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¿NO TE GUSTA TU TRABAJO?

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Estar 8 horas en el trabajo, representa en realidad la tercera parte de nuestro día, 8 horas que debemos compartir por lo menos con alguna persona; situación que merece especial atención si queremos que este tiempo transcurra de la mejor manera. Cuando esto no sucede, estamos afectándonos a nosotros mismos y en consecuencia afectamos a los demás, pues pasar 8 horas diarias de nuestra vida con personas o en lugares donde queremos estar, es un verdadero desperdicio.

Jaques Delors, abordaba en su libro “La educación encierra un tesoro” los 4 pilares de la educación: saber, hacer, ser, convivir, pilares que deben ser construidos desde niños como respaldo a nuestras emociones de adultos. Dichas premisas, pueden fácilmente aplicarse al entorno laboral, ejemplo:

Saber: aquí viene todo lo que sé sobre mi trabajo,  políticas, procedimientos, mis conocimientos académicos, mis experiencias, mis habilidades…

Hacer: es el momento de poner en práctica lo anteriormente citado, es decir, hacer todo lo que dije saber.

Ser: aquí entran mis valores: ser buena persona, honesto, responsable, prudente, respetuoso, empático, asertivo, etcétera…

Convivir: implica saber trabajar de manera colaborativa, entender que debemos relacionarnos con los demás, generar sinergia, no ensimismarnos. Entender lo que dice Ray Kroc: “Ninguno de nosotros es tan bueno, como todos nosotros juntos”.

Cuando logramos poner en práctica los 4 pilares, nos convertimos en personas competentes, pero no de esas que ganan competencias, sino de aquellas que son eficientes y eficaces en su vida personal y laboral, así que ¡AGUAS! Si te falta alguno, porque en ese momento, queda de manifiesto  nuestra incompetencia.

Una vez más recuerda: no puedo estar en un lugar en el que no quiero estar, donde no sé hacer lo que se me pide, donde no puedo ser yo mismo, donde no puedo relacionarme con los demás por la actitud que asumo. Debo saber que los demás no son responsables de mis problemas, que soy yo mismo quien debe resolverlos y buscar una manera amable de no transmitirlos.

Antes de culpar a los demás, échate un clavado a tu interior, seguramente encontrarás respuestas.

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Afectación del alcohol a nuestra salud mental, ante un consumo normalizado

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez

El consumo de alcohol se ha normalizado hasta tal punto que se tiende a minimizar sus efectos sobre la salud física y mental. Sin embargo, las evidencias sobre sus perjuicios son contundentes y no hay ninguna cantidad que se pueda considerar segura.

El alcohol altera los mecanismos y el equilibrio neuroquímico del cerebro.

Ese saber popular que dice “una copita de vino en las comidas no solo no es mala, sino que es digestiva y beneficiosa para la salud” está siendo difícil de desmontar en toda su dimensión de bulo. Y es difícil porque se nos ha colado en nuestro discurso y en el del entorno, a veces incluso desde la consulta de un profesional de la salud, la televisión o consejo familiar. Y también es difícil de desmontar para la sociedad mexicana que todo lo celebra al calor de un brindis, con fuertes intereses económicos, no solo de productores, sino de hosteleros y toda una actividad turística que se baña también en muchos litros de alcohol. Pero las encuestas estatales basadas en los estudios científicos son contundentes relacionando el alcohol con una principal causa de enfermedad y mortalidad, y en concreto con más de 200 enfermedades.

¿Drogas de consumo social o blandas?

Alcohol, cigarro y marihuana son drogas de consumo social muy frecuentes ante las que se baja la guardia con sus efectos negativos en la salud mental del consumidor. Frente al daño tremendo que heroína y cocaína evidentemente hacen, estas otras drogas se tienden a valorar como menores, blandas dando la espalda a los datos que años de investigación han arrojado sobre esta falsa creencia.

Si nos centramos en el alcohol, se conoce bien que se trata de una sustancia psicoactiva depresora que afecta en cualquier medida que se tome a los mecanismos y equilibrio neuroquímico de nuestro cerebro. Es un potente desinhibidor y eso se comprueba porque ante la toma de cierta cantidad no mucha nos sentimos inmediatamente más confiados, menos ansiosos y relajados. Pero cuando estos efectos desaparecen, también se experimenta otros negativos que no solemos asociar tan claramente con ese consumo hecho para divertirnos, esos efectos negativos suelen manifestarse como una mayor irascibilidad, ansiedad o depresión. Es decir, del mismo modo que el alcohol es causante de la alegría y desinhibición, lo es de la posterior tristeza e irritabilidad.

