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Afectación psicológica que generan los trastornos alimentarios

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Nota por: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Los trastornos alimentarios son una grupo de afecciones que influyen en la forma de alimentación de una persona y su relación con la comida. Los trastornos alimentarios más comunes incluyen la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón. Si bien estos trastornos suelen tener un impacto negativo en la salud física, también tienen un efecto significativo en la salud mental de una persona.

Trastorno alimenticio

Hablaremos de cómo los trastornos alimentarios afectan la salud y el bienestar mental, las señales de advertencia y los síntomas comunes de estos trastornos, y las opciones de tratamiento disponibles.

¿Cómo afectan los trastornos alimentarios tu bienestarmental?

Los trastornos alimentarios pueden tener un gran impacto en la salud mental de una persona. Algunos de los efectos psicológicos de los trastornos alimentarios incluyen:

Ansiedad y depresión: Las personas con trastornos alimentarios a menudo experimentan ansiedad y depresión. Las preocupaciones sobre la comida y el peso pueden ser abrumadoras y pueden llevar a la ansiedad y la depresión.
Obsesiones y compulsiones: Los trastornos alimentarios también pueden hacer que una persona se obsesione con la comida, el peso y la forma del cuerpo. Esto puede llevar a comportamientos compulsivos, como el ejercicio excesivo o el control riguroso de la dieta.
Aislamiento social: Las personas con trastornos alimentarios pueden sentirse avergonzadas o aisladas, lo que puede llevar a la evitación social y la pérdida de relaciones importantes.

Señales de advertencia y síntomas comunes

Es importante reconocer las señales de advertencia y los síntomas comunes de los trastornos alimentarios para poder buscar tratamiento temprano. Los síntomas más comunes incluyen:

Preocupación excesiva por el peso y la forma del cuerpo.
Cambios en la dieta y los patrones alimentarios, como saltarse comidas o comer en exceso.
Comportamientos obsesivos, como pesarse varias veces al día o medir la comida con precisión.
Cambios en el estado de ánimo, como ansiedad, depresión o irritabilidad.
Problemas de salud física, como fatiga, debilidad o mareos.

Opciones de tratamiento

Existen varias opciones de tratamiento disponibles para los trastornos alimentarios. El tratamiento puede incluir un profesional de la salud metal mental que aborde la terapia cognitivo-conductual, terapia familiar, medicación y atención médica para abordar cualquier problema de salud física relacionado con el trastorno.

La terapia cognitivo-conductual es una forma efectiva de tratamiento para los trastornos alimentarios. Esta terapia psicológica se enfoca en cambiar los pensamientos y comportamientos negativos relacionados con la comida y el peso.
La terapia familiar también puede ser beneficiosa para las personas con trastornos alimentarios, especialmente para los adolescentes. Esta terapia psicológica puede ayudar a mejorar la comunicación familiar y abordar cualquier conflicto que contribuya al trastorno.
La medicación puede ser útil para tratar los síntomas de ansiedad y depresión que acompañan a los trastornos alimentarios.
Puede ser necesario hospitalizar a una persona con un trastorno alimentario para proporcionar atención médica y supervisión constante.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de desarrollar un trastorno alimentario?

Las personas que tienen antecedentes familiares de trastornos alimentarios, así como las personas que han experimentado trauma o abuso, están en mayor riesgo de desarrollarlo.

¿Los trastornos alimentarios solo afectan a las mujeres?

No, los trastornos alimentarios pueden afectar tanto a hombres como a mujeres. Lamentablemente, se cree que los trastornos alimentarios son más comunes en las mujeres.

¿Pueden los trastornos alimentarios ser curados?

Si bien hay cura para los trastornos alimentarios, estos pueden ser tratados con éxito. La detección temprana y el tratamiento pueden ayudar a mejorar los resultados.

