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¿Qué es el género no binario?

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Aquí te damos a conocer la noción de identidad, su estrecha relación con el género, además de la historia y las investigaciones más actuales sobre el denominado género no binario.

El género No Binario, se refiere a personas que no se sienten identificadas con el género masculino o femenino y que construyen su identidad al margen de la lógica binaria del sistema cisnormativo según el cual el sexo biológico y la identidad de género coinciden

Género no binario: identidad y género

Vivir es forjar identidad. Desde las propias condiciones innatas a nuestra relación y contacto social, la identidad esun proceso, no se detiene, siendo la suma del carácter, lapercepción y la experiencia del mundo. Y es que el proceso de autoconocimiento puede llevar la vida entera. Y aunque este proceso de identidad está en permanente diálogo con el otro, sus hallazgos se descubren en la intimidad, siendo el resultado de este proceso la respuesta a la pregunta: ¿quién soy?

Uno de los factores que definen la identidad es el género entendiendo este como la relación que tenemos con nuestra sexualidad incluyendo en ella los procesos socioculturales a través de los cuales un individuo se reconocería como masculino o femenino. El género apela, por lo tanto, a los rasgos culturales entre los que se encuentran los roles, las convenciones y los condicionamientos históricos.

De la unión de ambas nociones —identidad y género— el concepto identidad de género nace para apelar a esta percepción global que tiene un individuo de sí mismo haciendo especial hincapié en su género que, como sabemos, puede coincidir o no con su sexo biológico.

En este sentido, el modelo binario o binarismo de género es la categorización clásica de los individuos como masculino y femenino. Esta lógica binaria, al presuponer diversas actitudes y rasgos para cada género, supone una fuente de asunción de roles y actitudes que generan convencionalismos en el modo de pensar y actuar de los individuos que ya no tienen que responder por sí mismos a la pregunta quién soy, porque la respuesta ya está dada de antemano.

En este contexto de binarismo de género comienza a discutirse la existencia de un género no binario al que pertenecen individuos que asumen un género más allá del binarismo, no correspondiéndose con el género masculino ni con el femenino.

En este sentido, más bien cabría hablar de identidades no binarias ya que la categorización implica diversas variantes entre las que se incluyen el bigénero, trigénero o pangénero, englobando este último a aquellas personas que pueden identificarse con diversos géneros que coexisten en su cultura, además del género fluido de aquellas que transicionan entre dos o más géneros de forma esporádica o permanente.

Para contextualizar el género no binario resulta más que pertinente explorar la historia y las relaciones que han tenido los individuos con su identidad, sexualidad y género. En la antigua mitología mesopotámica, con más de 7000 años de historia, ya existen referencias a divinidades no definidas por sus rasgos femeninos o masculinos, sino descritos como un sincretismo entre ambos o como una superación de los mismos.

Así mismo, en la cultura tradicional de los pueblos isleños de Pacífico también existen referencias a variaciones de género como los māhū hawaianos que eran parte de un tercer género que tenía sus propios roles dentro de la sociedad, algo similar a lo que sucedería con los fakaleiti de Tonga o los fa’afafine de Samoa.

En la cultura indígena de América se cita la Xochiquétzal, divinidad azteca de la fertilidad. Una de sus historias asociadas narra cómo se transformó en un ser ambiguo tras ser violada. Así mismo, también cabe señalar a las comunidades berdache o dos espíritus, en las que algunos miembros podían adoptar actitudes más propias de los dos géneros clásicos teniendo la capacidad de desafiar a la naturaleza y teniendo así gran valor en su comunidad. En última instancia, tenemos los muxes de la cultura zapoteca, con una gran consideración y respeto social.

Exposiciones como ‘Trans. Diversidad de identidades y roles de género’ de 2017 en el Museo de América ya abordaron la historia de las identidades en relación al género adoptado acudiendo también a fuentes griegas que narran mitos o historias de transición entre géneros. En el propio Banquete de Platón en el que se debate sobre diferentes cuestiones como el amor platónico también se señala la existencia de un tercer tipo de ser conocido como andrógino.

