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El béisbol, mi segunda religión, en grave crisis

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Por Jesús Esparza Flores

Este artículo es especialmente para los amantes de los deportes. Los chihuahuenses hemos tenido una gran conexión con los deportes, sobre todo con el basquetbol y el béisbol. Hace unos días, mi hijo Ricardo me compartió un artículo de Dereck Thompson titulado y subtitulado: “What Moneyball-for-Everything Has Done to American Culture. You can make a thing so perfect that it’s ruined” (Lo que Moneyball-para-todo le ha hecho a la cultura estadounidense. Puedes hacer una cosa tan perfecta que se arruine.)

Dereck describe que el regreso de la Serie Mundial, en días pasados, ofrecía la oportunidad de participar en el verdadero pasatiempo nacional de Estados Unidos y preguntarse en voz alta por qué a la gente ya no le gusta el béisbol tanto como antes. Las posibles razones abundan: las huelgas de jugadores y ampayers, las estrellas de la infancia fueron castigadas por hacer trampa, las apuestas de Pete Rose, el bate de corcho de Albert Belle y Sammy Sosa, al uso generalizado de drogas para mejorar el rendimiento  y luego, los Astros de Houston se han unido a esta lista deshonrosa, por el robo de señales en la temporada 2017.

En septiembre del 2016, un pasante de los Astros hizo una presentación de PowerPoint para el gerente general, que demostraba una aplicación de Excel programada con un algoritmo. El algoritmo fue diseñado para decodificar las señas de lanzamiento que los receptores de los equipos opuestos mostraban a sus lanzadores. Los Astros le llamaron “Codebreaker”. Un empleado de los Astros se refirió al sistema del robo de señas que se desempeñó como las “artes oscuras”. Las reglas de la MLB permiten que un corredor parado en la segunda base “robe” señas y las transmita al bateador, pero las reglas de la MLB prohíben estrictamente el uso de medios electrónicos para descifrar las señas. El “Codebreaker” de los Astros violó abiertamente estas reglas. El campeonato recién obtenido por Houston, estará indeleblemente marcado por la trampa que hicieron para ganar el de la temporada de 2017, la violación a las reglas fue el uso de tecnología para robar señas, no el robo en sí de las señas.

El béisbol fue colonizado por las matemáticas y se resolvió como una ecuación. La revolución analítica, que comenzó con el movimiento conocido como Moneyball (película de 2011, protagonizada por Brad Pitt, basada en la historia real de Billy Beane, gerente general del equipo Atléticos de Oakland, quien utilizaba las estadísticas avanzadas para contratar jugadores), condujo a una serie de ajustes ofensivos y defensivos que fueron, digamos, catastróficamente exitosos. Buscando ponches, los mánagers aumentaron el número de lanzadores por juego y aumentaron la velocidad promedio de los lanzamientos. Los bateadores respondieron aumentando los ángulos de lanzamiento de sus swings, aumentando las probabilidades de un jonrón, pero haciendo que los ponches también fueran más probables. Hicieron formaciones especiales en base a las estadísticas, donde vemos que los jugadores de cuadro se acomodan en un lado del campo para evitar el hit o facilitar un doble play. Todas estas decisiones fueron legales y, lo que es más importante, todas fueron correctas desde un punto de vista analítico y estratégico, con el costo de pérdida de afición.

Los gerentes abordaron el béisbol como una ecuación, optimizados para Y, resueltos para X. El deporte del que me enamoré ya no existe más. En la década de 1990, hubo un 50 por ciento más de hits que ponches en cada juego. Hoy en día, hay consistentemente más ponches que hits. Los hits se han desplomado a mínimos históricos, a los niveles de la década de 1910. En el siglo y medio de historia de la MLB cubierto por la base de datos Baseball Reference, los 10 años con más ponches por juego son los últimos 10.

El clásico de otoño entre Astros de Houston y Filis de Filadelfia, ganado por los Astros en 6 juegos, es la segunda serie menos vista en la historia de la televisión, con un promedio de 11.7 millones espectadores por partido, esto muestra el desinterés y el declive comercial de este deporte. En la década de los 70’s, la audiencia promedio de televidentes por partido que registraba una Serie Mundial era de 36.2 millones de espectadores, en los 80’s de 34.4 millones, en los 90’s tuvo una media de 27 millones y a partir de los 2000’s el número cayó significativamente en un 30%.

