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Entrevista con Mya Villalobos Saldaña, sobreviviente de intento de feminicidio

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En la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres, este 25 de noviembre, te traemos una entrevista con Mya Villalobos Saldaña, sobreviviente de intento de feminicidio

Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Violeta: Hola estamos aquí con Mya Villalobos Saldaña una sobreviviente de violencia, hola Mya, ¿cómo estás?

Mya: Hola muy bien y tu Viole, aquí cada día asumiendo y siguiendo enfrentando lo que lo que tengo que vivir.

Violeta: Nos gustaría que nos compartieras tu historia y la primera pregunta que te quiero hacer es: ¿Cómo empezó tu relación con Erick? ¿Cómo se fue desarrollando? Y si desde algún principio tú notaste algún indicio que te dijera que esta persona era violenta

Mya: Mira yo empecé mi relación cuando tenía 13 años, empezó el 13 octubre del 2020, empezamos a tener una convivencia muy cercana ya que como no salíamos, tomábamos las clases juntos e íbamos comíamos juntos, entonces comenzamos a hacernos muy cercanos hasta el día que pues él me dijo que sí yo quería ser su novia, claro yo le dije que sí pues me gustaba, nos gustábamos y la verdad que él era un niño muy, pues muy bonito, muy detallista, muy lindo, siempre se preocupaba por mí, estaba al pendiente, me enamoró la verdad. Entonces sí al principio era muy bonito, una relación perfecta.

Violeta: ¿Alguna vez recibiste algún tipo de información o alguna plática donde tú pudieras detectar la violencia dentro de tu relación?

Mya: Bueno pues creo que todos hasta en las escuelas en la tele en el mismo Instagram de repente salen anuncios sobre la prevención a la violencia a la mujer violencia en general o sea creo que siempre ha estado muy presente si han habido muchas pláticas que nos dan en las escuelas. Pero tú siempre dices no me va a pasar o sea son casos muy raros, y aquí que me tope con una persona de ese tipo entonces no nunca estás al 100% al pendiente o nunca estás como con la alerta prendida.

Violeta: La siguiente pregunta que me gustaría hacerte es ¿Cómo empezó la violencia? Ya después de que ya eran novios y tenían una relación porque no es como que surja al principio, al principio como que todo es muy bonito. ¿Cómo es que se empezó a presentar y tú cómo te empezaste a dar cuenta que estabas viviendo esa situación de violencia?

Mya: Bueno pues yo siempre he sido una persona muy muy social la verdad, si me dicen que soy muy alegre, muy activa entonces claro pues yo seguía siendo igual desde un principio eh estábamos en el mismo salón, comenzamos a compartir amistades sus amigos empezaron a ser mis amigos mis amigas sus amigos viceversa, verdad ósea estaba siendo como yo siempre he sido muy social y a él comenzó a enojar el hecho de que yo tuviera amigos hombres, de que me comunicara con sus amigos de que saliera, de que no sé fuera a lugares públicos, sí comenzó como que a molestarle el hecho, entonces empezó primero de que no me gusta que te lleves tanto con mis amigos, no me gusta que salgas tanto, no me gusta no sé qué, no me gusta que hables tanto con niños aunque yo esté presente, entonces ósea yo no lo veía mal o sea yo le decía ok, ósea a lo mejor pues se siente algo inseguro, conocí a sus amigos cosas así entonces yo desde un principio o sea empecé a normalizarlo, claro pues Erick fue mi primer pareja, mi primer novio, entonces no tenía un concepto nada claro sobre qué era el amor, sobre cómo tenía que ser como sobrevivir a una relación, entonces yo todos esos aspectos los empecé a normalizar.

Violeta: sí pues a las mujeres nos enseñan mucho a ser pacientes a ser comprensivas a escuchar y entonces a veces se pierde la línea no de hasta dónde tengo que comprender hasta dónde tengo que soportar hasta dónde tengo que permitir y pues a veces ya estamos viviendo violencia, sin saber que la estamos viviendo ¿no? ¿Que tan consciente estabas en realidad de la violencia que estabas viviendo Mya?

Mya: bueno sí en al fondo de mí yo sabía o sea yo estaba superconsciente de que lo que está pasando estaba muy mal, de que si lo ocultaba era por algo y que pues ósea no era normal, y en algunas ocasiones sí le llegaba a decir de que esto está mal, pero creo que era más el amor que yo sentía o no sé estaba tan sosegada que no me dejaba darme cuenta que realmente o seo yo sabía muy en el fondo que estaba mal, pero yo siempre trataba de buscar la justificación de decir es que es amor, es porque me quiere o sea si me cela es porque me quiere, si pasó esto es porque se preocupa por mí y aunque yo sabía que estaba mal yo estaba tan enamorada y tan a él, que buscaba justificarlo buscaba encontrar la razón por la que él se portaba así, incluso me echaba la culpa a mí, decía no es que a lo mejor si yo no fuera tan social él no sería tan celoso, si buscaba como una forma de hasta yo misma culparme y de yo tratar de yo cambiar para que él estuviera contento.

Violeta: Sí pues ya estabas metida en el ciclo de la violencia ¿Qué tan difícil Mya es salir de una relación violenta como la que tú viviste?

Mya: qué te puedo decir yo que nunca pude salir o sea realmente por mis propios méritos, nunca pude salir o sea nunca pude armarme de valor para decir hasta aquí, nunca no pude tener el suficiente autoestima para decir no me lo merezco entonces si es una cuestión de mucho valor mucha fuerza mucha valentía, mucho amor propio y claro pues apoyo de quien puedas, buscar ayuda de cualquier parte que sea necesaria, psicológica, emocional, familiar, de amigos, de quien sea, sí es bien difícil como te digo yo nunca tuve el valor, ni el autoestima, ni el amor propio suficiente para por mi cuenta salir de ahí, sino que tuve que llegar a este extremo donde ya no es quieras o no te guste, no tiene arreglo, no lo puedes ocultar y claro en el momento sí es un abrir los ojos, de qué tan poquito me quise para para que llegara a este punto.