Los trastornos alimentarios pueden tener un impacto significativo en la salud mental de una persona. La ansiedad, la depresión, la obsesión y el aislamiento social son solo algunos de los efectos psicológicos y psiquiátricos que pueden acompañar a estos trastornos. Es importante reconocer las señales de advertencia y buscar tratamiento temprano para mejorar los resultados. Hay varias opciones de tratamiento disponibles, incluida la terapia cognitivo-conductual, la terapia familiar, la medicación y la atención médica, por lo que te sugiero acudir con tu psicólogo o psicóloga de confianza, con algún medico o psiquiatra para recibir ayuda inmediata y comenzar con tu tratamiento.

 

 

Contacto Teléfono: 6484694143

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Instagram:  psicologagutierrez

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Día Mundial de la Depresión: hablar de salud mental puede salvar vidas

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13 de Enero Día Mundial de la Depresión

Nota por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 15 de enero del 2026

La depresión puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es recurrente y de intensidad moderada a grave. Puede causar gran sufrimiento a la persona afectada y alterar sus actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos, puede llevar al suicidio.

Cada año se suicidan más de 700 000 personas. El suicidio es la cuarta causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años. Aunque hay tratamientos conocidos y eficaces contra los trastornos mentales, la mayoría de las personas afectadas en los países de ingresos bajos y medianos no recibe tratamiento alguno. Entre los obstáculos se presenta la estigmatización asociada a los trastornos mentales.

Datos y cifras

La depresión es un trastorno mental común. Se estima que en todo el mundo el 5% de los adultos padecen depresión.
La depresión es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga mundial general de morbilidad.
La depresión afecta más a las mujeres que a los hombres.
La depresión puede llevar al suicidio.
Hay tratamientos eficaces para la depresión, ya sea leve, moderada o grave.

La depresión es un trastorno de salud mental común. A nivel mundial, se estima que el 5% de los adultos padecen este trastorno. Se caracteriza por una tristeza persistente y una falta de interés o placer en actividades que previamente eran gratificantes y placenteras. Además, puede alterar el sueño y el apetito, y es frecuente que concurra con cansancio y falta de concentración. La depresión es una causa importante de discapacidad en todo el mundo. Los efectos de la depresión pueden ser prolongados o recurrentes, y pueden menoscabar extraordinariamente la capacidad de una persona para actuar y vivir una vida gratificante.

Las causas de la depresión incluyen complejas interacciones de factores sociales, psicológicos y biológicos. Diversas circunstancias de la vida, por ejemplo, adversidades en la infancia, una pérdida y el desempleo contribuyen al desarrollo de la depresión y pueden propiciarla. Existentratamientos psicológicos y farmacológicos para la depresión. Ahora bien, en los países de ingresos bajos y medianos, los servicios de asistencia y tratamiento de personas con depresión suelen ser deficientes o inexistentes. Se estima que, en esos países, más del 75% de las personas con trastornos de salud mental no reciben tratamiento.Síntomas:

1. En un episodio depresivo, la persona experimenta un estado de ánimo deprimido (tristeza, irritabilidad, sensación de vacío) o una pérdida del disfrute o del interés en actividades, la mayor parte del día, casi todos los días, durante al menos dos semanas. Se presentan varios otros síntomas, entre los que se incluyen la dificultad de concentración, el sentimiento de culpa excesiva o de autoestima baja, la falta de esperanza en el futuro, pensamientos de muerte o de suicidio, alteraciones del sueño, cambios en el apetito o en el peso y sensación de cansancio acusado o de falta de energía.
2. En determinados contextos culturales, algunas personas pueden expresar más fácilmente sus cambios de estado de ánimo en forma de síntomas somáticos (por ejemplo, dolor, cansancio, astenia), pese a que esos síntomas físicos no se deben a otra afección médica.
3. Durante un episodio depresivo, la persona afectada experimenta dificultades considerables en su funcionamiento personal, familiar, social, educativo, ocupacional y en otros ámbitos importantes.
4. Los episodios depresivos pueden clasificarse en leves, moderados o graves, en función del número y la intensidad de los síntomas, así como de las repercusiones en el funcionamiento de la persona.

