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La importancia de la salud mental

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Este 20 de mayo se celebró el día del Psicólogo y las Psicóloga.

Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez Solís

Maestra en Terapia Familiar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce la importancia de la salud mental a pesar del estigma que aun existe. La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. La salud mental es parte fundamental de una persona, ya que puede afectar aspectos específicos de la vida escolar y laboral de los individuos, además de provocarles sentimientos de angustia, desesperación y tristeza entre otros.

En ese contexto, el suicidio está catalogado como la segunda causa de muerte en el grupo de personas de 15 a 29 años de edad, de acuerdo al Instituto Nacional de Salud Pública (INSP). En México, la tasa de casos de depresión entre los años 2017-2022 aumentó aproximadamente un 36 por ciento, con un total de 2035 casos reportados el 2021 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Ante esto, la OMS creó el Plan de Acción sobre la Salud Mental 2013-2023 cuyo fin es “alcanzar la equidad a través de la cobertura sanitaria universal” con acciones claras, indicadores y metas para los estados miembros. Todo en un esfuerzo conjunto para aumentar la calidad de vida de las personas. Este 20 de mayo fue el del Psicólogo y la psicóloga en México.

¿Cómo se encuentra México respecto a la salud mental?

En nuestro país, la Secretaría de Salud cuenta con el Programa de Salud Mental 2018 -2024 cuyo objetivo principal es el incremento de las unidades de psiquiatría en hospitales generales, así como las villas de transición hospitalaria, además de considerar la atención y la reparación de las implicaciones de la enfermedad mental. Sin embargo, el mexicano no asiste al psicólogo.

Aun hay mucho tabú y desconocimiento sobre el proceso de ir al psicólogo ya que gran parte de la sociedad que cree que van al psicólogo sólo los que están locos. Piensas en ir al psicólogo generalmente cuando las herramientas y habilidades que tienes ya no son suficientes. Cuando ya intentaste todo, cuando estás en crisis y se te ocurre, solamente se te ocurre, pero no asistes a un psicólogo.

Hay un psicólogo por cada 300 mil habitantes en nuestro país. Además, el mexicano no asiste a los servicios deterapias psicológicas, debido a una cultura en la que ir al psicólogo no está bien visto, y es preferible acudir con unchaman, con el que te lee las cartas o con un sacerdote para tratar problemas o temas que lo afectan anímicamente.

Ir al médico cuando te duele una el estómago o sientes un cualquier malestar físico es una acción completamente normalizada, vas a cientos de especialistas en la parte médica, pero cuando te duelen las emociones no acudes con nadie. Se lo cuentas a amigos o a tu pareja, pero la mayor parte del tiempo no se atiende la parte de la salud mental.

Es necesario contar con profesionales de salud mental dentro de escuelas y programas gubernamentales, con el fin de detectar comportamientos que no son saludables en los niños para poder detectar cualquier situación en etapas tempranas de prevención y recibir con esto una atención psicológica adecuada.

En el intento de suicidio intervienen dos grandes factores: la salud mental y la familia. El segundo factor es vital, pues la familia debe ser consciente de la importancia de un tratamiento adecuado para el paciente. Además, no existen campañas adecuadas o que sean más notorias en cuanto a la salud mental, que se deberían de generar desde edades tempranas como el jardín de niños, primarias y secundarias

Por tanto, la intervención de un profesional de la salud mental en la vida de una persona debe ser considerada como parte de su desarrollo integral. “Es para cuando necesitas una ayuda, cuando sientas que estás solo, cuando sientas que necesitas a alguien que te escuche, que te apoye, alguien que te haga ver la luz, pero eso no quiere decir que estés loco”, concluyó Martínez León.

Como normalizar la salud mental

Habla más abiertamente sobre tu condición. Las historias que a menudo escuchamos sobre la salud mental suelen ser versiones extremas o resumidas de la historia de una persona. Compartir con regularidad tus experiencias puede ayudar a los demás a entender lo que es padecer una enfermedad mental y reducir el estigma.