Violeta: Platícanos ¿Qué pasó ese 11 de octubre del 2022? ¿Cómo fue que lo viviste y cómo es que sobreviviste ante esta situación? Yo la verdad quiero compartirles que admiro mucho a Mya, siento que es una persona muy fuerte, haber sobrevivido a lo que ella vivió, lo que ahorita nos a comparte, es algo extraordinario, es una persona que tiene mucha fortaleza y mucha resiliencia en ella y pues vamos a escuchar tu historia Mya ¿Qué pasó ese día?

Mya: Bueno pues ese día un día normal para nosotros, teníamos un viaje a Chihuahua por la prepa íbamos a ir a la feria de universidades, fuimos desde temprano juntos estuvimos en Chihuahua vimos universidades hasta agarramos varios carnets, ósea padre fuimos al mall comimos, o sea todo fue relativamente bien estuvo el día muy tranquilo, un día normal llegamos aquí a Camargo justo llegamos con mi mamá bien emocionados enseñándole las universidades, y como que algo pasó y dijo voy a ir con mis amigos y le dije ok. Se fue con sus amigos un ratito yo me fui a casa de mi abuela, les digo un ratito, al ratito él vuelve a mandar mensaje y me dice que qué estás haciendo y yo pues estoy aquí con mi abuela cenando vente a cenar, él llegó a cenar hasta ahí todo sería normal, cenamos yo había dejado unas cosas en su casa entonces fuimos a su casa, regresamos a la mía y ya él me dejó y ya se fue a su casa otra vez, toca la puerta, yo ya estaba dentro de mi casa cuando él vuelve a tocar abro, y él llorando es que mi pulsera se me cayó ayúdame a buscarla, traía una pulsera de oro de mucho valor, ayúdame a buscarlo vamos a casa de tu abuela, yo ni siquiera agarré mi celular, yo nada más iba a buscar su pulso era algo rápido. Entonces dejé mi teléfono ahí en mi casa, fuimos a casa de mi abuela lo buscamos no estaba, me dijo ayúdame a buscarlo en mi casa fuimos a su casa lo buscamos no estaba, él buscó por el lado del piloto yo por el lado del copiloto no estaba, yo le pregunté ya buscaste bien por el lado del piloto y él me decía que sí y no está, llegó su mamá del trabajo y se va con la mamá y se pone a llorar es que mamá no lo encuentro, desesperado porque era de valor.

Entonces yo me puse a buscarlo otra vez eh pero ahora lado el piloto y la verdad que estaba ahí en el tapete del piloto lo agarré se lo di le dije pues ahí estaba, me lo quita está como enojado y se sube al carro, se pone a llorar, la mamá trae unas bolsas de mandado y yo le ayudé a meter las bolsas me dijo cenaron y le dije no y me dijo bueno yo voy a hacer cena, le dije le ayudo, ella me dice que tiene Erick y yo la verdad no sé, todo estaba bien, se fue con los amigos y regresó muy raro, llegamos a la conclusión de que se había drogado o algo así pero no teníamos seguridad, entra de nuevo y le dice la mamá vas a querer cenar y le dice solamente está cocinando Mya porque tú no sirves para nada, y luego todos nos quedamos como qué raro, por qué dices eso y luego sí es que no sirve mi mamá, tú no sirves para nada, eres una buena para nada. mira la miseria en la que nos tienes viviendo Eres una puta, se le soltó la boca y nos tienes viviendo en una casa fea, empezó a insultarla la mamá, era muy grosero muy feo, la mamá se pone a llorar yo le dije no lloré, no sabe lo que está diciendo y me dice no hija déjalo, el así es, yo me enojé intenté defender a su mamá. El empieza también a ofenderme a mí, yo dije yo no tengo por qué estar aguantando, y le dije sabes qué así enfrente de su mamá le dije tú y yo ya no vamos a andar llévame a mi casa, me subí al carro vamos en camino a mi casa, él se desvía una cuadra se para y me dice entonces ¿tú y yo ya no vamos a andar? y le dije es que si no cambias tu adicción, tu forma de ser, yo no puedo seguir, ya lo hemos intentado y no se puede, entonces él me dice; no estás para condicionarme, y yo le dije es por tu bien y me dice bueno entonces yo quiero tus redes sociales, yo le dije no porque para eso ya habíamos pasado una situación muy difícil con que me hackeo mis redes y obtenerlas otra vez, que él no tuviera poder sobre mí, había sido muy difícil entonces yo le dije no y me dijo es que tú también eres una puta y te metes con todos y no quieres que vea que hablas con muchos niños, y todo lo que estaba diciéndole a la mamá me lo empezó a decir a mí, en ese momento dije estoy a una cuadra de mi casa porque voy a estar esperando o soportando aquí que me esté insultando, me bajé del carro me quité el cinturón me bajo el carro y él se baja, y me dice entra el carro, ya me voy, una medio persecución así chiquita en el carro, yo salgo corriendo y él sale detrás de mí, él me alcanza por atrás yo traía una colita de caballo, él me alcanza y yo no seguí corriendo tanto no hice la lucha porque no me esperaba lo que seguía, yo pensaba, me va a rogar, me va a pedir perdón algo se va a disculpar, porque cuando yo lo terminé ni siquiera lo terminé en modo ya no quiero andar contigo, lo terminé en presión para que cambiara su actitud, entonces me alcanza por atrás me abraza, eso pensé yo, pero directamente con su navaja me empieza a cortar, sí no fue clavar fue un movimiento largo.