Relación del alcohol con la depresión y otros problemas mentales

Pero con un consumo mayor y sobre todo frecuente, numerosos estudios han mostrado que el alcohol se relaciona con muchos problemas de salud mental, como por ejemplo la depresión. Son muchos los casos en los que el bebedor que logra abstenerse del consumo de alcohol, también se ve liberado de la depresión, siendo entonces esta depresión un síntoma derivado directamente del consumo y no de un estado propio. De este modo, el consumo de alcohol frecuente también se relaciona con la capacidad de producir cuadros ansiosos, y con psicosis en casos de consumo muy elevado. También se ha comprobado una clara relación con el aumento en el riesgo de suicidio, y mayor deterioro cognitivo en consumo incluso moderado.

Otro aspecto negativo derivado del consumo de alcohol es la interacción tan perjudicial que tiene con medicamentos, minimizando la eficacia farmacológica y agravando todos los cuadros psicológicos que requieren de una medicación habitual. Es frecuente ver muy infravalorado el impacto que una cerveza tiene para reducir la eficiente acción de la medicación que se toma para determinados cuadros psicológicos. Las personas tienden a atribuir la causa en la falta de mejoría en su estado o el empeoramiento, a la ineficacia farmacológica más que al consumo negligente que están haciendo.

Un último punto importante es el uso que hacen muchas personas del alcohol como herramienta para la gestión de cuadros ansioso/depresivos; se convierte para ellos en una especie de terapia, consiguiendo un falso efecto beneficioso muy a corto plazo, pero a largo plazo se va generando una total dependencia de dicha terapia, es decir, una adicción, aunque la persona nunca llegue a estados de embriaguez muy evidentes. Pero además de esa dependencia, con este mal abordaje la persona también se asegura una cronificación y agudización del cuadro psicológico que pretende paliar. Una depresión o ansiedad gestionada así de inadecuadamente con el tiempo se mantiene y sobre todo empeora.

En conclusión, diríamos que no solo queda desmontado el mito del “beneficio o efecto protector” del consumo moderado de alcohol, sino que es evidente que cualquier consumo de alcohol está asociado siempre a cambios patológicos en el cerebro. La cantidad de alcohol solo determina la gravedad de los problemas, cuanto más alcohol, más y mayores problemas, pero siempre es perjudicial.

 

 

Contacto: Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Instagram @psicologagutierrez

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La importancia del ejercicio para la salud física y mental

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez

¿Qué es salud física y salud mental?

Salud física: es el conjunto de actividades, posturas y funciones que se debe tener para mantener un estado óptimo a nivel fisiológico.

Salud mental: es el estado en el que el ser humano comprende la necesidad de identificar factores que le permiten pensar, sentir y actuar frente a la vida, esto incluye el bienestar emocional, psicológico y social.

La salud mental y física se relacionan debido a que cada una de ellas genera e influye en el ser humano en una mayor o menor medida. Una mente saludable hace que el cuerpo funcione mejor y a su vez un cuerpo sano genera bienestar emocional para evitar enfermedades.

Enfermedades físicas y mentales

Se considera enfermedad a cualquier estado de alteración o deterioro de la salud, por causas usualmente conocidas, que puedan estar relacionadas con procesos fisiológicos o mentales.

Enfermedades físicas: son aquellas que afectan al cuerpo y pueden ser producidas por agentes externos como virus o bacterias; genéticos o hereditarios; estilos de vida estresantes o por consumos excesivos, las cuales pueden presentar infinidad de síntomas que pueden ser de mayor o menor impacto en el cuerpo humano.

Algunos de los síntomas que son causa de alerta para una enfermedad de este tipo pueden ser:

• Dolor de cabeza, estómago, muscular o en cualquier parte del cuerpo
• Cansancio crónico, debilidad o náuseas
• Sangrado sin ninguna explicación
• Alteraciones en hábitos alimenticios, respiratorios, de evacuación entre otros

Enfermedades mentales: son trastornos que afectan de manera superficial o profunda el comportamiento, pensamiento y actuar de la persona, pueden llegar al punto de alterar la capacidad de relacionamiento con los demás o hasta la funcionalidad.