Expresa abiertamente que acudes a consulta psicológica. De la forma más tranquila y natural, no debes tener miedo ni vergüenza de compartirlo y comentarlo con tus seres queridos, tal vez alguien que este pensando en acudir se anima al saber que tu ya lo hiciste y te sientes mejor, podrías estar salvando una vida en ese momento, se tiene que ir rompiendo con el estigma de que a terapia psicológica solo van los locos.

Organiza o participa en un grupo de apoyo. Los grupos de apoyo locales o en Internet construyen comunidad. Si te involucras, es probable que conozcas a otras personas que están pasando por problemas similares y que tengan una manera consistente de obtener la ayuda y el estímulo que necesitas.

Para finalizar esta nota quiero felicitar a cada uno de los psicólogos y las psicólogas que con entusiasmo, empatía y compasión, acompaña a las personas en su camino a través del dolor. Gracias por su labor titánica, que se ha establecido, como cada vez más necesaria e importante después de la pandemia.

 

Contacto: Teléfono 6484694143

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Instagram: @psicologagutierrez

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Signos, síntomas y prevención del abuso sexual infantil en México

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 21 de mayo del 2026

Durante el primer trimestre de 2026, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) registró más de 24,000 delitos contra menores de edad (0 a 17 años). De estos, el abuso, acoso y violación sexual representaron una de las categorías principales. En promedio nacional, se reportaron alrededor de 787 carpetas diarias por delitos de género. Contexto y estadísticas clave. El panorama oficial indica que la violencia sexual es un problema estructural en el país, afectando principalmente a mujeres y niñas: Víctimas de género:

Durante los dos primeros meses de 2026, el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la CDMX reportó una tasa de 214 carpetas de investigación por delitos de género por cada 100 mil habitantes, destacando entidades como la Ciudad de México.

Abuso Infantil: Los datos de niñez indican que más del 86%de las víctimas menores de edad en delitos sexuales son mujeres. En el marco del Día Internacional contra la Explotación Sexual Infantil, se contabilizaron decenas de casos de pornografía y captación mediante redes de trata.Cifra negra: Las estimaciones nacionales del INEGI advierten que la incidencia real supera por mucho a las cifras oficiales, ya que más del 90% de los delitos sexuales no se denuncian por desconfianza en las autoridades o miedo a la revictimización.

Herramientas de apoyo y denuncia Si tú o alguien que conoces necesita ayuda inmediata, puedes comunicarte a los siguientes recursos: Emergencias Nacionales: Línea 911 para atención de emergencias y canalización a instancias de protección de la mujer y las infancias.

El abuso sexual infantil no es un problema nuevo, sino una de las formas de maltrato infantil que acompañó al desarrollo del hombre durante toda su historia. Aparece en la literatura, en el cine y frecuentemente en noticias periodísticas. Es el más escondido de los maltratos y del que menos se conoce, tanto en el ambiente médico legal como en el social. El abuso sexual infantil no ocurre solo en poblaciones marginales, sino que abarca todas las culturas y todas las clases sociales. La estimación de mayor demanda que hay en la actualidad se debe a que recién ahora las personas involucradas se están animando a denunciarlo, lo que se refleja en una mayor cantidad de consultas, tanto en el nivel hospitalario como en el privado. En América latina, 1 de cada 5 niños son abusados por un familiar cercano; en más del 50% hay evidencias de situaciones incestuosas; el 80% son amigos, vecinos o parientes.

Definición de abuso sexual: Cualquier solicitud o ejercicio de contacto, caricias, juegos o toqueteos, en los que al menos uno de los implicados no desea, conoce o carece de conciencia de lo que está pasando y que se obtiene por la fuerza o la ascendencia con la víctima.

