Connect with us

HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA

El fin de una era musical… Música, Sociedad: ¿Quién cambió a quién? 5ª de 6 partes

Published

on

Por Jesús Esparza Flores

En este penúltimo artículo me ocuparé de los géneros musicales de fado, bolero, mariachi, música regional mexicana, baladas, pop y ambiental. Vamos pues…

Fado: Un chal, una guitarra, una voz y mucho sentimiento… símbolo reconocido de Portugal, esta sencilla imagen puede describir el fado, una música del mundo que es portuguesa. En su esencia, canta el sentimiento, el desamor, la añoranza por alguien que se fue, la vida cotidiana y las conquistas.

Es la expresión más conocida internacionalmente de la música portuguesa. En el fado se expresan las experiencias de la vida a través del canto. Generalmente lo canta una sola persona, acompañado por la viola (guitarra española) y la guitarra portuguesa. Los temas más cantados en el fado son la melancolía, la nostalgia o pequeñas historias del vivir diario de los barrios humildes, pero especialmente el fatalismo y la frustración. la Unesco inscribió al fado como integrante de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Amalia Rodriguez, Madredeus, Mariza, Cristina Branco, Ana Moura, Cesária Évora, Antonio Zambujo, Camané, son algunos de sus intérpretes.

Bolero. Es un género musical que nació en Cuba, a finales del siglo XIX. Desde ese tiempo, nuestro país fue receptor de esta corriente. El bolero llega a México a través de la península de Yucatán. El primero de los “grandes intérpretes” fue “Guty” Cárdenas y, posteriormente, el Trío Los Panchos y Agustín Lara, este último es considerado el mayor de los intérpretes de bolero en México, nacido musicalmente como un intérprete de burdeles, desarrolla su estilo a través del piano, influenciado por Guty Cárdenas.

Entre los boleristas mexicanos contemporáneos, destacan Marco Antonio Muñiz, Armando Manzanero y José José.  Los intérpretes mexicanos que continúan interpretando este género actualmente, se pueden mencionar a Alejandro Fernández, Cristian Castro, Luis Miguel, Manuel Mijares y Guadalupe Pineda.

Entre las décadas de 1940 a 1970 en México se consolidará el bolero ranchero y, que tuvo proyección internacional a través del cine mexicano, en las voces de Pedro Infante, Pedro Vargas, Jorge Negrete, José Alfredo Jiménez y Javier Solís.

Algunos de los boleros más famosos son: Bésame mucho, Solamente una vez, Somos novios, Sabor a mí, Contigo aprendí, Piensa en mí, Adoro, El Reloj, Esta tarde vi llover, Contigo en la Distancia, No me quieras tanto, La Gloria eres tú, Como Fue, Noche de Ronda, Por debajo de la mesa, Te Extraño.

Mariachi. La Unesco inscribió a El Mariachi, música de cuerdas, canto y trompeta como integrante de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural. Al igual que el Flamenco en España, el Fado en Portugal, el Tango en Argentina y la Samba y el Bossa Nova en Brasil, el mariachi es nuestra imagen y representación mundial.

El mariachi está conformado por un número mínimo de tres integrantes; usando generalmente, guitarra, guitarrón, violín y trompetas, en cualquier cantidad (es decir, pueden tener todos, o no tener alguno) aunque en ocasiones se le añaden flauta y arpa, y en ciertas regiones incluso el acordeón.

Hoy en día, el traje de los charros, el cual varía de acuerdo a la ocasión, consta de una chaqueta elegante, un pantalón entallado, una camisa, botines y corbata de rebozo. Estos deberán contrastar con las grecas, y demás adornos de plata. Pero no siempre fue así, ya que originalmente los primeros conjuntos de mariachi vistieron atuendos cotidianos de los campesinos de los estados de Jalisco, Michoacán, Colima y Nayarit, sus atavíos eran hechos de manta de algodón y usaban un sombrero de paja de trigo o de palma.