Algunas señales de que existe un problema o enfermedad mental:

• Cambios en hábitos alimenticios o de sueño
• Distracciones cognitivas
• Pérdida de la motivación
• Estrés
• Aislamiento social
• Cambios de humor severos que causan problemas en sus relaciones
• Pensamientos rumiantes de preocupación o tristeza
• Dolores y molestias inexplicables

¿Cómo se puede prevenir enfermedades tanto físicas como mentales?

Realizando técnicas de autocuidado a nivel físico, cognitivo, emocional y social, así como prevenir el uso de actividades que afecten la salud.

• Mantener buenos hábitos de higiene, alimentación y sueño.
• Practicar ejercicio físico.
• Revisiones médicas regularmente.
• Expresar emociones y establecer límites sanos.
• Reconocer emociones y pensamientos.
• Establecer estrategias de afrontamiento ante situaciones presentadas

Recomendaciones para mantener una excelente salud mental y física

Son muchas las emociones presentes en nuestra vida cotidiana: estrés, ansiedad, angustia, preocupaciones, insatisfacciones, nervios, entre otras. Saber lidiar con todos estos sentimientos es fundamental para la salud mental.

Una persona mentalmente sana es capaz de afrontar los desafíos y los cambios del día a día con equilibrio, reconoce cuáles son sus límites y busca ayuda cuando es necesario.

Para mantener una buena salud mental, es necesario cuidar bien de ti misma dormir bien, alimentarse de forma adecuada y realizar ejercicio de manera constante.

La práctica de la actividad física, proporciona una sensación de bienestar y relajación.

Cuando nos ejercitamos, nuestro cuerpo libera endorfinas, estas son neurotransmisores u hormonas de la felicidad producida por el cerebro durante y después de la realización de alguna actividad física. La liberación de endorfinas, ayuda a relajarse, reduce el estrés, la ansiedad y mejora el estado de ánimo.

Mantente en contacto con la naturaleza, consérvate alejado de tu celular, reserva tiempo para momentos de ocio y convivencia con amigos y familiares, dedica tiempo a las personas que son importante para ti.

La salud física, a su vez, involucra la condición general del cuerpo. Así, una persona físicamente sana tiene un buen funcionamiento de su organismo y de sus funciones vitales.

Para fomentar la salud física, es necesario alcanzar y permanecer en un peso adecuado, reducir el consumo de alcohol, dejar de fumar y, por supuesto, practicar algún tipo de ejercicio.

 

Contacto: Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

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Beneficios del amor y la amistad para tu salud mental

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Redactado por Psicóloga Violeta Gutierrez

El amor y las relaciones de amistad sanas tienen para la psicología, un importante papel en el aumento de la calidad de vida y del bienestar emocional de las personas. Un amigo o pareja puede ser de gran apoyo en los momentos difíciles. La amistad y el amor ayudan a crear lazos entre las personas, lo que aumenta el sentido de pertenencia, mejora la autoconfianza y ayuda a reducir el estrés y la ansiedad.  Pero eso es solo una parte de lo que la amistad y el amor hacen por la salud mental de las personas. Lo contrario a la amistad y al establecimiento de relaciones sociales e íntimas es la soledad, condición que se asocia a mayor depresión, aislamiento, mayores probabilidades de enfermedades mentales, pérdidas de habilidades sociales y mayor propensión a accidentes, suicidios y muertes.

Incrementa tu felicidad

La amistad genuina es una fuente de elevación espiritual. Estudios indican que socializar con personas felices te hace también más entusiasta y feliz. El solo hecho de socializar y buscar hacer amigos ya se reporta como una manera de mejorar el ánimo.

Reduce tus niveles de estrés

La oportunidad que brinda la amistad de hablar, compartir visiones, opiniones, vivencias e ideas en un ambiente seguro, sin prejuicios ni censura, permite reducir el estrés y la ansiedad y elevar el bienestar. Una conversación con amigos ayudará a que tu cuerpo sienta menos estrés. La amistad tiene un rol importante en la forma en que las personas gestionan y manejan el estrés. Luego de charlas intimas con amigos las personas tienden a reducir su estrés y a reportar niveles elevados de calma.