Chihuahua domina ampliamente los nacionales de béisbol, actualmente es tricampeón, venciendo a Baja California en el estadio de Delicias; pero pocos, muy pocos peloteros de Chihuahua juegan en ligas profesionales de México o de Estados Unidos. La Liga Mexicana de Beisbol despierta poco interés e incluso es escasamente difundida y, por mucho, la Liga del Pacífico la supera en interés, en asistencia de aficionados, en calidad de los jugadores y en la infraestructura de los estadios. Chihuahua ha llegado a tener en la capital y en Ciudad Juárez equipos profesionales de beisbol de la liga mexicana, lamentablemente ha sido muy corta su participación, debido a la baja asistencia de aficionados.

No sé la verdadera razón por la cual el interés por este deporte esté decayendo en Chihuahua, en México y en Estados Unidos. Digo que el béisbol es mi segunda religión, porque desde niño me apasiona este deporte, mi padre me llevaba a ver los juegos de mis Mineros de Parral en el campeonato estatal de beisbol y como la oración del padre la aprende el hijo, yo hice lo mismo con mi hijo Ricardo desde que tenía apenas 4 años.

Debo resignarme al desinterés colectivo, pero yo seguiré siendo aficionado al béisbol, especialmente de los Mineros de Parral y de los Yankees de Nueva York en grandes ligas… por siempre.  Para mí, es el deporte más cerebral, más emocionante, y más parecido al ajedrez que cualquier otro deporte colectivo.

Frase recomendada de la semana:Esto no se acaba hasta que se acaba”, para recordar a la leyenda del béisbol Yogi Berra, cátcher de los Yankees de Nueva York.  Esta expresión, más usada en contiendas deportivas, especialmente en el beisbol, nos dice que hay que esperar, a no dar nada por terminado, a no darnos por vencidos, puesto que las cosas pueden cambiar súbitamente.

Cantante recomendado de la semana: Ella Fitzgerald (1917–1996), fue una cantante estadounidense de jazz, apodada Lady Ella, la reina del jazz y la primera dama de la canción. No obstante, esta condición básica de jazzista, su repertorio musical es muy amplio e incluye swing, blues, bossa nova, samba, góspel, calypso, canciones navideñas, pop, etc. Junto con Billie Holiday y Sarah Vaughan, está considerada como la cantante más importante e influyente de toda la historia del jazz. Dotada de una voz con un rango vocal de tres octavas, destacando su clara y precisa vocalización y su capacidad de improvisación. En los 50s sentó cátedra con su concepción de la canción melódica, en paralelo a la obra de Frank Sinatra, con sus versiones de los temas de los grandes compositores de la canción popular estadounidense.

Ganó catorce premios Grammy, incluyendo el Grammy a toda su carrera, galardonada con la Medalla Nacional de las Artes y la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos.  Recomiendo Lets Do It y  los  duetos con Louis Armstrong, tales como: Cheek to cheek, Dream a Little Dream of Me, Tenderly, etc.

Canción recomendada de la semana: I Can’t Give You Anything but Love (No puedo darte nada más que amor), con Ella Fitzgerald. A los especialistas les encanta discutir sobre la autoría de este célebre tema, pues su origen sigue siendo incierto. Se dice que la compuso Fats Waller, gran pianista de swing, que en 1929 le contó a un periodista que había mal vendido una composición que se había convertido en todo un éxito. Años después Andy Razaf, afamado letrista que había trabajado con Waller, abrió el interrogante en torno al robo de la canción. En el lecho de su muerte, una amiga íntima le pidió que tararease su letra favorita de cuantas había escrito, a lo que Razaf contestó entonando I Can’t Give You Anything but Love.