Violeta ¿Qué sentiste en ese momento que qué se te vino a la mente?

Mya: que no era verdad, que me quería asustar que me había dado con el lado de la navaja que no tenía filo, yo dije no es cierto, dije me está asustando nada más, claro que yo me toco veo la sangre y ya pues vi que no, que no era un susto que qué estaba pasando en realidad, entonces yo grito ayuda, primero él empieza a abrazarme, y me dice perdóname amor perdóname y yo no es que me cortaste me cortaste, no amor perdóname, no te pasó nada me decía y me abrazaba, entonces ya fue cuando yo entré en pánico y si dije ayuda quise gritar ¡ayuda! cuando yo grité ayuda él clavo, ahí sí fue cuando empezó a clavar, fue forcejeo yo intentaba, yo le decía no por favor, no voy a terminar contigo pero no hagas esto, él no decía nada, el simplemente estaba clavando.

Violeta: ¿Cuántas puñaladas fueron Mya?

Mya: Fueron 47 puñaladas una de esas cuando la clavo, yo sentí que se me había salido el aire, la sangre, el vómito y todo por la garganta, entonces yo dije ya para que me defiendo.

Violeta: ¿Pensaste que te ibas a morir?

Mya: Sí yo caí de rodillas y él se abalanza sobre mí, entonces caigo ya totalmente boca abajo, y él comienza en la espalda, en la cabeza, en la nuca y yo me quedé viendo hacia mi casa a lo lejos, yo tenía vista a mi casa. yo me quedé viendo así había un foco, yo me quedé viendo bien fuerte y yo ya no le pedí a Dios que me dejara viva. yo le pedía que ya me llevara, que ya lo terminara entonces en eso que yo ya estaba totalmente rendida, veo una silueta acercándose y grita déjala cabrón, en eso Erick se levanta y se va y sí no llega este chavo no me salvo, gracias a él estoy viva, porque si no hubiera llegado, él le marca al C4 y les dice ahí está tirada una chica, en es una calle de terracería donde está un lote baldío, pues ahí me quedé entonces escucho que un carro venir volteo y era el carro de Erick otra vez, yo dije me va a rematar me va a pasar el carro encima no sé, mil escenarios en ese momento se me hicieron en la cabeza, agarré todas las fuerzas que yo tenía me levanté, intenté salir corriendo para una casa que había, claro que no pude y del carro se baja su mamá y su hermano de Erick y me dice perdóname hija, de haber sabido que él te iba a hacer esto no te hubiera dejado.

Violeta: ¿Ellos cómo sabían dónde estabas tú?

Mya: Erick llegó a su casa, dijo que me había matado y pues que me había dejado ahí tirada y pues fueron rápido su mamá y su hermano a buscarme, el hermano me agarra en brazos me sube al carro, me llevan urgencias, igual entró urgencias yo él me tenía en brazos y él dice ayúdenme por favor se me está muriendo, ayúdenme se me va a morir, me empiezan a atender, me quitan toda la ropa, yo tenía doctores en la espalda, en el cuello, en los brazos, en ambas manos, por todos lados y ya este empezaron a suturarme y se hizo mi traslado a Chihuahua, llegué a Chihuahua yo no tenía el cuello suturado porque en Camargo tenían miedo de la gravedad de las heridas.

Violeta: bueno hay que explicarle a la gente también, que aquí en Camargo, no se tienen grandes instalaciones médicas como para hacer frente a ciertas situaciones, y se tienen que hacer los traslados hasta Chihuahua dependiendo de la gravedad de la situación.

Mya: Entonces ya llego a Chihuahua, me hacen tomografías, más estudios, me quitaron algunas suturas y me las volvieron a hacer porque como aquí en Camargo las hicieron muy rápido para trasladarme inmediatamente, necesitaban hacerse otra vez, me estabilizaron, llega el doctor y me dice mira Mya tienes 3 riesgos de muerte, la primera es que has perdido demasiada sangre, la segunda es que traes un pulmón perforado y ya se te está llenando de sangre está al 80% de colapsar, y la tercera es que traes dos heridas en la tráquea y una de ellas está 3 mm de la yugular, si nosotros interferimos para suturar y nos vamos un poquito en falso te podemos matar, te cortamos esa vena y te mueres, me dijeron ahorita lo que va a pasar es que te vamos a poner las transfusiones de sangre, te vamos a meter a quirófano para ponerte unas sonda para drenar tu pulmón, y poder ayudarte a que respire de nuevo, me dijo si no se te baja la presión vamos a tener que ponerte un catéter. Pon mucho de tu parte me dijeron, para que no tengas que pasar por el catéter, y no te vamos a suturar tu cuello te lo vamos a dejar así hasta que tu tráquea sane sola, te vamos a dejar en una posición con vendas y gasas para que tu tráquea sane sola, y ya después el cuello haga pielecita para poder suturar, ya que había mucho riesgo, por la gravedad de las lesiones. Fueron días que no comí, no tomé agua, mi mamá me remojada mis labios con algodón, nada más porque yo le decía que yo tenía mucha sed y no podía tomar nada, ningún tipo de alimento porque tenía la tráquea abierta, Igual fue en camilla por la sonda, me bañaba en cama no me levantaba ni para ir al baño, era un dolor ya no solamente era el dolor de todas las heridas, era el dolor que tenía porque la sonda es un tubo duro por todo el pulmón, que cualquier movimiento se siente por dentro y es muy molesto fueron noches de pesadillas, de dolor corporal, de dolor emocional, que fueron muy difíciles la verdad.

Violeta: ¿Qué fue lo que te dio la esperanza en esos momentos para poder salir adelante?