Son diversos los estudios recientes que tratan de abordar el género no binario desde una perspectiva científica, independiente de las urgencias y la ambivalencia de las agendas políticas y mediáticas, apoyándose en disciplinas como la antropología, la sociología, la biología, la historia o la propia psicología.

Un estudio de la Universidad British Columbia de Vancouver ha analizado la integración de las identidades no binarias en procesos de investigación haciendo especial hincapié en la atención médica inclusiva para jóvenes no binarios destacando los desafíos a los que se enfrenta la investigación de la salud más allá de la lógica binaria.

Así mismo, una investigación publicada por la Universidad de Cambridge amplifica las demandas de activistas y académicos LGBTQ por la necesidad de usar categorías de género no binarias para incluir a personas que no se identifican estrictamente como hombres ni como mujeres no percibiendo reacciones negativas entre los encuestados a preguntas de género no binario.

Esta última consideración nos sirve para enfocar con esperanza los debates futuros sobre la identidad de género, a menudo atrapados en la contradicción entre la fría terminología que los define y su obsesión con la etiquetación humana frente a la naturalidad con la que, los individuos construyen su identidad en un diálogo consigo mismos y con el entorno, que rompe con los contextos que tratan de envolver la noción de la individualidad.

 

 

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¿Cómo cerrar un ciclo de manera saludable? 7 pasos para soltar y avanzar

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Cerrar un ciclo es un proceso psicológico que implica la finalización emocional y mental de algo que ha estado pendiente o inacabado. El proceso puede ser desafiante, ya que a menudo implica enfrentar y procesar emociones difíciles como el dolor, la tristeza, el enojo o el miedo.

¿Por qué es importante cerrar ciclos?

En el ámbito psicológico, cerrar ciclos es importante porque nos permite liberar energía emocional y mental que hemos invertido en situaciones pasadas. Al cerrar ciclos, nos damos la oportunidad de hacer las paces con el pasado, sanar heridas emocionales y avanzar hacia nuevas experiencias. Nos liberamos de la carga emocional acumulada y abrimos espacio para nuevas oportunidades, relaciones más saludables y una mayor satisfacción personal.

Aquí te presento algunas pautas para identificar ciclos abiertos en diferentes aspectos de nuestra vida:

Relaciones personales: Si una relación continúa generando malestar y no se encuentra una solución satisfactoria, es posible que haya un ciclo abierto.
Proyectos y metas: Si has dejado proyectos inconclusos, tienes metas pendientes que no has perseguido o te encuentras atrapado en un ciclo de procrastinación, es posible que haya ciclos abiertos en esta área.
Situaciones emocionales no resueltas: Si sientes que hay emociones persistentes sin resolver o que ciertos eventos siguen teniendo un impacto negativo en tu vida, es probable que haya ciclos abiertos emocionales.
Patrones recurrentes: Observar patrones recurrentes en tu vida puede ser un indicador de ciclos abiertos.
Sentimientos de que algo te falta: Si tienes una constante sensación de insatisfacción, una sensación de que hay algo más que debes abordar o una falta de paz interior, es probable que haya ciclos abiertos que necesitan atención.

Cerrar un ciclo en 7 pasos

Estas son las pautas a seguir para lograrlo.

1. Reflexión y toma de conciencia

Tómate el tiempo para reflexionar sobre el ciclo abierto en cuestión y cómo te ha afectado. La toma de conciencia es el primer paso para poder cerrar el ciclo.

2. Perdón y liberación emocional

Practicar el perdón, tanto hacia los demás como hacia uno mismo, es esencial para cerrar ciclos. El perdón no significa justificar las acciones, sino dejar de cargar con la carga emocional negativa asociada.

