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Redescubriendo México: Primera parte

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Por Jesús M. Esparza Flores

Hace unos días acompañé a mi hijo Ricardo Alonso a pasar su cumpleaños en Oaxaca. La última vez que estuvimos en esta fecha fue en 2015… siete años pasaron para poder festejarlo juntos.

¿En Oaxaca? Sí, en Oaxaca.

Ricardo es un apasionado de la historia, de la gastronomía, de la arqueología y de la naturaleza. Oaxaca, junto a Campeche, Chiapas y Yucatán son algunos de nuestros lugares favoritos de México.

Nos hospedamos en el hotel “Con Corazón”, un hotel sencillo, de tres estrellas, bonito, cómodo, bien ubicado, ganador del premio Travellers’ Choice 2022. Es un hotel con causa, ya que Oaxaca es uno de los estados más pobres de México, donde muchos niños no reciben una educación adecuada y la fundación del hotel invierte sus utilidades en programas de educación, que les permitan terminar la escuela y tener mejores oportunidades en la vida.

Iniciamos el redescubrimiento de Oaxaca, al que yo he visitado en mas de 20 ocasiones, el 90% de las ocasiones ha sido por asuntos laborales, ya que asesoraba contable, administrativa y fiscalmente a la franquicia local de Interceramic. Después de 10 minutos de caminata, llegamos al zócalo, un lugar donde el tiempo se detuvo, pese a que casi siempre está lleno de manifestantes y de improvisadas carpas, en el cual, la fusión de locales con visitantes es por demás normal, con un claro predominio de turistas europeos.

Grupos de mujeres o mujeres solas caminando por sus calles, son un sinónimo que, por fortuna, la inseguridad no ha controlado esa región de nuestro país.

La cantera verde se impone en casi todos los edificios del centro.

La catedral es imponente en todo, su tamaño, su ornato, su misticismo. El edificio se comenzó a levantar hacia 1535 y en 1740 se inició la última construcción; se le pusieron canceles traídos de Europa y candiles florentinos. El  conjunto escultórico del presbiterio tiene acabados de mármol griego, y presenta una imagen pulida de bronce fundido de la Virgen de la Asunción, obra del artista italiano Todolini.

En lo personal, las catedrales de la Ciudad de Mexico, Puebla y la de Oaxaca, son imperdibles.

Basta atravesar la calle Independencia para empezar a caminar sobre el andador turístico y encontrarse con un conjunto conventual que impacta los sentidos, me refiero a Santo Domingo, el cual se compone de tres elementos: el Templo de Santo Domingo de Guzmán,  donde los primeros proyectos de construcción del edificio datan del año 1551, a lo largo de su historia ha sido escenario de varios sucesos importantes en la historia de México: fue convertido en bodega militar, en establo, cerrado al culto católico en tiempos de la Guerra de Reforma, y luego devuelto nuevamente a la Iglesia por acuerdo de Porfirio Díaz. En 1979 recibió la visita del pontífice católico Juan Pablo II, y luego declarado, junto con todo el Centro Histórico de Oaxaca, Patrimonio Cultural de la Humanidad. Lo que escriba es poco, causa un gran impacto su interior, la decoración del templo es una joya del barroco mexicano. La cubierta de la nave es una bóveda de cañón con arcos decorados con óvalos, círculos y medallones de personajes bíblicos con relieves chapeados en oro. Incluye el excepcional árbol genealógico de Santo Domingo de Guzmán y 36 pinturas que representan pasajes del antiguo testamento. A lo largo de la nave se observan finos trabajos de carpintería y herrería, así como también esculturas, pinturas y relieves. La decoración del templo es suntuosa y elaborada, la mayoría de las paredes y techo están cubiertas con decoración de estuco en colores brillantes y hoja de oro, sí, hoja de oro. También se destaca la hermosa capilla del Rosario, tapizada en oro y su bello retablo principal.

