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¿Cual es el efecto de las redes sociales a la salud mental? Aquí te lo contamos

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Maestra en Terapia Familiar.

Las redes sociales han llegado para quedarse. Cada vez son más las personas que utilizan TikTok, Instagram, Twitter, Facebook, WhatsApp entre otras redes sociales. Aunque son un medio entretenido para pasar el rato, si se utilizan en exceso, pueden tener graves consecuencias para salud mental de las personas. Si analizamos el Estudio de Redes Sociales 2021 elaborado por ELOGIA podemos extraer las siguientes conclusiones:

El objetivo del uso de las redes es entretenerse (81%), interactuar con otras personas (72%) e informarse (66%). El teléfono móvil es el dispositivo que el 97% de las personas usan para conectarse a las RRSS. En promedio cada usuario pasa 1 hora y 21 minutos al día en las redes.

El 80% de las personas entre 16 y 70 años usa las Redes sociales, donde son las que tienen menos de 40 años las que pasan más tiempo conectadas a las redes sociales. Las redes sociales más populares son: Facebook, YouTube, Twitter, Instagram, Tinder, LinkedIn, Pinterest, Telegram, WhatsApp, Twitch Snapchat, Waze, TikTok y Spotify, entre otras. La edad promedio en que los niños comienzan a utilizar las redes sociales suele ser entre los ocho y los nueve años. Este dato es muy alarmante, ya que en la mayoría de los casos los padres desconocen la situación.

Efectos negativos de las redes sociales en la salud mental

Si las redes se utilizan de una manera excesiva pueden aparecer diversos problemas. Es más, muchas investigaciones realizadas al respecto como, por ejemplo, la de Jiménez y Pantoja (2007) puso de manifiesto que el empleo excesivo de las redes sociales puede provocar dependencia psicológica. Consecuencias o efectos negativos de un uso abusivo de las redes:

Ansiedad. Las personas que efectúan un uso excesivo pueden presentar síntomas de ansiedad, ya que presentan una desesperación muy grande al no estar conectados.

Depresión. Como otras adicciones, el empleo excesivo pude provocar sentimientos de tristeza profunda o depresión.

Trastornos del sueño. Entre otros motivos, el utilizar dispositivos electrónicos justo antes de irse a dormir puede provocar problemas de sueño. Ya que la luz, el sonido y el movimiento que generan los dispositivos móviles, alteran el sistema nervioso, permaneciendo así más tiempos despiertos. La noche es uno de los horarios más usuales para poder conectarse, debido a que hay menor actividad.

Dependencia. Como hemos comentado más arriba el uso excesivo puede generar dependencia. Cuando esto ocurre podríamos estar hablando de que se produce una adicción conductual.

Acoso. El acoso está tomando nuevas maneras de presentarse y una de ellas es practicarlo a través de las redes sociales y su nombre es ciberacoso

Imagen corporal negativa. Hay investigaciones que concluyen que a mayor uso de las redes sociales mayor es también la insatisfacción con el propio cuerpo.

FOMO. significa ansiedad por estar desconectado. Estas personas, cuando no están conectadas, sienten ansiedad porque piensan que se están perdiendo cosas que están ocurriendo en redes.

Aislamiento. El utilizar las redes puede hacer que descuidemos otras áreas sociales y que dejemos de lado las relaciones “presenciales”.

Baja autoestima. Como en el caso de la insatisfacción con la imagen corporal, también hay estudios que concluyen que, a mayor uso de redes, se presentan mayores dificultades para tener una buena autoestima y aceptación.

¿Cómo deben los padres supervisar el acceso a las Redes Sociales?

En las redes sociales se puede encontrar todo tipo de información y contenido y no siempre es adecuado para los niños o adolescentes. Por esto, los padres deberían supervisar el acceso que tienen los más pequeños de las casas a las redes. Además, debemos tener en cuenta que los jóvenes suelen tener mayor “enganche” que los adultos.