Los signos o síntomas pueden variar dependiendo de la edad y la clase de abuso. Para el caso de los más pequeños -niños menores de 8 años- existen algunas características físicas y psicológicas que nunca deben pasarse por alto:

Revisar su cuerpo frecuentemente: identificar cualquier anormalidad en las zonas íntimas como enrojecimiento, inflamación, brotes, infecciones urinarias repetitivas y flujo.
Síntomas de ansiedad: pesadillas repetitivas, alteraciones del sueño, distracción o ensimismamiento, cambio en los patrones alimentarios o desgano, no poder tragar y cambios repentinos del estado de ánimo. Hay que tener en cuenta que durante las etapas del crecimiento algunos de estos cambios son normales, pero cuando son repentinos por lo general pueden considerarse un signo de alarma.
Interés súbito por temas sexuales: conductas auto estimulatorias, juegos de características sexuales o dibujos, preguntas de índole sexual.
Nuevos temores: miedo a lugares o personas que antes no se presentaban, no querer quedarse con algún adulto o cuidador.
Otros síntomas: Mencionar que tienen secretos o amigos especiales, que aparezca con juguetes o dinero que habitualmente no tienen ni pueden conseguir.
En cuanto a los adolescentes víctimas de abuso sexual, según la especialista, pueden presentar episodios de depresión: hablar de muerte o suicidio o autolesionarse, descuidar sus estudios y el aspecto personal. Sufren además desórdenes alimenticios, abuso de licor de drogas, promiscuidad y temores repentinos como a quedarse solos con alguien o en algún lugar en específico.

La prevención es fundamental y resulta tarea de los padres y cuidadores de los menores y adolescentes. Ante las alertas se recomienda:

Ser cuidadoso con quién se deja a sus hijos. Los depredadores sexuales por lo general son cercanos a algún entorno de sus víctimas.
Supervise el acceso a internet de los niños, así evitará que tenga contacto con personas extrañas y material inadecuado.
Si va de paseo o algún campamento, verifique la información de cada uno de los encargados, siempre que regrese de sus actividades pregúntele cómo le fue, con quién estuvo, qué hizo.
De acuerdo con la edad, es importante que tengan algún conocimiento sobre la sexualidad. Los menores de 8 años deben saber cuáles son los genitales, que nadie los puede tocar o quitar la ropa y explicarles que no deben dejarse manipular o amedrentar con regalos o amenazas.
Hable abiertamente sobre sexualidad con ellos y permita que hagan preguntas. Incentive siempre en los niños a que comenten cualquier situación que los haga sentir incómodos o vulnerables.
Si sospecha que un menor es víctima de abuso mantenga la calma e informe a las autoridades.
Brinde apoyo al menor, crea en su denuncia, no lo juzgue, rechace o culpe.

Estas señales son algunos indicadores y es difícil tener la certeza de abuso solo con estos indicios. Si los padres tienen sospechas o el menor o adolescente habla sobre conductas inapropiadas, lo más recomendado es que el menor sea evaluado por su medico pediatra, asi como la atención psicológica.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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Estudio revela el potencial terapéutico de la psilocibina en el tratamiento de depresión, ansiedad o estrés postraumático

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Psicóloga: Violeta Gutiérrez Solis, 14 de mayo 2026

La psilocibina, sustancia activa que se halla en los hongos alucinógenos, está siendo objeto de estudios recientes debido a su potencial para el tratamiento de los trastornos mentales como la depresión, la ansiedad o el estrés postraumático. En un estudio experimental en curso, que está realizando un equipo de investigadores de la Universidad de Washington (EE UU) y del que se han publicado las primeras conclusiones en la revista Nature, se está explorando cómo esta sustancia puede afectar a la conectividad cerebral y promover cambios positivos en la forma en que las personas procesan sus emociones.

El equipo investigador reclutó a siete adultos sanos de 18 a 45 años del campus de Medicina de la Universidad de Washington. Los voluntarios se inscribieron de marzo de 2021 a mayo de 2023, con la obligación de haber tenido al menos una exposición anterior a sustancias psicodélicas o drogas alucinógenas (por ejemplo, psilocibina, mezcalina, ayahuasca o LSD), pero sin exposición en los últimos 6 meses. Se les realizó resonancias magnéticas antes, durante y tres semanas después de que tomaran una dosis alta (25 mg) de psilocibina. Además, los participantes también recibieron una cantidad adicional entre 6 y 12 meses después. Los voluntarios ofrecieron puntuaciones más altas en todas las dimensiones del cuestionario de experiencia sobre el uso de psilocibina con respecto al uso de un placebo (40 mg de metilfenidato), resaltando la experiencia mística, el estado de ánimo positivo o el sentimiento de trascendencia.