Hay diferentes tipologías de trastornos del estado de ánimo:

trastorno depresivo de un solo episodio: la persona experimenta un primer y único episodio;
trastorno depresivo recurrente: la persona ha padecido ya al menos dos episodios depresivos;
trastorno bipolar: los episodios depresivos alternan con periodos de episodios maníacos, que incluyen euforia o irritabilidad, mayor actividad o energía, y otros síntomas como aumento de la verborrea, pensamientos acelerados, mayor autoestima, menor necesidad de dormir, distracción y comportamiento impulsivo e imprudente.

Prevención

1. Acciones para prevenir la depresión:
2. Duerme mínimo 8 horas al día.
3. Comunica como te sientes con gente de confianza.
4. Lleva a cabo actividades creativas: dibuja, pinta, baila, etc.
5. Evita situaciones de estrés y busca ayuda cuando lo necesites.
6. Mantén una dieta balanceada.
7. Realiza al menos 30 min de actividad física al día.

Diagnóstico y tratamiento

La depresión es una de las afecciones prioritarias abordadas en el Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental. Según la intensidad y tipología de los episodios depresivos a lo largo del tiempo, los especialistas en salud mental ofrecen tratamientos psicológicos y psiquiátricos, como la activación conductual, la terapia cognitiva conductual y la psicoterapia interpersonal, y/o medicamentos antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la re captación de serotonina (ISRS) y los antidepresivos tricíclicos. Entre los diferentes tratamientos psicológicos, están la consulta psicológica presencial individual o en grupo, por profesionales y psicoterapeutas especializados. Los antidepresivos no son el tratamiento de primera elección para la depresión leve, no se deben utilizar para tratar la depresión en niños ni como tratamiento de primera elección en adolescentes, en quienes hay que utilizarlos con suma cautela.

 

MTF. Violeta Gutierrez Solís

Contacto: celular 6484694143

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¿Por qué existe una tendencia hacia la negatividad? Aprendamos juntos a ser positivos

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 08 de enero 2026

La negatividad emocional es una experiencia común que afecta tanto a nuestras emociones como a la forma en que interactuamos con el mundo. Además, su impacto no solo nos afecta a nivel individual, sino que puede contagiar a quienes nos rodean.

La negatividad emocional es el estado mental en el que una persona tiende a centrarse de manera constante en los aspectos más oscuros o deprimentes de la vida. Esta forma de pensar no solo afecta la percepción personal de las cosas que pasan, sino que también puede influir en cómo las personas se comportan en sus relaciones personales, en el trabajo y en su bienestar general. Vivir en un estado constante de negatividad puede llevar a la ansiedad, el estrés y la baja autoestima, creando un ciclo en el que la persona se siente cada vez más atrapada.

Características de una persona negativa

Las personas negativas suelen mostrar comportamientos y actitudes que revelan su forma de ver el mundo. Algunas características comunes son:

Quejas constantes: encuentran motivos para quejarse incluso en las situaciones más triviales o positivas.
Pesimismo: creen que lo peor siempre está por venir y que las cosas no pueden mejorar.
Crítica hacia los demás: juzgan a otras personas o situaciones de manera muy crítica, sin ser capaces de ver aspectos positivos.
Resistencia al cambio: se sienten incómodos con nuevas experiencias o retos, y prefieren mantenerse en su zona de confort, aunque esto les impida avanzar.
Dificultad para disfrutar de los logros: incluso cuando consiguen algo positivo, tienden a minimizarlo o a buscar aspectos negativos dentro de la experiencia.

Pasar tiempo con personas negativas puede afectarnos emocionalmente, haciéndonos adoptar su perspectiva sin darnos cuenta. Este fenómeno ocurre porque, como seres humanos, estamos diseñados para empatizar con los demás y absorber el estado emocional de quienes nos rodean. Si nos rodeamos de personas negativas, es probable que empecemos a ver la vida más gris. Por el contrario, rodearnos de personas optimistas puede mejorar nuestro estado de ánimo y nuestra forma de ver las situaciones.

