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Violencia de género, ¿sabes qué es? Aquí te lo explico

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Se trata de una violencia que afecta a las mujeres por el mero hecho de serlo. Constituye un atentado contra la integridad, la dignidad y la libertad de las mujeres, independientementedel ámbito en el que se produzca.

Se entiende por violencia de género cualquier acto violento o agresión, basado en una situación de desigualdad en un sistema de relaciones donde la dominación de los hombres sobre las mujeres tenga o pueda tener como consecuencia un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas de tales actos y la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si ocurren en el ámbito público como en la vida familiar o personal.

El concepto “violencia de género” da nombre a un problema, que incluso hace poco, formaba parte de la vida personal de las personas; era considerado un asunto de familia que no debía trascender de puertas para fuera y, por lo tanto, en el que no se debía intervenir. Entender la violencia como un asunto personal refuerza a las mujeres a una situación de subordinación respecto al hombre e implica asumir las relaciones de poder históricamente desiguales entre ambos y a través de las cuales se legitima al hombre a mantener su status-quo de la dominación incluso a través de la violencia. Esta percepción contribuye a que las mujeres no denuncien su situación por miedo, vergüenza o culpabilidad.

La discriminación de las mujeres y la violencia de género (como la manifestación más brutal de las desigualdades entre hombres y mujeres) es un problema que traspasa fronteras y que está presente en la mayor parte de los países del mundo con la particularidad de que las vivencias del maltrato son enormemente parecidas en todos los lugares y culturas.

Debe recordarse que la violencia es una estrategia de relación aprendida, no es innata. Si esto fuera así, todas las personas serían violentas o todas las personas ejercerían la violencia de la misma manera y en el mismo grado; sin embargo, no siempre la empleamos en nuestras relaciones: hablamos, negociamos, pactamos, tratamos de comprender el punto de vista de la otra persona y finalmente llegamos a un acuerdo, aunque no obtengamos el que en principio queríamos.

Los maltratadores son selectivos en el ejercicio de la violencia, lo que demuestra que son capaces de controlarse en cualquier otra situación. Sean cuales sean las formas en que se manifiesta el maltrato, siempre busca un mismo objetivo: erosionar la autoestima de la mujer con fin de que el agresor aumente su grado de poder y control sobre ella.

Hay muchos tipos de violencia contra las mujeres, aquí acercamos algunas indicaciones para poder identificarlas.

  • Violencia física

Incluye cualquier acto de fuerza contra el cuerpo de la mujer, con resultado o riesgo de producir lesión física o daño: golpes, quemaduras, pellizcos, tirones de pelo, picadas, empujones, lanzamiento de objetos, uso de armas, intentos de estrangulamiento, intentos de asesinato, intentos de provocar abortos. El maltrato físico es el más evidente y el más fácil de demostrar; aun así, no es preciso que se requiera atención médica o que tenga efectos visibles en el cuerpo.

  • Violencia psicológica

Incluye toda conducta, verbal o no verbal, que produzca en la mujer desvalorización o sufrimiento: insultos expresiones como: estás loca, eres una histérica, ignorante, atrasada, fea; menosprecios expresiones como: no sirves para nada, intimidaciones / amenazas expresiones como: te voy a matar, vete/vete de la casa, abuso de autoridad ( como por ejemplo: registra tus cosas, revisa tu correo, preguntas cosas como “con quién estuviste hoy?”, llegaste 10 minutos tarde…); falta de respeto (no respeta tus necesidades, sentimientos, opiniones, deseos y manipula lo que dices, destruye objetos de especial valor para ti, ignora tu presencia, te desautoriza delante de los niños/niñas.; exige obediencia no quiere que la mujer trabaje fuera de la casa utilización de las hijas e hijos, castigar con el silencio e incomunicación; culpabilizar a la mujer de todo lo que ocurre en la casa de modo que al final ella piensa que es la culpable de todas las situaciones de tensión; mostrar celos. El maltrato psíquico es el más difícil de detectar, dado que sus manifestaciones pueden adquirir gran sutileza; no obstante, su persistencia en el tiempo deteriora gravemente la estabilidad emocional, destruyendo la autoestima y la personalidad de la mujer.