El segundo elemento del complejo arquitectónico es el convento, desde la época de la Independencia, pasando por la Reforma, el claustro sirvió de cuartel a las fuerzas vencedoras de uno y otro bando, por lo que la soldadesca le causó algunos deterioros. En una de estas celdas estuvo preso el caudillo Vicente Guerrero. A partir de 1972, ha servido de asiento al Museo Regional del Estado. Lamentablemente tiene cerradas la mayor parte de las salas, so pretexto de la pandemia, solamente están dos o tres salas abiertas al público, pero vale la pena entrar, tan solo por ver los tesoros de la tumba 7 de Monte Albán, descubierta por uno de los prohombres de México, me refiero al arqueólogo Alfonso Caso, el tesoro es una  impresionante colección Mixteca, los objetos ornamentales elaborados en oro y plata, piedras preciosas como la turquesa, obsidiana, piedra verde, cristal de roca y otros materiales. Por medio de estos objetos es posible observar la gran maestría y conocimientos empleados para su elaboración, así como las redes de intercambio entre distintos sitios mesoamericanos. En esta sala podemos encontrar un cráneo decorado con mosaico de turquesa, copas de cristal de roca y diferentes collares hechos de jade, turquesa, oro, ámbar, concha, perlas y coral.

Justo enseguida, está el jardín etnobotánico, que fue parte de la antigua huerta del convento, es una muestra en vivo  de cientos de especies de plantas, todas ellas originarias de Oaxaca, que comenzaron a plantarlas en 1998. En 2.3 hectáreas se cuenta con 950 especies vegetales que representan el 11% de las plantas de Oaxaca. Gracias al maestro Francisco Toledo, se logró crear este espacio, si no conocen la obra de Toledo, búsquenlo en internet y no pierdan la oportunidad de conocer el legado de este gran personaje de la cultura del México contemporáneo.

Este espacio sirvió como cuartel de mediados del siglo XIX hasta 1994 y estuvo ocupado por dormitorios, estacionamientos, canchas deportivas y otras instalaciones militares. En la época colonial tuvo otros usos ligados a la vida del convento, como se puede apreciar en los vestigios que se han restaurado al interior del Jardín: canales de riego y drenaje, estanques, hornos de cal, lavaderos de ropa, un horno de cerámica y una calzada empedrada para las carretas que abastecían alimento y combustible.

¿Quieren que su boda sea la más recordada por toda la familia y los invitados?

El Jardín Etnobotánico de Oaxaca es entonces el sitio que deben elegir.

Y como ya era hora de comer, nos dirigimos al mercado 20 de Noviembre, el cual está a unos pasos del zócalo, aun siendo mexicanos, es impactante a los sentidos ingresar por el “pasillo de humo”, es un corredor donde apenas se puede ver por la gran cantidad de humo de los puestos que están asando al carbón los pedidos de chorizo, tasajo y cecina enchilada; estas últimas son carne delgada cortada en tiras, de una sabor y textura indescriptible.  Se comparten las mesas con otros comensales, toman una canasta, acuden a uno de los puestos, nosotros elegimos uno de ellos al azar y pedimos un cuarto de chorizo, un cuarto de tasajo y un cuarto de cecina enchilada, todo por 250 pesos, no esperen tenedor, ni cuchillo, todo se come con la mano, acompañado de unas tortillas de maíz gigantescas y recién hechas, el papel estraza es la servilleta, en otro local venden la verdura y las salsas.  El aroma a humo atrae como por hipnosis a locales y turistas. Este famoso pasillo de humo es algo fuera de lo común: un corredor en donde venden todo para que se deleiten con una carne asada al estilo Oaxaca, es parte de la magia del lugar.

En el mismo mercado, recomiendo probar alguno de los 7 moles de Oaxaca o una tlayuda recién preparada con su respectivo tasajo.  ¿Y de tomar? Un vaso de refrescante tejate que se prepara con maíz, flor de cacao y semilla de mamey. Hay otro a base de coco… mi preferido.