Los especialistas han realizado un descubrimiento significativo al observar que la psilocibina provoca una alteración temporal en una red esencial de regiones cerebrales que están profundamente involucradas en procesos de pensamiento introspectivo. Estas áreas del cerebro son fundamentales para actividades como la ensoñación, donde la mente divaga y crea imágenes y escenarios, así como para la memoria, que nos permite recordar experiencias pasadas y reflexionar sobre ellas. Los resultados de esta investigación no solo arrojan luz sobre los efectos psicoactivos de la psilocibina en la actividad cerebral, sino que también ofrecen una comprensión más profunda de cómo esta sustancia puede influir en la percepción del yo y en la forma en que las personas interactúan con su entorno. A medida que los científicos continúan explorando los mecanismos existentes detrás de estos efectos, se abre la puerta, además, a ampliar el uso de la psilocibina y de otros compuestos similares como herramientas terapéuticas, lo que podría transformar la manera en que abordamos el tratamiento de trastornos mentales en el futuro.

En el presente estudio, el equipo investigador ha analizado, concretamente, cómo la psilocibina afectaba a la conectividad funcional, tanto en el córtex como en el subcórtex. Se ha descubierto que estos cambios eran resultado de la desincronización entre diversas áreas del cerebro. Las modificaciones inducidas por la psilocibina fueron particularmente pronunciadas en lo que se conoce como “red de modo predeterminado” (DMN), que se encuentra vinculada a una región del cerebro denominada hipocampo anterior. Esta área es fundamental para la formación de nuestro sentido del espacio, la percepción del tiempo y la construcción de la identidad personal.

A pesar de su potencial, el uso de la psilocibina no está exento de riesgos, especialmente para aquellas personas con antecedentes de trastornos mentales. Su consumo fuera de un entorno controlado y sin la supervisión de un profesional de la salud puede ser peligroso. Uno de los mayores riesgos es la posibilidad de desencadenar episodios de psicosis, sobre todo en personas con antecedentes de esquizofrenia o trastornos bipolares, efectos que pueden persistir después de que la sustancia haya sido eliminada del organismo. Además, se pueden experimentar efectos secundarios inmediatos como náuseas, ansiedad, ataques de pánico y paranoia. Por ello, según advierten los investigadores, la compra y el consumo de setas alucinógenas de fuentes no reguladas representa un riesgo considerable.

La psilocibina se perfila como uno de los tratamientos más prometedores y revolucionarios para la salud mental en los próximos años, posicionándose como una alternativa real para trastornos resistentes a los fármacos convencionales. Investigaciones recientes, incluyendo ensayos clínicos de fase 3 en 2026, sugieren que la terapia asistida con psilocibina puede proporcionar mejoras rápidas y duraderas con solo una o dos dosis. .La psilocibina está en camino de convertirse en un estándar de atención, pero no como una “pastilla diaria”, sino como un modelo de terapia puntual de alta intensidad.

Puntos clave sobre su estado actualizados al día de hoy 14 demayo de 2026:

Estado Regulatorio y Aprobación: La FDA de EE. UU. ha designado a la psilocibina como “terapia innovadora” (breakthrough therapy) para la depresión resistente, acelerando su revisión. Tras resultados positivos en Fase 3, se espera una posible aprobación definitiva entre finales de 2026 y 2027.

Eficacia en Salud Mental: Estudios muestran eficacia significativa en el tratamiento de:

Depresión Mayor y Resistente: Reducción de síntomas que dura meses, a menudo funcionando cuando los antidepresivos tradicionales fallan.
Ansiedad y Estrés Postraumático (TEPT): Muestra potencial para reducir la ansiedad, especialmente en pacientes terminales.
Adicciones: Evidencia emergente en el tratamiento del trastorno por consumo de alcohol y nicotina.