El cine mexicano de los años cuarenta dio a conocer internacionalmente al mariachi por medio de las películas protagonizadas por Tito Guízar que fueron las primeras en mostrarse con éxito en Estados Unidos y por Jorge Negrete en América Latina y Europa. El mariachi era un elemento imprescindible en las películas protagonizadas por Miguel Aceves Mejía, Pedro Infante y Luis Aguilar.

En la Ciudad de México la Plaza de Garibaldi, ubicada en el centro histórico, es el foro más importante de mariachis en nuestro país.

Uno de los mitos sobre el origen de la palabra mariachi, supone que en los tiempos de la Invasión Francesa (1862), durante una boda de rancheros, en un poblado de Jalisco llegaron unos soldados franceses, quienes sorprendidos ante tal jolgorio, en el que los músicos tenían un papel muy importante, preguntaron sobre aquella fiesta. Alguien les contestó en francés: “C’est un mariage” (ces un mariash) que significa “es una boda”, y así fue como los franceses denominaron al conjunto musical “marriach” y luego derivó a “mariachi”.

Los intérpretes más conocidos, acompañados del mariachi, además de los ya mencionados son: Pedro Infante, Javier Solís, José Alfredo Jiménez, Lola Beltrán, Vicente Fernández. Alejandro Fernández, Luis Miguel, Juan Gabriel, Rocío Durcal, Antonio Aguilar, Pepe Aguilar, Lucha Villa, Cuco Sánchez, Lucha Reyes, Aida Cuevas, Pedro Fernández, Amalia Mendoza, Los hermanos Saizar, Joan Sebastian, Angela Aguilar

Y por mucho, el mariachi más conocido del mundo es el Mariachi Vargas de Tecalitlán.

Las canciones mas representativas son: El Rey, Volver Volver, Cielito Lindo, La Bikina, Acá entre Nos, México Lindo y Querido, El Son de la Negra, El Jarabe Tapatío, Hermoso Cariño; Serenata Huasteca, Guadalajara, Como quien pierde una Estrella, Mujeres Divinas, La Media Vuelta, Cucurrucucú Paloma, La negra, Ella…

Música Regional Mexicana. Es un término mediático surgido a principios de la década de 1980 en los Estados Unidos para definir homogéneamente a las producciones musicales de los subgéneros regionales de la música agropecuaria de México.

Esta denominación agrupa géneros musicales  como el mariachi, la banda sinaloense, el norteño, el norteño-banda, el sierreño, el género jarocho, la marimba chiapaneca, la jarana yucateca, el género grupero, el tex-mex, el tamborazo zacatecano, la tecnobanda, el duranguense, y el country en español.

Artistas del regional mexicano usan ropa vaquera y son versátiles dentro de sus respectivos subgéneros al interpretar diferentes estilos de canciones como la ranchera, el corrido, la cumbia, la charanga, el bolero, la balada, el son, el huapango, la polka, el vals, entre otros. Antes se le conocía solo como grupera.

Algunos de sus intérpretes: Selena, Cristian Nodal, Espinosa Paz, Banda El Recodo, Los Recoditos, Los Tigres del Norte, Conjunto Primavera, Valentin Elizalde, Julión Alvarez, Banda MS, La Trakalosa

Baladas. Se origina como una forma de expresar el canto cortesano del final de la Edad Media en Europa, que aparece en el siglo XIV, tiene la particularidad de repetir un mismo verso, estribillo, al final de cada tres estrofas.  A partir de la segunda mitad del siglo XX, se desarrolló la balada romántica como estilo musical con identidad propia para las personas que se aman.

Se origina en los Estados Unidos, tras la comercialización de los discos en la década de 1920, cuando deciden llamar “Ballad” a los temas lentos de temática romántica, el sentido de la palabra se alarga a una canción que cuenta la vida de una persona o algunos hechos precisos.