3. Aceptación y adaptación

Acepta que algunas cosas están fuera de tu control y que algunas situaciones no pueden cambiar. La aceptación es fundamental para liberarnos de la resistencia y avanzar hacia el cierre.

4. Planificación de acciones concretas

Identifica las acciones prácticas que puedes tomar para cerrar el ciclo. Esto puede incluir hablar con la persona involucrada, buscar ayuda profesional. Establece metas y un plan de acción realista para avanzar hacia la finalización.

5. Desapego emocional

Practica el desapego emocional al soltar las expectativas y apegos a los resultados. Aprende a soltar y confiar en que el cierre te abrirá nuevas oportunidades y experiencias en el futuro.

6. Ritual de cierre

Considera la posibilidad de realizar un ritual simbólico para marcar el cierre de un ciclo. Puede ser algo tan simple como escribir una carta de despedida, realizar una ceremonia personal o hacer un acto simbólico que represente tu intención de cerrar esa etapa.

7. Apoyo emocional

Busca apoyo emocional si lo necesitas. Hablar con amigos, familiares o un profesional de la salud mental puede brindarte un espacio seguro para expresar tus sentimientos y recibir orientación adicional durante el proceso de cierre.

¿Cerrar ciclos es olvidar?

Cerrar un ciclo implica tomar las medidas necesarias para avanzar hacia adelante. Puede ser aceptar lo sucedido, aprender de la experiencia y liberarte de cualquier carga emocional o negativa asociada a ese ciclo. Si bien cerrar un ciclo puede incluir dejar ir ciertos recuerdos o emociones dolorosas, no implica necesariamente olvidar por completo lo que sucedió. Puedes recordar y reflexionar sobre las lecciones aprendidas, pero no permitir que esas experiencias pasadas te definan o te impidan avanzar. El cierre de ciclos puede ser un proceso saludable y liberador para crecer como persona y abrirte a nuevas oportunidades. No necesariamente significa borrar por completo el pasado, sino encontrar un equilibrio entre recordar y aprender de él, mientras te enfocas en construir tu futuro.

La terapia psicológica es muy útil para cerrar ciclos y avanzar en tu vida.

Los terapeutas están capacitados para ayudarte a explorar tus emociones, pensamientos y patrones de comportamiento en relación con experiencias pasadas y presentes. Trabajar con un terapeuta puede brindarte un espacio seguro y de apoyo donde puedes procesar tus emociones, reflexionar sobre tus experiencias y obtener herramientas para cerrar esos ciclos. La terapia puede ayudarte a ganar una comprensión más profunda de ti mismo y de las situaciones que deseas cerrar. Puedes aprender a manejar las emociones asociadas con esos ciclos, liberarte de creencias limitantes o negativas, y desarrollar estrategias saludables para avanzar.

 

 

Contacto: Facebook Psicóloga Violeta Gutiérrez

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¿Qué es el Autoestima? Y ¿Cómo afecta tu confianza y tu seguridad?

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Actualmente sabemos que la autoestima es importante para garantizar una buena calidad de vida. De hecho, la autoestima, confianza y seguridad pueden determinar las metas que nos ponemos y hasta dónde seremos capaces de llegar.

Definición de autoestima: ¿Qué es la autoestima?

La autoestima, junto con la confianza y la seguridad, son un conjunto de actitudes, pensamientos, sentimientos y conductas que reflejan nuestro propio auto concepto. Es decir, la autoestima. engloba nuestra propia definición de quiénes somos, qué aspecto tenemos, cuáles son nuestras habilidades y áreas de oportunidad.  Es un elemento indispensable en nuestra salud emocional que se encuentra en constante evolución y cambio. Nuestra autoestima se forma a lo largo del tiempo, desde nuestra infancia, y se ve influenciada constantemente por nuestro contexto sociocultural. De modo que, si han normalizado malos tratos por parte de un sistema, familiar, amistad o pareja, es muy probable que se cuente con una autoestima baja.

