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¿Qué es el cutting y la autolesión? ¿Cómo tratarlos psicológicamente?

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Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 02 de abril 2026

La autolesión es un problema grave que afecta a muchos adolescentes. Al igual que otros comportamientos de riesgo, puede ser peligroso y crear un hábito. En la mayoría de los casos, también es un signo de una angustia emocional profunda. Las amistades también pueden presionar a los adolescentes para que experimenten con ellos. El tema de la autolesión puede ser algo preocupante para los padres. Puede ser difícil entender por qué los adolescentes (o incluso los preadolescentes) se lastiman a propósito y preocupante pensar que su hijo adolescente, o uno de sus amigos, podría estar en riesgo de tener este problema. Pero los padres que son conscientes de este importante problema y entienden el dolor emocional que puede significar están en condiciones de ayudar a sus hijos.

Durante el cutting y las autolesiones en adolescentes, se usan objetos afilados como una hoja de afeitar, un cuchillo o unas tijeras para hacer marcas, cortes o rasguños en su propio cuerpo. Pero cortarse es solo una forma de autolesión. Los adolescentes que se autolesionan también pueden quemarse, rasguñarse o golpearse; golpearse la cabeza; tirarse del cabello; pellizcarse la piel; perforarse la piel con agujas u objetos punzantes; o insertarse objetos debajo de la piel.

Las autolesiones están acompañadas por una sensación de vergüenza y se mantienen en secreto. La mayoría de los adolescentes que se cortan ocultan las marcas y, si se notan, encuentran excusas para justificarlas. Sin embargo, algunos adolescentes no tratan de ocultar las lesiones e incluso permiten que la gente se dé cuenta de que las tienen.Cortarse a menudo comienza como un impulso. Pero muchos adolescentes descubren que una vez que comienzan, lo hacen cada vez con más frecuencia y pueden tener problemas para dejarlo de hacer. Muchos adolescentes que se autolesionan dicen que las lesiones les proporcionan una sensación de alivio de las emociones dolorosas profundas que sienten. Por eso, es un comportamiento que tiende a formar un círculo vicioso. Cortarse y practicar otras autolesiones pueden convertirse en la forma habitual de un adolescente de responder a las presiones y sentimientos difíciles de tolerar. Muchos dicen que se sienten “adictos” a este comportamiento. A algunos les gustaría poder parar,pero no saben cómo o sienten que no pueden hacerlo. La mayoría de las veces, la autolesión no es un intento de suicidio. Los adolescentes se autolesionan por muchas razones diferentes:

Emociones muy fuertes que los superan. La mayoría de los adolescentes que se autolesionan lo hacen para luchar contra emociones muy fuertes. Para ellos, es la única forma de expresar o interrumpir sentimientos que son demasiado intensos. El dolor emocional que produce el rechazo, las relaciones perdidas o rotas o el dolor profundo pueden ser abrumadores para algunos adolescentes.
Muchos de ellos están lidiando con un dolor emocional fuerte o con situaciones difíciles que nadie conoce. La presión de ser perfectos o de estar a la altura de estándares imposibles, propios o ajenos, puede causarles a algunos adolescentes un dolor insoportable. Algunos han sufrido malos tratos o situaciones que los han dejado sintiéndose que no cuentan con ningún tipo de apoyo, que son impotentes, indignos o no amados.
Algunos adolescentes han experimentado un trauma, lo cual puede causar olas de indiferencia o entumecimiento emocional llamado “disociación”. Para ellos, cortarse o hacer otros tipos de autolesiones puede ser una forma de probar si aún pueden sentir dolor. Otros lo describen como una forma de “despertar” de ese entumecimiento emocional.
El dolor físico autoinfligido es específico y visible. Para algunas personas, el dolor físico es preferible al dolor emocional. El dolor emocional puede sentirse como algo vago y difícil de precisar con exactitud, de conversar o de aliviar.
Al cortarse o autolesionarse, los adolescentes dicen sentir una sensación de control y alivio al ver y saber de dónde proviene el dolor específico, y una sensación de bienestar cuando éste se detiene. Las lesiones pueden simbolizar el dolor interior que quizá no se pudo verbalizar, confiar a alguien, reconocer o sanar, y dado que son autoinfligidas, es un dolor que el adolescente puede controlar.
Otras personas consideran que el alivio es simplemente un resultado de la distracción de las emociones dolorosas que produce el dolor físico intenso y la impresión de ver sangre. Algunos adolescentes dicen que no sienten dolor al cortarse, pero sí se sienten aliviados porque estas autolesiones visibles “muestran” el dolor emocional que sienten.
La sensación de “adicción”. Cortarse puede crear hábito. Si bien sólo proporciona un alivio temporal del dolor emocional, cuanto más se corta una persona, más necesidad siente de continuar haciéndolo. Al igual que con otras conductas compulsivas, el cerebro comienza a relacionar la sensación momentánea de alivio de las emociones desagradables con la acción de autolesionarse.