Algunos ejemplos de este género: When a man loves a woman, Against all odds, Endless love, Every breathe you take, My heart will go on, I have nothing. I will always love you, Woman, Against all odds , All out of love take that , Say you, say me, How deep is your love, Lady, Torn Between Two Lovers, If You Leave Me Now…

Y, en español mencionaré a algunos de sus intérpretes: José José, Montaner, José Luis Perales, Camilo Cesto, Julio Iglesias, Emmanuel, Raphael, Juan Gabriel, Roberto Carlos, Nelson Ned, Leonardo Favio, Napoleón…

Pop. La música pop (contracción de popular music) es un género de música popular que tuvo su origen a finales de los años 1950 como una derivación del traditional pop, en combinación con otros géneros musicales que estaban de moda en aquel momento. La música pop es muy ecléctica, tomando prestados elementos de otros estilos como el urban, el dance, el rock, la música latina, el rhythm and blues o el folk.

Con todo, hay elementos esenciales que definen al pop, como son las canciones de corta a media duración, escritas en un formato básico (a menudo la estructura estrofa-estribillo), así como el uso habitual de estribillos repetidos, de temas melódicos y ganchos. La instrumentación se compone habitualmente de guitarra, batería, bajo, guitarra eléctrica, teclado, sintetizador.

A partir de la década de 1950, el término música pop se ha utilizado para describir un género distinto, destinado a un mercado joven, a menudo caracterizado como una alternativa suave al rock and roll.

Algunos interpretes del pop en inglés: Madonna, The Beatles, Lady Gaga, Britney Spears, Katy Perry, Rihanna, Beyonce, The Weeknd, Justin Timebrlake, U2, Abba, Robbie Williams, Sting, Codplay, Phill Collins, Cyndi Lauper, Taylor Swift, John Mayer, Seal, Justin Timberlake…

Mención especial es Michael Jackson (1958-2009). Fue un cantante, compositor, productor y bailarín estadounidense. Apodado como el Rey del Pop, sus contribuciones y reconocimiento en la historia de la música y el baile durante más de cuatro décadas, así como su publicitada vida personal, lo convirtieron en una figura internacional en la cultura popular. Su música incluye una amplia acepción de géneros como el pop, rhythm and blues (soul y funk), rock, disco y dance, y es reconocido como el  artista musical más exitoso de todos los tiempos por los Guinness World Records, Sus vídeos musicales, entre los que se destacan Beat It, Billie Jean y Thriller, son acreditados como una ruptura de las barreras raciales y la transformación del medio en una forma de arte y herramienta promocional. través de sus presentaciones en escena y en vídeo, Jackson popularizó una serie de técnicas de baile complicadas, como el robot y el moonwalk, a las cuales dio el nombre. Su sonido y estilo distintivos han influido en numerosos artistas de diversos géneros musicales.

Su álbum Thriller es el más vendido de todos los tiempos, con 65 millones de copias en todo el mundo.

En español destacan los cantantes: Shakira, Ricky Martin, Enrique Iglesias, Timbiriche, RBD, Alejandro Sanz, Gloria Trevi, Paulina Rubio, Julieta Venegas, Camila, Jesse & Joy, Laura Pausini, Chayanne, Belinda, Miguel Bosé, Luis Fonsi, Juanes, Emmanuel, Mecano, Eros Ramazzotti, La Oreja de Van Gogh, Fey, Aleks Syntek, Benny, Sasha y Erick Rubin, Luis Miguel, Moenia, Cristian Castro, Diego Torres, Tiziano Ferro, Reik…

Ambiental.  Es un género musical, interpretado prioritariamente con instrumentos musicales electrónicos, en el cual se hace hincapié en el tono y la atmósfera sonora por encima de otros parámetros como la estructura musical o el ritmo.​ Las composiciones ambientales suelen tener una duración más extensa que las de otros géneros más populares

Se dice que la música ambiental evoca una cualidad atmosférica, visual o discreta. En la música ambiental debe ser capaz de dar cabida a muchos niveles de atención de escucha sin imponer uno en particular, debe ser tan ignorable como interesante. Es más, una forma de escuchar que de hacer música

Subgéneros derivados de este estilo: New age, chill out, aunque hay otros más, así como fusiones, quizás sea el género más interpretado a nivel mundial

Y hasta aquí los géneros que fueron influenciados por la sociedad, y no al revés. Termina una larga época, en la cual, la sociedad y sus movimientos sociales de protesta, de liberación, de racismo dictaron los estilos musicales.