  • Violencia sexual y abusos sexuales

Incluyen cualquier acto de naturaleza sexual forzada por el agresor o no consentida por la mujer, y que abarcan la imposición, mediante la fuerza o con intimidación, de relaciones sexuales no consentidas, y el abuso sexual, con independencia de que el agresor guarde o no relación conyugal, de pareja, afectiva o de parentesco con la víctima.

  • Acoso sexual

Incluye aquellas conductas consistentes en la solicitud de favores de naturaleza sexual, para sí o para una tercera persona, en las que el sujeto activo se valle de una situación de superioridad laboral, docente o análoga, con el anuncio expreso o tácito a la mujer de causarle un mal relacionado con las expectativas que la víctima tenga en el ámbito de la dicha relación, o bajo la promesa de una recompensa o de un premio en el ámbito de esta.

  • Violencia económica

Incluye la privación intencionada, y no justificada legalmente, de recursos para el bienestar físico o psicológico de la mujer y de sus hijas e hijos o la discriminación en la disposición de los recursos compartidos en el ámbito de la convivencia de pareja.

El maltratador considera que la mujer es incompetente y que no administra bien o gasta el dinero en cosas innecesarias, por lo que no puede tomar decisiones sobre el destino del gasto.

 

 

Contacto Teléfono: 6484694143

Facebook: Psicóloga: Violeta Gutiérrez

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Cómo construir la responsabilidad afectiva para crear relaciones saludables

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 18 de junio de 2026

La responsabilidad afectiva, o su ausencia como veremos más adelante, aplica a todas nuestras interacciones: no solo a las relaciones románticas, sino también a los vínculos familiares, la amistad y las conexiones laborales. No se trata de un rasgo de la personalidad estable, sino de una forma de comportamiento que puede cambiarse.

¿Cuál es exactamente el significado de responsabilidad afectiva?

Una posible definición es hacernos cargo de nuestros sentimientos y necesidades, así como tener en cuenta la repercusión emocional en otras personas de aquello que decimos y hacemos. Además, se ha observado que las personas perciben a quienes toman decisiones activas como más responsables de los resultados que a quienes deciden no actuar (Zeelenberg et al., 2000), lo que refuerza la importancia de asumir un rol consciente en nuestras interacciones emocionales

Tener responsabilidad afectiva, es hacernos cargo de nuestros deseos, necesidades y sentimientos. La responsabilidad afectiva con uno mismo es muy importante. Encargarse de nuestros propios sentimientos nos ayuda a conocerlos, ponerles nombre y gestionarlos. Al mismo tiempo, la responsabilidad afectiva también implica no obviar el impacto emocional y las expectativas que generamos en otras personas. Además, se ha observado que la percepción de responsabilidad puede amplificar las reacciones empáticas, especialmente cuando es evidente que una persona ha causado y tenía la intención de provocar un determinado resultado emocional en el otro (Gonzalez et al., 2021).

Aunque ya hemos dicho que la responsabilidad afectiva (o la falta de responsabilidad afectiva) se puede dar en cualquier vínculo, quizás estamos más habituados a oír hablar de la responsabilidad afectiva en una relación sentimental. Probablemente se deba a que, al ser relaciones más profundas e íntimas, suelen surgir mayores roces, ya que activan con mayor intensidad los sistemas de apego. Pero, por ejemplo, la responsabilidad afectiva familiar (o la poca responsabilidad afectiva) también es bastante común. A veces, damos por hecho que los lazos de sangre nos dan derecho a invadir la privacidad, a decidir por otras personas y a pretender saber lo que es conveniente para ellas. Esto sucede con la responsabilidad afectiva de padres a hijos y viceversa, ya que cuando los progenitores son muy mayores, los hijos también suelen tomar decisiones sin tener en cuenta lo que estos necesitan y/o sienten.

Lo mismo ocurre con la responsabilidad afectiva en el trabajo. Es importante ponerla en práctica porque pasamos gran parte de nuestro día con compañeros y compañeras, así que la asertividad, la empatía y saber poner límites serán clave para que las conexiones sean sanas y no generar un ambiente conflictivo o emocionalmente tenso.