Ya por la noche, fuimos a la terraza del hotel Los Amantes, con la mejor vista de Oaxaca, viendo el tempo de Santo Domingo, cenamos unos espectaculares molotitos de plátano macho y no podía faltarnos una degustación de mezcales… pa´ dormir a gusto. A mí, el tequila me produce mucha acidez estomacal, cosa que no me sucede con el mezcal, pero de preferencia que sea el de Casa de la Vega.

En los siguientes dos o tres artículos, me ocuparé de la ruta de los conventos dominicos (en uno de ellos fusilaron a Vicente Guerrero), de la alta cocina oaxaqueña, de su cerámica, sus textiles y alebrijes, de las zonas arqueológicas de Monte Albán y de Mitla, de las cascadas petrificadas de Hierve el Agua, de sus museos, del teatro Macedonio Alcalá, del pueblo de Guelatao, de la casa de Benito Juarez, de los retablos de sus iglesias y, de algo que me dejó impresionado: las pinturas rupestres y  los vestigios en las cuevas de Mitla, con una antigüedad de 12,000 años. ¿Ustedes sabían de todo esto de Oaxaca?

 

Canción recomendada de la semana: No podía faltar esta gustada sección (gustada por mí, claro).

“Alfonsina y el mar”, cantada, entre otros, por Mercedes Sosa, Lucha Villa, Sergio y Estibaliz, Plácido Domingo, Raphael, Andrés Calamaro, Chabuca Granda, Vicente Fernández, Mijares, Tania Liberta, Natalia Lafourcade, Miguel Bosé y Diego El Cigala, inspirada en hechos reales. Trata sobre la muerte de la poeta Alfonsina Storni, que el 23 de octubre de 1938, decidió quitarse la vida en Mar del Plata, Argentina, tirándose desde el dique que contiene el oleaje (escollera) del Club Argentino de Mujeres.

Esta poeta se caracterizaba por una altísima calidad literaria y por una fragilidad en su salud física y mental, con cáncer y depresión, que acabaron con sus ganas de vivir. La canción, es una versión un poco más romántica y poética de lo que en realidad pasó, ya que la letra cuenta que Alfonsina entra en el mar poco a poco: “Y te vas hacia allá como el viento, dormida Alfonsina, vestida de mar”.

Octubre de 1938. La poeta Alfonsina Storni viaja a Mar del Plata. Se instala en un hotel, escribe su último poema, luego se dirige al mar y salta al agua desde la escollera. En ese mismo momento se convierte en una de las grandes poetisas de Hispanoamérica. El dato es anecdótico y absolutamente engañador, al mismo tiempo. Porque su muerte no la convirtió en absolutamente nada que no hubiera sido en vida. El suicidio fue solo el final de la vida de una gran poeta argentina, aunque no haya nacido en la Argentina.

Storni nació en Suiza, en 1892. Cuatro años después su familia se trasladó a la Argentina. Se instaló primero en San Juan y más tarde en Rosario. De muy joven Alfonsina tuvo varios empleos hasta que reemplazó a una actriz en una compañía teatral con la que hizo una gira. Pero se dio cuenta de que lo suyo no era la actuación. Maestra de escuela, madre soltera a los 20 y con un deseo insobornable de poesía, se mudó a Buenos Aires para probar suerte con su obra. Para 1920 publicaba sus textos en La Nación y, tiempo después, comenzó a viajar a Montevideo, donde conoció a Juana de Ibarbourou y a Horacio Quiroga. El cáncer de mama que le descubrieron y por el cual fue operada habría mellado su alma e influido en su escritura. Aunque esto no impidió que, con el paso de los años, se perfilara como una gran escritora y su reconocimiento aumentara, tanto como su originalidad.

