prescribió una medicación. En España, los psicólogos no pueden prescribir medicación de ningún tipo, mientras que los psiquiatras pueden prescribir cualquier medicación porque antes de psiquiatras, son médicos. Los psicólogos no pueden prescribir medicación, mientras que los psiquiatras pueden prescribir cualquier medicación.
La prescripción de medicación es una forma de tratamiento clave para muchos trastornos mentales. En los últimos 30 años se han producido avances importantísimos y los tratamientos actuales son muy seguros, bastante eficaces y muy bien tolerados por los pacientes. Es cierto que los casos más graves son los que más se benefician de un tratamiento farmacológico. Pero, en muchos casos leves, la medicación también puede marcar una diferencia muy importante y ayudar muchísimo a la persona que está siendo tratada. Los psicólogos clínicos, que trabajan codo a codo con los psiquiatras, saben cuándo derivar a su paciente a un psiquiatra para que pueda ofrecerle un tratamiento farmacológico. Cuándo pedir cita con un psiquiatra. En general, recomendamos pedir cita con un psiquiatra en los siguientes casos:
si tienes un síntoma definido (como insomnio, crisis de pánico, llanto frecuente o problemas de concentración) que causa un malestar significativo.
Cuándo pedir cita con un psicólogo
¿Puedo tratarme con un psiquiatra y un psicólogo a la vez?
Claro que puedes tener un tratamiento combinado con psiquiatra y psicólogo. De hecho, es una práctica muy habitual y muy recomendable en muchos casos. La visión de dos profesionales de un mismo problema puede ser muy enriquecedora y ayudar más al paciente. Esto es posible cuando los dos profesionales trabajan en equipo, se coordinan, se conocen y se compenetran bien. Por supuesto, es más sencillo si ya se conocen y trabajan en el mismo centro.
MTF. Violeta Gutierrez Solís
Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez
Instagram @psicologagutierrez

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El empoderamiento de las mujeres: uno de los objetivos claves en este 8M
Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 05 de marzo de 2026
Este 8 de marzo (8M), Día Internacional de la Mujer, es una jornada de lucha y reflexión, no de celebración. Se busca visibilizar y exigir la equidad de género real, erradicar la violencia machista, feminicidios y brechas salariales, así como garantizar derechos laborales, económicos, reproductivos y de seguridad para todas las mujeres.
Principales objetivos del 8M:
El empoderamiento es un proceso mediante el cual individuos o grupos adquieren la capacidad y los medios para tomar decisiones autónomas y ejercer control sobre sus propias vidas. Este concepto se popularizó en los años 60, especialmente en el movimiento afroamericano y en la teoría de Paulo Freire, que enfatizaba el desarrollo de la conciencia crítica. En el contexto de los movimientos de mujeres, el empoderamiento de la mujer se refiere tanto a la toma de poder individual, fortaleciendo la autoestima y la capacidad de elección, como al poder colectivo para cambiar las relaciones de género en diversas esferas.
Conseguir la igualdad de género requiere un enfoque multifacético que aborde tanto el empoderamiento individual como el colectivo. A nivel individual, se trata de fomentar la autoconfianza, la independencia económica y la capacidad de tomar decisiones. A nivel colectivo, es crucial transformar las estructuras económicas, políticas, jurídicas y socioculturales que perpetúan la desigualdad. La educación, las políticas de igualdad de género en el trabajo y la participación activa en procesos de toma de decisiones son esenciales para avanzar hacia una sociedad más justa.
El empoderamiento de la mujer es fundamental para alcanzar la igualdad, el desarrollo y la paz, como lo destacó la Declaración de Pekín en 1995. Empoderar a las mujeres significa no solo mejorar sus condiciones de vida individualmente, sino también impulsar cambios sociales profundos que beneficien a toda la comunidad. Cuando las mujeres tienen igualdad de acceso al poder y los recursos, toda la sociedad se beneficia de una mayor justicia social, económica y política.