La responsabilidad afectiva en la amistad también debe estar presente para mantener una relación sana y duradera. Puedes ponerla en práctica siguiendo estos ejemplos de responsabilidad afectiva con amigos: ser proactiva o proactivo cuando necesiten algo, abordar los problemas directamente con la persona, disculparse si se ha cometido un error y respetar los momentos en los que la persona quiera estar sola y no en nuestra compañía.

Retomando la responsabilidad afectiva en parejas, ¿por qué puede ser difícil encontrar a una persona afectivamente responsable. Vivimos en una sociedad que busca la gratificación inmediata y evita el sufrimiento y la incomodidad emocional, lo que puede dificultar la tolerancia al conflicto. Las relaciones se han vuelto más individualistas y pueden dejar de resultar atractivas si surgen obstáculos. Posiblemente, las apps de encuentros como Tinder han evidenciado que la responsabilidad afectiva a veces brilla por su ausencia, hasta tal punto que ha surgido una nueva app, Tame, que promueve el healthy dating o, en otras palabras, la responsabilidad afectiva. Para quienes practican el ghosting, la app pide una explicación y, en caso de no darla, el usuario no puede volver a hacer uso de ella.

Se dice que en nuestras sociedades hay una mayor tendencia a vínculos utilitaristas en los que falta empatía e inteligencia emocional, lo que a su vez se traduce en ghosting, benching o breadcrumbing. Como diría el sociólogo Zygmunt Bauman, estamos en tiempos de “amor líquido” O  en una sociedad líquida en la que no hay tiempo que perder, y hemos provisto incluso a las relaciones de los botones de spam y suprimir.

Pero entonces, ¿qué es la responsabilidad afectiva en pareja? Hablamos de responsabilidad afectiva y emocional cuando en una pareja ambas partes son conscientes de que sus actos, sus palabras y aquello que callan tienen un impacto en la relación y pueden afectar emocionalmente a la otra persona, sin perder de vista la responsabilidad individual sobre la propia regulación emocional.. Con una pareja sin responsabilidad afectiva no se tiene en cuenta que hay dos voces y hay que llegar a acuerdos para respetar la voz y las decisiones de ambas, evitando dinámicas unilaterales o desequilibradas.

Por supuesto, pese a la empatía y la responsabilidad afectiva, surgirán problemas de pareja. Además, tampoco se trata de responder a todos los deseos y necesidades de la otra persona y anteponerlos a los nuestros para que así todo fluya. La responsabilidad afectiva es una herramienta que ayuda a afrontar situaciones y a gestionarlas mediante acuerdos y comunicación.

En este sentido, formularse preguntas para parejas como: ¿Nos sentimos escuchados mutuamente?, ¿Estamos siendo claros con nuestras expectativas?, ¿Hay algo que no estamos diciendo por miedo al conflicto?, puede ayudar a crear un espacio seguro donde ambas personas puedan expresar lo que sienten y necesitan sin miedo a ser juzgadas.

Si detectas que no estas siendo responsable afectivamente en tus relaciones en general y no sabes como cambiarlo, es importante que acudas con tu psicólogo o psicóloga de confianza para que te guie en la construcción de tu responsabilidad afectiva.

 

Contacto: MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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Diario de prevención ante la auto privación de la vida

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 11 de junio del 2026

El suicidio es un problema de la salud pública a nivel mundial. La tasa nacional de suicidio en México se ubica en 6.8 muertes por cada 100 mil habitantes. El comportamiento de este problema de salud pública registró 8,856 fallecimientos por lesiones autoinducidas en el último periodo anual consolidado. Proporción por Sexo: Los hombres concentran aproximadamente el 81% de los casos (tasa de 11.2 por cada 100 mil), frente al 19% de las mujeres (tasa de 2.6 por cada 100 mil).Población Vulnerable: Las tasas más altas se concentran en jóvenes adultos de 30 a 44 años (tasa de 10.7) y de 15 a 29 años (tasa de 10.2).Tasas por Entidad Federativa supera la media nacional, Chihuahua es se encuentra en el primer lugar nacional, con una tasa de 16.4 por cada 100 mil habitantes.

