HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
La amistad vs dificultad para hacer amigos
Por Yolanda Ponce
Somos seres sociales por naturaleza, está en nuestro ADN. Necesitamos de los otros para sobrevivir y es por eso que de manera innata durante nuestra vida vamos en busca de personas afines con las que creamos vínculos muy estrechos, incluso en ocasiones más estrechos que con nuestros familiares.
¿Qué tendrán los amig@s para que ese vínculo sea tan fuerte? Estos son algunos de los beneficios psicológicos, según la ciencia, de la amistad:
- Favorece el desarrollo de una buena autoestima
Científicos de la Universidad de Concordia demostraron que tener amistades cercanas tiene un efecto positivo en nuestra autoestima y en los niveles de cortisol (la hormona del estrés). Tener amig@s con los que poder contar y sentir su apoyo nos ayuda a sentirnos más segur@s y protegid@s.
- Nos hacen más felices
¡Qué bien lo pasamos cuando estamos con amig@s! Investigaciones demuestran que tener amig@s íntimos puede mejorar nuestro estado de ánimo de manera exponencial. Cuando estamos con amig@s el cuerpo libera oxitocina (la hormona de la felicidad) lo que nos hace ser más felices.
- Nos brindan apoyo emocional y seguridad en los momentos duros
Quien tiene un amig@ tiene un tesoro, es cierto. Cuando pasamos por malos momentos son el hombro en el que llorar y las personas de confianza a quienes contar nuestras penas y preocupaciones. Sentir su apoyo incondicional nos ayuda a sobrellevar esos malos momentos.
- Nos ayudan a tomar decisiones
Cuando hablamos con nuestros amig@s sobre algún problema, aparte de desahogarnos, nos ayudan a tener una perspectiva diferente sobre el problema. Los amig@s nos aconsejan y nos ayudan a encontrar soluciones.
- Disminuyen el estrés y son analgésicos
Tener amig@s disminuye el estrés, como hemos dicho antes, tiene efectos positivos en los niveles de cortisol. Además, según una investigación, la percepción del dolor disminuye cuando estamos al lado de nuestros amig@s.
- Nos ayudan a envejecer mejor y a vivir más años
Según un estudio de la universidad de Bringham Young y Carolina del Norte realizado por médicos y psicólogos, “la falta de relaciones sociales tiene un efecto tan negativo para la salud como el equivalente a fumar 15 cigarrillos o beber dos vasos de alcohol al día”. También descubrieron que “tener amig@s es tan bueno para la salud como hacer ejercicio”. Los autores de la investigación aseguran que “no disponer de una red social real de apoyo es un factor de mortalidad más potente que sufrir obesidad o llevar una vida sedentaria y sin ejercicio físico”. Asimismo, según un estudio, las personas con muchos amig@s reducen el riesgo de fallecer hasta en un 22%.
- Nos enseñan valores como la lealtad y nos ayudan a ser más empáticos
Los amig@s nos enseñan valores como ser leales, sinceros y a tener confianza, valores que podemos mantener durante el resto de nuestra vida. Además, un grupo de científicos de la Universidad de Virginia, dirigidos por el psicólogo James Coan, descubrieron que cuando un amig@ está en peligro, nuestra actividad cerebral es casi idéntica que si nosotr@s mism@s pasamos por esa situación.
- Aportan positividad
Un estudio realizado en 2008 llegó a la conclusión de que tener un amig@ al lado puede hacernos ver el vaso medio lleno. Gracias a los amig@s y a sus palabras nos llenamos de energía y de positividad.
- Favorecen la integración social y nos hacen sentir parte de una comunidad
Según Karyn Hall, terapeuta, “la sensación de pertenencia a una comunidad mayor aumenta los niveles de motivación, de salud y de felicidad” “Cuando observas tus relaciones con los demás, te das cuenta de que todo el mundo pasa por momentos difíciles en algún momento. No estás sol@. Y saber eso resulta reconfortante”.
- Aumentan la productividad en el trabajo
De acuerdo con el reporte “Social Incentives in the Workplace”, trabajar con amig@s motiva a l@s emplead@s y los hace más productivos, creativ@s y competitiv@s; sin embargo, hay que tener cuidado con las amistades en la oficina, pues también pueden ser una mala influencia. Lo que es cierto es que tener buenos amig@s en el trabajo aumenta tu nivel de satisfacción laboral y hace que te impliques más.