Si bien circularon dos versiones de su muerte, a la hipótesis de que entrara al mar caminando siempre se impuso el salto, ya que en la escollera del Club Argentino de Mujeres se encontró uno de sus zapatos. Pero, dejarse ganar lentamente por el mar resultaría más poético. Y así fue como los autores de la canción, Félix Luna y Ariel Ramírez decidieron contar su última exhalación.

“Por la blanda arena que lame el mar, su pequeña huella no vuelve más. Un sendero solo de pena y silencio llegó hasta el agua profunda, un sendero solo de penas mudas llegó hasta la espuma. Sabe Dios qué angustia te acompañó, qué dolores viejos calló tu voz, para recostarte arrullada en el canto de las caracolas marinas

La canción que canta en el fondo oscuro del mar la caracola.

Te vas Alfonsina con tu soledad ¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar? Una voz antigua de viento y de sal

te requiebra el alma y la está llevando, y te vas hacia allá como en sueños, dormida, Alfonsina, vestida de mar…”

 

Fuentes de apoyo: lugares.inah.gob.mx, viveoaxaca.org, jardinoaxaca.mx, lanacion.com.ar, Wikipedia.

 

Comentarios, sugerencias y aportaciones a mi mail: jesusmesparzaf1962@gmail.com.

Mis redes sociales están indefinidamente inactivas … por un sano receso.

 

Posdata: No se aceptan críticas, porque ¿saben ustedes cual es la diferencia entre una crítica positiva y la negativa? Pues, la positiva es toda la que yo hago y, la negativa es… ¡toda aquella que me hacen a mí!

Pues me voy…

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Cosas que puedes hacer como padre o madre para que tus hijos sean niños más felices

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 29 de abril del 2026

Cuando les pregunto a los padres en consulta qué desean para sus hijos, el 99% tiene la misma respuesta. Que crezca sano y que sea feliz. La felicidad es uno de los principales deseos de todo padre para sus hijos y, sin embargo, pocos conocen qué ingredientes lleva la receta que permitirá a sus hijos ser felices tanto hoy como el día de mañana. Cuando a tí te educaron se sabía muy poco acerca de cómo ayudar a los niños a ser felices, pero en los últimos años, la psicología positiva y la neurociencia han encontrado muchos datos acerca de las claves que hacen que seamos más felices. Te comparto algunas acciones de los padres que más contribuyen a la felicidad presente y futura de sus hijos.

1. Dale mucho amor.

El amor es al cerebro lo que el agua a una planta. Los niños que han sido queridos, besados, tocados, achuchados, cogidos en brazos, cuidados y escuchados crecen siendo adultos que se sienten seguros en el mundo. Cuando besas a tus hijos o los llevas a la escuela de la mano vuestro cerebro segrega oxitocina una hormona que une al niño con sus padres y le aporta amor y confianza. Vestirles, bañarles, llevarlos al médico o hacerles la comida unen a padres e hijos, también genera oxitocina y les permite sentir que el mundo es un lugar seguro.

2. Pon límites y normas.

Si pensamos a corto plazo, todo niño sería más feliz si sus padres le permitieran hacer todo lo que le da la gana. Pero la ciencia ha demostrado que los niños que aprenden a respetar normas llegan a ser adultos capaces de satisfacer sus deseos de acuerdo a las normas sociales. Por eso es tan importante que los padres sean capaces de establecer rutinas positivas, límites y normas. Establecer límites y normas ayudan mucho a los niños a sentirse más seguros en un mundo cada vez más incierto y cambiante.

3.Juega, juega y juega.

El juego estimula el contacto físico, ayuda al niño a aprender a establecer vínculos con sus padres y es un acto de disfrute en sí mismo. Si quieres que tu hijo sea un adulto feliz permítele que juegue libremente y disfruta jugando con él. Si el niño no juega de pequeño, no lo hará de mayor y sabemos que seguir teniendo la capacidad de jugar es una de las claves de las personas adultas altamente felices.

4.Enséñales a agradecer las pequeñas y grandes cosas.