Cada vez que surge esta tensión, el cerebro busca entonces ese alivio y lleva al adolescente a repetir esta conducta. Es por esto que lesionarse mediante cortes puede convertirse en un hábito y hacer que la persona se sienta incapaz de dejar de hacerlo. El impulso de cortarse para obtener alivio puede parecer muy difícil de resistir cuando la tensión emocional es alta.

Presión de los pares. Algunos adolescentes son influenciados para comenzar a autolesionarse por otra persona que ya lo hace. La presión de un grupo de compañeros también puede desempeñar un papel importante. Algunos adolescentes se cortan en grupos y pueden presionar a otros a hacerlo. Un adolescente podría ceder ante esta presión de grupo para demostrar que es osado o “está en la onda”, para tener un sentido de pertenencia o evitar el acoso de sus compañeros.

Cualquiera de estos factores puede ayudar a explicar por qué un adolescente se autolesiona. Pero también juegan un papel fundamental los sentimientos y las experiencias únicos de cada adolescente. Algunos adolescentes que se autolesionan podrían no ser capaces de explicar por qué lo hacen.Independientemente de los factores que pueden conducir a que un adolescente se autolesione, esta conducta no es una forma sana de manejar las emociones y presiones, por extremas que éstas sean.

La mejor manera de sanar estas conductas autodestructivas, es acudir con tu psicólogo o psicóloga de confianza en cual te podrá ayudar a resolver esta situación y que el adolescente que lo padece deje de hacerse daño, pueda tener paz y estabilidad emocional, además de un bueno manejo de sus emociones.

 

Contacto: MTF. Violeta Gutierrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Instagram @psicologagutierrez

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¿Por qué ordenar tus espacios genera un efecto de orden mental? Aquí te lo cuento

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 30 de julio del 2026

Si alguna vez experimentaste una sensación de agobio o estrés cuando tu entorno se encontraba desorganizado, probablemente reconozcas la conexión entre el espacio físico y la mente. Esta relación ha ganado cada vez más atención en la psicología contemporánea. Diversos estudios han demostrado que un espacio ordenado puede influir positivamente en la claridad mental, reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo general.

Existen investigaciones recientes que han explorado cómo el orden de los espacios que nos rodean desde nuestros hogares hasta los lugares de trabajo, puede contribuir al bienestar de nuestro cuerpo y mente. Uno de los descubrimientos más interesantes en el área, es que la relación entre el entorno y el estado emocional puede entenderse como bidireccional.

¿Cómo nos favorece el simple acto de organizar el entorno? Por un lado, un entorno desordenado puede causar estrés y malestar emocional, pero a la vez, las personas que experimentan altos niveles de estrés o depresión pueden tener más dificultades para mantener su hogar ordenado. En este sentido, el desorden en el hogar puede ser tanto una causa como un síntoma de problemas emocionales, creando un ciclo negativo que perpetúa el estrés y el desorden (Saxbey Repetti, 2010).

La ausencia de orden no solo afecta la funcionalidad del espacio, sino también al estado emocional. De hecho, se ha demostrado que quienes perciben su casa como desordenada, suelen presentar más emociones desagradables y un menor sentido de control, deteriorando el bienestar mental (Roster et al., 2016). A su vez, acumular objetos puede ser abrumador y generar sentimientos de incompetencia, impactando negativamente en la autoestima. Inclusive, este efecto desfavorable puede extenderse más allá de la persona que vive en un lugar desordenado, afectando las dinámicas familiares y la calidad de las relaciones interpersonales dentro del hogar.

¿Qué mecanismos se activan en nuestra mente frente al orden y al desorden?