Por preocupantes que sean estas tendencias, es importante recordar que el suicidio se puede prevenir. Conocer las señales de advertencia es un primer paso fundamental para prevenir el suicidio. Hay mucho que puedes hacer para reconocer y responder a las señales en ti y en las personas alrededor de ti. Algunas son evidentes, pero otras son más sutiles, así que es útil estar consciente y alerta para reconocer las que son menos obvias. Señales y síntomas externos:

Intento pasado de suicidio
Hablar de querer morirse o matarse
Mencionar planes específicos o formas que uno ha pensado para acabar su vida
Hablar de desesperanza o no tener propósito, sentirse atrapado, sentirse como una carga para otras personas
Regalar cosas personales
Despedirse de amistades y familia
Cambios extremos de ánimo
Uso incrementado de alcohol o drogas
Actuar de forma ansiosa, agitada o inconsiderada
Dormir muy poco o mucho
Retirarse o sentirse aislado
Demostrar ira extrema o buscar venganza por injusticias percibidas

Incluso personas que son cercanas a personas con tendencia suicida pueden no reconocer qué tan desesperanzadas se sienten. En estos casos, es útil estar alerta para reconocer:

1. Cambios inusuales de estado de ánimo. – Los cambios inusuales de ánimo, aunque no parezcan relacionados a la depresión o a un sentido de desesperanza, pueden ser un indicador. Por ejemplo, si alguien que conoces está usualmente agitada o triste y de repente está en calma. O alguien que está usualmente calmado y estable ahora está ansioso y/o agresivo.
2. Desapego emocional. – Parecer indiferente frente a situaciones emocionales puede no parecer como tendencia o comportamiento suicida, pero puede ser una señal de alerta de depresión o de sentirse desapegado de la vida en general. Esto puede estar acompañado por una pérdida de interés en actividades diarias, la gente, el trabajo o cosas que alguna vez se disfrutaron.
3. Incomodidad física. – El dolor es a veces un síntoma de depresión y riesgo de suicidio. La incomodidad física inusual, en particular cuando no tiene historial, puede ser una alerta, especialmente cuando hay otros síntomas.

Como hablar con alguien que podría ser suicida

Si sientes que alguien que conoces está considerando el suicidio, es importante determinar la urgencia de la situación al preguntarle directamente. Aquí te comparto algunas preguntas que puedes realizar  y te ayudaran a determinar si ha pasado de pensar en ello a planearlo.

¿Estás pensando que sería mejor no vivir?

¿Haz planeado quitarte la vida?

¿Tienes algún plan de como hacerlo?

No te preocupes, preguntarle a alguien directamente sobre el suicidio no llevará al suicidio. De hecho, es mucho más probable que ayudes a alguien sentirse acompañado o menos solo si lo estaba considerando. Deberías saber también que solo porque alguien no tenga un plan, no significa que no esté en peligro. Si alguien que conoces está considerando el suicidio, intenta que no estén solos o que no tengan con quien hablar. Si alguien está teniendo pensamientos suicidas, pero no hay un peligro inmediato, quédate en contacto e intenta asegurarle que tienen apoyo si lo necesitan y que estás ahí para ella. Si tienen un plan y están listos para realizarlo, llama al 911 inmediatamente y pide que te comuniquen a línea en Crisis. Es preferible no estar seguro,pero pedir ayuda, antes de que alguien pierda la vida. Puedeser difícil escuchar a alguien que conoces o te importa que esté sufriendo. Sin embargo, es muy útil que la gente se sienta escuchada, especialmente sin juicio. Intenta transmitir que genuinamente te importa y quédate presente para la persona. Si puedes, haz preguntas abiertas y honestas. A veces, el simple hecho de hablar con alguien que realmente escuche puede hacer la diferencia.

Tener pensamientos suicidas frecuentemente significa que hay algo más que se tiene que trabajar. Las amistades y la familia pueden ayudar, pero es mucho más útil conseguir ayuda profesional. Si una persona ya tiene un especialista de salud mental, alienta a que acuda a consulta o ayúdale a agendar una cita. Si no lo hacen, asegúrate que tengan números telefónicos de crisis y recursos a la mano. Si tiene apertura a tomar ayuda profesional y no la tienen aún, puedes ofrecer ayudar a encontrar a alguien, hacer una cita o acompañarlos a su primera cita.