- Mejoran la recuperación tras una enfermedad
De acuerdo con Fernando Rodríguez-Artalejo, profesor de medicina preventiva y salud pública de la Universidad de Madrid, “Cuanto mayor es el número de amig@s, mejor es el estado de salud de una persona y mejora la calidad de vida”. La profesora en Sociología de la Universidad del País Vasco, María Teresa Bazo, apoya esta idea y afirma que “tener amig@s equivale a satisfacción y a tener buen ánimo”.
Asimismo, la Universidad de California realizó un estudio con más de tres mil mujeres que padecían cáncer de mama. Los resultados revelaron que aquellas personas sin amig@s íntimos eran cuatro veces más propensas a morir que aquellas que tenían 10 amig@s o más. Según una investigación publicada en O, la revista de Oprah Winfrey, el apoyo social puede tener un efecto positivo cuando se lucha contra una enfermedad. También reduce el riesgo de contraer enfermedades como la demencia y puede mitigar los síntomas de la depresión. Además, existen estudios que sugieren que tener unas relaciones sociales sólidas reduce incluso las probabilidades de coger un resfriado.
- Nos ayudan a ver nuestros errores y a aceptarnos a nosotr@s mism@s y ser compasiv@s
Los buenos amig@s están ahí tanto en las buenas como en las malas. Igual que nos dicen todo lo que les gusta de nosotr@s también tienen la capacidad y la obligación de expresar lo que no les gusta o lo que no les ha sentado bien. La sinceridad es una de las bases para que una relación de amistad o de pareja funcione.
Como vemos, tener buen@s amig@s es algo fundamental y vital para el ser humano pero para ello primero debemos tenerlos y aprender a hacer amig@s. En este sentido, sería estupendo que en los colegios dedicaran mucho tiempo a enseñar a hacer amig@s, a mantenerlos, cuidarlos, y a hacerse respetar por ell@s. Asimismo, los papis y mamis que tengan dificultades sociales o pocos amig@s sería bueno que recibieran ayuda para enriquecer su círculo social y que ell@s mism@s lo disfrutaran y fueran un buen ejemplo para sus hij@s.
“La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad”
Cuáles son las principales señales de que alguien tiene dificultades para hacer amigos?
Las dificultades para hacer amigos pueden deberse a múltiples causas. Sin embargo, más allá de las circunstancias que las originen, no siempre es evidente la existencia de este problema. Algunas personas pueden tener un trato aparentemente normal en sus relaciones sociales, aunque no sean capaces de establecer lazos duraderos. En otros casos, el problema es la incapacidad para interactuar mínimamente con otros individuos. O, incluso, a veces se da la circunstancia de personas que de manera consciente o inconsciente generan rechazo por parte de los demás.
En ocasiones puede que este problema pase desapercibido también para quien lo padece. Muchas veces, estos individuos creen que su situación de aislamiento o soledad ha sido decisión propia. Y, sin embargo, frecuentemente no es así. Por el contrario, suele ser tan solo la manera en la que escudarnos ante una de falta de lazos sociales.
En general, las personas que padecen este problema suelen presentar también alguno de los siguientes rasgos:
Dificultad para expresar los sentimientos o las opiniones propias.
Incapacidad para confiar en otras personas.
Sensación de no ser válido, o de no ser respetado por los demás.
Temor a mostrarse tal y como se es ante otros individuos.
Miedo a no estar a la altura de las expectativas.
¿Existen diferentes tipos de dificultades para hacer amigos?
Cuando hablamos de esta problemática, cabría hacer una distinción entre dos casuísticas muy diferentes. En primer lugar, encontraríamos aquellos casos en los que una persona se inhibe de establecer relaciones de amistad; esto se debe generalmente a inseguridades propias. En segundo lugar, están aquellas situaciones en las que en realidad sí que existe un rechazo de los demás.
Autolimitación de las relaciones sociales. Aquí hablaríamos de aquellos sujetos que, por decisión propia, limitan la posibilidad de tener amigos. Esto generalmente es debido al temor a ser rechazados, o a una baja autoestima. Quienes tienen este tipo de comportamientos generalmente se sienten solos y desearían tener amigos; sin embargo, son ellos mismos quienes de forma consciente o inconsciente se aíslan de los demás.