Las personas más felices tienen el hábito de agradecer y sentirse agradecidos. El simple gesto de dar las gracias cuando tu hijo sale del baño cuando se lo pides y de enseñarle a decir gracias cuando le das una galleta contribuirá a aumentar su felicidad. Si además introduces una rutina sencilla como dar las gracias cada día por tener alimentos, un techo donde resguardarnos, por haber recibido la visita de la abuela o por haber podido jugar con un amiguito el sentimiento de gratitud se extenderá a la vida.Mi hora favorita para dar las gracias es la hora de la cena. Recuerda que no hace falta ser religioso para dar las gracias; sentirse agradecido es un sentimiento libre de todas las culturas y creencias y la realidad es que aquellas personas que son conscientes de las cosas buenas que ocurrieron en su vida son más felices.

5. Educa de forma positiva.

Sabemos que la forma de poner límites y normas influye mucho en la vida de los niños porque una de las mayores fuentes de sufrimiento e insatisfacción en el mundo de los adultos tiene que ver con la forma en la que nos enfrentamos a los conflictos interpersonales. Así, los niños que aprenden de sus padres a resolver conflictos, respetar normas y límites con menos gritos y enfados, no solo llega a ser adultos con una mejor autoestima, sino que también son capaces de resolver conflictos interpersonales de una manera positiva. La Asociación Americana de Pediatría recomienda a los padres que aprendan a educar a los hijos con estrategias positivas.

6. Comienza siendo tú feliz.

Los niños son grandes imitadores. Mientras conversamos, mientras nos enfrentamos a nuestros problemas, el cerebro de los niños imita nuestra forma de ser para ponerla en práctica cuando tenga la oportunidad. Este ensayo general lo realizan unas neuronas que llamamos neuronas espejo encargadas de imitar todo aquello que observan. Si te muestras infeliz e insatisfecho con tu trabajo, con tu pareja o con la vida en general el cerebro de tus hijos imitará tu forma de entender el mundo. Si criticas sentirá que las personas son una decepción, si desconfías sentirá que las personas no son de fiar, si te preocupas aprenderá que el mundo está lleno de peligros. Si te olvidas de sonreír, disfrutar o vivir la vida con alegría tus hijos también lo olvidarán. Educar en positivo ayuda a prevenir traumas emocionales en la infancia y crecer con un sentimiento de confianza y seguridad que les acompañará toda la vida

7. Acepta tus fracasos y los suyos también

Todos podemos equivocarnos, el error y el fracaso son parte de la vida. Si preguntamos a las personas de más éxito del planeta nos dirán que el éxito sólo ha llegado después de muchos fracasos. No juzgues sus fallos, ni despiertes la culpa cuando no lo hacen bien. Acéptalo con humor y cariño y enséñales a volver a intentarlo, a superarse con esfuerzo e ilusión y aceptar que equivocarse es solo una parte de aprender. Un secreto: si no eres indulgente con tus propios fallos, ellos tampoco lo serán.

8. Deja que se enfrente él/ella mismo a los problemas de la vida.

Ser feliz requiere trabajo y entrenamiento y sobreproteger o ponerlo todo fácil no ayuda. Si quisieras que tu hijo fuera rápido no intentarías correr muy rápido con él en brazos,sino que dejarías que corriera solo. Si quieres que sea capaz de ser feliz en la adversidad, no hagas que el viento sople siempre a su favor, dale la oportunidad de navegar en tempestades y aprender a afrontar el viento en contra.

 

Contacto: MTF. Violeta Gutierrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Instagram @psicologagutierrez

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¿Cómo hacer crecer nuestra empatía hacia los demás? Aquí te comparto algunos tips para lograrlo

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Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 23 de abril del 2026

Se podría pensar que la empatía es un rasgo de la personalidad: hay personas que parecen ser empáticas por diseño. Y claro, la empatía es más natural para algunos de nosotros. Las personas llamadas empáticas tienen una gran capacidad para relacionarse con los sentimientos de otras personas; a veces, casi sienten demasiada empatía. Pero la empatía también es una habilidad. Con la práctica, puedes desarrollar tu músculo de la empatía y mejorar tus conexiones con los demás. Desarrollar la empatía es un conjunto de habilidades que se pueden perfeccionar y desarrollar.

