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Ser padres presentes en tiempos modernos: ¿cómo recuperar la atención y el acompañamiento de los hijos?

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Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 25 de Septiembre del  2025

En la actualidad, los padres solemos estar menos pendientes de nuestros hijos debido a la fatiga crónica por las demandas de la vida moderna, el cambio de roles de género, la falta de tiempo por las horas extras en el trabajo, la dependencia tecnológica que los distrae, y la necesidad de darles más espacio para desarrollar su autonomía.

También puede ser consecuencia de factores como la economía, la falta de modelos parentales adecuados, la falta de autoridad, no practicar los valores morales, el manejo de la ansiedad y el estrés en el día a día. Las causas mas comunes de la desatención hacia los hijos son las siguientes:

Fatiga y sobrecarga: Los padres se sienten agotados por la exigencia de la vida moderna, el trabajo y las responsabilidades familiares, lo que genera un desgaste crónico.
Cambios en los roles laborales: Tanto padres como madres trabajan más horas, lo que deja menos tiempo disponible para la crianza y genera una mayor distribución de las tareas, pero también mayor agotamiento.
Dependencia tecnológica: La constante presencia de teléfonos inteligentes y otras pantallas puede distraer a los padres, manteniéndolos en un estado de “atención parcial continua” y afectando la conexión con sus hijos.
Necesidad de independencia del niño: Los padres pueden estar menos presentes para dar a sus hijos la oportunidad de desarrollar su autonomía y aprender a resolver problemas por sí mismos, en lugar de una constante sobreprotección.
Falta de modelos parentales: Algunos padres pueden no haber tenido buenos modelos en su propia crianza, lo que dificulta que sepan cómo ejercer su rol de manera efectiva.
Dificultades económicas y de conocimiento: La pobreza y la falta de conocimiento sobre cómo ser padres también pueden llevar a una menor atención y conexión.
Estilo de vida y distracciones: Las redes sociales y otras adicciones digitales pueden hacer que los padres no estén atentos a las necesidades de sus hijos.
Consecuencias de una menor atención parental:
Impacto emocional en los hijos: Puede generar inseguridad, baja autoestima, sentimientos de abandono, soledad y una constante búsqueda de aprobación.
Dificultades en el desarrollo: Los niños pueden tener problemas para gestionar sus emociones, establecer vínculos sanos y presentar un bajo rendimiento académico.
Problemas de comportamiento: Pueden aparecer dificultades para aceptar normas y límites, así como comportamientos de rebeldía para llamar la atención.
Como padres de familia es nuestra responsabilidad guiar, educar en principios, normas, valores y acompañar emocional, física y económicamente a nuestros hijos.

Hay que regresar al antiguo hábito en donde en las escuelas hacían revisión mochila, pero ahora esa revisión de la mochila debe ser en la casa, revisar si hizo su tarea, si le faltan útiles para sus trabajos, el contenido de los mensajes que hay en su celular (mensajes violentos, sexting, pornografía, chantajes, amenazas), si lleva objetos que no debe llevar, maquillajes, vapes, drogas, armas, pornografía, cantidades mayores de dinero a las que tú le proporcionas, notas o dibujos con ideación suicida, si a su sacapuntas le falta la navaja, es una época en donde tenemos que estar más alertas que nunca sobre lo que sucede con nuestros propios hijos.

Otro de los peligros son los retos que se comparten sobre todo por TikTok, donde los chicos ponen en riesgo su integridad física y en algunos casos hasta su propia vida.

Les comparto una frase de mi buen amigo Francisco Luna que dice: “Si tienes hijos adolescentes revísales la mochila, revísales el celular, revísales el alma

Hay otro aspecto que en esta época se ha dejado de lado y que es importante mencionar, es muy importante hablar sobre las emociones. En esta generación que evita a toda costa las emociones, que no quiere sentir, para poder evadir la realidad de las situaciones que experimenta en el momento presente, es cuando más debemos estar involucrados para guiarlos y enseñarles que todas las emociones son validas y todas las emociones son necesarias, que no existen emociones negativas, que todas han sido creadas con una función y un propósito en la vida.