Mecanismo de Acción: A diferencia de los antidepresivos diarios, la psilocibina que se convierte en psilocina actúa sobre los receptores de serotonina ((5-HT_{2A}), promoviendo la neuro plasticidad y desactivando la “Default Mode Network” red neuronal por defecto, lo que permite reiniciar patrones de pensamiento rígidos. No es uso recreativo: La investigación enfatiza que el tratamiento es terapia asistida con psicodélicos (TAP), lo que implica que el paciente toma la sustancia en un entorno clínico controlado con supervisión profesional, no de manera independiente.

Riesgos y Limitaciones: Aunque segura en entornos controlados, puede ser peligrosa para personas con antecedentes de psicosis, trastorno bipolar o inestabilidad cardíaca. La terapia requiere una preparación cuidadosa y seguimiento profesional para ser efectiva.

 

Contacto: MTF. Violeta Gutierrez Solís

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La maternidad sin un contexto de apoyo y contención, se convierte en una tarea muy difícil de realizar

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 07 de mayo del 2026

Desde la psicología perinatal y la evidencia clínica, sabemos que el bienestar emocional de las madres y sus familias no es un aspecto secundario, sino un pilar fundamental para la salud mental materna e infantil. Por eso, hablar de maternidad en soledad no es una cuestión individual, sino un problema de salud pública y social que nos atraviesa a todos.

La maternidad es una experiencia profundamente transformadora a nivel emocional, psicológico y corporal. Sin embargo, no todas las mujeres la viven en las mismas condiciones. Para muchas madres, criar se convierte en una experiencia marcada por la soledad, la sobrecarga y el agotamiento extremo. Cuando no hay una red de apoyo real, la maternidad puede vivirse como una tarea imposible, no por falta de amor o capacidad, sino por falta de sostén y de manos que nos ayuden a lidiar con esta etapa tan retadora de la vida.

Nuestras madres, y sobre todo nuestras abuelas, criaban de forma muy diferente. No porque fueran mejores o peores madres, sino porque el contexto era radicalmente distinto. La vecina entraba a tu casa sin llamar y se quedaba con el bebé mientras tú hacías la compra. La abuela vivía en el mismo edificio o a dos calles de distancia. Las primas, las tías, las comadres se turnaban para cuidar, aconsejar y ayudar. Nadie esperaba que una madre lo hiciera todo sola. La crianza era un asunto colectivo. Los niños jugaban en la calle mientras varias madres vigilaban desde las ventanas. Si un niño se caía, la primera que llegaba lo levantaba, sin importar de quién fuera. Las comidas se compartían, los consejos fluían de manera natural y nadie te juzgaba por no ser perfecta, porque todas estaban en el mismo barco.

La maternidad en soledad no se limita a las madres que crían sin pareja. Incluye también a mujeres que, aun teniendo pareja, familia o vínculos cercanos, se sienten solas en el ejercicio cotidiano de la crianza. Son madres que no cuentan con apoyo emocional, práctico o mental suficiente para sostener las demandas constantes que implica cuidar a un bebé o a un niño pequeño.

La soledad materna es un factor de riesgo para el desarrollo de ansiedad, depresión perinatal, agotamiento emocional y dificultades en la regulación emocional. No porque la madre “no pueda”, sino porque está expuesta a un nivel de exigencia continuado, sin espacios de descarga ni contención, donde la lista de “deberías” añade aún más peso a su soledad.

Vivimos en una cultura que promueve la idea de que una “buena madre” es aquella que puede con todo. Esta narrativa de autosuficiencia invisibiliza una realidad biológica y psicológica fundamental: el ser humano no está diseñado para criar en aislamiento. Criar siempre ha sido un acto colectivo. De ahí la conocida frase que dice que para criar a un niño hace falta una tribu entera. Sin embargo, pocas veces se añade algo esencial: para que unos padres y especialmente la madre puedan criar, cuidar y amar de forma suficientemente buena, también necesitan ser sostenidos.