Otro aspecto a destacar es que, además de las consecuencias negativas para los jóvenes sobre el uso de las redes sociales puede tener otras implicaciones porque pueden estar expuestos a: ciberbullying, contacto con personas no conocidas, grooming, sexting, extorsión, retos virales peligrosos, contenido inapropiado para su edad, pérdida de tiempo dedicado al estudio, etc.

Hoy en día existen diversas aplicaciones de control parental que pueden ayudarnos a observar y controlar el contenido que consumen los más pequeños. Además, también es importante realizar una correcta educación sobre qué son las redes sociales y cuáles son sus peligros, establecer un horario de conexión, compartir tiempo con ellos cuando están en redes, asegurarse de que no comparten información o fotos comprometidas, etc.

Cada vez son más las personas de todas las edades que utilizan las redes sociales y que, además, invierten mucho tiempo en ellas. Aunque pueden tener efectos positivos en nuestro día a día hay que tener cuidado porque un uso excesivo puede provocar diversas consecuencias psicológicas como, por ejemplo: ansiedad, depresión, dependencia, baja autoestima, etc.

 

Contacto: Teléfono 6484694143

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Instagram: @psicologagutierrez

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Impacto cerebral del uso excesivo del celular

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Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 26 de marzo de 2026

El uso del teléfono celular ha cambiado drásticamente la forma en que nos comunicamos, trabajamos y nos entretenemos. Este acceso constante a la tecnología ha traído consigo preocupaciones sobre sus efectos en la salud mental y cerebral, especialmente con el uso excesivo de estos dispositivos. Desde la dependencia digital hasta los efectos en la cognición y el bienestar emocional, el uso prolongado del celular puede tener implicaciones significativas en el cerebro humano.

¿Cómo afecta el uso excesivo del celular al cerebro?

El cerebro humano es capaz de adaptarse y cambiar según las experiencias y los estímulos a los que se expone. A pesar de ello, un uso excesivo del celular puede alterar la función cerebral de varias maneras. Estos son algunos de los efectos que los estudios científicos han asociado con el uso prolongado de los dispositivos móviles:

El uso constante de los celulares puede tener un impacto negativo en la capacidad de concentración y la atención sostenida. La multitarea, que es común cuando se navega por redes sociales o revisan mensajes mientras se realizan otras tareas, puede disminuir la eficiencia cognitiva, algunos estudios sugieren que la exposición constante a estímulos digitales puede afectar el sistema de atención del cerebro. Esto lleva a una disminución en la capacidad para concentrarse en tareas a largo plazo.

El uso excesivo del celular también se ha relacionado con deterioro de la memoria. La sobrecarga de información que se recibe a través de las redes sociales, correos electrónicos y otras plataformas digitales puede sobrecargar la capacidad del cerebro para almacenar y recordar información relevante.Un fenómeno relacionado es la memoria externa, que es la tendencia a confiar en el celular para almacenar información en lugar de recordar cosas por uno mismo. Esto puede afectar la memoria a largo plazo, ya que el cerebro deja de hacer el esfuerzo necesario para retener ciertos datos.

La exposición a la luz azul emitida por las pantallas de los celulares puede alterar el ritmo circadiano, lo que interfiere con la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. El uso excesivo del celular antes de acostarse puede dificultar el proceso de conciliación del sueño, lo que lleva a la privación del sueño y afecta la salud cerebral.

La falta de sueño tiene consecuencias significativas en el cerebro, incluida la reducción de la capacidad de aprender, memorizar y tomar decisiones. La privación del sueño también se asocia con un mayor riesgo de desarrollar trastornos neurológicos y psiquiátricos a largo plazo.

La constante conexión a las redes sociales, la presión por responder rápidamente a mensajes y el temor a perderse de algo, pueden generar altos niveles de estrés y ansiedad. Las notificaciones constantes y la exposición a contenidos que provocan emociones intensas, pueden tener un impacto negativo en la salud emocional y mental. El estrés crónico también afecta al cerebro, reduciendo el tamaño de ciertas áreas cerebrales, como el hipocampo, que está involucrado en la memoria y el aprendizaje. El estrés prolongado también puede contribuir al desarrollo de trastornos de ansiedad y depresión.