Es común que las personas que estén teniendo pensamientos suicidas hayan considerado el suicidio antes. Si tienen experiencia previa, probablemente ya tengan algunas estrategias en las que se pueden ayudar. Tal vez, un terapeuta en particular, miembro familiar, amistad o líder espiritual le ha apoyado antes, o una comunidad, como un club o iglesia. Alienta a que contacten a su sistema de apoyo lo más posible durante estos tiempos difíciles y a usar cualquier técnica saludable para resolver problemas o sentirse bien que conozcan.

 

Contacto: MTF. Violeta Gutierrez Solís

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 Cómo afecta el alcoholismo a las familias de las personas con esta enfermedad

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 04 de junio de 2026

El abuso del alcohol provoca que una persona convierta la bebida en una prioridad. Como consecuencia, el tiempo, el esfuerzo y los recursos que antes se dedicaban a actividades esenciales para la vida, como trabajar y pasar tiempo con la familia, se ven interrumpidos. Una persona puede pensar que el alcohol le ayuda a sobrellevar el estrés, pero con el tiempo, el consumo excesivo y frecuente puede derivar en dependencia.  Una vez que se desarrolla la adicción psicológica, el abuso del alcohol puede volverse una adicción que lo consume todo. Dado que las personas suelen formar parte de redes sociales, es fácil comprender cómo el abuso del alcohol tiene un efecto dominó en toda su red de contactos: familiares, amigos , empleadores, compañeros de trabajo y cualquier otra persona que dependa de ella.

El abuso del alcohol es una fuente importante de estrés en la familia, ya sea que la persona que bebe sea el padre /la madre, un hijo/a, un familiar lejano o un adulto mayor como un abuelo/a. Los cónyuges dependen mucho el uno del otro, por lo que si uno abusa del alcohol, es probable que el otro sufra las consecuencias. Por ley, los cónyuges suelen ser considerados una unidad financiera. Cuando el consumo de alcohol causa problemas económicos o de salud, pueden surgir dificultades que amenacen la relación. Según el Instituto Nacional de la salud y el Alcoholismo, los problemas más comunes que surgen entre los cónyuges cuando uno de ellos abusa del alcohol incluyen:

  • Violencia doméstica.
  • Inestabilidad financiera.
  • Estrés.

Existen muchas maneras en que el consumo problemático de alcohol afecta a los miembros de la familia, los empleadores, los colegas, los compañeros de estudio y otras personas:

  • Descuido de deberes importantes: El alcohol deteriora las funciones cognitivas y las capacidades físicas, y esto, en algún momento, probablemente resultará en el descuido de las responsabilidades relacionadas con el trabajo, la vida familiar y/o los estudios.
  • Necesitar tiempo para recuperarse de la resaca : El alcohol tiene varios efectos secundarios a corto plazo, como la resaca. Si bien el estado físico de la resaca puede ser temporal, puede afectar significativamente la capacidad de una persona para cumplir con sus compromisos, además de propiciar comportamientos poco saludables, como una mala alimentación y la falta de ejercicio.
  • Posibles problemas legales: El consumo de alcohol puede aumentar la probabilidad de que una persona se vea involucrada en peleas, muestre una conducta desordenada en público, conduzca bajo los efectos del alcohol o las drogas y se vea envuelta en disputas o violencia doméstica.
  • La incapacidad de parar a voluntad : El alcohol es una sustancia adictiva y puede provocar dependencia física . Si bien una persona con dependencia física (es decir, con mayor tolerancia, entre otros efectos secundarios) no necesariamente es adicta, el consumo continuo de alcohol es un camino peligroso que puede conducir a la adicción.

En cuanto a la inestabilidad financiera, la discusión previa sobre las pérdidas económicas reales y potenciales asociadas al abuso del alcohol, así como las deudas, pueden desencadenar fácilmente profundos problemas en un matrimonio. El abuso del alcohol por parte de uno de los cónyuges también puede provocar una serie de emociones, como sentimientos de abandono, baja autoestima, culpa y autorreproche.

Todas estas emociones pueden desembocar en un trastorno conocido como codependencia. Algunas personas desarrollan una inadaptación al consumo de alcohol de un ser querido, lo que las lleva a fomentarlo al cuidarlo. Quienes abusan del alcohol experimentan problemas físicos que pueden atraer a otros a cuidarlos. Si bien algunas personas pueden resistir la tentación de ayudar, muchas no lo harán, especialmente los cónyuges, los hijos, otros familiares o las personas del enfermo.