Ya basta de decirle no llores, ya basta de minimizar lo que siente, ya basta de evadir charlas necesarias, sobre lo que tus hijos necesitan, sienten y piensan, primero sobre ellos mismos y después de nosotros como sus padres.

También es de gran impacto tener contacto físico con ellos, no importa la edad que tengan, abrazarlos, besarlos, un contacto físico con tu hijo por más de 15 segundos producirá en ellos una hormona de la felicidad llamada oxitocina. También diles que los amas, que son suficientes, valiosos e importantes.

Sé ejemplo como padre o madre para tus hijos, no importa lo que digas, ellos imitarán lo que tú hagas, es por eso que tu ejemplo es una guía para encontrar formas de expresión: vías de escape como dar un paseo o hacer ejercicio, dibujar, escribir, bailar o algo tan aparentemente sencillo como una siesta son recursos a su alcance que les ayudará a liberar la tensión que sienten.

Ten presente que lo más probable es que los adolescentes piensen que sus amigos son los únicos capaces de entenderles, y en parte tienen razón, al fin y al cabo, están pasando por lo mismo que ellos, están igual de desconcertados y descubriendo el mundo a la vez. Permitamos que se ayuden entre ellos y que tengan su espacio privado, pero dejándoles siempre claro que estamos disponibles para escucharlos y sobre todo guiarlos sin juzgar, cosa que sus amigos no pueden hacer por el momento.

El trabajo es importante, la salud es importante, la economía es importante, que saque buenas notas es importante, pero es más importante estar ahí para cuando ellos necesitan tu presencia, ser un canal de comunicación seguro en donde ellos se sientan comprendidos, escuchados, pero sobre todo amados.

Contacto: celular 6484694143

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

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¿Cuál es la diferencia entre un Psicólogo y un Psiquiatra y a cuál debo acudir? Aquí te lo cuento

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Redacción Psicóloga Violeta Gutiérrez, 12 de marzo de 2026

Qué hace un Psiquiatra

La especialidad de la psiquiatría se ocupa del estudio, prevención, evaluación, diagnóstico, tratamiento y la rehabilitación de los problemas de salud mental. Soy consciente de que esta descripción puede asustar a muchas personas que no quieren sentirse enfermas y rechacen la idea de acudir a un psiquiatra. Pero, dime ¿a dónde acudirías si hay un alimento que te ha sentado mal, te sale una mancha en la piel o tienes algún dolor? ¿Acaso no acudirías al médico? Quizás no sea nada importante, pero si es un problema tratable, mejor hacerlo cuanto antes. Por tanto, ¿por qué no ir también al médico si os encontráis nerviosos, extremadamente preocupados, tristes u obsesionados? El beneficio de ir y el riesgo de no ir es el mismo.

Cómo trabaja un Psiquiatra

Un psiquiatra tiene unas herramientas muy rudimentarias: la principal es la palabra, al igual que el psicólogo. El psiquiatra va a conversar contigo, como lo hace el psicólogo, para entender qué te pasa y cómo poder ayudarte. Generalmente son necesarias entre una y dos horas de entrevista para poder establecer un diagnóstico y acordar contigo un plan de tratamiento. El plan del tratamiento no tiene por qué necesariamente incluir un medicamento, como la mayoría de las personas creen. Lo que sí es cierto es que el psiquiatra, como médico, puede prescribir medicación a las personas que se pueden beneficiar de ella. Más adelante, veremos cómo se realiza el proceso de prescripción.

Qué hace un Psicólogo Clínico

Un psicólogo clínico generalmente ofrece tratamientos de psicoterapia a pacientes que previamente ha evaluado o han sido derivados por otros profesionales (médicos de familia, psiquiatras o tutores académicos). Los psicólogos clínicos, además de psicoterapia individual, pueden hacer terapia de pareja o terapia de familia. Algunos psicólogos clínicos se han subespecializado y son neuropsicólogos clínicos y realizan evaluaciones neuropsicológicas. Solo los psicólogos especialistas en psicología clínica son los que pueden desarrollar su actividad en los centros, establecimientos y servicios del Sistema Nacional de Salud.

