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Redescubriendo México. De cuevas prehistóricas y cascadas petrificadas

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Por Jesús M. Esparza Flores

Tercer Día en Oaxaca. Temprano nos dirigimos a la carretera, después de conducir casi una hora por una bella y segura carretera de cuota, tomamos la desviación a Hierve el Agua, un camino estrecho, en malas condiciones, atravesamos diversas poblaciones e incluso, en una de ellas cobran 20 pesos por persona para permitir el paso, luego de otra media hora más, llegamos a las cascadas petrificadas.

Son dos accesos, pueden optar por contratar un guía para que hagan la ruta completa, incluyendo el retorno por una vereda distinta a la bajada. Nosotros no contratamos guía.

Al iniciar el descenso, hacemos el primer contacto visual con una maravilla natural, el lugar más especial del estado de Oaxaca, sin duda uno de los mayores atractivos naturales ecoturísticos de todo México. El paisaje árido de la sierra en la región de los Valles Centrales, contrasta con las pozas donde se almacena el agua que serpentea desde los manantiales del alto del cerro que, después de caer por las cascadas, se hunde en el fondo del barranco a doscientos metros de profundidad. Encinares se mezclan con magueyes y agaves espadín y tobalá, transformados en mezcal en los palenques locales.

Sólo otro lugar en el mundo tiene las mismas características: Pamukkale en Turquía, cuyas terrazas, acumulando pequeñas pozas, se asemejan a Hierve el Agua.

El conjunto lo forman dos cascadas que, desde hace millones de años se han ido petrificando a causa de la solución mineral  de carbonato de calcio del agua. El lento descenso del agua de los manantiales, frenado en las pozas y que discurre siempre con la misma intensidad, ha ido creando estas formaciones geológicas en el barranco, el cual tiene una caída de 30 y 12 metros de altura aproximadamente. En temporada de lluvias, el paisaje que rodea Hierve el Agua es, de un verde intenso, mientras que el sol seca la flora, otorgando un paisaje árido cuando no llueve.

Está comprobada la acción de poblaciones zapotecas que crearon, hace más de 2500 años, una serie de mini canales para encauzar el agua, con un sofisticado sistema de riego que salvaba los desniveles, conduciendo el agua hasta las zonas de cultivo. Las terrazas y pendientes del área permitieron a los zapotecas un aprovechamiento del agua en un entorno árido, sin precedentes en México y en Mesoamérica.

Las fotos y videos de Hierve el Agua, sólo reproducen una parte de la magia que desprende el espacio.

Algunas de las pozas donde hoy se bañan los turistas son artificiales y son obra humana, permitiendo acumular un volumen importante de agua que facilita sumergirse o incluso nadar. La temperatura agradable del agua y el buen clima permiten que sea posible bañarse, como si de una piscina de agua desbordante se tratase. Hay que aclarar que las aguas no son termales, la temperatura oscila entre los 22 y 25 grados.

Después de resistirnos a despedirnos de esa maravilla natural, iniciamos el retorno por la misma ruta que el prolongado descenso. Ricardo, con una excepcional condición física, subía con firmeza y energía uno a uno los escalones y yo, con orgullo, les comparto que subí al mismo ritmo y tiempo que él, hasta llegar a la explanada donde estacionamos el vehículo, ahí compramos una refrescante agua de coco.

Cuevas de Mitla: después de 15 minutos de carretera, justo a escasos 100 metros de la caseta de peaje de Mitla, tomamos una desviación de terracería donde ya nos esperaba un guía. Iniciemos el ascenso, en el trayecto, el guía  nos fue explicando sobre las especies de la flora que hay en la región y los usos medicinales y espirituales de las mismas; al cabo de unos minutos llegamos a la primera cueva, donde el guía pronunció una emotiva oración en zapoteco, para pedirle permiso a la madre naturaleza y que pudiéramos ingresar sin ningún contratiempo a la primera de las cinco cuevas. La sensación es indescriptible, el guía nos explicaba cómo vivían los habitantes de las cuevas, donde almacenaban los víveres y cómo se protegían de las fieras; aún subsisten en el sitio: un metate, donde molían sus granos y, las marcas de manos, con pintura  de un color rojo que cautiva, elaborado con grana cochinilla, la cual  es un colorante natural de origen prehispánico, que proviene de un insecto y  que se convirtió en un producto internacional, fue el más exportado de la Nueva España durante el siglo XVI, después del oro y la plata. Este rojo mexicano es parte de nuestra historia.