Rechazo por otras personas. En este otro supuesto encontraríamos a aquellas otras personas que realmente generan un rechazo por parte de los demás. Aquí, las dificultades suelen estar mucho más relacionadas con un déficit de habilidades sociales. Estas personas, al no saber relacionarse con otros, suelen resultar antipáticas, impertinentes o poco agradables. Al igual que en el caso anterior, se trata de sujetos que desearían tener amigos y que sienten la soledad; sin embargo, no disponen de las capacidades para relacionarse exitosamente con otros individuos.
¿Cómo se pueden mejorar las dificultades para hacer amigos?
La manera para mejorar este problema no es única, sino muy variada; al ser tan distintas las posibles causas que lo originan, cada una de ellas requiere de un abordaje específico. Esto se debe a que, como paso primero a adoptar, resulta imprescindible identificar la raíz del problema. Tan solo una vez que este se ha detectado, será posible empezar a trabajar para ponerle solución.
Sin embargo, esto no quiere decir que no existan pautas comunes. Así, por lo general existen varios enfoques de las que todas las personas que sufren esta dificultad se pueden beneficiar. En primer lugar, resulta importante averiguar si existe algún problema de autoestima o vergüenza de fondo; esto, aunque no lo parezca, es mucho más común de lo que habitualmente se cree. Por ello, trabajar en la autoestima es un paso que a casi cualquier persona le puede resultar de ayuda.
Posteriormente, suele ser de gran utilidad el entrenar las distintas habilidades sociales. Estas son igualmente válidas para todas las personas, y siempre cabe la posibilidad de mejorarlas. Por ello, suele ser de gran efectividad el practicar y desarrollar estas capacidades.
En algunos casos más complejos puede ser oportuno recurrir a la psicoterapia. Sin embargo, esto no es lo más habitual, ya que la mayor parte de las situaciones no lo requiere. Cosa distinta es que, a través de intervenciones grupales, se favorezca el establecimiento de vínculos con otras personas. Esto suele ser también de gran utilidad, ya que quienes asisten a este tipo de actividades pueden ver que su situación no es única; al comprender que otras personas pueden padecer los mismos miedos e inseguridades, estos se relativizan en gran medida.
HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
Madres tóxicas: aprende a identificarlas y qué hacer para lidiar con ellas
Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 05 de agosto del 2026
Vivir con una madre tóxica puede ser una experiencia muy dolorosa. Las madres tóxicas y dañinas, a través de comportamientos manipuladores y controladores, pueden afectar significativamente el bienestar psicológico de sus hijos. Cuando una madre es tóxica, la relación se caracteriza por un estrés constante, manipulación emocional y una falta de apoyo genuino. La psicología de las madres tóxicas revela patrones de comportamiento que pueden surgir de inseguridades propias, experiencias pasadas o problemas no resueltos.
Una madre tóxica es aquella cuyos comportamientos y actitudes generan un malestar emocional constante y significativo en sus hijos, afectando negativamente su autoestima, autonomía y bienestar psicológico. A diferencia de los conflictos o desacuerdos normales en cualquier familia, la toxicidad implica un patrón de conducta dañino y persistente. A menudo de manera inconsciente, las madres tóxicas priorizan sus propias necesidades emocionales, inseguridades y deseos por encima de los de sus hijos. Esto puede manifestarse a través de la manipulación, el control excesivo, la crítica constante o la invalidación emocional, lo cual crea un ambiente familiar donde el amor se siente condicional y la seguridad emocional es escasa. Aunque el “síndrome de la madre tóxica” no es una categoría diagnóstica oficial, los comportamientos que lo describen se alinean con las formas de maltrato psicológico infantil reconocidas por la investigación. Una propuesta operativa diferencia seis categorías de maltrato psicológico: rechazar, aterrorizar, aislar, explotar/corromper, ignorar y ser negligente con la salud o educación (Arruabarrena, 2011).Las madres tóxicas suelen exhibir una combinación de los siguientes comportamientos que pueden servir como señales para su detección:
Una relación tóxica madre e hija se caracteriza por:
Ser hija de una madre tóxica implica enfrentarse a críticas constantes y a una exigencia desmesurada. Las hijas de madres tóxicas a menudo desarrollan problemas como una baja autoestima y ansiedad debido a la falta de aprobación y de conductas de afecto. Las madres tóxicas con hijas mujeres suelen compararlas negativamente con otras mujeres, generando un sentimiento de insuficiencia y competencia injusta.