Cómo trabaja un Psicólogo Clínico

Al igual que el Psiquiatra, el Psicólogo Clínico se va a valer de la palabra para poder realizar su trabajo. Las evaluaciones diagnósticas las va a hacer fundamentalmente mediante una entrevista clínica (una conversación con el paciente). La intervención terapéutica también va a tener como pilar la palabra, que puede complementar con algunos ejercicios. Estos ejercicios pueden ser de meditación o relajación, de escritura terapéutica, de realización de un diario o registros o de imaginación guiada, entre otros. Con los niños el trabajo de un Psicólogo Clínico Infantil suele ser algo distinto. Al tener menor capacidad de comunicación verbal, se utilizan otros medios como el dibujo o el juego. El psicólogo infantil va a tener también muy en cuenta todo aquello que los padres o cuidadores principales puedan aportar sobre el niño.

Diferencias entre un Psicólogo y un Psiquiatra

Como decíamos anteriormente, esta es la principal pregunta que nos hacen muchos pacientes y muchas personas fuera de la consulta cuando se enteran que somos psicólogos o psiquiatras. ¿Cuál es la diferencia entre un psiquiatra y un psicólogo?

La principal diferencia entre psicólogos y psiquiatras, y que más peso tiene, es que el psiquiatra es médico y el psicólogo es psicólogo. Por tanto, como médico, el psiquiatra puede prescribir medicación y puede solicitar distintas pruebas diagnósticas. El tipo de pruebas diagnósticas que puede solicitar un psiquiatra son: análisis de sangre, análisis de orina, pruebas de imagen (radiografías, escáner, resonancia magnética), ECG, EEG, estudios del sueño o interconsultas con otras especialidades médicas. Estas pruebas no se solicitan para confirmar el diagnóstico de un trastorno mental, sino que sirven para: Descartar determinadas enfermedades médicas que cursan con síntomas similares a los trastornos mentales, por ejemplo, descartar hipertiroidismo cuando haya ansiedad e insomnio. Conocer si la medicación prescrita o el estilo de vida ha interferido de alguna manera en su salud física, por ejemplo, monitorizando el peso y las cifras de colesterol.

¿Quién puede medicar: el psiquiatra o el psicólogo?

Esta es otra pregunta con la que nos encontramos a diario: personas que confunden a un psiquiatra con un psicólogo y llaman psicólogo a un profesional que le prescribió una medicación. En España, los psicólogos no pueden prescribir medicación de ningún tipo, mientras que los psiquiatras pueden prescribir cualquier medicación porque antes de psiquiatras, son médicos. Los psicólogos no pueden prescribir medicación, mientras que los psiquiatras pueden prescribir cualquier medicación.

La prescripción de medicación es una forma de tratamiento clave para muchos trastornos mentales. En los últimos 30 años se han producido avances importantísimos y los tratamientos actuales son muy seguros, bastante eficaces y muy bien tolerados por los pacientes. Es cierto que los casos más graves son los que más se benefician de un tratamiento farmacológico. Pero, en muchos casos leves, la medicación también puede marcar una diferencia muy importante y ayudar muchísimo a la persona que está siendo tratada. Los psicólogos clínicos, que trabajan codo a codo con los psiquiatras, saben cuándo derivar a su paciente a un psiquiatra para que pueda ofrecerle un tratamiento farmacológico. Cuándo pedir cita con un psiquiatra. En general, recomendamos pedir cita con un psiquiatra en los siguientes casos:

si tienes un síntoma definido (como insomnio, crisis de pánico, llanto frecuente o problemas de concentración) que causa un malestar significativo.

si crees que puedes necesitar medicación o si ya estás tomando medicación.
si un psicólogo ha recomendado que te vea un psiquiatra o llevas tiempo haciendo terapia sin haber obtenido mejoría.
si tienes una adicción.
si has tenido algún cambio conductual reciente o has pensado en hacerte daño de alguna manera.