Para profundizar en cómo el orden físico afecta en nuestras mentes, es útil considerar los mecanismos neuropsicológicos involucrados en el procesamiento de la información del entorno. Por ejemplo, un estudio relevante en el área investigó cómo las interacciones entre los mecanismos descendentes y ascendentes en la corteza visual humana afectan la percepción y la atención (McMains y Kastner, 2011). Según dicha investigación, la corteza visual procesa la información no solo desde el espacio externo mecanismos ascendentes, sino también a través de señales internas mecanismos descendentes, como expectativas y recuerdos activos en la mente. Estas interacciones son esenciales para entender por qué la sobrecarga de información visual causada por un entorno desordenado puede dificultar la capacidad del cerebro para filtrar información irrelevante, conllevando una mayor distracción y estrés cognitivo.

Otra investigación relevante analizó cómo el espacio físico del hogar se correlaciona con los patrones diarios de humor y cortisol, un marcador biológico de estrés. Los hallazgos sugieren que las personas que describen su hogar como caótico o desordenado tienden a mostrar niveles más altos de cortisol y patrones de humor negativos (Saxbe y Repetti, 2010). El cerebro necesita filtrar constantemente la información irrelevante, un proceso que se ve obstaculizado en un ambiente desordenado. Este esfuerzo cognitivo adicional puede resultar agotador y disminuir la capacidad de procesamiento mental.

El estrés resultante de tal proceso no solo afecta la productividad, sino que también puede tener efectos negativos en la salud física y mental. De este modo, la incapacidad para mantener la atención y la concentración puede llevar a una sensación de frustración, tensión y ansiedad.

Los beneficios a nivel psicológico de mantener un entorno ordenado son numerosos. En primer lugar, un espacio ordenado puede reducir los niveles de estrés, mejorar el estado de ánimo y aumentar la sensación de control externo y competencia. Esto, a su vez, puede mejorar la calidad de vida y la percepción de bienestar general. Además, un ambiente ordenado tiende a facilitar la concentración y la productividad, lo que es especialmente importante en el contexto laboral.

Al mismo tiempo, el mantenimiento de un ambiente arreglado también tiene un impacto positivo en la autopercepción. Pues la capacidad de mantener el orden puede generar una sensación de logro y competencia, mejorando la imagen que tenemos de nosotros mismos. En este sentido, un hogar organizado puede ser una fuente de orgullo y satisfacción, contribuyendo a una mayor autoestima y bienestar emocional.

Teniendo en cuenta todo lo mencionado, también resulta importante aclarar que, mientras que un espacio ordenado puede ser beneficioso para la mente y la productividad, un entorno desorganizado también puede tener sus beneficios. Por ejemplo, existen investigaciones que catalogan los entornos ligeramente desordenados como adecuados para actividades que requieren pensamiento creativo e innovación. En este sentido, la clave está en encontrar un equilibrio que maximice los beneficios según las necesidades de cada persona, evitando grados de desorden que resulten agobiantes.

El vínculo entre el orden y el bienestar mental nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras decisiones de organización impactan directamente en nuestra calidad de vida. Más allá de la estética y la funcionalidad, mantener un entorno ordenado puede potenciar significativamente nuestra salud emocional y psicológica. Incluso, investigaciones emergentes continúan señalando cómo el orden no solo reduce el estrés, sino que también mejora la capacidad de concentración y la eficiencia en las actividades diarias, impulsando una actividad mental más organizada. Explorar de qué manera los diferentes niveles de orden afectan puede ofrecer nuevas estrategias para optimizar el espacio personal y profesional. De esta manera, la organización del ambiente puede promover un equilibrio efectivo entre tranquilidad, eficiencia y creatividad en las actividades diarias.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

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Aprende a manejar y controlar tu ira

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Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 23 de julio del 2026

Cada uno de nosotros tenemos una forma de entender el mundo, la realidad y las experiencias que vivimos. Tenemos una serie de creencias y pensamientos sobre cómo deben ser las cosas, cómo debería actuar la gente y cómo debería ser la vida. Precisamente, estos “debería” son unos de los errores más comunes de pensamiento que cometemos. Esta forma de pensar implica imposición y exigencia (tanto en uno mismo como en los demás) y pueden provocar que se produzcan reacciones emocionales de enfado, como la rabia o la ira. Para aprender a controlar estos estados de ira es importante hacer algunos cambios en nuestra forma de entender el mundo (es decir, cambiar lo que pasa por nuestra mente). En este sentido, la terapia psicológica es muy eficaz para desmontar los mecanismos que mantienen la ira y trabajar alternativas saludables. Para gestionar la ira de manera eficaz no basta con intentar calmarse en el momento. Es necesario comprender qué la activa, cómo interpretamos las situaciones y de qué forma esos pensamientos influyen en nuestras reacciones. Para aprender a controlarla mejor, es importante tener en cuenta los siguientes elementos:

Existen personas con puntos de vista diferentes al nuestro.
Existen diferentes modos de entender y de hacer las cosas, lo cual nos enriquece.
Si una persona plantea una opción diferente a la que creemos correcta, no lo hace para fastidiarnos, se trata de otro punto de vista y hay que respetarlo.
No esperes a que los demás cambien o sean diferentes, los demás son como son, no son “como deberían ser”, no son “como nos gustaría que fuesen”.
Tampoco podemos controlar los errores de los demás, por lo tanto, es bueno aprender a aceptarlos tal como son, de lo contrario solo sentiremos frustración, odio y hostilidad.
No impongas cómo tienen que ser las cosas y no exijas que los demás reconozcan que sólo tú tienes la razón.
No levantes la voz, no insultes.
Comunícate en primera persona: yo siento, yo quiero, en lugar de tú eres, tú me haces. Los mensajes yo son un vehículo para transmitir nuestros sentimientos de manera respetuosa.
Juzgamos el comportamiento de los demás y dichos juicios se basan en un conjunto de reglas de cómo debería o no debería actuar la gente. Así, pensamos que las personas que se comportan de acuerdo con nuestras normas son buenas y las que no, están equivocadas o son malas. Damos por sentado que la gente debe conocer y aceptar nuestras reglas y, cuando las rompen, lo interpretamos como una ruptura deliberada de lo que es correcto.

Terapia psicológica para aprender a gestionar la ira. – Controlar la ira no consiste en reprimirla, sino en entender qué la provoca, modificar los pensamientos que la alimentan y aprender estrategias prácticas para manejarla de forma saludable. Identificar los deberías, cuestionar las creencias rígidas, practicar la empatía y aplicar técnicas de autocontrol son pasos clave para reducir la agresividad y mejorar tus relaciones. Si sientes que la ira aparece con demasiada frecuencia, te desborda o está dañando tu bienestar o tus vínculos, la ayuda profesional puede marcar la diferencia. Sigue estos 10 pasos para que prendas a controlar tu ira.

1. Piense antes de hablar. – En el calor del momento, es más fácil decir algo que luego lamentará. Tómese unos momentos para ordenar sus pensamientos antes de decir algo. Esto también permite que las otras personas involucradas en la situación hagan lo mismo.

2. Una vez que se haya calmado, exprese su malestar. – Tan pronto pueda pensar con claridad, exprese su frustración de una manera asertiva, pero sin generar confrontación. Hable de sus preocupaciones y necesidades de forma clara y directa, sin lastimar a otros ni tratar de controlarlos.

3. Haz algo de ejercicio. – La actividad física puede ayudar a reducir el estrés que puede causarle ira. Si siente que la ira está aumentando, salga a dar una caminata vigorosa o a correr. O haga alguna actividad física que disfrute durante algún tiempo.

4. Tómese un descanso. – Los descansos no son solo para los niños. Haga pequeñas pausas a lo largo del día en momentos que suelen ser estresantes. Tomarse un momento de tranquilidad puede ayudar a que se sienta mejor preparado para enfrentarse a lo que venga sin que sienta irritación o enojo.

5. Identifique posibles soluciones. – ¿Se enoja porque la habitación de su hijo está desordenada? Cierre la puerta. ¿Su pareja llega tarde a cenar todas las noches? Programe las comidas para más tarde en la noche. O acuerde comer por su cuenta algunas veces a la semana. Además, sea consciente de que algunas cosas están simplemente fuera de su control. Intente ser realista en cuanto a lo que puede y no puede cambiar. Recuerde que la ira no soluciona nada y solo podría empeorar todo.

6. Recurra a las declaraciones en primera persona. – Criticar o echar culpas solo podría aumentar la tensión. En cambio, use frases en primera persona para describir el problema. Sea respetuoso y específico. Por ejemplo, diga: “Me molesta que se haya ido de la mesa sin ofrecerse a ayudar con los platos” en lugar de “Nunca hace las tareas del hogar”.