Fuimos ingresando una a una de las cinco cuevas, hasta llegar a la última, la cual tiene una reja que protege de los grafiteros y de animales salvajes que buscan un refugio natural; aquí está concentrada la mayor cantidad de pinturas rupestres de todas las cuevas. No puedo describir lo que mis sentidos percibieron en estas cuevas, es un lugar imperdible, son nuestros orígenes. Vayan, no se van a arrepentir.

Todo este sitio comprende una serie de cuevas prehistóricas y abrigos rocosos con pinturas rupestres que se remontan a 12,000 años de antigüedad. También se encontraron aquí, los restos más tempranos de plantas domesticadas, como el maíz. Desde el 1 de agosto de 2010, la UNESCO inscribió a las Cuevas Prehistóricas de Mitla y las de Yagul con la categoría de Paisaje Cultural de la humanidad.

Ya de regreso, en trayecto hacia Oaxaca, llegamos al bonito y pintoresco pueblo de Mitla, donde se encuentra su zona arqueológica, la cual esta dividida por un corredor de artesanías y productos de la región. Nadie nos previno que la zona estaba dividida en dos secciones, un señor nos dijo que debíamos salir de la primera zona enrejada para acceder a la segunda, la cual es pequeña. pero bastante representativa.  La principal característica de esta zona es, que las fachadas de los salones y sus muros interiores están ricamente decorados con mosaicos de roca caliza, formando unas grecas, únicas en todo Mesoamérica.

Luego de comprarnos una camisa de algodón hecha por artesanas locales, regresamos a la carretera, por lo tarde que era, ya no pudimos llegar al cercano poblado del Tule, para visitar de nuevo su imponente árbol.

El Árbol del Tule, es el árbol con el diámetro de tronco más grande del mundo. Su edad real es desconocida, pero según estimaciones, es de más de 2,000 años, con una circunferencia de copa de aproximadamente 58 metros y una altura de 42 metros. Con un tronco de diámetro de 14.5 metros, se estima que serían necesarias al menos 30 personas con las manos entrelazadas para poder abarcarlo y en su sombra caben aproximadamente 500 personas. Los lugareños le han encontrado diferentes formas al tronco como son de ‘duende’, ‘cocodrilo’, ‘delfín’, ‘cabeza de venado’, entre otras. Su volumen se calcula en unos 816,829 m³, con un peso de aproximadamente 636 toneladas. Ahí mismo, hubiéramos querido probar el famoso caldo de piedra, el cual es un platillo oaxaqueño. Esta sopa con pescado se preparaba en forma colectiva, a la orilla del río. Su peculiaridad consiste en que se preparaba en cazuelas o cuencos de piedra, al que se le agregaba pescado y mariscos, yerbas, etc. La cocción se llevaba a cabo calentando pequeñas piedras en leña ardiente, hasta que estuvieran al rojo vivo, que luego se adicionaban al cuenco, que hacía la función de olla. Esta forma de preparación le da un sabor singular y exquisito. Ya será en otra ocasión que lo probemos.

Saliendo de Mitla, llegamos a la zona arqueológica de Yagul, pero ya estaba cerrado por la pandemia, supongo que el virus tiene horarios restringidos o se ahuyenta a ciertas horas.

Apresurados, nos dirigimos a la iglesia de Tlacochayuaya para visitar sus altares de estilo plateresco con imágenes de La Virgen del Rosario, el Descendimiento, María y el Niño y el Arcángel Gabriel, así  como una de sus obras pictóricas más hermosas: San Jerónimo, del pintor indígena Juan de Arrué, de quien se dice es su obra más célebre. Lamentable e inexplicablemente solo abren de las 10.30 a 13.30 horas, por lo que ya no pudimos ingresar, ya de salida del pueblo, compramos tejate de coco, una versión local de la bebida típica de Oaxaca, donde una ancianita de mas de 80 años la prepara… no, no, no, qué sabor tan delicioso. Esto es parte de redescubrir México: su gente, sus edificios, su paisaje, su comida, sus bebidas, sus tradiciones.