Incrementa tu sentido de pertenencia y propósito

La filiación a grupos es una de las grandes virtudes de la amistad. El sentido de pertenencia, familiaridad y por tanto, de propósito se incrementan al estar rodeado de personas que comparten tus mismas motivaciones y saber que cuentas con buenos amigos.

Incrementa tu autoestima y confianza en ti mismo

La valoración, calidez y cercanía física que brinda el otro refuerza la estima por ti mismo y el sentido de auto valía. Los elogios, el reforzamiento positivo del comportamiento, el saber que se es apreciado refuerza las ideas positivas sobre ti mismo y crea compañías gratificantes en quienes poder apoyarte a lo largo de la vida.

La amistad te brinda habilidades y experiencias vitales

Muchos de los buenos recuerdos de infancia y juventud son con amigos. La amistad es una fuente de generación de experiencias vitales y contribuye de manera significativa a determinar patrones futuros en las relaciones, así como el tipo de personalidad, carácter y forma de relacionarte. La amistad nutre tu mundo y tus ideas con nuevas perspectivas.La amistad te enseña a ser más tolerante, a aceptar a los otros, a ser abierto, empático y generoso, a compartir logros y a trabajar en equipo.

Aumenta la capacidad de tu sistema inmunológico.

Se ha encontrado evidencia científica relacionada con el soporte social y el sistema inmunitario. Estos estudios indican que a mayor red de apoyo, o de amistad, las personas presentan un sistema inmunitario más fortalecido y tienen respuestas antiinflamatorias más adecuadas, lo que conduce a una cicatrización de heridas más rápida y a la prevención y reducción de riesgos asociados a enfermedades cardiovasculares, artritis y distintos tipos de cáncer.

La amistad te ayuda a conectar con la realidad y a cambiar tus malos hábitos

Los buenos amigos te ayudarán a ser mejor y superar tus problemas y malos hábitos para alcanzar tus sueños y proyectos. la amistad que comparte hobbies, actividades deportivas y recreativas, puntos de vista saludables te ayuda en tu logro de metas. Pero también los buenos amigos son el cable a tierra que en ocasiones las personas necesitan para avanzar en su desarrollo y dejar atrás a situaciones o hábitos perniciosos.

El cerebro enamorado

Como la amistad, el amor de cualquier tipo (romántico, familiar, fraternal, platónico, espiritual) permite incrementar el bienestar de las personas al crear en ellos una percepción más positiva de sí mismos. La confianza se robustece con el buen amor. También se construyen patrones de apego y vínculos seguros en la vida cotidiana, el sentimiento de amor saludable también reporta un aporte en la reducción del estrés y la ansiedad. El amor es bueno para la salud mental porque la química del cerebro se ve afectada positivamente y cambia temporalmente por las acciones y relaciones de afecto. Al experimentar el sentimiento de amor el cerebro de las personas segrega sustancias químicas y hormonas: dopamina y oxitocina principalmente, que generan emociones físicas y psíquicas placenteras, de calma y afecto. El amor es una fuente natural de placer, confort y bienestar para la salud mental.

¿Por qué el amor es bueno para tu salud mental?

En general, estudios recientes han reportado que las personas enamoradas o en relaciones estables tienen vidas más largas en comparación a los solitarios. Hay una relación entre el amor, la buena salud y la longevidad en parte porque el amor recíproco ayuda a alejar la depresión y la tristeza, y acercarse a la felicidad y la autorrealización.

La conexión y el sentimiento de amor en el día a día se identifica a largo plazo con un mayor bienestar y, buenas noticias, es algo que se puede cultivar y buscar con proactividad. Los micro momentos de amor y conexión que una persona puede sentir con un extraño al ayudarle en la calle, un sentimiento de autorrealización al concluir un trabajo, un momento de ternura al jugar con un niño, un sobrecogimiento al contemplar la naturaleza o incluso, durante momentos de espiritualidad permiten conectar de formas diferentes, pero, en definitiva, hacen posible que el amor se manifieste como sensación y emoción generando un estado de buen ánimo, relajación, positivismo y confort.

 

Contacto: Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Instagram @Psicologagutierrez

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