El uso excesivo de los celulares también está vinculado a una forma de adicción digital. Los estudios han demostrado que la dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y la recompensa, se libera cada vez que recibimos una notificación o interactuamos con el teléfono móvil. Esta liberación de dopamina puede crear un ciclo de refuerzo positivo, lo que lleva a la necesidad constante de revisar el celular. Con el tiempo, este ciclo puede alterar la neuro plasticidad del cerebro, disminuyendo la capacidad para disfrutar de actividades simples y reduciendo la capacidad de autocontrol. Esto se debe a que el cerebro se acostumbra a las recompensas inmediatas proporcionadas por el teléfono, lo que hace más difícil enfocarse en tareas que no ofrecen gratificación instantánea.

Los estudios sugieren que los efectos a largo plazo del uso excesivo de estos dispositivos pueden ser preocupantes:

Enfermedades neurodegenerativas: Algunos estudios sugieren que la exposición prolongada a las ondas electromagnéticas emitidas por los teléfonos móviles podría estar vinculada a un mayor riesgo de enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson, aunque se necesita más investigación para confirmar estos efectos.
Déficit de atención e hiperactividad: La constante estimulación de las redes sociales y aplicaciones de mensajería puede contribuir al aumento de los trastornos de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), especialmente en niños y adolescentes, que son más vulnerables a los efectos de la sobrecarga de información digital.

Cómo mitigar los efectos negativos del sobreuso del celular. Aunque el uso del teléfono celular no puede eliminarse por completo de la vida diaria, hay medidas que se pueden tomar para minimizar sus efectos negativos en el cerebro:

Establecer límites de tiempo: Establecer límites diarios para el uso de redes sociales y aplicaciones puede ayudar a reducir la sobrecarga cognitiva y mejorar la concentración.
Tomar descansos regulares: Es importante realizar pausas para evitar el agotamiento mental. Cada cierto tiempo, alejarse del teléfono y hacer una actividad diferente, como caminar o leer un libro, puede mejorar la salud cerebral.
Desactivar notificaciones: Desactivar las notificaciones no urgentes puede reducir las interrupciones y la tentación de revisar constantemente el teléfono, lo que ayuda a mejorar la concentración.
Uso responsable antes de dormir: Evitar el uso del celular al menos 30 minutos antes de dormir ayudará a mejorar la calidad del sueño y a restablecer los niveles de melatonina.
Fomentar actividades fuera de las pantallas: Practicar ejercicios físicos, meditar o disfrutar del tiempo al aire libre son excelentes formas de reducir el tiempo frente a la pantalla y cuidar la salud mental.

MTF. Violeta Gutierrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

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¿Cómo superar tus noches de insomnio y mejorar tu calidad de vida?

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 19 de marzo del 2026

Dormir es una necesidad vital, pero millones de personas en todo el mundo luchan cada noche contra el insomnio. Un artículo publicado en National Library of Medicine resalta que es una afección común que tiene consecuencias graves y a largo plazo para la salud de las personas, y que en diferentes estudios se ha comprobado que afecta entre un 10 y un 30% de la población, aunque es más común en adultos mayores, mujeres y personas con problemas de salud médica y mental. Combatir el insomnio y tener noches de sueño en las que realmente se pueda descansar es posible. Sin embargo, no existe una solución única, y cada persona debe evaluar qué funciona mejor. El primer paso es identificar qué está causando el insomnio. Puede deberse al estrés, a malos hábitos de sueño, al consumo de cafeína o alcohol, a problemas médicos o incluso al uso excesivo de pantallas antes de dormir. Una vez reconocida la causa, se pueden aplicar diferentes estrategias para conciliar el sueño y dormir mejor. Aunque no siempre hay una solución inmediata, adoptar hábitos saludables y buscar ayuda cuando es necesario puede marcar una gran diferencia.