El sesgo de negatividad es un fenómeno psicológico que describe cómo los humanos estamos más predispuestos a notar, recordar y reaccionar ante las experiencias negativas que las positivas. Este sesgo tiene raíces evolutivas, ya que nuestros antepasados necesitaban estar atentos a las amenazas para sobrevivir. Aunque este mecanismo fue útil para evitar peligros, en la vida moderna puede llevarnos a centrarnos en lo negativo, ignorando o minimizando lo bueno. Las distorsiones cognitivas son patrones de pensamiento irracionales que refuerzan la negatividad. Algunas de las distorsiones más comunes incluyen:

Pensamiento todo o nada: ver las cosas en términos extremos, como “si no lo hago perfecto, soy un fracaso”.
Perfeccionismo: establecer estándares inalcanzables que llevan a la frustración cuando no se alcanzan.
Catastrofismo: siempre esperar el peor de los resultados posibles, incluso si es poco probable.
Adivinar el futuro: creer que sabes con certeza lo que sucederá, y asumir que será algo negativo.
Sobre generalización: sacar conclusiones generales a partir de una situación negativa, como “si me equivoqué en esto, siempre me equivocaré”.

Cómo dejar de ser una persona negativa

Cambiar una mentalidad negativa no ocurre de la noche a la mañana, pero con esfuerzo y las herramientas adecuadas, es posible revertir esos patrones de pensamiento. Aquí tienes algunas estrategias efectivas para dejar de ser una persona negativa:

Practica la gratitud: escribe diariamente tres cosas por las que estés agradecido. Esto te ayudará a centrarte en lo positivo.

1. Cambia el lenguaje que usas, primero hacia ti mismo y después hacia los demás: sustituye las palabras negativas por afirmaciones más equilibradas o positivas.
2. Rodéate de personas optimistas: pasar tiempo con personas que tienen una actitud positiva te ayudará a ver las cosas desde otra perspectiva.
3. Busca soluciones, no problemas: cuando te enfrentes a un reto, en lugar de quejarte, pregúntate qué puedes hacer para resolverlo.

Es importante encontrar un equilibrio entre el optimismo y el realismo. El positivismo tóxico es la creencia de que uno debe mantener una actitud positiva en todo momento, ignorando o minimizando las emociones negativas. Esta mentalidad puede ser perjudicial, ya que invalida emociones legítimas y necesarias y dificulta el proceso de afrontar situaciones difíciles.

Valida tus emociones: está bien no estar bien. Permítete sentir tus emociones sin juzgarlas. Reconoce las dificultades: ser optimista no significa ignorar los problemas, sino reconocerlos y gestionarlos de manera constructiva.Encuentra un equilibrio: acepta que la vida tiene altibajos. Es posible ser optimista mientras reconoces las dificultades.

La negatividad es una disposición actitudinal que, si no se gestiona, puede afectar todos los aspectos de tu vida, desde tus relaciones hasta tu bienestar general. Cambiar una mentalidad negativa requiere esfuerzo, pero los beneficios son inmensos. Al practicar la gratitud, ajustar tu lenguaje interior y rodearte de personas positivas, puedes empezar a transformar tu perspectiva y te permitirá llevar una vida más plena y satisfactoria. Es natural sentir emociones negativas de vez en cuando, pero la clave está en no dejar que dominen tu vida. Tú tienes el poder de elegir cómo percibes el mundo.

 

MTF. Violeta Gutierrez Solís

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¿Cómo llevar acabo tus metas sin que se queden en simples ideas en este 2026?

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 01 enero 2026

Transformar deseos generales en planes concretos y medibles es clave para mantener la motivación. Para transformar metas vagas en resultados tangibles, los expertos sugieren una serie de estrategias enfocadas en metas específicas, objetivos mensuales o semanales y conectar emocionalmente con los propósitos del nuevo año. A continuación, te presentamos las recomendaciones principales para llegar al final del 2026 con metas cumplidas:

1. Definir metas con claridad tota

El primer paso es abandonar las metas demasiado amplias o ambiguas, como ganar más dinero o hacer ejercicio, ya que su falta de definición facilita las excusas. Los expertos señalan que la claridad es poder; por lo tanto, es fundamental definir exactamente qué se quiere lograr y establecer una estrategia que sea acorde a esa meta específica. La falta de claridad nos lleva a estados de procrastinación y frustración, aquí te detallamos lo que debes evitar:

Desgaste y agotamiento: El exceso de metas o una delimitación extrema de cada aspecto de la vida puede provocar un fuerte desgaste psicológico y emocional.