Sea como fuere, la canción se convirtió en una de las más escuchadas de la era del swing. Pero sin duda la versión más célebre vendría a cargo de la voz de Ella Fitzgerald que la tocaría toda su vida. En 1974, tras décadas dándole vida sobre los escenarios, la Reina del jazz sorprendió a todo el mundo con una versión junto con el trompetista Clark Terry, que luego se incluyó en el álbum Fine and Mellow. Hoy, es considerada una de las mejores canciones de la historia del jazz.

 

Por hoy es todo. Pues me voy…    jesusmesparzaf1962@gmail.com

 

Posdata: No se aceptan críticas, porque ¿saben ustedes cual es la diferencia entre una crítica positiva y la negativa? Pues, la positiva es toda la que yo hago y, la negativa es… ¡toda aquella que me hacen a mí!

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10 de septiembre: Día Mundial de la Prevención del Suicidio

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 10 de septiembre 2026

El Día Mundial de la Prevención del Suicidio, instaurado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2003, busca sensibilizar a la población y promover acciones que ayuden a salvar vidas.

¿Por qué es importante hablar del suicidio?

•​Cada año, más de 800 mil personas mueren por suicidio en el mundo: una cada 40 segundos.

•​Es una de las 20 principales causas de muerte a nivel global, en personas de todas las edades.

•​Prevén cifra récord en suicidios; en 10 años aumentó 48%

•​La Secretaría de Salud estima que en 2025 se cerrará con 8 mil 821 defunciones por suicidio en personas de 15 a 64 años.

•​De 2015 a 2024, las muertes por suicidio registraron un aumento de 48%, y en 2025 la Secretaría de Salud estima que se registre una cifra récord en el grupo de edad productiva (15 a 64 años).

•​De acuerdo con datos del primer Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum, dicha dependencia estima que este año cerrará con una cifra de ocho mil 821 defunciones por suicidio en personas de 15 a 64 años, 328 más que el año pasado y 559 más que en 2023.

Las causas son multifactoriales y van desde problemas económicos y familiares hasta la atención deficiente de la salud mental en instituciones públicas.

El gobierno de Claudia Sheinbaum registra 25.5 por ciento menos asesinatos que con AMLO

Es necesario fortalecer las instituciones y crear planes de prevención sólidos, con más psiquiatras y psicólogos que reciban sueldos dignos y estén presentes en hospitales, escuelas y comunidades.

La salud mental sólo ha sido una prioridad para el gobierno en los discursos y no en los hechos, pues no hay un seguimiento adecuado en el sector público, debido a falta de condiciones laborales favorables para los especialistas. Hay profesionales contratados por honorarios y eso impide que haya una continuidad en muchos de los tratamientos, además la mayoría de los servicios y atenciones públicos de salud mental están tan saturados y las citas que les llegan a dar a las personas no tienen un seguimiento adecuado, además que la espera entre una cita psicológica y otra en promedio es de un mes.

El aumento en las muertes por suicidio principalmente se presenta en población cada vez más joven, antes eran jóvenes de 15 a 29 años, pero estamos viendo que las tasas están ya desde niños de 10 años y adolescentes de 15.

Sin embargo, la prevención es posible. El tratamiento adecuado de la depresión, el abuso de sustancias y el apoyo a quienes han intentado suicidarse pueden reducir significativamente los riesgos.

Uno de los mayores desafíos es terminar con la estigmatización hacia las personas con trastornos mentales o conductas suicidas. El silencio y la discriminación son barreras que dificultan la prevención y el acceso a ayuda oportuna.

Qué es el suicidio

El suicidio, ponerle fin a tu propia vida, es una reacción trágica a situaciones de vida estresantes; más trágica aún porque el suicidio puede prevenirse. Si estás pensando en suicidarte o conoces a alguien que esté teniendo sentimientos suicidas, aprende a identificar los signos de advertencia del suicidio y a comunicarte para buscar ayuda y tratamiento profesional de inmediato. Puedes salvar una vida; la tuya o la de otro.

Puede parecer que tus problemas no tienen solución y que el suicidio es la única forma de poner fin al dolor. Pero hay algunas medidas que puedes tomar para mantenerte a salvo y volver a disfrutar de la vida.

Para ayuda inmediata:

•​Si te sientes abrumado por pensamientos de no querer vivir o tienes impulsos de intentar suicidarte, busca ayuda ahora mismo.