Mya: poder regresar a ver a mi familia, llorar tú los ves y no estaban llorando nada más por el hecho de lo que había pasado, estaban llorando por la impotencia de que nunca hicieron nada, y a mí me daba más tristeza saber, por lo que los hice pasar, y que realmente yo lo permití y ellos no podían hacer nada, porque yo nunca les di las armas para hacerlo, entonces dije no puedo permitir que ellos se queden con un sentimiento de culpabilidad que no tienen,

Violeta: Eso es algo que genera la violencia también, te desarma, daña tu autoestima, tu seguridad y en un momento no puedes salir de ahí, pero no significa que tú hayas sido la responsable.

Mya: Sí claro, pero en ese momento te da mucho sentido de culpabilidad y ver todo ese contexto en ese momento que no solamente mi cuerpo, si no sobre todo lo que en mi cabeza se estaba procesando, ver a mi familia con ese shock fue un nadie puede volver a pasar esto y bien dicen que de lo malo lo bueno, y me mentalicé desde un principio y dije yo puedo ayudar de cierto modo a alguien que está pasando una situación como esta, yo voy a estar ahí.

No voy a permitir que esto vuelva a pasar, entonces dije, tengo que estar fuerte para mí, para mi familia, para mis hermanas, tengo que cuidarlas y para cualquier persona que estuviera pasando algo similar, que me viera y que supiera que no está solo, que no está sola y que se puede salir sin llegar a tanta violencia.

Violeta: Mya todo este tiempo ahorita que nos platicas tu historia ¿Cómo viviste ese 11 de octubre, con todas tus lesiones todo ese tiempo estabas consciente? ¿nunca perdiste el conocimiento?

Mya: Pues sorprendentemente siempre estuve consciente creo que sí, a mucha gente sí se lo sorprende, porque dicen cómo nunca te desmayaste cuando estaba en shock, pero no, nunca perdí el conocimiento siempre estuve consciente. A lo mejor si hay partes que no son muy claras, pero sí creo que estoy muy segura de todo lo que pasó, porque lo tengo es un recuerdo que ni siquiera está bloqueado, es un recuerdo que está ahí persistente que no está bloqueado lo tengo muy claro, nunca perdí el conocimiento ni siquiera llegando al hospital a Chihuahua, sí recuerdo también que llegamos muy rápido a Chihuahua porque yo estaba en la ambulancia, Igual también me dice mi mamá, siempre tenías los ojos abiertos, unos ojos así enormes y yo sí recuerdo, yo estaba acostada y yo veía a mi mamá llorar, y yo no hablaba, yo no decía nada, porque cada que yo hablaba o respiraba, me salía mucha sangre y aparte no tenía ya ni la fuerza de hacerlo simplemente estaba así y yo veía a mi mamá y si era como si nunca perdí el conocimiento, llegue a Chihuahua y el y el doctor me decía necesito que bajes tu presión un poco, pon de tu parte, si puedes, para que te salves del catéter. Y sí se me salvé del catéter, no sé cómo tenía tanta fuerza todavía para seguir ahí, estuve consciente escuchando indicaciones, pero sí creo que fue mucho poner de mi parte porque en cualquier momento era de rendirme, en el hospital aquí en Camargo fue un momento en el que yo empecé a cabecear y empecé déjenme dormir y los doctores; no nos hagas esto por favor, ya estás aquí, estás a un brinquito me decían, no te duermas para que estuviera consciente. Creo que también era ese pensamiento que se me quedó en la cabeza, ya estás un brinquito no te nos duermas.

Violeta: Sí pues eres una sobreviviente y estás aquí casi de milagro sorprendente tu historia, tu vida y todo lo que has pasado ¿Qué podrías compartirle a la gente, pero sobre todo a todas aquellas chicas que ahorita están viviendo en una relación violenta, ya sea física, psicológica, sexualmente, y que no saben cómo salir de esa situación, ¿Tú qué les dirías qué les compartirías en base a tu experiencia?

Mya: pues primero que nada no es amor, porque quieras o no tú sabes que no está bien, y lo quieres justificar, no está bien no es amor, no es porque te quiere, no es porque te ama los celos, no es por porque te cuida, cualquier acto de violencia que tú estés justificando con amor no lo es, no estás sola, hay muchísimos puntos de apoyo ya sean del gobierno, ya sea en tu familia amistades, dicen que tus amistades no te van a aconsejar bien, que necesitas ir con un profesional, sí es lo correcto, pero si no tienes que abrirte lo puedes hacer con amistades poco a poco para poder llegar a la decisión de tengo que ir con un profesional, porque no de una dices: voy a ir con un psicólogo no, porque estas muy cerrada en que es amor, está bien lo hace porque me quiere, si son pasitos cortitos los que tienes que ir dando para poder salir, y es poner mucho de tu parte, centrarte en que no es amor, no está bien, me tengo que querer más a mí, estás queriendo tanto a la otra persona que te estás dejando de querer a ti. Y saber que no estás sola, ese es el primer paso, no estoy sola, él no lo es todo para mí, no vivo por él, no es como que si no estoy con él respirando su mismo oxígeno me voy a morir, pues no, no te mueres, si tienes que estar muy consciente de que si sales de ahí, no se te acabó el mundo porque muchas veces eso piensas, no salgo de ahí porque es mi todo y si no lo tengo a él no tengo nada, entonces buscar ayuda con quien sea, ya aquí es con quien sea no con un profesional y de ahí poco a poco, te vas a ir encaminando a la ayuda profesional, entonces también hay centros del gobierno de ayuda hacia la mujer, hasta lugares que se llaman puntos naranja que son para ayudar con la violencia, son lugares seguros para la mujer, existen muchas instituciones muchas asociaciones y personas como yo, que en base a mi experiencia de violencia, te ofrecen su apoyo, yo siempre les he dicho quien quiera pueden buscarme, yo en lo que pueda con lo que pueda les voy a ayudar.