Algunas de los motivos que nos frenan ante la construcción de una buena autoestima son:

Estándares sociales

Desde que somos pequeños, se nos bombardea a través de los medios de comunicación con cómo deberíamos ser, qué cuerpo tener, qué personalidad tener, qué pensar, cómo hablar. Y muy rara vez, estas expectativas se convierten en nuestra realidad cotidiana. Por ello, la diferencia entre este ideal vendido y cómo nos vemos actualmente nos genera dolor.

Críticas y mensajes negativos

Todo aquello que nos dicen los demás o nos decimos nosotros mismos tiene influencia en cómo nos percibimos y nuestro auto concepto. Si en nuestro día a día han entrado muchas críticas y mensajes negativos padres, profesores oseres queridos significativos, es probable que nos sea difícil vernos como personas capaces y válidas.

Síntomas de baja autoestima

Una autocrítica rígida con rasgos de perfeccionismo.
Tendencia a ser muy crítico con los demás (como manera de defenderse a sí mismo ante una situación incómoda).
Hipersensibilidad a la crítica, ya que se siente fácilmente atacado.
Indecisión crónica por miedo a equivocarse.
Deseo por complacer a los demás sin poder decir «no» por temor a desagradar o ser rechazados.
Tendencia a sentir culpa, magnificando sus errores sin llegar a perdonarse por completo.
Mecanismo de defensa las 24/7, aún por cosas de poca importancia.
Negatividad en su vida, futuro y auto concepto.
Dificultad para gozar la vida.

Sabías que se considera a la autoestima como derecho humano que: “Todo ser humano, sin excepción, por el mero hecho de serlo, es digno del respeto incondicional de los demás y de sí mismo; merece estimarse y que se le estime.”

Tratamiento para la baja autoestima

El trabajo en el desarrollo personal para mejorar la autoestima se basa en los siguientes puntos:

Identificar nuestras barreras para el desarrollo
Averiguar e identificar nuestras barreras, que pueden ser tanto las situaciones en las que nos encontramos como nuestros propios pensamientos y creencias.
Crear un sistema de creencias realista y coherente con uno mismo
Aprendizaje de estrategias de afrontamiento
Fomentar la confianza y seguridad en uno mismo
En la primera consulta se analizarán las necesidades del usuario y se establecerá el método más eficaz para ayudarte a lograr tus objetivos terapéuticos.

Beneficios de tomar terapia psicológica.

¿Para qué tratar la autoestima?

Desde evidencia científica hasta múltiples autores especializados en la salud emocional y mental han comprobado la importancia de la autoestima en la calidad de vida de las personas. Se trata de una necesidad básica de la supervivencia de cada ser humano. Por ello, en cada proceso terapéutico de Psicología, se desarrollan herramientas terapéuticas que promuevan una autoestima saludable.

Entre los principales beneficios de trabajar la autoestima se encuentran:

Podrás desarrollar herramientas para prevenir posibles recaídas;
Ganarás una mayor calidad de vida a través de un estilo de vida saludable;
Podrás estar más presente y en plena consciencia en tu día a día;
Tus vínculos afectivos mejorarán;
Al reducir síntomas de baja autoestima, te sentirás más seguro de ti mismo.
Si consideras que tú o un ser querido requiere atención psicológica por una autoestima baja, el apoyo terapéutico será esencial, por lo que te recomiendo acudir con tu psicólogo de confianza para que te acompañe en tu proceso.

Contacto Teléfono 6484694143

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¿Quieres saber cuál es tu tipo de apego y como te relacionas en pareja? Aquí te lo contamos

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 Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez

El apego es un vínculo afectivo que se establece desde los primeros momentos de vida entre la madre y el recién nacido o la persona encargada de su cuidado. Su función es asegurar el cuidado, el desarrollo psicológico y la formación de la personalidad. El establecimiento del apego desde la infancia más temprana se relaciona principalmente con dos sistemas: el sistema exploratorio, el cual permite al bebé contactar con el ambiente físico a través de los sentidos y el sistema afirmativo, mediante el cual los bebes contactan con otras personas.