•​Llama a la línea directa de asistencia al suicida.

•​En México, llama de inmediato al 911 o al número de emergencia.

Síntomas

Los signos que advierten sobre el suicidio o los pensamientos suicidas incluyen lo siguiente:

•​Hablar acerca del suicidio, por ejemplo, con dichos como “me voy a suicidar”, “desearía estar muerto” o “desearía no haber nacido”

•​Obtener los medios para quitarse la vida, por ejemplo, al comprar un arma o almacenar pastillas

•​Aislarse de la sociedad y querer estar solo

•​Tener cambios de humor, como euforia un día y desazón profunda el siguiente

•​Preocuparse por la muerte, por morir o por la violencia

•​Sentirse atrapado o sin esperanzas a causa de alguna situación

•​Aumentar el consumo de drogas o bebidas alcohólicas

•​Cambiar la rutina normal, incluidos los patrones de alimentación y sueño

•​Hacer actividades arriesgadas o autodestructivas, como consumir drogas o manejar de manera negligente

•​Regalar las pertenencias o poner los asuntos personales en orden cuando no hay otra explicación lógica para hacerlo

•​Despedirse de las personas como si no se las fuera a ver de nuevo

•​Manifestar cambios de personalidad o sentirse extremadamente ansioso o agitado, en especial cuando se tienen algunos de los signos de advertencia que se mencionaron con anterioridad

Los signos de advertencia no siempre son obvios y pueden cambiar de persona a persona. Algunos dejan en claro sus intenciones mientras que otros guardan en secreto sus pensamientos y sentimientos suicidas.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Instagram @psicologagutierrez

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Qué acciones realizar ante alguien que está pensando en el suicidio

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 03 de septiembre del 2026

Cuando alguien que conoces habla sobre quitarse la vida, es posible que no sepas qué hacer. Aprende a reconocer las señales de alarma y cómo obtener ayuda. Busca las señales de alarma. Cuando un ser querido o un amigo está pensando en el suicidio, pueden:

Hablar del suicidio, con frases como “voy a matarme”, “ojalá estuviera muerto” u “ojalá no hubiera nacido”.
Conseguir los medios para el suicidio, como comprar un arma o adquirir un suministro de pastillas.
Evitar el contacto social y querer que lo dejen solo.
Tener cambios en el estado de ánimo, como estar emocionalmente alegre un día y profundamente triste al siguiente.
Hablar o escribir sobre la muerte o la violencia.
Sentirse atrapado o desesperanzado ante una situación.
Aumentar el consumo de alcohol o drogas.
Cambiar las rutinas, incluidos los patrones de alimentación o sueño.
Hacer cosas arriesgadas o autodestructivas, como consumir drogas o conducir de forma que pueda causar daños.
Regalar pertenencias o poner en orden los asuntos cuando no hay motivo para hacerlo.
Despedirse de la gente como si fuera para siempre.
Desarrollar cambios de personalidad o estar excesivamente ansioso o agitado, sobre todo con otros signos de alarma.

Si alguien ha intentado suicidarse:

No lo dejes solo.
Llama de inmediato al 911 o al número local de emergencias. O si crees que está en condiciones de hacerlo sin correr riesgos, lleve a la persona al servicio de urgencias del hospital más cercano.
Trata de averiguar si la persona está bajo los efectos de drogas o de alcohol, o si pudo haber tomado una sobredosis.
Avisa de inmediato a un familiar o amigo acerca de lo que sucede.
Si un amigo o un ser querido habla o se comporta de un modo que le hace pensar que podría intentar suicidarse, no intentes manejar la situación solo. En lugar de hacer eso:
Busca ayuda con un profesional de la salud mental lo antes posible. Es posible que tu amigo o ser querido deba permanecer en el hospital hasta que pase la crisis suicida.
Insta a la persona a ponerse en contacto con una línea directa para prevención del suicidio.