La maternidad no debería recaer sobre un solo cuerpo ni una sola mente; necesita una comunidad que acompañe, contenga y cuide a la madre para que ella pueda cuidar. La maternidad activa sistemas neurobiológicos de apego, alerta y cuidado que necesitan descanso, seguridad y apoyo externo para funcionar de manera saludable. Cuando una madre se mantiene durante meses o años en un estado de hiperexigencia, su sistema nervioso entra en modo supervivencia. Clínicamente, esto se traduce en:

Fatiga crónica (está todo el tiempo cansada)
Irritabilidad constante (cualquier cosa la hace estallar)
Dificultades para dormir incluso cuando el bebé duerme
Sensación de estar siempre “en guardia”, como si el cuerpo nunca pudiera bajar la alerta
Disminución de la capacidad de disfrute (las cosas que antes le llenaban dejan de tener sentido)

Uno de los aspectos más invisibles de la maternidad en soledad es la carga mental. La madre no solo ejecuta tareas, sino que piensa, anticipa, organiza y sostiene emocionalmente todo lo relacionado con la crianza. Esta carga mental constante genera un desgaste cognitivo y emocional que muchas veces no es reconocido ni por el entorno ni por la propia madre. Desde la clínica, observamos cómo esta sobrecarga favorece la aparición de pensamientos rumiativos, autoexigencia extrema y sentimientos persistentes de insuficiencia. Cuando no hay con quién compartir decisiones, dudas o miedos, la mente materna no descansa. Una madre emocionalmente desbordada tiene más dificultad para regular sus propias emociones, y esto impacta directamente en la experiencia vincular. Desde la teoría del apego sabemos que para que una madre pueda ofrecer seguridad emocional, ella misma necesita sentirse mínimamente segura y sostenida. Cuando esto no ocurre, pueden aparecer:

Mayor reactividad emocional
Sentimientos intensos de culpa tras episodios de irritabilidad
Sensación de desconexión emocional momentánea
Miedo a “dañar” el vínculo

Uno de los factores que más agrava la maternidad en soledad es la idealización social de la maternidad. Existe una presión implícita para mostrarse feliz, agradecida y plena, incluso cuando el malestar es intenso. Este mandato de felicidad genera silencio. Muchas madres no expresan su sufrimiento por miedo al juicio, a ser etiquetadas como “malas madres” o a preocupar a los demás. Desde la práctica clínica, este silencio es especialmente preocupante, ya que retrasa la búsqueda de ayuda y aumenta el riesgo de psicopatología perinatal.

El acompañamiento psicológico en la maternidad no es un lujo, es una intervención preventiva y reparadora. Espacios donde la madre pueda hablar sin ser juzgada, comprender lo que le ocurre y construir recursos internos y externos son fundamentales.  Además del apoyo profesional, las redes comunitarias, familiares y sociales cumplen un rol clave. No se trata solo de “ayudar con el bebé”, sino de sostener emocionalmente a la madre.

La maternidad en soledad no debería ser normalizada ni romantizada. Es una experiencia que, sin apoyo, puede generar un sufrimiento profundo y sostenido. Como sociedad, necesitamos revisar el lugar que damos a las madres, los recursos que ofrecemos y las expectativas que imponemos. La maternidad nunca fue pensada para vivirse sola. Y está bien admitirlo. Está bien pedir ayuda. Está bien no llegar a todo. Está bien ser una madre imperfecta, cansada y real.

Al final, lo que los hijos necesitan no es una madre perfecta que lo haga todo sola y colapse en el intento. Necesitan una madre presente, humana, que les enseñe con el ejemplo que pedir ayuda es un acto de valentía, que los límites son sanos y que la vida se vive en comunidad, no en soledad heroica.

La soledad maternal no es un fracaso personal. Es un fracaso colectivo, una estructura social que nos ha abandonado mientras nos exige más que nunca. Reconocerlo es liberador. Y empezar a construir nuestras propias tribus, imperfectas pero reales, es profundamente revolucionario.

Si tú eres una de esas madres que se siente sola, que ha tenido que criar lejos de su red, en otro país, en otra cultura o sin apoyo suficiente, quiero que sepas algo importante: son muchas las mujeres que viven experiencias similares, aunque no siempre se nombren. Reconocerlo es el primer paso para romper el aislamiento y abrir espacio al acompañamiento y al cuidado compartido. Desde aquí, te nombro, te veo y te abrazo.

 

Contacto: MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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