7. No guarde rencor. – El perdón es una herramienta poderosa. Si permite que la ira y otros sentimientos negativos sustituyan a los positivos, quizás note que su propia amargura o sentido de injusticia le abruman. Perdonar a alguien que le hizo enojar puede ayudarle a aprender de la situación y a fortalecer la relación.

8. Recurra al humor para liberar la tensión. – Aligerar la situación puede ayudar a aliviar la tensión. Recurra al humor para enfrentar aquello que le hace enojar y, de ser posible, las expectativas poco realistas que pueda tener sobre cómo deberían salir las cosas. Evite el sarcasmo, ya que puede herir sentimientos y complicar las cosas.

9. Practique habilidades de relajación. – Cuando se sienta enojado, ponga en práctica sus habilidades de relajación. Haga ejercicios de respiración profunda, imagine una escena relajante o repita una palabra o frase que lo tranquilice, por ejemplo, “tómatelo con calma”. También puede escuchar música, escribir en un diario o hacer algunas posturas de yoga; lo que sea que le permita relajarse.

10. Sepa cuándo buscar ayuda. – Aprender a controlar la ira puede ser difícil a veces. Si su ira parece estar fuera de control, causa que haga cosas que lamenta o lastima a quienes están a su alrededor, busque ayuda.

 

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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Señales para detectar a un manipulador emocional

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Redacción Psicóloga Violeta Gutiérrez, 16 de julio del 2026

Saber identificar la manipulación emocional, conocida también como manipulación psicológica, es una de las claves para mantener relaciones personales sanas y evitar aquellas influencias que nos dañan mentalmente y anulan nuestra individualidad. Si hablamos de relaciones de pareja o amistades, porque este tipo de vínculos afectivos tienen una gran capacidad para distorsionar nuestra percepción de la realidad influyendo en nuestras emociones. De hecho, hay quienes asumen como algo normal que quienes les están manipulando tome todas las decisiones importantes, y se fían más de su criterio que del propio. No todas las relaciones personales conflictivas y problemáticas se basan en la confrontación y la hostilidad manifiesta; muchas veces, adoptan una apariencia de amabilidad cuidadosamente diseñada para “meterse en la cabeza” de las personas y, así, limitar su libertad y desgastar su capacidad para defender sus propios intereses y sus opiniones. Este tipo de dinámicas relacionales son las que ocurren allí done se da la manipulación emocional, un fenómeno que puede ser considerado violencia psicológica si atenta significativamente contra la calidad de vida de la víctima y/o se produce con frecuencia durante largos periodos.

Hay tres tipos de psicopatologías que pueden dar lugar a esta tendencia a intentar manipular a los demás: el trastorno de la personalidad narcisista, por un lado, y el trastorno de la personalidad antisocial, por el otro. En ambos casos encontramos unos marcados rasgos de psicoticismo, el cual se caracteriza por la falta de consideración por el bienestar de los demás y una cierta predisposición a centrar la propia atención únicamente en las propias necesidades a corto y medio plazo. En menor medida, las personas con trastorno de la personalidad límite también pueden mostrar una predisposición a este comportamiento.  Señales de alerta para identificar a un manipulador emocional en las relaciones de amistad, de pareja, de familia, o incluso entre compañeros de estudios o de trabajo.

  • El paternalismo lleva a estas personas a no tratar con dignidad a la persona manipulada, sino que el trato es el propio de un adulto que cuida a un niño o a un adolescente. Eso significa que incluso cuando ofrecen su cara más amable, se ven trazas de condescendencia y de falta de consideración por el punto de vista del otro.
  • El egocentrismo consiste en una tendencia a pensar casi únicamente en los propios intereses y en las propias necesidades. A estas personas les gusta hablar principalmente sobre ellas, y solo se interesan por el bienestar de los demás si eso les ayuda a que estas cedan a sus peticiones, planteadas en cuestión de minutos o de pocas horas después de haber mostrado ese aparente interés por el prójimo.
  • La falta de empatía se refleja en los problemas a la hora de ponerse en el lugar de los demás no solo intelectualmente, sino también emocionalmente. Esto significa que las personas manipuladoras incurren con frecuencia en comentarios hirientes, muchos de los cuales los realizan sin ser conscientes de que sentarán mal (aunque otros ataques de este tipo sí son deliberados y tienen el objetivo de anular a la otra persona, como veremos).
  • Los rasgos de narcisismo vinculados a este tipo de perfil psicológico hace que estas personas crean que merecen un trato especial. Por eso, muchas se comportan como si fuese un privilegio estar a su lado. Esto resulta útil para manipular a los demás, ya que les ayuda a generar la impresión que el simple hecho de contar con su aceptación es un motivo para estar agradecidos.