Prevención del suicidio adolescente

Si usted es un adolescente al que le preocupa que un amigo o compañero de clase pueda estar pensando en el suicidio, tome medidas:

Pregúntale directamente lo que siente, aunque pueda resultar incómodo. Puede empezar con una pregunta genérica, como “¿Cómo te sientes?”. Escuche lo que tenga para decir y tómelo con seriedad. El solo hecho de hablar con alguien que muestra verdadero interés puede marcar una gran diferencia.
Si hablaste con esa persona y sigues preocupado, cuéntele sus inquietudes a un maestro, consejero escolar, alguna persona de la iglesia o del centro juvenil local, o a otro adulto responsable.
Puede ser difícil saber si un amigo o compañero de clase está pensando en suicidarse. Es posible que tu tengasmiedo de actuar y equivocarse. Si el comportamiento o las palabras de alguien te hacen pensar que corre el riesgo de suicidarse, es posible que esa persona esté lidiando con problemas graves. Aunque tu amigo o compañero de clase no esté pensando en suicidarse, puede ayudarlo a encontrar los recursos adecuados.

Ofrece apoyo. – Si un amigo o un ser querido están pensando en el suicidio, necesitan ayuda profesional; aunque el suicidio no sea un peligro inmediato. A continuación, le mostramos lo que puede hacer:

Insta a la persona a ponerse en contacto con una línea directa para prevención del suicidio.
Insta a la persona a buscar tratamiento. Alguien que está pensando en el suicidio o está muy deprimido puede no tener la energía ni la motivación para buscar ayuda. Si la persona no quiere acudir a un médico o a un profesional de la salud mental, puede sugerirle otras fuentes de ayuda. Los grupos de apoyo, los centros de crisis y las comunidades religiosas son buenas opciones. Un profesor u otra persona de confianza también pueden ayudar. También puede ofrecer apoyo y consejos, pero recuerde que su trabajo no consiste en sustituir a un profesional de la salud mental.
Ofrece a ayudar a la persona a tomar medidas para obtener ayuda y apoyo. Puede buscar opciones de tratamiento. Ofrézcase a hacer llamadas telefónicas y revisar la información sobre las prestaciones del seguro. También puede ofrecerse a acompañar a la persona a una cita médica.
Insta a la persona a hablar con usted. Alguien que está pensando en el suicidio puede sentirse avergonzado, culpable o apenado. Sea comprensivo y apoye a quien lo necesita. Opina sin echar la culpa a nadie. Escuche con atención y no interrumpa.
Se respetuoso y ten en cuenta los sentimientos de la persona. No intentes cambiar los sentimientos de la persona ni exprese conmoción. Recuerda, aunque alguien con pensamientos suicidas no esté pensando con claridad, las emociones son reales. No respetar cómo se siente la persona puede hacer que deje de hablar.
No desprecies ni critiques a la persona. Por ejemplo, no le digas: “Las cosas podrían ser peor” ni “Tienes todo por lo que vivir”. En su lugar, haga preguntas como: “¿Qué te hace sentir tan mal?” “¿Qué te haría sentir mejor?” o “¿Cómo puedo ayudarte?”
Nunca prometas mantener en secreto los sentimientos de alguien sobre el suicidio. Se comprensivo, pero explícale que es posible que no pueda cumplir esa promesa. Si crees que la vida de la persona corre peligro, hay que pedir ayuda.
Señala que las cosas pueden mejorar. Cuando alguien tiene pensamientos suicidas, parece como si nada fuera a mejorar su situación. Tranquiliza a la persona dile que el tratamiento incluye aprender otras formas de afrontar la vida, lo que puede hacer que vuelva a sentirse mejor.
Insta a la persona a no consumir alcohol ni drogas. Consumir drogas o alcohol puede parecer que alivia los sentimientos dolorosos, pero empeora la situación. Puede llevarlo a comportamientos riesgosos o a sentirse más deprimido. Si la persona necesita ayuda para dejar las drogas o el alcohol, ofrécele ayuda para encontrar tratamiento.
Retira los objetos peligrosos de la casa de la persona, si es posible. Si puede, asegúrate de que la persona no tenga objetos a su alrededor que pueda utilizar para suicidarse. Busca y retira objetos como cuchillos, navajas, pistolas o drogas. Si la persona toma un medicamento que podría utilizarse para una sobredosis, insiste en que alguien se lo guarde y se lo administre según lo prescrito.