El apego se compone de tres componentes: la construcción mental que permite establecer la relación de pertenencia e incondicionalidad, la unión afectiva que proporciona sentimientos de alegría y bienestar, y el sistema de conductas de apego focalizado en mantener un contacto privilegiado.

¿Cómo se establece el apego?

En el transcurso del primer año, se establece un vínculo de apego con la persona con quien tiene más contacto y aparece el miedo ante los desconocidos. El apego es el encargado de proporcionar seguridad al niño en situaciones de amenaza. El apego seguro permite al pequeño explorar, conocer el mundo y relacionarse con otros; bajo la tranquilidad de sentir que la persona con quien se ha vinculado va a estar allí para protegerlo. Cuando esto no ocurre, los miedos e inseguridades influyen en el modo de interpretar el mundo y de relacionarse. El estilo de apego establecido durante la infancia puede ser visible en los miedos o inseguridades del adulto, y en la manera de afrontarlos.

Los 4 tipos de apego

  1. Apego seguro

Este tipo de apego está caracterizado por la incondicionalidad: el niño sabe que su cuidador no va a fallarle. Se siente querido, aceptado y valorado. De acuerdo con Bowlby, este tipo de apego depende en gran medida de la constancia del cuidador en proporcionar cuidados y seguridad. Los niños con apego seguro manifiestan comportamientos activos, interactúan de manera confiada con el entorno y hay una sintonía emocional entre el niño y la figura vincular de apego.

  1. Apego ansioso y ambivalente

En psicología, “ambivalente” significa expresar emociones o sentimientos contrapuestos, lo cual, frecuentemente genera angustia.  Por eso, en el caso de un apego ansioso-ambivalente el niño no confía en sus cuidadores y tiene una sensación constante de inseguridad, de que a veces sus cuidadores están y otras veces no están, lo constante en los cuidadores es la inconsistencia en las conductas de cuidado y seguridad. De adultos, el apego ansioso-ambivalente provoca, una sensación de temor a que su pareja no les ame o no les desee realmente. Les resulta difícil interaccionar de la manera que les gustaría con las personas, ya que esperan recibir más intimidad o vinculación de la que proporcionan. Un ejemplo de este tipo de apego en los adultos es la dependencia emocional.

  1. Apego evitativo

Los niños con un apego de tipo evitativo han asumido que no pueden contar con sus cuidadores, lo cual les provoca sufrimiento. Se conoce como evitativo porque los bebés presentan distintas conductas de distanciamiento. Por ejemplo, no lloran cuando se separan de cuidador, se interesan sólo en sus juguetes y evitan contacto cercano. La despreocupación por la separación puede confundirse con seguridad, en distintos estudios se ha mostrado que en realidad estos niños presentan signos fisiológicos asociados al estrés, cuya activación perdura por más tiempo que los niños con un apego seguro. Estos menores viven sintiéndose poco queridos y valorados; muchas veces no expresan ni entienden las emociones de los demás y por lo mismo evitan las relaciones de intimidad

  1. Apego desorganizado

Lo constante en los cuidadores han sido conductas negligentes o inseguras. Se trata del extremo contrario al apego seguro. Casos de abandono temprano, cuya consecuencia en el niño es la pérdida de confianza en su cuidador o figura vincular, e incluso puede sentir constantemente miedo hacia ésta. Los menores tienen tendencia a conductas explosivas, destrucción de juguetes, reacciones impulsivas, así como grandes dificultades para entenderse con sus cuidadores y con otras personas. Evitan la intimidad, no han encontrado una forma de gestionar las emociones que esto les provoca, por lo que se genera un desbordamiento emocional de carácter negativo que impide la expresión de las emociones positivas.

 

 

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