Cuándo pedir cita con un psicólogo

Sería recomendable pedir cita con un psicólogo en primera instancia en los siguientes casos:
ante un problema de insatisfacción vital.
ante una conflictiva de pareja, familiar o laboral.
cuando se presentan síntomas leves y poco persistentes de ansiedad o depresión.
cuando un psiquiatra ha recomendado realizar un tratamiento de psicoterapia.

¿Puedo tratarme con un psiquiatra y un psicólogo a la vez?

Claro que puedes tener un tratamiento combinado con psiquiatra y psicólogo. De hecho, es una práctica muy habitual y muy recomendable en muchos casos. La visión de dos profesionales de un mismo problema puede ser muy enriquecedora y ayudar más al paciente. Esto es posible cuando los dos profesionales trabajan en equipo, se coordinan, se conocen y se compenetran bien. Por supuesto, es más sencillo si ya se conocen y trabajan en el mismo centro.

 

MTF. Violeta Gutierrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

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El empoderamiento de las mujeres: uno de los objetivos claves en este 8M

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Imagen ilustrativa tomada de internet.

Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 05 de marzo de 2026

Este 8 de marzo (8M), Día Internacional de la Mujer, es una jornada de lucha y reflexión, no de celebración. Se busca visibilizar y exigir la equidad de género real, erradicar la violencia machista, feminicidios y brechas salariales, así como garantizar derechos laborales, económicos, reproductivos y de seguridad para todas las mujeres.

Principales objetivos del 8M:

Erradicación de la violencia: Protesta contra la violencia de género, física, psicológica, sexual y económica, incluyendo los feminicidios.
Igualdad sustantiva: Exigir igualdad de derechos y oportunidades en todos los ámbitos, superando las brechas legales, económicas y laborales.
Justicia y seguridad: Garantizar que los derechos de las mujeres se cumplan y cesen la impunidad.
Sororidad y visibilidad: Tomar las calles para mostrar la fuerza colectiva, recordar a las víctimas de la violencia y alzar la voz por la equidad.
Derechos reproductivos y de salud: Acceso al aborto legal y seguro, y atención integral a la salud.

El empoderamiento es un proceso mediante el cual individuos o grupos adquieren la capacidad y los medios para tomar decisiones autónomas y ejercer control sobre sus propias vidas. Este concepto se popularizó en los años 60, especialmente en el movimiento afroamericano y en la teoría de Paulo Freire, que enfatizaba el desarrollo de la conciencia crítica. En el contexto de los movimientos de mujeres, el empoderamiento de la mujer se refiere tanto a la toma de poder individual, fortaleciendo la autoestima y la capacidad de elección, como al poder colectivo para cambiar las relaciones de género en diversas esferas.

Conseguir la igualdad de género requiere un enfoque multifacético que aborde tanto el empoderamiento individual como el colectivo. A nivel individual, se trata de fomentar la autoconfianza, la independencia económica y la capacidad de tomar decisiones. A nivel colectivo, es crucial transformar las estructuras económicas, políticas, jurídicas y socioculturales que perpetúan la desigualdad. La educación, las políticas de igualdad de género en el trabajo y la participación activa en procesos de toma de decisiones son esenciales para avanzar hacia una sociedad más justa.

El empoderamiento de la mujer es fundamental para alcanzar la igualdad, el desarrollo y la paz, como lo destacó la Declaración de Pekín en 1995. Empoderar a las mujeres significa no solo mejorar sus condiciones de vida individualmente, sino también impulsar cambios sociales profundos que beneficien a toda la comunidad. Cuando las mujeres tienen igualdad de acceso al poder y los recursos, toda la sociedad se beneficia de una mayor justicia social, económica y política.

Tipos de empoderamiento:

Poder sobre: Relacionado con la dominación y subordinación. Es la capacidad de influir o controlar a otros.
Poder de: Se refiere a la capacidad de tomar decisiones y desarrollar soluciones creativas.
Poder con: Enfatiza la solidaridad y la capacidad de organizarse colectivamente para alcanzar objetivos comunes.
Poder interior: Se refiere a la autoestima, la confianza en uno mismo y la fuerza psicológica para actuar con autonomía.