Una relación entre madre e hija tóxica no solo afecta a las hijas durante la infancia y adolescencia, sino que también puede tener repercusiones en la vida adulta. Las madres tóxicas con hijas adultas continúan influyendo negativamente y eso dificulta la independencia emocional y la capacidad de establecer relaciones saludables. La relación tóxica entre madre e hija puede perdurar a lo largo del tiempo y afectar múltiples aspectos de la vida de la hija. Incluso, las madres tóxicas en la vejez pueden seguir teniendo un impacto destructivo y exacerbar las dinámicas negativas a medida que van envejeciendo. Las madres tóxicas con sus hijos adultos también generan dinámicas destructivas. Los hijos varones de madres tóxicas pueden enfrentar expectativas poco realistas y manipulación emocional, lo que afecta su autoestima y sus relaciones interpersonales. La relación tóxica madre e hijo varón puede manifestarse en un control excesivo y en la dificultad para establecer límites saludables, impidiendo el desarrollo de una independencia emocional y personal adecuada.
Las consecuencias de tener una madre tóxica pueden ser más o menos duraderas. Uno de los efectos más significativos es el daño psicológico o emocional. Los hijos de madres tóxicas a menudo experimentan baja autoestima, ansiedad y depresión debido a las críticas constantes y la falta de apoyo emocional. El daño causado por madres tóxicas también puede manifestarse en dificultades para establecer relaciones saludables. La desconfianza y el miedo al rechazo, inculcados durante la infancia, pueden llevar a problemas en las relaciones interpersonales y en la vida amorosa. Además, las “secuelas” de tener una madre tóxica se extienden también a la capacidad de los hijos para confiar en otras personas, y en sí mismos.
MTF. Violeta Gutierrez Solís
Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez
Instagram @psicologagutierrez

HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
¿Por qué ordenar tus espacios genera un efecto de orden mental? Aquí te lo cuento
Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 30 de julio del 2026
Si alguna vez experimentaste una sensación de agobio o estrés cuando tu entorno se encontraba desorganizado, probablemente reconozcas la conexión entre el espacio físico y la mente. Esta relación ha ganado cada vez más atención en la psicología contemporánea. Diversos estudios han demostrado que un espacio ordenado puede influir positivamente en la claridad mental, reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo general.
Existen investigaciones recientes que han explorado cómo el orden de los espacios que nos rodean desde nuestros hogares hasta los lugares de trabajo, puede contribuir al bienestar de nuestro cuerpo y mente. Uno de los descubrimientos más interesantes en el área, es que la relación entre el entorno y el estado emocional puede entenderse como bidireccional.
¿Cómo nos favorece el simple acto de organizar el entorno? Por un lado, un entorno desordenado puede causar estrés y malestar emocional, pero a la vez, las personas que experimentan altos niveles de estrés o depresión pueden tener más dificultades para mantener su hogar ordenado. En este sentido, el desorden en el hogar puede ser tanto una causa como un síntoma de problemas emocionales, creando un ciclo negativo que perpetúa el estrés y el desorden (Saxbey Repetti, 2010).
La ausencia de orden no solo afecta la funcionalidad del espacio, sino también al estado emocional. De hecho, se ha demostrado que quienes perciben su casa como desordenada, suelen presentar más emociones desagradables y un menor sentido de control, deteriorando el bienestar mental (Roster et al., 2016). A su vez, acumular objetos puede ser abrumador y generar sentimientos de incompetencia, impactando negativamente en la autoestima. Inclusive, este efecto desfavorable puede extenderse más allá de la persona que vive en un lugar desordenado, afectando las dinámicas familiares y la calidad de las relaciones interpersonales dentro del hogar.
¿Qué mecanismos se activan en nuestra mente frente al orden y al desorden?
Para profundizar en cómo el orden físico afecta en nuestras mentes, es útil considerar los mecanismos neuropsicológicos involucrados en el procesamiento de la información del entorno. Por ejemplo, un estudio relevante en el área investigó cómo las interacciones entre los mecanismos descendentes y ascendentes en la corteza visual humana afectan la percepción y la atención (McMains y Kastner, 2011). Según dicha investigación, la corteza visual procesa la información no solo desde el espacio externo mecanismos ascendentes, sino también a través de señales internas mecanismos descendentes, como expectativas y recuerdos activos en la mente. Estas interacciones son esenciales para entender por qué la sobrecarga de información visual causada por un entorno desordenado puede dificultar la capacidad del cerebro para filtrar información irrelevante, conllevando una mayor distracción y estrés cognitivo.