Violeta: ¿Cuál es el mensaje que te gustaría transmitir el día de hoy a todo el público en general a toda la gente que nos hace el favor de escucharnos, vernos y leernos a través de la Noticia Regional, ¿Que quisieras compartir con cada uno de ellos?

Mya: Hay que estar siempre muy atentos, creo que nunca estamos muy conscientes de la violencia que estamos viviendo, o no estamos tampoco conscientes a la violencia que alguien a nuestro alrededor está viviendo, creo que hay que ser personas muy empáticas con las personas que están pasando violencia y no revictimizarlas, no hacerles sentir tampoco que es su culpa, apoyarlas con lo que se pueda, no darles el consejo de déjalo porque no es fácil, pero sí tratar de ser hasta un apoyo, que esa persona sienta que tiene un escalón más para llegar a la ayuda que es necesaria, o al punto en el que se puede decir ya salí de aquí, ya por fin no estoy pasando algo tan difícil, saber que tienes el apoyo. Le puedo decir a los demás que la violencia no es normal, no es amor, hay muchas formas de identificarla, que siempre hay que buscar ayuda. Primero es la ayuda profesional principalmente y a las personas que saben que hay alguien que está viviendo violencia, ayúdale, pero no trates de ser opresivo o agresivo en esa en esa ayuda.

Violeta: Tiene que ser una escucha empática, siempre primero escuchar y ya dependiendo de la situación ya puedes guiar a esa persona o apoyarla o encaminarla con una persona profesional que sí la puede ayudar un poco más, pero en ese momento que sea una escucha empática, nada más escuchar muchas veces sin opinar sino nada más estar ahí.

Mya: Si porque muchas veces hasta esa persona se lo toma como de una forma agresiva porque ya está acostumbrada a que cualquier tipo de comentario sea agresivo o algún ataque a su persona, si tomas el apoyo o la ayuda que te quieren dar como algo agresivo, como un no me quiere ayudar me quiere hacer más daño sí como si estuviera en tu contra, se tiene que ser muy cuidadoso sí no son las n las personas profesionales, pero si tratar de ayudar a que se llegue con la ayuda necesaria.

Violeta: Queremos agradecerte en nombre de La Noticia Regional por haber estado dispuesta a compartir tu historia Mya, eres una chica muy valiente y esperamos que tu historia impacte en todas las personas, no solo en las chicas o en los chicos , en los padres, en las madres, en los niños, en cualquier persona que te escuche, este mes de noviembre, se conmemora el día de la no violencia hacia las mujeres este 25 de Noviembre, que nos compartas tu historia ayuda a concientizar, y que quien está viviendo una situación así pues sepa cómo salir y las personas que no estén viviendo una situación así, que conozcan tu historia, que conozcan esa fortaleza que te caracteriza, esa resiliencia, ese ímpetu por salir adelante, por sobrevivir y lo digo eres una persona que conozco de hace tiempo, y admiro mucho eso en ti, ojalá y tu historia impacte de manera positiva en toda la gente que tenga la oportunidad de escucharla.

Mya: Muchas gracias a ti por compartirme este espacio para un bien para algunas personas que estén pasando algunas de estas situaciones, creo que siempre es importante tener espacios como este tipo, para que mucha gente que los vea escuche y diga bueno creo que yo voy por ahí, necesito empezar a buscar ayuda, creo que siempre es un buen lugar para para poder compartir Y tratar de ayudar a más personas.

Violeta: Muchas gracias Mya. Fin de la entrevista.

 

 

 

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Madres tóxicas: aprende a identificarlas y qué hacer para lidiar con ellas

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 05 de agosto del 2026

Vivir con una madre tóxica puede ser una experiencia muy dolorosa. Las madres tóxicas y dañinas, a través de comportamientos manipuladores y controladores, pueden afectar significativamente el bienestar psicológico de sus hijos. Cuando una madre es tóxica, la relación se caracteriza por un estrés constante, manipulación emocional y una falta de apoyo genuino. La psicología de las madres tóxicas revela patrones de comportamiento que pueden surgir de inseguridades propias, experiencias pasadas o problemas no resueltos.

Una madre tóxica es aquella cuyos comportamientos y actitudes generan un malestar emocional constante y significativo en sus hijos, afectando negativamente su autoestima, autonomía y bienestar psicológico. A diferencia de los conflictos o desacuerdos normales en cualquier familia, la toxicidad implica un patrón de conducta dañino y persistente. A menudo de manera inconsciente, las madres tóxicas priorizan sus propias necesidades emocionales, inseguridades y deseos por encima de los de sus hijos. Esto puede manifestarse a través de la manipulación, el control excesivo, la crítica constante o la invalidación emocional, lo cual crea un ambiente familiar donde el amor se siente condicional y la seguridad emocional es escasa. Aunque el “síndrome de la madre tóxica” no es una categoría diagnóstica oficial, los comportamientos que lo describen se alinean con las formas de maltrato psicológico infantil reconocidas por la investigación. Una propuesta operativa diferencia seis categorías de maltrato psicológico: rechazar, aterrorizar, aislar, explotar/corromper, ignorar y ser negligente con la salud o educación (Arruabarrena, 2011).Las madres tóxicas suelen exhibir una combinación de los siguientes comportamientos que pueden servir como señales para su detección:

Uso de la violencia y manipulación familiar. El castigo físico o verbal es una herramienta común de las madres tóxicas, causando no solo dolor inmediato sino también sentimientos de resentimiento y desconfianza hacia la figura materna. Después de un divorcio o separación, algunas madres tóxicas intentan alienar a sus hijos del otro progenitor, generando división y conflictos dentro de la familia.
Control absoluto sobre las decisiones. Otra señal de una madre tóxica es asumir toda la responsabilidad de la educación de sus hijos, dejando muy poco espacio para que ellos tomen sus propias decisiones y desarrollen su independencia.
Proyección de sus propias aspiraciones. Una madre tóxica suele apuntar a sus hijos a numerosas actividades para que alcancen los sueños que a ella le habría gustado lograr, sin considerar los intereses y deseos individuales de los niños.
Desconfianza en las relaciones sociales. Las madres tóxicas suelen prohibir a sus hijos asociarse con personas que ellas consideran inapropiadas con base en sus propios prejuicios. Esto puede llevar a los niños a ocultar sus amistades o a sentirse aislados.
Comportamiento pasivo-agresivo. Ante la resistencia de los hijos, las madres tóxicas pueden adoptar una actitud resentida y frustrada, utilizando indirectas y manipulaciones sutiles para imponer su voluntad.
Desinterés disfrazado de permisividad. Algunas madres tóxicas permiten a sus hijos hacer lo que quieran, no por ser comprensivas, sino porque no quieren enfrentar conflictos, dejando a los niños sin la orientación que necesitan.
Exceso de protección. Otra de las señales de una madre tóxica es evitar que sus hijos enfrenten problemas o dificultades por miedo a que sufran, limitando su capacidad para desarrollarse y aprender a manejar situaciones difíciles por sí mismos.
Competencia social a través de los hijos. Para las madres tóxicas, el éxito de sus hijos es una herramienta para ganar estatus social, ejerciendo una presión constante para que sobresalgan en todo, lo cual puede generar mucha frustración en los niños.
Imposición de roles de género tradicionales. Las madres tóxicas suelen creer firmemente en transmitir a sus hijas la idea de que tienen que cumplir con roles específicos de género, presionándolas a ser sumisas ante sus parejas y responsables exclusivas de las tareas domésticas. También pueden imponer la maternidad como un deber ineludible, criticando a las hijas que deciden no tener hijos y haciéndolas sentir incompletas o egoístas. Las mujeres sin hijos pueden ser objeto de comentarios constantes sobre su “falta de realización”, lo cual puede generar una fuerte presión emocional y sentimientos de culpa.
Idealización de la pareja. Este tipo de madres inculcan en sus hijas la idea de que su felicidad depende de encontrar y mantener una relación con un hombre, generando una codependencia emocional y un miedo desmesurado a estar solteras.

Una relación tóxica madre e hija se caracteriza por:

la manipulación emocional,
la falta de apoyo,
el cuestionamiento constante del valor personal de la hija.
Las madres tóxicas suelen proyectar sus propias inseguridades y frustraciones en sus hijas, lo cual genera un ambiente de tensión y conflicto constante.

Ser hija de una madre tóxica implica enfrentarse a críticas constantes y a una exigencia desmesurada. Las hijas de madres tóxicas a menudo desarrollan problemas como una baja autoestima y ansiedad debido a la falta de aprobación y de conductas de afecto. Las madres tóxicas con hijas mujeres suelen compararlas negativamente con otras mujeres, generando un sentimiento de insuficiencia y competencia injusta.

Una relación entre madre e hija tóxica no solo afecta a las hijas durante la infancia y adolescencia, sino que también puede tener repercusiones en la vida adulta. Las madres tóxicas con hijas adultas continúan influyendo negativamente y eso dificulta la independencia emocional y la capacidad de establecer relaciones saludables. La relación tóxica entre madre e hija puede perdurar a lo largo del tiempo y afectar múltiples aspectos de la vida de la hija. Incluso, las madres tóxicas en la vejez pueden seguir teniendo un impacto destructivo y exacerbar las dinámicas negativas a medida que van envejeciendo. Las madres tóxicas con sus hijos adultos también generan dinámicas destructivas. Los hijos varones de madres tóxicas pueden enfrentar expectativas poco realistas y manipulación emocional, lo que afecta su autoestima y sus relaciones interpersonales. La relación tóxica madre e hijo varón puede manifestarse en un control excesivo y en la dificultad para establecer límites saludables, impidiendo el desarrollo de una independencia emocional y personal adecuada.

Las consecuencias de tener una madre tóxica pueden ser más o menos duraderas. Uno de los efectos más significativos es el daño psicológico o emocional. Los hijos de madres tóxicas a menudo experimentan baja autoestima, ansiedad y depresión debido a las críticas constantes y la falta de apoyo emocional. El daño causado por madres tóxicas también puede manifestarse en dificultades para establecer relaciones saludables. La desconfianza y el miedo al rechazo, inculcados durante la infancia, pueden llevar a problemas en las relaciones interpersonales y en la vida amorosa. Además, las “secuelas” de tener una madre tóxica se extienden también a la capacidad de los hijos para confiar en otras personas, y en sí mismos.

 

MTF. Violeta Gutierrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Instagram @psicologagutierrez

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¿Por qué ordenar tus espacios genera un efecto de orden mental? Aquí te lo cuento

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 30 de julio del 2026

Si alguna vez experimentaste una sensación de agobio o estrés cuando tu entorno se encontraba desorganizado, probablemente reconozcas la conexión entre el espacio físico y la mente. Esta relación ha ganado cada vez más atención en la psicología contemporánea. Diversos estudios han demostrado que un espacio ordenado puede influir positivamente en la claridad mental, reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo general.