Los principios del empoderamiento giran en torno a la adquisición de poder y control sobre la propia vida y la capacidad de hacer elecciones. A continuación, se detallan algunos principios fundamentales:

1. Autonomía: Fomentar la capacidad de actuar de forma independiente y tomar decisiones propias.
2. Confianza en sí mismo: Desarrollar una imagen positiva de uno mismo y creer en la propia capacidad para influir en su vida y en su entorno.
3. Solidaridad y organización colectiva: Unirse y organizarse para lograr objetivos comunes y defender derechos colectivos.
4. Transformación social: Cambiar las estructuras y las normas sociales que perpetúan la desigualdad y la subordinación.

Mujeres en liderazgo y STEM

El empoderamiento se refleja en la importancia de las mujeres en liderazgo, mujeres en STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), y mujeres importantes en la historia. Han allanado el camino para la igualdad de género en el trabajo y han inspirado a nuevas generaciones de mujeres científicas y mujeres activistas.

El empoderamiento es un proceso esencial para que individuos y grupos adquieran autonomía y control sobre sus vidas. Fomenta la autoestima, la independencia económica y la capacidad de tomar decisiones, tanto a nivel individual como colectivo. Al transformar las estructuras que perpetúan la desigualdad, se promueve una sociedad más justa. El empoderamiento de la mujer es clave para el desarrollo social, económico y político, beneficiando a toda la comunidad y contribuyendo a una mayor justicia social y igualdad de género en el trabajo. A través de la educación, la sensibilización y el apoyo a las mujeres en liderazgo, podemos avanzar hacia un futuro donde todas las mujeres tengan las oportunidades y los recursos necesarios para prosperar.

MTF. Violeta Gutierrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

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¿Qué es la Enuresis y la Encopresis y por qué solo afecta a niños y niñas? Aquí te lo cuento

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 26 de febrero del 2026

Los trastornos de eliminación enuresis (orina) y encopresis (heces fecales), son muy característicos de la infancia. Pueden tener causa orgánica o psicológica y, en los dos casos, tienen tratamiento. La terapia psicológica para la enuresis y encopresis comprende la enseñanza para lograr controlar los esfínteres, psicoterapia y diversas recomendaciones para los padres de su hijo afectado, poder afrontar la situación, encontrando soluciones. Las manifestaciones orgánicas están relacionadas con patologías genitourinarias: estructural, infecciosa y neurológica, así como uropatía obstructiva, espina bífida y cistitis.

La enuresis es el escape involuntario de la orina durante el transcurso de la noche; la incapacidad de poder retenerla durante el día se denomina incontinencia diurna. Consiste en la aparición de una emisión repetida de la orina en la cama o en la ropa, una vez superados los cuatro años de edad, tiempo en el que el niño debería haber adquirido la continencia urinaria. Para hablar de enuresis también tenemos que hablar de frecuencia: este tipo de incontinencia tiene que ser de dos episodios semanales al menos durante tres meses consecutivos. Hay dos ejemplos de enuresis: la primaria y la secundaria. La diferencia primordial entre ambas es que, en la enuresis primaria, el niño nunca ha llegado a conseguir el control de la orina, mientras que en el la secundaria sí que lo han conseguido, aunque durante un periodo corto de tiempo, unos pocos meses como mucho.

La encopresis, es la evacuación repetida de heces en cualquier lugar inadecuado que no sea el retrete, como en el suelo o la ropa. Y se produce por lo menos una vez a la semana durante tres meses seguidos. La edad a partir de la cual puede considerarse encopresis, son los cuatro años. Casi en un 70% de los casos, la enuresis no está diagnosticada. Por regla general, la enuresis es el trastorno de la eliminación más común, y está más investigado. Este trastorno ocurre por igual en menores de ambos sexos, sin embargo, la encopresis es más frecuente en niños. La enuresis nocturna afecta al 15% de los niños de cinco años. A un 3% de los niños de cuatro años se les escapan las heces una vez por semana y, a los siete años, la encopresis tiene una prevalencia del 2,3% en los niños y del 0,7% en las niñas. Se sabe que un tercio de los niños con encopresis sufre también enuresis nocturna, un 20% enuresis diurna y un 10% de las niñas padecen infecciones urinarias recurrentes.