Con el tiempo, el cuidador puede habituarse a este rol de salvador y proveedor, e incluso desarrollar una identidad basada en él. Además, se acostumbra a una relación con la persona que abusa del alcohol, basada principalmente en el cuidado. La línea entre ayudar a una persona que abusa del alcohol y permitirle mantener la adicción se difumina. Así como existen tratamientos para el abuso de alcohol, también existen tratamientos para la codependencia, los cuales han demostrado ser eficaces. Uno de los principales objetivos del tratamiento para la codependencia es ayudar a los cuidadores a reconectar con sus propias necesidades para que puedan vivir una vida plena y satisfactoria, en lugar de estar constantemente al servicio de la adicción de un ser querido.

Es importante tener en cuenta que el familiar con problemas de alcoholismo podría ser un niño o adolescente, en lugar de un adulto. Sin embargo, independientemente de quién sea el miembro de la familia con problemas relacionados con el alcohol, los niños pueden experimentar diversas consecuencias derivadas del consumo excesivo de alcohol en el seno familiar. Existen diversas terapias y tratamientos que pueden ayudar tanto a los niños como a los demás miembros de la familia a afrontar y recuperarse de estos impactos. La agresión verbal en el matrimonio tiene hasta dos veces más probabilidades de ocurrir si alguno de los cónyuges ha consumido alcohol en las últimas cuatro horas, mientras que la agresión física tiene entre tres y cuatro veces más probabilidades de ocurrir si el agresor ha consumido alcohol.

En algún momento de su vida, más del 9% de las personas han estado casadas o han convivido con alguien que cumplía los criterios para un trastorno por consumo de alcohol o que participaba en un consumo problemático de alcohol. Un consumo de alcohol más excesivo y frecuente aumenta el riesgo de violencia en los agresores, y existen pruebas de que las personas con problemas de alcoholismo tienen un mayor riesgo de ser víctimas de delitos.

En el 40 al 80% de las familias en las que los niños sufren maltrato físico, existe algún tipo de abuso de sustancias. Los hijos de padres que abusan de las sustancias tienen más del doble de probabilidades de desarrollar un trastorno por consumo de sustancias al llegar a la edad adulta temprana, en comparación con sus compañeros.

El  costo económico y emocional que acarrea el abuso de alcohol, este puede derivar en violencia doméstica y maltrato infantil. Las investigaciones indican que el 92 % de las víctimas de violencia doméstica reportaron que el agresor había consumido alcohol u otras drogas el día de la agresión. Otro estudio reveló que, entre quienes agreden a su pareja, entre el 60 % y el 70 % habían abusado del alcohol. ⁸ La prevalencia del alcohol en situaciones de abuso no implica necesariamente que beber cause la violencia doméstica, pero sí puede ser un factor que contribuya a ella.

Dados los efectos destructivos del alcoholismo en las relaciones, las familias, las finanzas y otros aspectos, el tratamiento es esencial. Las opciones de tratamiento centradas en el paciente por ejemplo, desintoxicación, tratamiento ambulatorio, tratamiento hospitalario, seguimiento, etc. pueden ser de gran ayuda para quienes luchan contra el abuso de alcohol o un trastorno por consumo de alcohol. Sin embargo, dado que la unidad familiar desempeña un papel fundamental en el tratamiento del abuso de sustancias, es útil involucrar a toda la familia en el proceso terapéutico, recibir terapia familiar.

En la rehabilitación de adicciones centrada en el individuo, el paciente es el centro del tratamiento. En la terapia familiar, se tienen en cuenta las necesidades de toda la familia.  La terapia familiar ayuda a prevenir la recurrencia del abuso de alcohol y otras sustancias. Los estudios demuestran que cuando una persona abusa de una sustancia, aumenta el riesgo de que otros miembros de la familia desarrollen problemas de consumo de sustancias. La terapia familiar actúa como una herramienta para evitar que el problema de consumo de sustancias se transmita de padres a hijos, o de hijos a hermanos.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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