En el último artículo sobre los géneros musicales, me ocuparé del rock, el rap y del reguetón; así mismo, escribiré sobre los cantantes con mayor rango vocal de la historia, los discos más vendidos en la historia, los cantantes más escuchados en plataformas digitales y, finalmente, me ocuparé de la musicoterapia.

 

Fuente: Wikipedia. Comentarios, sugerencias, aportaciones pueden ser por: Instagram, Twitter o Facebook

Posdata: No se aceptan críticas, porque ¿saben ustedes cual es la diferencia entre una crítica positiva y la negativa? Pues, la positiva es toda la que yo hago y la negativa es… ¡Toda aquella que me hacen a mí!

Pues me voy…

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA

Madres tóxicas: aprende a identificarlas y qué hacer para lidiar con ellas

Published

on

By

Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 05 de agosto del 2026

Vivir con una madre tóxica puede ser una experiencia muy dolorosa. Las madres tóxicas y dañinas, a través de comportamientos manipuladores y controladores, pueden afectar significativamente el bienestar psicológico de sus hijos. Cuando una madre es tóxica, la relación se caracteriza por un estrés constante, manipulación emocional y una falta de apoyo genuino. La psicología de las madres tóxicas revela patrones de comportamiento que pueden surgir de inseguridades propias, experiencias pasadas o problemas no resueltos.

Una madre tóxica es aquella cuyos comportamientos y actitudes generan un malestar emocional constante y significativo en sus hijos, afectando negativamente su autoestima, autonomía y bienestar psicológico. A diferencia de los conflictos o desacuerdos normales en cualquier familia, la toxicidad implica un patrón de conducta dañino y persistente. A menudo de manera inconsciente, las madres tóxicas priorizan sus propias necesidades emocionales, inseguridades y deseos por encima de los de sus hijos. Esto puede manifestarse a través de la manipulación, el control excesivo, la crítica constante o la invalidación emocional, lo cual crea un ambiente familiar donde el amor se siente condicional y la seguridad emocional es escasa. Aunque el “síndrome de la madre tóxica” no es una categoría diagnóstica oficial, los comportamientos que lo describen se alinean con las formas de maltrato psicológico infantil reconocidas por la investigación. Una propuesta operativa diferencia seis categorías de maltrato psicológico: rechazar, aterrorizar, aislar, explotar/corromper, ignorar y ser negligente con la salud o educación (Arruabarrena, 2011).Las madres tóxicas suelen exhibir una combinación de los siguientes comportamientos que pueden servir como señales para su detección:

Uso de la violencia y manipulación familiar. El castigo físico o verbal es una herramienta común de las madres tóxicas, causando no solo dolor inmediato sino también sentimientos de resentimiento y desconfianza hacia la figura materna. Después de un divorcio o separación, algunas madres tóxicas intentan alienar a sus hijos del otro progenitor, generando división y conflictos dentro de la familia.
Control absoluto sobre las decisiones. Otra señal de una madre tóxica es asumir toda la responsabilidad de la educación de sus hijos, dejando muy poco espacio para que ellos tomen sus propias decisiones y desarrollen su independencia.
Proyección de sus propias aspiraciones. Una madre tóxica suele apuntar a sus hijos a numerosas actividades para que alcancen los sueños que a ella le habría gustado lograr, sin considerar los intereses y deseos individuales de los niños.
Desconfianza en las relaciones sociales. Las madres tóxicas suelen prohibir a sus hijos asociarse con personas que ellas consideran inapropiadas con base en sus propios prejuicios. Esto puede llevar a los niños a ocultar sus amistades o a sentirse aislados.
Comportamiento pasivo-agresivo. Ante la resistencia de los hijos, las madres tóxicas pueden adoptar una actitud resentida y frustrada, utilizando indirectas y manipulaciones sutiles para imponer su voluntad.
Desinterés disfrazado de permisividad. Algunas madres tóxicas permiten a sus hijos hacer lo que quieran, no por ser comprensivas, sino porque no quieren enfrentar conflictos, dejando a los niños sin la orientación que necesitan.
Exceso de protección. Otra de las señales de una madre tóxica es evitar que sus hijos enfrenten problemas o dificultades por miedo a que sufran, limitando su capacidad para desarrollarse y aprender a manejar situaciones difíciles por sí mismos.
Competencia social a través de los hijos. Para las madres tóxicas, el éxito de sus hijos es una herramienta para ganar estatus social, ejerciendo una presión constante para que sobresalgan en todo, lo cual puede generar mucha frustración en los niños.
Imposición de roles de género tradicionales. Las madres tóxicas suelen creer firmemente en transmitir a sus hijas la idea de que tienen que cumplir con roles específicos de género, presionándolas a ser sumisas ante sus parejas y responsables exclusivas de las tareas domésticas. También pueden imponer la maternidad como un deber ineludible, criticando a las hijas que deciden no tener hijos y haciéndolas sentir incompletas o egoístas. Las mujeres sin hijos pueden ser objeto de comentarios constantes sobre su “falta de realización”, lo cual puede generar una fuerte presión emocional y sentimientos de culpa.
Idealización de la pareja. Este tipo de madres inculcan en sus hijas la idea de que su felicidad depende de encontrar y mantener una relación con un hombre, generando una codependencia emocional y un miedo desmesurado a estar solteras.

Una relación tóxica madre e hija se caracteriza por:

la manipulación emocional,
la falta de apoyo,
el cuestionamiento constante del valor personal de la hija.
Las madres tóxicas suelen proyectar sus propias inseguridades y frustraciones en sus hijas, lo cual genera un ambiente de tensión y conflicto constante.

Ser hija de una madre tóxica implica enfrentarse a críticas constantes y a una exigencia desmesurada. Las hijas de madres tóxicas a menudo desarrollan problemas como una baja autoestima y ansiedad debido a la falta de aprobación y de conductas de afecto. Las madres tóxicas con hijas mujeres suelen compararlas negativamente con otras mujeres, generando un sentimiento de insuficiencia y competencia injusta.

Una relación entre madre e hija tóxica no solo afecta a las hijas durante la infancia y adolescencia, sino que también puede tener repercusiones en la vida adulta. Las madres tóxicas con hijas adultas continúan influyendo negativamente y eso dificulta la independencia emocional y la capacidad de establecer relaciones saludables. La relación tóxica entre madre e hija puede perdurar a lo largo del tiempo y afectar múltiples aspectos de la vida de la hija. Incluso, las madres tóxicas en la vejez pueden seguir teniendo un impacto destructivo y exacerbar las dinámicas negativas a medida que van envejeciendo. Las madres tóxicas con sus hijos adultos también generan dinámicas destructivas. Los hijos varones de madres tóxicas pueden enfrentar expectativas poco realistas y manipulación emocional, lo que afecta su autoestima y sus relaciones interpersonales. La relación tóxica madre e hijo varón puede manifestarse en un control excesivo y en la dificultad para establecer límites saludables, impidiendo el desarrollo de una independencia emocional y personal adecuada.

Las consecuencias de tener una madre tóxica pueden ser más o menos duraderas. Uno de los efectos más significativos es el daño psicológico o emocional. Los hijos de madres tóxicas a menudo experimentan baja autoestima, ansiedad y depresión debido a las críticas constantes y la falta de apoyo emocional. El daño causado por madres tóxicas también puede manifestarse en dificultades para establecer relaciones saludables. La desconfianza y el miedo al rechazo, inculcados durante la infancia, pueden llevar a problemas en las relaciones interpersonales y en la vida amorosa. Además, las “secuelas” de tener una madre tóxica se extienden también a la capacidad de los hijos para confiar en otras personas, y en sí mismos.