Otra investigación relevante analizó cómo el espacio físico del hogar se correlaciona con los patrones diarios de humor y cortisol, un marcador biológico de estrés. Los hallazgos sugieren que las personas que describen su hogar como caótico o desordenado tienden a mostrar niveles más altos de cortisol y patrones de humor negativos (Saxbe y Repetti, 2010). El cerebro necesita filtrar constantemente la información irrelevante, un proceso que se ve obstaculizado en un ambiente desordenado. Este esfuerzo cognitivo adicional puede resultar agotador y disminuir la capacidad de procesamiento mental.
El estrés resultante de tal proceso no solo afecta la productividad, sino que también puede tener efectos negativos en la salud física y mental. De este modo, la incapacidad para mantener la atención y la concentración puede llevar a una sensación de frustración, tensión y ansiedad.
Los beneficios a nivel psicológico de mantener un entorno ordenado son numerosos. En primer lugar, un espacio ordenado puede reducir los niveles de estrés, mejorar el estado de ánimo y aumentar la sensación de control externo y competencia. Esto, a su vez, puede mejorar la calidad de vida y la percepción de bienestar general. Además, un ambiente ordenado tiende a facilitar la concentración y la productividad, lo que es especialmente importante en el contexto laboral.
Al mismo tiempo, el mantenimiento de un ambiente arreglado también tiene un impacto positivo en la autopercepción. Pues la capacidad de mantener el orden puede generar una sensación de logro y competencia, mejorando la imagen que tenemos de nosotros mismos. En este sentido, un hogar organizado puede ser una fuente de orgullo y satisfacción, contribuyendo a una mayor autoestima y bienestar emocional.
Teniendo en cuenta todo lo mencionado, también resulta importante aclarar que, mientras que un espacio ordenado puede ser beneficioso para la mente y la productividad, un entorno desorganizado también puede tener sus beneficios. Por ejemplo, existen investigaciones que catalogan los entornos ligeramente desordenados como adecuados para actividades que requieren pensamiento creativo e innovación. En este sentido, la clave está en encontrar un equilibrio que maximice los beneficios según las necesidades de cada persona, evitando grados de desorden que resulten agobiantes.
El vínculo entre el orden y el bienestar mental nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras decisiones de organización impactan directamente en nuestra calidad de vida. Más allá de la estética y la funcionalidad, mantener un entorno ordenado puede potenciar significativamente nuestra salud emocional y psicológica. Incluso, investigaciones emergentes continúan señalando cómo el orden no solo reduce el estrés, sino que también mejora la capacidad de concentración y la eficiencia en las actividades diarias, impulsando una actividad mental más organizada. Explorar de qué manera los diferentes niveles de orden afectan puede ofrecer nuevas estrategias para optimizar el espacio personal y profesional. De esta manera, la organización del ambiente puede promover un equilibrio efectivo entre tranquilidad, eficiencia y creatividad en las actividades diarias.
MTF. Violeta Gutiérrez Solís
Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez
Instagram @psicologagutierrez

HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
Aprende a manejar y controlar tu ira
Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 23 de julio del 2026
Cada uno de nosotros tenemos una forma de entender el mundo, la realidad y las experiencias que vivimos. Tenemos una serie de creencias y pensamientos sobre cómo deben ser las cosas, cómo debería actuar la gente y cómo debería ser la vida. Precisamente, estos “debería” son unos de los errores más comunes de pensamiento que cometemos. Esta forma de pensar implica imposición y exigencia (tanto en uno mismo como en los demás) y pueden provocar que se produzcan reacciones emocionales de enfado, como la rabia o la ira. Para aprender a controlar estos estados de ira es importante hacer algunos cambios en nuestra forma de entender el mundo (es decir, cambiar lo que pasa por nuestra mente). En este sentido, la terapia psicológica es muy eficaz para desmontar los mecanismos que mantienen la ira y trabajar alternativas saludables. Para gestionar la ira de manera eficaz no basta con intentar calmarse en el momento. Es necesario comprender qué la activa, cómo interpretamos las situaciones y de qué forma esos pensamientos influyen en nuestras reacciones. Para aprender a controlarla mejor, es importante tener en cuenta los siguientes elementos:
Terapia psicológica para aprender a gestionar la ira. – Controlar la ira no consiste en reprimirla, sino en entender qué la provoca, modificar los pensamientos que la alimentan y aprender estrategias prácticas para manejarla de forma saludable. Identificar los deberías, cuestionar las creencias rígidas, practicar la empatía y aplicar técnicas de autocontrol son pasos clave para reducir la agresividad y mejorar tus relaciones. Si sientes que la ira aparece con demasiada frecuencia, te desborda o está dañando tu bienestar o tus vínculos, la ayuda profesional puede marcar la diferencia. Sigue estos 10 pasos para que prendas a controlar tu ira.