Tipos de empoderamiento:
Los principios del empoderamiento giran en torno a la adquisición de poder y control sobre la propia vida y la capacidad de hacer elecciones. A continuación, se detallan algunos principios fundamentales:
Mujeres en liderazgo y STEM
El empoderamiento se refleja en la importancia de las mujeres en liderazgo, mujeres en STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), y mujeres importantes en la historia. Han allanado el camino para la igualdad de género en el trabajo y han inspirado a nuevas generaciones de mujeres científicas y mujeres activistas.
El empoderamiento es un proceso esencial para que individuos y grupos adquieran autonomía y control sobre sus vidas. Fomenta la autoestima, la independencia económica y la capacidad de tomar decisiones, tanto a nivel individual como colectivo. Al transformar las estructuras que perpetúan la desigualdad, se promueve una sociedad más justa. El empoderamiento de la mujer es clave para el desarrollo social, económico y político, beneficiando a toda la comunidad y contribuyendo a una mayor justicia social y igualdad de género en el trabajo. A través de la educación, la sensibilización y el apoyo a las mujeres en liderazgo, podemos avanzar hacia un futuro donde todas las mujeres tengan las oportunidades y los recursos necesarios para prosperar.
MTF. Violeta Gutierrez Solís
Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez
Instagram @psicologagutierrez

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¿Qué es la Enuresis y la Encopresis y por qué solo afecta a niños y niñas? Aquí te lo cuento
Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 26 de febrero del 2026
Los trastornos de eliminación enuresis (orina) y encopresis (heces fecales), son muy característicos de la infancia. Pueden tener causa orgánica o psicológica y, en los dos casos, tienen tratamiento. La terapia psicológica para la enuresis y encopresis comprende la enseñanza para lograr controlar los esfínteres, psicoterapia y diversas recomendaciones para los padres de su hijo afectado, poder afrontar la situación, encontrando soluciones. Las manifestaciones orgánicas están relacionadas con patologías genitourinarias: estructural, infecciosa y neurológica, así como uropatía obstructiva, espina bífida y cistitis.
La enuresis es el escape involuntario de la orina durante el transcurso de la noche; la incapacidad de poder retenerla durante el día se denomina incontinencia diurna. Consiste en la aparición de una emisión repetida de la orina en la cama o en la ropa, una vez superados los cuatro años de edad, tiempo en el que el niño debería haber adquirido la continencia urinaria. Para hablar de enuresis también tenemos que hablar de frecuencia: este tipo de incontinencia tiene que ser de dos episodios semanales al menos durante tres meses consecutivos. Hay dos ejemplos de enuresis: la primaria y la secundaria. La diferencia primordial entre ambas es que, en la enuresis primaria, el niño nunca ha llegado a conseguir el control de la orina, mientras que en el la secundaria sí que lo han conseguido, aunque durante un periodo corto de tiempo, unos pocos meses como mucho.
La encopresis, es la evacuación repetida de heces en cualquier lugar inadecuado que no sea el retrete, como en el suelo o la ropa. Y se produce por lo menos una vez a la semana durante tres meses seguidos. La edad a partir de la cual puede considerarse encopresis, son los cuatro años. Casi en un 70% de los casos, la enuresis no está diagnosticada. Por regla general, la enuresis es el trastorno de la eliminación más común, y está más investigado. Este trastorno ocurre por igual en menores de ambos sexos, sin embargo, la encopresis es más frecuente en niños. La enuresis nocturna afecta al 15% de los niños de cinco años. A un 3% de los niños de cuatro años se les escapan las heces una vez por semana y, a los siete años, la encopresis tiene una prevalencia del 2,3% en los niños y del 0,7% en las niñas. Se sabe que un tercio de los niños con encopresis sufre también enuresis nocturna, un 20% enuresis diurna y un 10% de las niñas padecen infecciones urinarias recurrentes.