Para dormir bien y combatir el insomnio es necesario tener un estilo de vida saludable, y tener buenos hábitos de sueño.Esto implica establecer una rutina para dormir, prestando atención al horario en el que se va a la cama. Es necesario acostarse y levantarse a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana. Se recomienda priorizar la higiene del sueño, evitando las siestas durante el día, el cenar muy tarde, beber muchos líquidos cerca de la hora de dormir, y utilizar las pantallas de forma excesiva durante la noche. Crear una rutina relajante antes de dormir también es muy útil. Esto puede incluir actividades como leer un libro tranquilo, tomar una ducha tibia, practicar ejercicios de respiración o meditación, o simplemente reducir la intensidad de las luces en casa. Lo importante es evitar estímulos intensos al menos una hora antes de ir a la cama.

Aprender a relajar el cuerpo y la mente antes de dormir es clave, y puede ser la diferencia entre una noche de sueño reparador y el insomnio. Las técnicas o ejercicios de relajación ayudan a reducir la tensión acumulada durante el día. Algunas de las más efectivas incluyen la respiración profunda y lenta, la relajación muscular progresiva, la meditación guiada y el mindfulness. Incluso algo tan simple como escuchar sonidos suaves de la naturaleza o música tranquila puede preparar al cuerpo para dormir. Lo más importante de estas técnicas es que ayudan a calmar la mente y a soltar pensamientos repetitivos, que muchas veces son uno de los factores que contribuyen al desarrollo del insomnio.

El ambiente en el que se duerme también influye en la calidad del sueño, así que se deben tomar medidas para hacer que la habitación sea cómoda, y evitar cualquier elemento que pueda interferir con el descanso. Cuando la habitación está oscura es más fácil conciliar el sueño y permanecer dormido, por lo que recomienda usar cortinas gruesas o persianas para bloquear la luz. También es importante separar el espacio de descanso del espacio de trabajo o de actividades estimulantes. Por ejemplo, evitar revisar el celular o responder correos en la cama ya que esto ayuda al cerebro a asociar ese entorno exclusivamente con el sueño.

Muchos hábitos cotidianos, aunque parezcan inofensivos, pueden interferir con la capacidad del cuerpo para relajarse y dormir. Entre los más comunes se encuentran el consumo de estimulantes, el uso excesivo de pantallas, las comidas pesadas en la noche y la falta de exposición a la luz natural durante el día. Los especialistas recomiendan evitar el consumo de tabaco, alcohol y bebidas que estimulen el sistema nervioso central, como el café o las bebidas con cafeína. La cafeína puede permanecer en el organismo durante varias horas y alterar el ciclo natural del sueño, especialmente en personas sensibles o cuando se consume por la tarde.

Es grande el impacto que puede tener un buen estilo de vida y la alimentación saludable sobre la calidad del sueño. En este sentido, recomienda abstenerse de consumir grandes cantidades de alimentos antes de dormir, y utilizar remedios populares como la leche tibia o el té de manzanilla antes de acostarse. También se resaltan los efectos positivos que tiene el ejercicio para el tratamiento del insomnio. Sin embargo, debido a que la actividad física estimula la liberación de endorfinas y hace que las personas se sientan con más energía, se recomienda evitar el ejercicio al menos dos horas antes de acostarse.

Terapia cognitivo conductual para el insomnio

La terapia cognitivo conductual es una de las mejores herramientas para el tratamiento del insomnio, sobre todo cuando el problema es persistente o crónico. Según SleepFoundation, el propósito de este tipo de terapia es mejorar la calidad y la duración del sueño, y reducir los trastornos diurnos asociados a él. Esta terapia se enfoca en identificar pensamientos, emociones y comportamientos que interfieren con el sueño, y brindar herramientas para que la persona pueda empezar a dormir mejor. Dentro de este enfoque se pueden utilizar algunos ejercicios de respiración para la ansiedad, como la respiración 4-7-8, con la que es posible controlar los pensamientos intrusivos e inducir la relajación en el cuerpo y en la mente.