Ser más empático requiere esfuerzo. Es parte de la naturaleza humana huir del dolor. Ser empático significa involucrarse en el dolor de otra persona en lugar de distanciarse de él. Poder reconocer la incomodidad y apoyarse en ella es una elección consciente y un desafío por el que una persona puede trabajar. Para ser más empático, ponte en la perspectiva de la persona con la que quieres sentir empatía. Los conoces y sabes la emoción que están experimentando. Entonces, puedes imaginar cómo se sienten. Se trata de comunicar que estás con ellos y que no están solos. No intentes cambiar a la persona ni su emoción, simplemente conéctate con ella.

Por empatía se conoce a la capacidad que tenemos los seres humanos por ponernos en el lugar de otra persona y entender las emociones y los sentimientos que puede llegar a experimentar nuestro interlocutor, incluso si no estamos de acuerdo con sus opiniones o creencias. La clave esencial es que se trata de una habilidad para entender qué siente la otra persona, y más específicamente para entender por qué está sintiendo eso en un momento de terminado. Por ello, es uno de los elementos psicológicos clave para ser capaces de crear vínculos sociales fuertes y relaciones fluidas con los demás.

Por suerte, la empatía es una habilidad que se aprende de manera natural a través del desarrollo psicosocial de los niños y las niñas desde la infancia, que se refuerza durante la adolescencia y que se va poniendo en práctica a lo largo de la vida de la persona; sin embargo, esta puede ser potenciada también en la etapa adulta, siempre que se pongan en práctica varias estrategias para desarrollar la empatía.

Las personas más empáticas tendrán mayores facilidades para relacionarse correctamente con los demás. Por el contrario, las personas con pocas habilidades de empatía tendrán mayor dificultad para comunicarse con su entorno y para llegar a establecer relaciones más intensas y profundas. Por eso, es importante adoptar hábitos que nos permitan experimentar la empatía con todos sus matices. Estrategias para desarrollar la empatía en tus relaciones con los demás

1. Piensa en las prioridades de los demás. – No todo el mundo rige su vida según nuestros valores y nuestros objetivos a medio y largo plazo, y pasar esto por alto puede hacer que las relaciones sean poco fluidas. Solamente el hecho de centrar nuestra atención en otras personas distintas a nosotros nos hará ser empáticos y ponernos en el lugar del otro, y nos alejará del egocentrismo. Así podremos empezar a incorporar en nuestro día a día, de manera progresiva, el pensamiento por otras personas que se encuentran en nuestro entorno.

2. Evita los prejuicios. – De manera constante tenemos tendencia a crear una idea propia sobre otras personas y concebirlas tal y como nosotros hemos imaginado que son desde el principio. Esta técnica basada en el prejuicio es muy poco recomendable, ya que además de ser poco empática e injusta en muchos casos, nos impide conocer verdaderamente a otras personas que se cruzan en nuestro camino. En lugar de realizar juicios de valor previamente o dejarnos llevar por los prejuicios, es importante conocer antes a esa persona y valorarla únicamente por la realidad.

3. Considera las posibles causas contextuales del mal comportamiento. – Muchos patrones de comportamiento considerados “malos” o poco adecuado tienen entre sus principales desencadenantes situaciones que no están bajo el control de la persona que se comporta mal. Por ejemplo, una adicción o una infancia traumática a causa de problemas familiares. Tener en cuenta estos aspectos que van más allá de la propia individualidad es otra manera de desarrollar empatía.