1. Piense antes de hablar. – En el calor del momento, es más fácil decir algo que luego lamentará. Tómese unos momentos para ordenar sus pensamientos antes de decir algo. Esto también permite que las otras personas involucradas en la situación hagan lo mismo.
2. Una vez que se haya calmado, exprese su malestar. – Tan pronto pueda pensar con claridad, exprese su frustración de una manera asertiva, pero sin generar confrontación. Hable de sus preocupaciones y necesidades de forma clara y directa, sin lastimar a otros ni tratar de controlarlos.
3. Haz algo de ejercicio. – La actividad física puede ayudar a reducir el estrés que puede causarle ira. Si siente que la ira está aumentando, salga a dar una caminata vigorosa o a correr. O haga alguna actividad física que disfrute durante algún tiempo.
4. Tómese un descanso. – Los descansos no son solo para los niños. Haga pequeñas pausas a lo largo del día en momentos que suelen ser estresantes. Tomarse un momento de tranquilidad puede ayudar a que se sienta mejor preparado para enfrentarse a lo que venga sin que sienta irritación o enojo.
5. Identifique posibles soluciones. – ¿Se enoja porque la habitación de su hijo está desordenada? Cierre la puerta. ¿Su pareja llega tarde a cenar todas las noches? Programe las comidas para más tarde en la noche. O acuerde comer por su cuenta algunas veces a la semana. Además, sea consciente de que algunas cosas están simplemente fuera de su control. Intente ser realista en cuanto a lo que puede y no puede cambiar. Recuerde que la ira no soluciona nada y solo podría empeorar todo.
6. Recurra a las declaraciones en primera persona. – Criticar o echar culpas solo podría aumentar la tensión. En cambio, use frases en primera persona para describir el problema. Sea respetuoso y específico. Por ejemplo, diga: “Me molesta que se haya ido de la mesa sin ofrecerse a ayudar con los platos” en lugar de “Nunca hace las tareas del hogar”.
7. No guarde rencor. – El perdón es una herramienta poderosa. Si permite que la ira y otros sentimientos negativos sustituyan a los positivos, quizás note que su propia amargura o sentido de injusticia le abruman. Perdonar a alguien que le hizo enojar puede ayudarle a aprender de la situación y a fortalecer la relación.
8. Recurra al humor para liberar la tensión. – Aligerar la situación puede ayudar a aliviar la tensión. Recurra al humor para enfrentar aquello que le hace enojar y, de ser posible, las expectativas poco realistas que pueda tener sobre cómo deberían salir las cosas. Evite el sarcasmo, ya que puede herir sentimientos y complicar las cosas.
9. Practique habilidades de relajación. – Cuando se sienta enojado, ponga en práctica sus habilidades de relajación. Haga ejercicios de respiración profunda, imagine una escena relajante o repita una palabra o frase que lo tranquilice, por ejemplo, “tómatelo con calma”. También puede escuchar música, escribir en un diario o hacer algunas posturas de yoga; lo que sea que le permita relajarse.
10. Sepa cuándo buscar ayuda. – Aprender a controlar la ira puede ser difícil a veces. Si su ira parece estar fuera de control, causa que haga cosas que lamenta o lastima a quienes están a su alrededor, busque ayuda.
MTF. Violeta Gutiérrez Solís
Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez
Instagram @psicologagutierrez
-
ESTATAL5 años agoHabrá ‘súper puente’ de 5 días en octubre
-
DELICIAS5 años ago84 % de probabilidad de lluvia y tormenta eléctrica para esta noche
-
CAMARGO9 años agoCALENDARIO PARA LA ENTREGA DE APOYOS DE PROSPERA
-
DELICIAS4 años agoMujeres de Delicias ofrecen servicio de transporte para que todas lleguen seguras a casa
-
CAMARGO6 años agoELLA ES LA CHICA QUE AYUDO A LOS AGRICULTORES EN MEDIO DE LA RIÑA
-
CAMARGO5 años agoRecomendaciones para evitar golpe de calor en mascotas
-
MEOQUI4 años agoHay buen pronóstico de lluvias para los próximos meses
-
ESTATAL5 años agoVolverían nevadas jueves y viernes en el estado: SMN