Cuando el insomnio se prolonga en el tiempo, puede causar privación del sueño. Esto puede causar somnolencia diurna, un efecto que puede ser peligroso al realizar actividades como conducir o realizar otras actividades en las que es necesario estar alerta y atento. Además, la falta de sueño está relacionada con un gran número de afecciones, dentro de las que se encuentran la depresión, la ansiedad, la hipertensión, la apnea obstructiva del sueño, la diabetes tipo 2 y la obesidad.

Una buena señal de que se requiere de asistencia médica o psicológica es:

Tener problemas relacionados al insomnio durante más de tres semanas.
Experimentar cambios en el estado de ánimo debido a los problemas para dormir.
La alteración de los ciclos del sueño tiene consecuencias negativas para la salud y el bienestar de las personas. Un especialista puede evaluar cuáles son las causas detrás del problema y recomendar un tratamiento efectivo.

Fuentes:

https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/insomnia/diagnosis-treatment/drc-20355173

Contacto: MTF. Violeta Gutierrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

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¿Cuál es la diferencia entre un Psicólogo y un Psiquiatra y a cuál debo acudir? Aquí te lo cuento

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Redacción Psicóloga Violeta Gutiérrez, 12 de marzo de 2026

Qué hace un Psiquiatra

La especialidad de la psiquiatría se ocupa del estudio, prevención, evaluación, diagnóstico, tratamiento y la rehabilitación de los problemas de salud mental. Soy consciente de que esta descripción puede asustar a muchas personas que no quieren sentirse enfermas y rechacen la idea de acudir a un psiquiatra. Pero, dime ¿a dónde acudirías si hay un alimento que te ha sentado mal, te sale una mancha en la piel o tienes algún dolor? ¿Acaso no acudirías al médico? Quizás no sea nada importante, pero si es un problema tratable, mejor hacerlo cuanto antes. Por tanto, ¿por qué no ir también al médico si os encontráis nerviosos, extremadamente preocupados, tristes u obsesionados? El beneficio de ir y el riesgo de no ir es el mismo.

Cómo trabaja un Psiquiatra

Un psiquiatra tiene unas herramientas muy rudimentarias: la principal es la palabra, al igual que el psicólogo. El psiquiatra va a conversar contigo, como lo hace el psicólogo, para entender qué te pasa y cómo poder ayudarte. Generalmente son necesarias entre una y dos horas de entrevista para poder establecer un diagnóstico y acordar contigo un plan de tratamiento. El plan del tratamiento no tiene por qué necesariamente incluir un medicamento, como la mayoría de las personas creen. Lo que sí es cierto es que el psiquiatra, como médico, puede prescribir medicación a las personas que se pueden beneficiar de ella. Más adelante, veremos cómo se realiza el proceso de prescripción.

Qué hace un Psicólogo Clínico

Un psicólogo clínico generalmente ofrece tratamientos de psicoterapia a pacientes que previamente ha evaluado o han sido derivados por otros profesionales (médicos de familia, psiquiatras o tutores académicos). Los psicólogos clínicos, además de psicoterapia individual, pueden hacer terapia de pareja o terapia de familia. Algunos psicólogos clínicos se han subespecializado y son neuropsicólogos clínicos y realizan evaluaciones neuropsicológicas. Solo los psicólogos especialistas en psicología clínica son los que pueden desarrollar su actividad en los centros, establecimientos y servicios del Sistema Nacional de Salud.

Cómo trabaja un Psicólogo Clínico

Al igual que el Psiquiatra, el Psicólogo Clínico se va a valer de la palabra para poder realizar su trabajo. Las evaluaciones diagnósticas las va a hacer fundamentalmente mediante una entrevista clínica (una conversación con el paciente). La intervención terapéutica también va a tener como pilar la palabra, que puede complementar con algunos ejercicios. Estos ejercicios pueden ser de meditación o relajación, de escritura terapéutica, de realización de un diario o registros o de imaginación guiada, entre otros. Con los niños el trabajo de un Psicólogo Clínico Infantil suele ser algo distinto. Al tener menor capacidad de comunicación verbal, se utilizan otros medios como el dibujo o el juego. El psicólogo infantil va a tener también muy en cuenta todo aquello que los padres o cuidadores principales puedan aportar sobre el niño.