4. Agradece siempre que tengas oportunidad. – El agradecimiento es otro signo de empatía que no debemos pasar por alto, ya que significa que valoramos el esfuerzo de aquellos que nos ayudan o nos hacen cualquier favor. Las personas más empáticas valoran siempre el trabajo de los demás, tanto si están en una cafetería, en un restaurante o en un aula de una universidad. Agradecer a otros siempre que tengamos oportunidad es uno de los primeros pasos para ser empático.

5. Practica un estilo de comunicación asertivo. – El asertividad consiste en expresar de manera clara lo que sentimos o pensamos sobre cualquier cosa o persona, respetando siempre las opiniones ajenas. Además de eso, se basa también en escuchar siempre a la otra persona, en no juzgarla, en establecer límites personales y en ser responsable emocionalmente.

6. Valora el sufrimiento ajeno. – Algunas personas tienden a minimizar o relativizar el sufrimiento ajeno o aquellas situaciones en las que alguna persona lo puede estar pasando mal. Este hábito resulta muy poco empático, ya que, de nuevo, significa que nos creemos el centro del universo o que somos superiores a los demás. Lo que a nosotros nos puede parecer una tontería sin importancia, para otros puede suponer vivir un infierno. Un ejemplo claro lo tenemos en quienes padecen estrés postraumático y experimentan situaciones que activan su trauma.

7. Descifra mensajes poco evidentes. – A veces debemos aprender a leer entre líneas en gestos o mensajes no verbales que pueda emitir nuestro interlocutor. Tanto en la comunicación no verbal como en la entonación con la que se dicen las cosas podemos identificar cómo se encuentra la otra persona más allá de su mensaje literal. Las personas empáticas cazan al vuelo todos estos mensajes que otras personas menos observadoras podrán pasar por alto o ignorar.

8. Respeta el ritmo de los demás. – Esto significa que, si alguna persona necesita más tiempo para expresarse o es más lenta, debemos adaptarnos a su ritmo y sus dinámicas de comunicación. Solamente así lograremos conocer en profundidad a esa persona y lograr una conexión verdadera, profunda y genuina.

La terapia psicológica te ayuda a desarrollar empatía. – La intervención psicológica es otro de los recursos más importantes y eficaces para llegar a ser personas más empáticas. Si buscas ayuda profesional para ello, ponte en contacto conmigo.

 

 

MTF. Violeta Gutierrez Solís

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Afectaciones psicológicas de la vejez en los adultos mayores

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Psicóloga Violeta Gutiérrez, 16 de abril de 2026

Para muchas personas es fundamental enfocarse en envejecer con éxito, lo que implica una adaptación positiva a los cambios físicos, mentales y sociales que ocurren en esta etapa.

La vejez representa un período que coincide con el deterioro corporal y cognitivo progresivo, pero su definición está influenciada por el contexto sociocultural en el que vive cada adulto mayor. La Organización Mundial de la Salud subraya que la fase senil no se identifica solo en función de la edad, sino también de los nuevos roles sociales como el hecho de ser abuelos o de pasar de ser trabajador a estar jubilado. La tercera edad conlleva señales de identificación específicas que siguen su propio curso y varían de una persona a otra, de acuerdo a un tiempo y orden inespecíficos. Los cambios son  físicos y también mentales. Algunas de las señales físicas son:

la lentitud psicomotriz progresiva,
la curvatura postural gradual,
el posible desarrollo de enfermedades orgánicas relacionadas con el aparato osteoarticular,
las enfermedades crónicas como la hipertensión, los temblores, la sordera y la pérdida de movilidad y de autonomía, y
la disminución del deseo sexual.
El cuerpo cambia y con él también lo hace la percepción que uno tiene de sí mismo. Aceptar estos cambios representa una tarea evolutiva importante y necesaria para el bienestar psicofísico de las personas mayores.