Abandono por falta de visión clara: Cuando los propósitos se planifican a un plazo demasiado largo, las personas suelen percibirlos como una “visión demasiado amplia” donde no hay un final a la vista, lo que deriva en que se dejen de lado con el tiempo.

Procrastinación y excusas: Paradójicamente, cuando las metas son muy ambiciosas, pero poco claras en su ejecución diaria, se facilita la creación de excusas, lo que impide el progreso real.

Frustración por falta de satisfacción: Si el camino elegido es puramente eficiente, pero no agradable, es más probable que la persona pierda el interés y abandone el objetivo.

2. Implementar microhábitos y metas mensuales

En lugar de planificar a largo plazo con visiones demasiado generales, se recomienda:

Establecer propósitos mensuales: Esto facilita la identificación de pequeños logros y mantiene la motivación al generar la sensación de constantes “nuevos inicios”.

Transformar grandes metas en microhábitos: Para que un objetivo sea alcanzable, debe convertirse en algo tan pequeño que resulte casi “ridículo” no hacerlo. Por ejemplo, en lugar de “leer más”, el compromiso puede ser leer un párrafo antes de dormir.

Metas fuera de control: Una investigación de la Harvard Business School advierte que el establecimiento de metas puede actuar como un “medicamento de prescripción”. Si no se dosifica cuidadosamente, puede llevar a comportamientos contraproducentes.

3. Utilizar métricas y herramientas financieras específicas

Para el caso particular de las finanzas, los expertos sugieren estrategias medibles para evitar que las metas se disuelvan:

La regla 50/30/20: Destinar el 50% de los ingresos a necesidades, 30% a deseos y 20% al ahorro o pago de deudas.

Metas con montos y plazos: En lugar de “ahorrar”, es más efectivo proponerse invertir un monto fijo semanal (desde 100 pesos) con un objetivo claro, como alcanzar 5,000 pesos en seis meses.

Listas estrictas y evaluación semanal: El uso de finanzas conductuales ayuda a evitar compras impulsivas mediante el seguimiento de metas semanales medibles.

Pérdida de agilidad: Al intentar definirlo todo mediante objetivos sumamente delimitados, se pierde la flexibilidad necesaria para adaptarse a cambios inesperados, lo que en finanzas conductuales puede derivar en compras impulsivas o decisiones erráticas si no se cuenta con una estrategia de evaluación semanal medible.

4. Priorizar el disfrute y la salud mental

El camino más divertido: La ciencia sugiere que las personas tienen más éxito cuando eligen un camino agradable para alcanzar su meta, incluso si es un poco menos eficiente que el método más rápido.

Evitar la planificación excesiva: Una lista de propósitos debe ser corta y concisa. Demasiados objetivos delimitados pueden provocar desgaste psicológico y emocional, un fenómeno que los investigadores de Harvard llaman “metas fuera de co

5. Conectar con el “Por qué o el propósito”

Es vital que las metas del año estén alineadas con un propósito claro. Pregúntate ¿para qué quiero esto?”, ayuda a que la estrategia utilizada sea realmente efectiva para alcanzar el destino deseado. Para evitar que las metas se vuelvan salvajes o incontrolables, se sugiere: Mantener la lista de propósitos corta y concisa.

El 2026 será un año de grandes cambios globales y tecnológicos. No dejes que el mundo decida por ti. Toma el volante, define tu norte y prepárate para la ejecución.

¿Cuál es ese hábito que vas a dejar atrás este 2026?

¿Cuál es el proyecto que más te emociona iniciar?

MTF. Violeta Gutierrez Solís

Contacto: celular 6484694143

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