La mayoría de los niños aprenden a controlar los esfínteres entre las edades de 2 y 4 años, y después, es normal que se presenten episodios de incontinencia en la etapa de entrenamiento. Deben ser los padres los que, poco a poco, vayan introduciendo al niño en la independencia de hacer sus necesidades de forma autónoma. Con el transcurso del tiempo, el niño se siente cada vez más seguro para adquirir el hábito hasta que se convierte en un acto aprendido.
En el caso de la enuresis, las causas que la originan pueden ser factores hereditarios, o sea, que alguno de los miembros de su familia también haya pasado por la misma situación, o bien, por factores emocionales, donde puede ser que el niño esté pasando por un estrés emocional derivado de un cambio o situación nueva, como el divorcio de los padres, un cambio de colegio o la llegada de un nuevo hermano. En el caso de la encopresis, la causa mayor es haber obligado al pequeño a contener sus heces cuando no estaba preparado para ello, por miedos particulares del niño, por problemas emocionales, por dolor al evacuar, o puede que sea por falta de intimidad y esto provoque que se reprima.
El trastorno enurético puede tener origen orgánico por afecciones urológicas, irritaciones o cistitis, pero también a que la capacidad funcional de la vejiga esté disminuida, lo que implica que los niños enuréticos necesiten ir más con más asiduidad al baño. Cuando un niño de más de cuatro años orina durante la noche y fuera del retrete, es importante acudir al pediatra para que descarte cualquiera de las causas orgánicas mencionadas. Una vez descartadas, si se determina que la enuresis tiene un origen psicológico, se hace necesario acudir a un profesional de la psicología.
Las causas psicológicas que están detrás de la enuresis pueden ser diversas: falta de aprendizaje del niño porque no se le ha enseñado de forma correcta, insensibilización de la piel a la humedad, favorecida o provocada por usar pañales hasta edades avanzadas, etc. También puede haber un interés del niño por conseguir una reacción de sus padres, para obtener algo, que por regla general es su atención. O problemas emocionales, como cambio de casa, de colegio, la separación de los padres o el nacimiento de un hermano pequeño; en conclusión, cualquier factor que altere el entorno del niño. Y detrás de las causas de la encopresis puede estar el estreñimiento: los niños retienen tanto las heces que la presión del colon vence al esfínter y se producen evacuaciones no deseadas.
Los niños ocultan que tienen problemas de continencia por miedo o vergüenza la reacción de sus padres. Para que los pequeños puedan superarlo, lo primero es no mostrarse enfadado con la situación y hacerles conscientes del problema. El hecho de que el niño sepa por lo que está pasando ayudará a que el tratamiento sea más eficaz. Con la enuresis, se deberá reducir unas horas antes de ir a dormir la ingesta de líquidos, pero no evitarla, dado que la finalidad es que contenga la vejiga. Si también hubiese pérdidas por el día, se puede usar un horario miccional donde se establezca que se orine al menos 6 veces. Se puede elaborar un calendario miccional, donde aparezca las noches secas y las húmedas. Una visión progresiva puede ser un factor motivador en el tratamiento, y en el caso de que intervenga un terapeuta, que vea el avance. Los padres han de tomar una postura positiva con el niño para no ocasionarle emociones negativas que perjudiquen su situación. Tener una postura caótica o darle demasiada importancia a la situación, hará que el niño entre en tensión y no avance en su recuperación.
Para establecer un diagnóstico concreto, un pediatra debe determinarlo, realizar un estudio y descartar que estas etapas de pérdida se deban a problemas somáticos o fisiológicos. Una vez descartadas estas suposiciones, se puede afirmar que el pequeño, dependiendo de qué tipo de incontinencia se trate, pueda presentar alguno de estos trastornos.
Un tratamiento terapéutico va a ser siempre la mejor ayuda tanto para los padres como para el niño, estableciendo diálogo desde el respeto y la empatía, porque cada persona se desarrolla a un ritmo específico. Con tiempo, los pequeños pasarán esta fase. La ayuda psicológica es de vital importancia en estos casos.
MTF. Violeta Gutierrez Solís
Contacto: Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez
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