Técnicas de manipulación más comunes:

  1. El hecho de tomarse con humor, con burlas o con paternalismo nuestras opiniones e ideas es una forma de infantilización, para que interioricemos que ellos son “los adultos” de la relación y que nuestras opiniones y decisiones no merecen ser tomadas en serio.
  2. Generar sentimiento de culpa si no hacemos lo que piden, las personas manipuladoras adoptan un estilo comunicativo pasivo-agresivo al ver que no cedemos ante sus peticiones; de esa manera, logran que tengamos remordimientos al decir que no.
  3. El gaslighting consiste en hacer que la persona manipulada psicológicamente cuestione sus propias facultades mentales y/o su inteligencia. Sirve para que asuma que la persona manipuladora debe ser quien tome las decisiones, y quien sabe mejor que nadie qué es lo que más conviene a ambos.
  4. Generar miedo al abandono, aprovechan el efecto que sus acciones han tenido en la autoestima de la víctima para hacerle creer que, si esa relación se rompe, una de las dos podrá superarlo, pero la otra se verá totalmente desamparada al no ser capaz de valerse por sí misma y rehacer su vida.
  5. Todo lo anterior se combina con un proceso de aislamiento social impuesto sobre la víctima: se le hace sentir culpable si no va cortando sus relaciones de amistad y si no reduce al mínimo los contactos con su familia, para que de ese modo dependa aún más de la persona manipuladora.

La manipulación emocional es más dañina cuando más estrecho es el vínculo afectivo que mantenemos con quien nos está manipulando; eso significa que las relaciones de pareja son las que tienen un mayor potencial para perjudicarnos si estamos con una persona manipuladora. Por eso, conviene que tengas en cuenta los efectos de la manipulación emocional en el contexto de los matrimonios y los noviazgos, ya que esto te ayudará a detectar cuando esta se produce y te está afectando mentalmente; cuanto antes reacciones ante estas dinámicas dañinas, mejor. Consecuencias psicológicas que tiene la manipulación psicológica.

  • Desgasta la autoestima.
  • Puede llevar a cuestionar la propia salud mental.
  • Predispone a aceptar otras formas de maltrato (esto es visto como un mal necesario).
  • Genera un fuerte sentimiento de soledad: la víctima se siente incomprendida y aislada.
  • Anula la propia individualidad e impide llevar a cabo procesos de desarrollo personal.

¿Qué hacer ante las personas manipuladoras?

  • Revisa tus recuerdos sobre experiencias compartidas con esa persona, trata de recordar experiencias que pasaron juntos y en las que sospechas que hubo manipulación emocional. Hazte estas preguntas: ¿Se me ofreció el tiempo y los recursos necesarios para establecer mi punto de vista y tomar una decisión? ¿Fue respetada mi opinión inicial? ¿Tomé esa decisión basándome en el miedo al rechazo? Al hacer esto, reforzarás tu autoestima y experimentarás un proceso de empoderamiento que te ayudará a recorrer el resto de pasos a seguir mitigando buen parte de los efectos que la manipulación emocional ha tenido en ti.
  • Aprende a decir que no defiende con firmeza tus negativas a hacer lo que esperan de ti o te animan a hacer. Sobre tu individualidad, la última palabra la tienes tú, y no deberías disculparte por no hacer lo que no se asienta sobre un compromiso previo. Si lo necesitas, acude al psicólogo para que te enseñe técnicas de asertividad.
  • Señala los comportamientos inaceptables en el momento en el que se producen, no dejes pasar el tiempo entre el momento en el que notas que te tratan injustamente y el momento en el que señalas que no estás conforme con el comportamiento de esa persona. Si lo posterga, es más probable que no te atrevas a dar el paso, y además le darás margen para buscar excusas o alegar que no recuerdas bien lo ocurrido.

Si necesitas apoyo psicológico profesional, cuenta conmigo. Pongo a tu servicio 20 años de experiencia en el ámbito de la psicoterapia. Las sesiones pueden hacerse de manera presencial o en la modalidad de terapia online.

 

Contacto: MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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