 

MTF. Violeta Gutierrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Instagram @psicologagutierrez

Continue Reading

HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA

¿Por qué ordenar tus espacios genera un efecto de orden mental? Aquí te lo cuento

Published

on

By

Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 30 de julio del 2026

Si alguna vez experimentaste una sensación de agobio o estrés cuando tu entorno se encontraba desorganizado, probablemente reconozcas la conexión entre el espacio físico y la mente. Esta relación ha ganado cada vez más atención en la psicología contemporánea. Diversos estudios han demostrado que un espacio ordenado puede influir positivamente en la claridad mental, reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo general.

Existen investigaciones recientes que han explorado cómo el orden de los espacios que nos rodean desde nuestros hogares hasta los lugares de trabajo, puede contribuir al bienestar de nuestro cuerpo y mente. Uno de los descubrimientos más interesantes en el área, es que la relación entre el entorno y el estado emocional puede entenderse como bidireccional.

¿Cómo nos favorece el simple acto de organizar el entorno? Por un lado, un entorno desordenado puede causar estrés y malestar emocional, pero a la vez, las personas que experimentan altos niveles de estrés o depresión pueden tener más dificultades para mantener su hogar ordenado. En este sentido, el desorden en el hogar puede ser tanto una causa como un síntoma de problemas emocionales, creando un ciclo negativo que perpetúa el estrés y el desorden (Saxbey Repetti, 2010).

La ausencia de orden no solo afecta la funcionalidad del espacio, sino también al estado emocional. De hecho, se ha demostrado que quienes perciben su casa como desordenada, suelen presentar más emociones desagradables y un menor sentido de control, deteriorando el bienestar mental (Roster et al., 2016). A su vez, acumular objetos puede ser abrumador y generar sentimientos de incompetencia, impactando negativamente en la autoestima. Inclusive, este efecto desfavorable puede extenderse más allá de la persona que vive en un lugar desordenado, afectando las dinámicas familiares y la calidad de las relaciones interpersonales dentro del hogar.

¿Qué mecanismos se activan en nuestra mente frente al orden y al desorden?

Para profundizar en cómo el orden físico afecta en nuestras mentes, es útil considerar los mecanismos neuropsicológicos involucrados en el procesamiento de la información del entorno. Por ejemplo, un estudio relevante en el área investigó cómo las interacciones entre los mecanismos descendentes y ascendentes en la corteza visual humana afectan la percepción y la atención (McMains y Kastner, 2011). Según dicha investigación, la corteza visual procesa la información no solo desde el espacio externo mecanismos ascendentes, sino también a través de señales internas mecanismos descendentes, como expectativas y recuerdos activos en la mente. Estas interacciones son esenciales para entender por qué la sobrecarga de información visual causada por un entorno desordenado puede dificultar la capacidad del cerebro para filtrar información irrelevante, conllevando una mayor distracción y estrés cognitivo.

Otra investigación relevante analizó cómo el espacio físico del hogar se correlaciona con los patrones diarios de humor y cortisol, un marcador biológico de estrés. Los hallazgos sugieren que las personas que describen su hogar como caótico o desordenado tienden a mostrar niveles más altos de cortisol y patrones de humor negativos (Saxbe y Repetti, 2010). El cerebro necesita filtrar constantemente la información irrelevante, un proceso que se ve obstaculizado en un ambiente desordenado. Este esfuerzo cognitivo adicional puede resultar agotador y disminuir la capacidad de procesamiento mental.

El estrés resultante de tal proceso no solo afecta la productividad, sino que también puede tener efectos negativos en la salud física y mental. De este modo, la incapacidad para mantener la atención y la concentración puede llevar a una sensación de frustración, tensión y ansiedad.

Los beneficios a nivel psicológico de mantener un entorno ordenado son numerosos. En primer lugar, un espacio ordenado puede reducir los niveles de estrés, mejorar el estado de ánimo y aumentar la sensación de control externo y competencia. Esto, a su vez, puede mejorar la calidad de vida y la percepción de bienestar general. Además, un ambiente ordenado tiende a facilitar la concentración y la productividad, lo que es especialmente importante en el contexto laboral.