Existen investigaciones recientes que han explorado cómo el orden de los espacios que nos rodean desde nuestros hogares hasta los lugares de trabajo, puede contribuir al bienestar de nuestro cuerpo y mente. Uno de los descubrimientos más interesantes en el área, es que la relación entre el entorno y el estado emocional puede entenderse como bidireccional.

¿Cómo nos favorece el simple acto de organizar el entorno? Por un lado, un entorno desordenado puede causar estrés y malestar emocional, pero a la vez, las personas que experimentan altos niveles de estrés o depresión pueden tener más dificultades para mantener su hogar ordenado. En este sentido, el desorden en el hogar puede ser tanto una causa como un síntoma de problemas emocionales, creando un ciclo negativo que perpetúa el estrés y el desorden (Saxbey Repetti, 2010).

La ausencia de orden no solo afecta la funcionalidad del espacio, sino también al estado emocional. De hecho, se ha demostrado que quienes perciben su casa como desordenada, suelen presentar más emociones desagradables y un menor sentido de control, deteriorando el bienestar mental (Roster et al., 2016). A su vez, acumular objetos puede ser abrumador y generar sentimientos de incompetencia, impactando negativamente en la autoestima. Inclusive, este efecto desfavorable puede extenderse más allá de la persona que vive en un lugar desordenado, afectando las dinámicas familiares y la calidad de las relaciones interpersonales dentro del hogar.

¿Qué mecanismos se activan en nuestra mente frente al orden y al desorden?

Para profundizar en cómo el orden físico afecta en nuestras mentes, es útil considerar los mecanismos neuropsicológicos involucrados en el procesamiento de la información del entorno. Por ejemplo, un estudio relevante en el área investigó cómo las interacciones entre los mecanismos descendentes y ascendentes en la corteza visual humana afectan la percepción y la atención (McMains y Kastner, 2011). Según dicha investigación, la corteza visual procesa la información no solo desde el espacio externo mecanismos ascendentes, sino también a través de señales internas mecanismos descendentes, como expectativas y recuerdos activos en la mente. Estas interacciones son esenciales para entender por qué la sobrecarga de información visual causada por un entorno desordenado puede dificultar la capacidad del cerebro para filtrar información irrelevante, conllevando una mayor distracción y estrés cognitivo.

Otra investigación relevante analizó cómo el espacio físico del hogar se correlaciona con los patrones diarios de humor y cortisol, un marcador biológico de estrés. Los hallazgos sugieren que las personas que describen su hogar como caótico o desordenado tienden a mostrar niveles más altos de cortisol y patrones de humor negativos (Saxbe y Repetti, 2010). El cerebro necesita filtrar constantemente la información irrelevante, un proceso que se ve obstaculizado en un ambiente desordenado. Este esfuerzo cognitivo adicional puede resultar agotador y disminuir la capacidad de procesamiento mental.

El estrés resultante de tal proceso no solo afecta la productividad, sino que también puede tener efectos negativos en la salud física y mental. De este modo, la incapacidad para mantener la atención y la concentración puede llevar a una sensación de frustración, tensión y ansiedad.

Los beneficios a nivel psicológico de mantener un entorno ordenado son numerosos. En primer lugar, un espacio ordenado puede reducir los niveles de estrés, mejorar el estado de ánimo y aumentar la sensación de control externo y competencia. Esto, a su vez, puede mejorar la calidad de vida y la percepción de bienestar general. Además, un ambiente ordenado tiende a facilitar la concentración y la productividad, lo que es especialmente importante en el contexto laboral.

Al mismo tiempo, el mantenimiento de un ambiente arreglado también tiene un impacto positivo en la autopercepción. Pues la capacidad de mantener el orden puede generar una sensación de logro y competencia, mejorando la imagen que tenemos de nosotros mismos. En este sentido, un hogar organizado puede ser una fuente de orgullo y satisfacción, contribuyendo a una mayor autoestima y bienestar emocional.

Teniendo en cuenta todo lo mencionado, también resulta importante aclarar que, mientras que un espacio ordenado puede ser beneficioso para la mente y la productividad, un entorno desorganizado también puede tener sus beneficios. Por ejemplo, existen investigaciones que catalogan los entornos ligeramente desordenados como adecuados para actividades que requieren pensamiento creativo e innovación. En este sentido, la clave está en encontrar un equilibrio que maximice los beneficios según las necesidades de cada persona, evitando grados de desorden que resulten agobiantes.

El vínculo entre el orden y el bienestar mental nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras decisiones de organización impactan directamente en nuestra calidad de vida. Más allá de la estética y la funcionalidad, mantener un entorno ordenado puede potenciar significativamente nuestra salud emocional y psicológica. Incluso, investigaciones emergentes continúan señalando cómo el orden no solo reduce el estrés, sino que también mejora la capacidad de concentración y la eficiencia en las actividades diarias, impulsando una actividad mental más organizada. Explorar de qué manera los diferentes niveles de orden afectan puede ofrecer nuevas estrategias para optimizar el espacio personal y profesional. De esta manera, la organización del ambiente puede promover un equilibrio efectivo entre tranquilidad, eficiencia y creatividad en las actividades diarias.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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Aprende a manejar y controlar tu ira

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Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 23 de julio del 2026

Cada uno de nosotros tenemos una forma de entender el mundo, la realidad y las experiencias que vivimos. Tenemos una serie de creencias y pensamientos sobre cómo deben ser las cosas, cómo debería actuar la gente y cómo debería ser la vida. Precisamente, estos “debería” son unos de los errores más comunes de pensamiento que cometemos. Esta forma de pensar implica imposición y exigencia (tanto en uno mismo como en los demás) y pueden provocar que se produzcan reacciones emocionales de enfado, como la rabia o la ira. Para aprender a controlar estos estados de ira es importante hacer algunos cambios en nuestra forma de entender el mundo (es decir, cambiar lo que pasa por nuestra mente). En este sentido, la terapia psicológica es muy eficaz para desmontar los mecanismos que mantienen la ira y trabajar alternativas saludables. Para gestionar la ira de manera eficaz no basta con intentar calmarse en el momento. Es necesario comprender qué la activa, cómo interpretamos las situaciones y de qué forma esos pensamientos influyen en nuestras reacciones. Para aprender a controlarla mejor, es importante tener en cuenta los siguientes elementos:

Existen personas con puntos de vista diferentes al nuestro.
Existen diferentes modos de entender y de hacer las cosas, lo cual nos enriquece.
Si una persona plantea una opción diferente a la que creemos correcta, no lo hace para fastidiarnos, se trata de otro punto de vista y hay que respetarlo.
No esperes a que los demás cambien o sean diferentes, los demás son como son, no son “como deberían ser”, no son “como nos gustaría que fuesen”.
Tampoco podemos controlar los errores de los demás, por lo tanto, es bueno aprender a aceptarlos tal como son, de lo contrario solo sentiremos frustración, odio y hostilidad.
No impongas cómo tienen que ser las cosas y no exijas que los demás reconozcan que sólo tú tienes la razón.
No levantes la voz, no insultes.
Comunícate en primera persona: yo siento, yo quiero, en lugar de tú eres, tú me haces. Los mensajes yo son un vehículo para transmitir nuestros sentimientos de manera respetuosa.
Juzgamos el comportamiento de los demás y dichos juicios se basan en un conjunto de reglas de cómo debería o no debería actuar la gente. Así, pensamos que las personas que se comportan de acuerdo con nuestras normas son buenas y las que no, están equivocadas o son malas. Damos por sentado que la gente debe conocer y aceptar nuestras reglas y, cuando las rompen, lo interpretamos como una ruptura deliberada de lo que es correcto.

Terapia psicológica para aprender a gestionar la ira. – Controlar la ira no consiste en reprimirla, sino en entender qué la provoca, modificar los pensamientos que la alimentan y aprender estrategias prácticas para manejarla de forma saludable. Identificar los deberías, cuestionar las creencias rígidas, practicar la empatía y aplicar técnicas de autocontrol son pasos clave para reducir la agresividad y mejorar tus relaciones. Si sientes que la ira aparece con demasiada frecuencia, te desborda o está dañando tu bienestar o tus vínculos, la ayuda profesional puede marcar la diferencia. Sigue estos 10 pasos para que prendas a controlar tu ira.

1. Piense antes de hablar. – En el calor del momento, es más fácil decir algo que luego lamentará. Tómese unos momentos para ordenar sus pensamientos antes de decir algo. Esto también permite que las otras personas involucradas en la situación hagan lo mismo.

2. Una vez que se haya calmado, exprese su malestar. – Tan pronto pueda pensar con claridad, exprese su frustración de una manera asertiva, pero sin generar confrontación. Hable de sus preocupaciones y necesidades de forma clara y directa, sin lastimar a otros ni tratar de controlarlos.

3. Haz algo de ejercicio. – La actividad física puede ayudar a reducir el estrés que puede causarle ira. Si siente que la ira está aumentando, salga a dar una caminata vigorosa o a correr. O haga alguna actividad física que disfrute durante algún tiempo.

4. Tómese un descanso. – Los descansos no son solo para los niños. Haga pequeñas pausas a lo largo del día en momentos que suelen ser estresantes. Tomarse un momento de tranquilidad puede ayudar a que se sienta mejor preparado para enfrentarse a lo que venga sin que sienta irritación o enojo.

5. Identifique posibles soluciones. – ¿Se enoja porque la habitación de su hijo está desordenada? Cierre la puerta. ¿Su pareja llega tarde a cenar todas las noches? Programe las comidas para más tarde en la noche. O acuerde comer por su cuenta algunas veces a la semana. Además, sea consciente de que algunas cosas están simplemente fuera de su control. Intente ser realista en cuanto a lo que puede y no puede cambiar. Recuerde que la ira no soluciona nada y solo podría empeorar todo.

6. Recurra a las declaraciones en primera persona. – Criticar o echar culpas solo podría aumentar la tensión. En cambio, use frases en primera persona para describir el problema. Sea respetuoso y específico. Por ejemplo, diga: “Me molesta que se haya ido de la mesa sin ofrecerse a ayudar con los platos” en lugar de “Nunca hace las tareas del hogar”.

7. No guarde rencor. – El perdón es una herramienta poderosa. Si permite que la ira y otros sentimientos negativos sustituyan a los positivos, quizás note que su propia amargura o sentido de injusticia le abruman. Perdonar a alguien que le hizo enojar puede ayudarle a aprender de la situación y a fortalecer la relación.

8. Recurra al humor para liberar la tensión. – Aligerar la situación puede ayudar a aliviar la tensión. Recurra al humor para enfrentar aquello que le hace enojar y, de ser posible, las expectativas poco realistas que pueda tener sobre cómo deberían salir las cosas. Evite el sarcasmo, ya que puede herir sentimientos y complicar las cosas.

9. Practique habilidades de relajación. – Cuando se sienta enojado, ponga en práctica sus habilidades de relajación. Haga ejercicios de respiración profunda, imagine una escena relajante o repita una palabra o frase que lo tranquilice, por ejemplo, “tómatelo con calma”. También puede escuchar música, escribir en un diario o hacer algunas posturas de yoga; lo que sea que le permita relajarse.

10. Sepa cuándo buscar ayuda. – Aprender a controlar la ira puede ser difícil a veces. Si su ira parece estar fuera de control, causa que haga cosas que lamenta o lastima a quienes están a su alrededor, busque ayuda.

 

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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