La mayoría de los niños aprenden a controlar los esfínteres entre las edades de 2 y 4 años, y después, es normal que se presenten episodios de incontinencia en la etapa de entrenamiento. Deben ser los padres los que, poco a poco, vayan introduciendo al niño en la independencia de hacer sus necesidades de forma autónoma. Con el transcurso del tiempo, el niño se siente cada vez más seguro para adquirir el hábito hasta que se convierte en un acto aprendido.

En el caso de la enuresis, las causas que la originan pueden ser factores hereditarios, o sea, que alguno de los miembros de su familia también haya pasado por la misma situación, o bien, por factores emocionales, donde puede ser que el niño esté pasando por un estrés emocional derivado de un cambio o situación nueva, como el divorcio de los padres, un cambio de colegio o la llegada de un nuevo hermano. En el caso de la encopresis, la causa mayor es haber obligado al pequeño a contener sus heces cuando no estaba preparado para ello, por miedos particulares del niño, por problemas emocionales, por dolor al evacuar, o puede que sea por falta de intimidad y esto provoque que se reprima.

El trastorno enurético puede tener origen orgánico por afecciones urológicas, irritaciones o cistitis, pero también a que la capacidad funcional de la vejiga esté disminuida, lo que implica que los niños enuréticos necesiten ir más con más asiduidad al baño. Cuando un niño de más de cuatro años orina durante la noche y fuera del retrete, es importante acudir al pediatra para que descarte cualquiera de las causas orgánicas mencionadas. Una vez descartadas, si se determina que la enuresis tiene un origen psicológico, se hace necesario acudir a un profesional de la psicología.

Las causas psicológicas que están detrás de la enuresis pueden ser diversas: falta de aprendizaje del niño porque no se le ha enseñado de forma correcta, insensibilización de la piel a la humedad, favorecida o provocada por usar pañales hasta edades avanzadas, etc. También puede haber un interés del niño por conseguir una reacción de sus padres, para obtener algo, que por regla general es su atención. O problemas emocionales, como cambio de casa, de colegio, la separación de los padres o el nacimiento de un hermano pequeño; en conclusión, cualquier factor que altere el entorno del niño. Y detrás de las causas de la encopresis puede estar el estreñimiento: los niños retienen tanto las heces que la presión del colon vence al esfínter y se producen evacuaciones no deseadas.

Los niños ocultan que tienen problemas de continencia por miedo o vergüenza la reacción de sus padres. Para que los pequeños puedan superarlo, lo primero es no mostrarse enfadado con la situación y hacerles conscientes del problema. El hecho de que el niño sepa por lo que está pasando ayudará a que el tratamiento sea más eficaz. Con la enuresis, se deberá reducir unas horas antes de ir a dormir la ingesta de líquidos, pero no evitarla, dado que la finalidad es que contenga la vejiga. Si también hubiese pérdidas por el día, se puede usar un horario miccional donde se establezca que se orine al menos 6 veces. Se puede elaborar un calendario miccional, donde aparezca las noches secas y las húmedas. Una visión progresiva puede ser un factor motivador en el tratamiento, y en el caso de que intervenga un terapeuta, que vea el avance. Los padres han de tomar una postura positiva con el niño para no ocasionarle emociones negativas que perjudiquen su situación. Tener una postura caótica o darle demasiada importancia a la situación, hará que el niño entre en tensión y no avance en su recuperación.

Para establecer un diagnóstico concreto, un pediatra debe determinarlo, realizar un estudio y descartar que estas etapas de pérdida se deban a problemas somáticos o fisiológicos. Una vez descartadas estas suposiciones, se puede afirmar que el pequeño, dependiendo de qué tipo de incontinencia se trate, pueda presentar alguno de estos trastornos.

Un tratamiento terapéutico va a ser siempre la mejor ayuda tanto para los padres como para el niño, estableciendo diálogo desde el respeto y la empatía, porque cada persona se desarrolla a un ritmo específico. Con tiempo, los pequeños pasarán esta fase. La ayuda psicológica es de vital importancia en estos casos.

 

MTF. Violeta Gutierrez Solís

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