Al mismo tiempo, el mantenimiento de un ambiente arreglado también tiene un impacto positivo en la autopercepción. Pues la capacidad de mantener el orden puede generar una sensación de logro y competencia, mejorando la imagen que tenemos de nosotros mismos. En este sentido, un hogar organizado puede ser una fuente de orgullo y satisfacción, contribuyendo a una mayor autoestima y bienestar emocional.

Teniendo en cuenta todo lo mencionado, también resulta importante aclarar que, mientras que un espacio ordenado puede ser beneficioso para la mente y la productividad, un entorno desorganizado también puede tener sus beneficios. Por ejemplo, existen investigaciones que catalogan los entornos ligeramente desordenados como adecuados para actividades que requieren pensamiento creativo e innovación. En este sentido, la clave está en encontrar un equilibrio que maximice los beneficios según las necesidades de cada persona, evitando grados de desorden que resulten agobiantes.

El vínculo entre el orden y el bienestar mental nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras decisiones de organización impactan directamente en nuestra calidad de vida. Más allá de la estética y la funcionalidad, mantener un entorno ordenado puede potenciar significativamente nuestra salud emocional y psicológica. Incluso, investigaciones emergentes continúan señalando cómo el orden no solo reduce el estrés, sino que también mejora la capacidad de concentración y la eficiencia en las actividades diarias, impulsando una actividad mental más organizada. Explorar de qué manera los diferentes niveles de orden afectan puede ofrecer nuevas estrategias para optimizar el espacio personal y profesional. De esta manera, la organización del ambiente puede promover un equilibrio efectivo entre tranquilidad, eficiencia y creatividad en las actividades diarias.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

 Instagram @psicologagutierrez

Continue Reading

HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA

Aprende a manejar y controlar tu ira

Published

on

By

Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 23 de julio del 2026

Cada uno de nosotros tenemos una forma de entender el mundo, la realidad y las experiencias que vivimos. Tenemos una serie de creencias y pensamientos sobre cómo deben ser las cosas, cómo debería actuar la gente y cómo debería ser la vida. Precisamente, estos “debería” son unos de los errores más comunes de pensamiento que cometemos. Esta forma de pensar implica imposición y exigencia (tanto en uno mismo como en los demás) y pueden provocar que se produzcan reacciones emocionales de enfado, como la rabia o la ira. Para aprender a controlar estos estados de ira es importante hacer algunos cambios en nuestra forma de entender el mundo (es decir, cambiar lo que pasa por nuestra mente). En este sentido, la terapia psicológica es muy eficaz para desmontar los mecanismos que mantienen la ira y trabajar alternativas saludables. Para gestionar la ira de manera eficaz no basta con intentar calmarse en el momento. Es necesario comprender qué la activa, cómo interpretamos las situaciones y de qué forma esos pensamientos influyen en nuestras reacciones. Para aprender a controlarla mejor, es importante tener en cuenta los siguientes elementos:

Existen personas con puntos de vista diferentes al nuestro.
Existen diferentes modos de entender y de hacer las cosas, lo cual nos enriquece.
Si una persona plantea una opción diferente a la que creemos correcta, no lo hace para fastidiarnos, se trata de otro punto de vista y hay que respetarlo.
No esperes a que los demás cambien o sean diferentes, los demás son como son, no son “como deberían ser”, no son “como nos gustaría que fuesen”.
Tampoco podemos controlar los errores de los demás, por lo tanto, es bueno aprender a aceptarlos tal como son, de lo contrario solo sentiremos frustración, odio y hostilidad.
No impongas cómo tienen que ser las cosas y no exijas que los demás reconozcan que sólo tú tienes la razón.
No levantes la voz, no insultes.
Comunícate en primera persona: yo siento, yo quiero, en lugar de tú eres, tú me haces. Los mensajes yo son un vehículo para transmitir nuestros sentimientos de manera respetuosa.
Juzgamos el comportamiento de los demás y dichos juicios se basan en un conjunto de reglas de cómo debería o no debería actuar la gente. Así, pensamos que las personas que se comportan de acuerdo con nuestras normas son buenas y las que no, están equivocadas o son malas. Damos por sentado que la gente debe conocer y aceptar nuestras reglas y, cuando las rompen, lo interpretamos como una ruptura deliberada de lo que es correcto.