Diferencias entre un Psicólogo y un Psiquiatra

Como decíamos anteriormente, esta es la principal pregunta que nos hacen muchos pacientes y muchas personas fuera de la consulta cuando se enteran que somos psicólogos o psiquiatras. ¿Cuál es la diferencia entre un psiquiatra y un psicólogo?

La principal diferencia entre psicólogos y psiquiatras, y que más peso tiene, es que el psiquiatra es médico y el psicólogo es psicólogo. Por tanto, como médico, el psiquiatra puede prescribir medicación y puede solicitar distintas pruebas diagnósticas. El tipo de pruebas diagnósticas que puede solicitar un psiquiatra son: análisis de sangre, análisis de orina, pruebas de imagen (radiografías, escáner, resonancia magnética), ECG, EEG, estudios del sueño o interconsultas con otras especialidades médicas. Estas pruebas no se solicitan para confirmar el diagnóstico de un trastorno mental, sino que sirven para: Descartar determinadas enfermedades médicas que cursan con síntomas similares a los trastornos mentales, por ejemplo, descartar hipertiroidismo cuando haya ansiedad e insomnio. Conocer si la medicación prescrita o el estilo de vida ha interferido de alguna manera en su salud física, por ejemplo, monitorizando el peso y las cifras de colesterol.

¿Quién puede medicar: el psiquiatra o el psicólogo?

Esta es otra pregunta con la que nos encontramos a diario: personas que confunden a un psiquiatra con un psicólogo y llaman psicólogo a un profesional que le prescribió una medicación. En España, los psicólogos no pueden prescribir medicación de ningún tipo, mientras que los psiquiatras pueden prescribir cualquier medicación porque antes de psiquiatras, son médicos. Los psicólogos no pueden prescribir medicación, mientras que los psiquiatras pueden prescribir cualquier medicación.

La prescripción de medicación es una forma de tratamiento clave para muchos trastornos mentales. En los últimos 30 años se han producido avances importantísimos y los tratamientos actuales son muy seguros, bastante eficaces y muy bien tolerados por los pacientes. Es cierto que los casos más graves son los que más se benefician de un tratamiento farmacológico. Pero, en muchos casos leves, la medicación también puede marcar una diferencia muy importante y ayudar muchísimo a la persona que está siendo tratada. Los psicólogos clínicos, que trabajan codo a codo con los psiquiatras, saben cuándo derivar a su paciente a un psiquiatra para que pueda ofrecerle un tratamiento farmacológico. Cuándo pedir cita con un psiquiatra. En general, recomendamos pedir cita con un psiquiatra en los siguientes casos:

si tienes un síntoma definido (como insomnio, crisis de pánico, llanto frecuente o problemas de concentración) que causa un malestar significativo.

si crees que puedes necesitar medicación o si ya estás tomando medicación.
si un psicólogo ha recomendado que te vea un psiquiatra o llevas tiempo haciendo terapia sin haber obtenido mejoría.
si tienes una adicción.
si has tenido algún cambio conductual reciente o has pensado en hacerte daño de alguna manera.

Cuándo pedir cita con un psicólogo

Sería recomendable pedir cita con un psicólogo en primera instancia en los siguientes casos:
ante un problema de insatisfacción vital.
ante una conflictiva de pareja, familiar o laboral.
cuando se presentan síntomas leves y poco persistentes de ansiedad o depresión.
cuando un psiquiatra ha recomendado realizar un tratamiento de psicoterapia.

¿Puedo tratarme con un psiquiatra y un psicólogo a la vez?

Claro que puedes tener un tratamiento combinado con psiquiatra y psicólogo. De hecho, es una práctica muy habitual y muy recomendable en muchos casos. La visión de dos profesionales de un mismo problema puede ser muy enriquecedora y ayudar más al paciente. Esto es posible cuando los dos profesionales trabajan en equipo, se coordinan, se conocen y se compenetran bien. Por supuesto, es más sencillo si ya se conocen y trabajan en el mismo centro.

 

MTF. Violeta Gutierrez Solís

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