Hay que poner atención en las señales psicológicas de esta etapa. Diversos estudios confirman que la vejez, al igual que la adolescencia, requiere la estructuración de una nueva identidad, no solo personal sino también social. La transición a la tercera edad implica la aparición de una cantidad considerable de estrés que, si no se gestiona adecuadamente, puede transformarse principalmente en trastornos del estado de ánimo y de ansiedad

La muerte representa el evento crítico por excelencia. La reflexión sobre este tema cada vez ocupa un espacio más relevante y las emociones como el miedo, la preocupación y la ansiedad pueden irrumpir en la vida de las personas mayores y de los familiares. Los familiares desempeñan un papel esencial en este período de reflexión, ya que se convierten en contenedores emocionales, el lugar seguro en el que la persona mayor puede encontrar consuelo y atención.

La jubilación y la enfermedad son los otros dos acontecimientos críticos. Por un lado, la jubilación supone la pérdida del rol social que la persona ha mantenido durante la mayor parte de su vida. Volver a encontrar su sitio dentro de la sociedad se convierte en una necesidad para esta generación, a fin de evitar que surja un sentimiento de inutilidad y vacío o una posible sintomatología depresiva y ansiosa, en los casos más graves.

Una forma útil de afrontar esta nueva etapa es mantener vivos los intereses que uno tiene, dedicarse a su familia y volver a encontrar una nueva manera de estar juntos, y realizar actividades de voluntariado. Un aspecto positivo es la cantidad de tiempo disponible para dedicarse al autocuidado.

La enfermedad representa uno de los procesos más delicados para las personas mayores y sus familias. Surgen tanto la necesidad de recibir ayuda y apoyo como la necesidad de ser autónomos, al igual que lo han sido durante la edad adulta. El reto principal de las personas mayores es el de aceptar ayuda. Los retos psicológicos que pueden surgir en la vejez pueden influir de manera significativa en la calidad de vida de las personas mayores. Cuando no se identifican y abordan a tiempo, es posible que contribuyan a:

Deterioro funcional: la presencia de síntomas como depresión o ansiedad puede dificultar la realización de actividades cotidianas, lo que puede afectar la autonomía y la independencia.
Aumento de la morbilidad: los desafíos psicológicos pueden influir en el curso de enfermedades físicas ya existentes, haciendo que su manejo y recuperación sean más complejos.

Prevalencia de los trastornos psicológicos en la vejez

La vejez es una etapa en la que los trastornos psicológicos pueden adquirir una relevancia significativa, influyendo tanto en la calidad de vida como en la funcionalidad diaria de las personas mayores. Según la Organización Mundial de la Salud (2025), aproximadamente un 14 % de los adultos mayores de 70 años experimenta algún trastorno mental, siendo la depresión, la ansiedad y la demencia los más frecuentes. La prevención y la promoción de la salud mental en la vejez requieren un enfoque integral que involucre tanto a la persona mayor como a su entorno familiar y comunitario. Algunas estrategias respaldadas por investigaciones incluyen:

Fomentar la participación social: mantenerse activo en la comunidad y participar en actividades grupales o de voluntariado puede ayudar a reducir el aislamiento y favorecer un mejor estado de ánimo.
Promover hábitos de vida saludables es fundamental. Por ejemplo, realizar actividad física de manera regular, como ejercicios de fuerza, resistencia, actividades aeróbicas o caminatas de intensidad moderada, ha demostrado reducir los síntomas depresivos y mejorar el bienestar psicológico en la vejez (Jané-Llopis & Gabilondo, 2008). Además, mantener una alimentación equilibrada y cuidar el descanso también contribuyen al bienestar psicológico.
Apoyar la autonomía y la toma de decisiones, facilitando que la persona mayor conserve el control sobre su vida cotidiana, puede fortalecer su autoestima y su sentido de utilidad.
Las intervenciones familiares y comunitarias, como el apoyo emocional de la familia y la presencia de redes comunitarias de apoyo, suelen ser factores protectores importantes.

La colaboración familiar, de la persona mayor, y los profesionales de salud mental como los psicólogos, juegan un papel crucial para afrontar los retos psicológicos que pueden surgir en esta etapa.

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