Presta atención a todos los indicios de comportamiento relacionados con el suicidio

Si alguien habla de planes suicidas o se comporta de un modo que sugiere que la persona está pensando en suicidarse, no le reste importancia ni ignore la situación. Muchas personas que se suicidaron manifestaron en algún momento dicha intención. No se preocupe si usted reacciona de manera exagerada; lo más importante es la seguridad de su amigo o ser querido. No se preocupe por no deteriorar la relación que tienen cuando la vida de alguien está en juego.

Usted no es responsable de evitar un suicidio. Sin embargo, puede hacer algo para ayudar a la persona a entender que hay otras alternativas para asegurar su bienestar y recibir tratamiento.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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¿Qué es la psicosis posparto? ¿Cómo actuar ante una situación así?

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Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez , 27 de agosto del 2026

La psicosis posparto (PPP) es un trastorno de salud mental reversible, pero grave, que afecta a las mujeres después del parto. Este trastorno es poco frecuente, pero también peligroso.

Las personas con psicosis posparto tienen un riesgo mucho mayor de autolesionarse, suicidarse o dañar a sus hijos. Por ello, la psicosis posparto es una emergencia de salud mental. Si presenta síntomas de psicosis posparto o está cerca de alguien que los presenta, es importante buscar ayuda de inmediato. Si cree que alguien representa un peligro para sí mismo o para los demás, llame inmediatamente al 911 (o al número de emergencias de su localidad).

La psicosis posparto puede afectar a cualquier persona que haya dado a luz recientemente. Si bien suele manifestarse a los pocos días del parto, puede aparecer hasta seis semanas después. Puede ocurrirle a cualquier mujer que dé a luz, pero la probabilidad de padecerla es mayor en personas con ciertas afecciones de salud mental. Si bien los expertos desconocen si estas afecciones contribuyen a la aparición o la causan, sí saben que existe una relación (consulte más abajo, en Causas y síntomas, para obtener más información sobre estas afecciones). La psicosis posparto es una afección poco común. Los expertos estiman que afecta a entre 0,089 y 2,6 de cada 1000 nacimientos.

Síntomas y causas

Los dos síntomas principales de la psicosis afectan el sentido de la realidad de una persona y su comprensión del mundo que la rodea. Estos son:

Alucinaciones. Una alucinación ocurre cuando el cerebro actúa como si recibiera información de los sentidos (generalmente de la vista o el oído, aunque ocasionalmente también pueden ocurrir alucinaciones táctiles), pero sin que exista ninguna información real. Lo que ves u oyes se siente real, y no puedes distinguir entre una alucinación y algo que está sucediendo de verdad.

Delirios. Los delirios son creencias falsas a las que uno se aferra con mucha fuerza. Si tienes un delirio, te aferras a estas creencias con tanta firmeza que no las cambiarás ni siquiera si tienes pruebas convincentes de que lo que crees no es cierto. Algunos ejemplos son los delirios persecutorios (creer que alguien te persigue), los delirios de control (sentir que alguien más controla tu cuerpo) o los delirios somáticos (insistir en que no tuviste un hijo o no estuviste embarazada). Otros síntomas comunes de la psicosis posparto incluyen:

Cambios de humor, como manía (un aumento de la actividad y del estado de ánimo) e hipomanía o depresión (una disminución del estado de ánimo).
Despersonalización (algunas personas lo describen como una experiencia extracorporal).
Pensamiento o comportamiento desorganizado.
Insomnio .
Irritabilidad o agitación.
Pensamientos de autolesionarse o de dañar a otros (especialmente a su recién nacido).
Organizar los síntomas en tipos

Los expertos desconocen la causa de la psicosis posparto, pero sospechan que se debe a una combinación de factores, entre ellos:

Antecedentes de trastornos mentales. Aproximadamente un tercio de las personas con PPP tienen un trastorno mental diagnosticado previamente. Los más comunes incluyen el trastorno bipolar (especialmente el trastorno bipolar I ). Otros trastornos mentales que pueden aumentar el riesgo incluyen el trastorno depresivo mayor y los trastornos del espectro de la esquizofrenia.
Número de embarazos. La PPP es más común en mujeres que acaban de dar a luz a su primer hijo. Sin embargo, para quienes tienen antecedentes de PPP, existe entre un 30 % y un 50 % de probabilidad de que vuelva a ocurrir después de futuros partos.
Antecedentes familiares de trastornos de salud mental, especialmente PPP . Las personas con PPP suelen tener familiares con antecedentes de PPP o trastornos de salud mental relacionados. Por ello, los investigadores sospechan que esta afección podría tener un vínculo genético.
Privación del sueño. Los expertos saben que no dormir lo suficiente puede desencadenar episodios de manía en personas con trastorno bipolar. También sospechan que la falta de sueño puede ser uno de los factores que contribuyen al desarrollo del trastorno bipolar.
Cambios hormonales . La química corporal durante el embarazo experimenta cambios importantes alrededor del momento del parto. Los niveles de algunas hormonas aumentan bruscamente, mientras que los de otras disminuyen drásticamente. Los expertos sospechan que ciertas hormonas, especialmente el estrógeno y la prolactina , podrían influir. Sin embargo, se necesita más investigación para confirmarlo.
Otras afecciones médicas . La psicosis también puede deberse a causas médicas, muchas de las cuales pueden ocurrir durante o inmediatamente después del parto. Algunos ejemplos de causas médicas incluyen enfermedades autoinmunes e inflamatorias, desequilibrios electrolíticos, deficiencias vitamínicas (B1 y B12), trastornos tiroideos, accidente cerebrovascular, etc. La eclampsia y la preeclampsia también pueden ser factores contribuyentes.

Diagnóstico y pruebas

Un profesional de la salud mental puede diagnosticar la psicosis posparto basándose en sus síntomas (ya sea por observación o por su descripción) y en un examen físico y neurológico. Se pueden realizar otras pruebas, pero estas sirven para descartar otras afecciones o causas subyacentes de la psicosis. Estas pruebas no pueden diagnosticar la psicosis posparto en sí misma.

Algunas de las pruebas más comunes incluyen:

Análisis de sangre, orina u otros fluidos corporales. Estos análisis buscan indicios de problemas médicos, especialmente en los procesos químicos internos del organismo. Pueden identificar infecciones, desequilibrios electrolíticos, deficiencias o excesos de vitaminas y minerales, problemas de función renal o hepática, entre otros.

Pruebas de imagen. Estas pruebas buscan cambios en la estructura cerebral que podrían explicar sus síntomas. Las pruebas de imagen más comunes para esto son la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) .

Su médico también puede utilizar herramientas de detección o cuestionarios especializados. Estos consisten en listas de preguntas o listas de verificación de síntomas. Según los resultados de estas herramientas, su médico puede determinar si usted tiene alguna afección.

Manejo y tratamiento

La psicosis posparto es tratable y existen varios enfoques que pueden ser efectivos. Desafortunadamente, la rareza de esta afección limita la investigación disponible sobre su tratamiento. Si bien algunos métodos se utilizan ampliamente, se necesita más investigación para que los expertos comprendan la mejor manera de tratarla.

Dado que el trastorno psiquiátrico persistente (TPP) es una emergencia de salud mental, las personas que lo padecen necesitan atención psiquiátrica hospitalaria. Este tipo de atención implica que profesionales médicos capacitados los acompañen en todo momento para garantizar su seguridad y bienestar.

Hospitalización involuntaria

Debido a que la psicosis perceptiva perturba la percepción de la realidad, muchas personas que la padecen desconocen por completo que tienen un problema de salud mental o médico. Para complicar aún más la situación, los delirios y las alucinaciones pueden generarles miedo a buscar ayuda.

Por estas razones, la hospitalización psiquiátrica para personas con trastorno psiquiátrico persistente (TPP) es casi siempre involuntaria. Esto significa que la persona con TPP rara vez elige recibir atención. En cambio, son los familiares, amigos u otros seres queridos quienes deben decidir hospitalizar a su familiar. Esta opción solo se considera cuando hay motivos para creer que la persona podría representar un peligro para sí misma o para los demás.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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