Terapia psicológica para aprender a gestionar la ira. – Controlar la ira no consiste en reprimirla, sino en entender qué la provoca, modificar los pensamientos que la alimentan y aprender estrategias prácticas para manejarla de forma saludable. Identificar los deberías, cuestionar las creencias rígidas, practicar la empatía y aplicar técnicas de autocontrol son pasos clave para reducir la agresividad y mejorar tus relaciones. Si sientes que la ira aparece con demasiada frecuencia, te desborda o está dañando tu bienestar o tus vínculos, la ayuda profesional puede marcar la diferencia. Sigue estos 10 pasos para que prendas a controlar tu ira.

1. Piense antes de hablar. – En el calor del momento, es más fácil decir algo que luego lamentará. Tómese unos momentos para ordenar sus pensamientos antes de decir algo. Esto también permite que las otras personas involucradas en la situación hagan lo mismo.

2. Una vez que se haya calmado, exprese su malestar. – Tan pronto pueda pensar con claridad, exprese su frustración de una manera asertiva, pero sin generar confrontación. Hable de sus preocupaciones y necesidades de forma clara y directa, sin lastimar a otros ni tratar de controlarlos.

3. Haz algo de ejercicio. – La actividad física puede ayudar a reducir el estrés que puede causarle ira. Si siente que la ira está aumentando, salga a dar una caminata vigorosa o a correr. O haga alguna actividad física que disfrute durante algún tiempo.

4. Tómese un descanso. – Los descansos no son solo para los niños. Haga pequeñas pausas a lo largo del día en momentos que suelen ser estresantes. Tomarse un momento de tranquilidad puede ayudar a que se sienta mejor preparado para enfrentarse a lo que venga sin que sienta irritación o enojo.

5. Identifique posibles soluciones. – ¿Se enoja porque la habitación de su hijo está desordenada? Cierre la puerta. ¿Su pareja llega tarde a cenar todas las noches? Programe las comidas para más tarde en la noche. O acuerde comer por su cuenta algunas veces a la semana. Además, sea consciente de que algunas cosas están simplemente fuera de su control. Intente ser realista en cuanto a lo que puede y no puede cambiar. Recuerde que la ira no soluciona nada y solo podría empeorar todo.

6. Recurra a las declaraciones en primera persona. – Criticar o echar culpas solo podría aumentar la tensión. En cambio, use frases en primera persona para describir el problema. Sea respetuoso y específico. Por ejemplo, diga: “Me molesta que se haya ido de la mesa sin ofrecerse a ayudar con los platos” en lugar de “Nunca hace las tareas del hogar”.

7. No guarde rencor. – El perdón es una herramienta poderosa. Si permite que la ira y otros sentimientos negativos sustituyan a los positivos, quizás note que su propia amargura o sentido de injusticia le abruman. Perdonar a alguien que le hizo enojar puede ayudarle a aprender de la situación y a fortalecer la relación.

8. Recurra al humor para liberar la tensión. – Aligerar la situación puede ayudar a aliviar la tensión. Recurra al humor para enfrentar aquello que le hace enojar y, de ser posible, las expectativas poco realistas que pueda tener sobre cómo deberían salir las cosas. Evite el sarcasmo, ya que puede herir sentimientos y complicar las cosas.

9. Practique habilidades de relajación. – Cuando se sienta enojado, ponga en práctica sus habilidades de relajación. Haga ejercicios de respiración profunda, imagine una escena relajante o repita una palabra o frase que lo tranquilice, por ejemplo, “tómatelo con calma”. También puede escuchar música, escribir en un diario o hacer algunas posturas de yoga; lo que sea que le permita relajarse.

10. Sepa cuándo buscar ayuda. – Aprender a controlar la ira puede ser difícil a veces. Si su ira parece estar fuera de control, causa que haga cosas que lamenta o lastima a quienes están a su alrededor, busque ayuda.

 

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Instagram @psicologagutierrez

Continue Reading

#Tendencias