Ya por la noche, previa reservación con varios días de anticipación, cenamos en el restaurante del hotel Casa Oaxaca, el motivo lo justificaba, era el día previo al cumpleaños de mi hijo Ricardo. Es una terraza espectacular, con vista al conjunto conventual de Santo Domingo. De entrada, ambos pedimos  una  riquísima tostada de insectos: chicatanas, chapulines y  gusanitos de maguey, con guacamole, chepiche y rabanitos, y como no habíamos probado alimento desde el desayuno, Ricardo pidió dos entradas más: chile de agua relleno de ceviche y salsa de maracuyá, el cual me compartió y me dejó sin habla por lo delicioso, luego, le llevaron unos tacos de estofado de boda (3 piezas), con puré de piña, escabeche, aguacate y cebolla. Previamente, nos prepararon en la mesa una salsa de molcajete con chapulines, acompañada de unas tlayudas tostadas… francamente deliciosa. De beber, pedimos una botella de vino blanco chardonnay, de Valle de Guadalupe, B.C, Ricardo la acompañó de agua mineral y yo de agua natural.

De plato principal, Ricardo pidió conejo de 4 horas de cocción, con papas, zanahorias sarteneadas y reducción de orégano y yo pedí la pesca del día al limón con florecitas de calabaza, lechugas tiernas y alcaparras, servido sobre mermelada de tomate con romero y miel. Compartimos los postres:  flan de coco tierno, sorbete de piña miel y maracuyá y, una sinfonía de mamey: mousse de mamey, ante de mamey, panna cotta de pixtle de mamey. Como casi nunca ceno, tuve una pequeña indigestión, que pronto se me pasó con la caminata de regreso al hotel.

El último artículo sobre Oaxaca será la sobre la visita a Monte Albán, al ex convento de Cuilapam de Guerrero, al teatro Macedonio Alcalá y a las iglesias y museos del centro histórico.

Frase recomendada de la semana: Debes caer, para saber qué es levantarse. Debes quedarte solo, para apreciar la compañía. Debes llorar, para saber que es reír (Anónimo).

Cantante recomendada de la semana: Diana Krall. Nacida el 16 de noviembre de 1964, es una pianista y cantante de jazz canadiense. Ha vendido más de 6 millones de discos en los EE. UU. y más de 15 millones en todo el mundo. En total, vendió más discos que cualquier otra artista de jazz durante las décadas de 1990 y 2000, la revista Billboard la nombró la artista de jazz de la década 2000-2009.

Canción recomendada de la semana: “Luz de Día” de los Enanitos Verdes. Por alguna razón, una que desconocemos y no podemos controlar, a veces la vida no nos deja estar con la persona que amamos. Nos guste o no, es algo que tenemos que aceptar porque, en realidad, no hay nada que se pueda hacer. Cuando eres separado del amor de tu vida, empiezas a vivir a la mitad de toda tu capacidad, es horrible y es real… Pero también a veces la vida te compensa por tu sufrimiento y te regala un día, sólo uno, de completa felicidad. De eso habla esta canción: “Destapa el champagne, apaga las luces, dejemos las velas encendidas y afuera las heridas. Ya no pienses más, en nuestro pasado, hagamos que choquen nuestras copas por habernos encontrado. Y porque puedo, mirar el cielo, besar tus manos, sentir tu cuerpo, decir tu nombre y las caricias, serán la brisa que aviva el fuego de nuestro amor, de nuestro amor…”

Que coisa mais linda ¿O no?

Por hoy es todo. Pues me voy…

 

Fuentes de apoyo: cultura colectiva.com, mexicodesconocido.com, oaxaca-mio.com, Wikipedia.

 

Comentarios, sugerencias y aportaciones a mi mail: jesusmesparzaf1962@gmail.com.

Mis redes sociales están indefinidamente inactivas … por un sano receso.

 

Posdata: No se aceptan críticas, porque ¿saben ustedes cual es la diferencia entre una crítica positiva y la negativa? Pues, la positiva es toda la que yo hago y, la negativa es… ¡toda aquella que me hacen a mí!

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Trastorno de estrés postraumático: ¿Cómo superarlo más fácilmente?

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Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 13 de agosto del 2026

El estrés postraumático es un trastorno que aparece tras haber vivido una experiencia traumática, entendida como un evento que genera un duro golpe emocional, como por ejemplo el exponernos a una muerte real, sufrir peligro de muerte, o ser víctima de violencia sexual. Los efectos de malestar que provoca este trastorno son fuertes, es por esto que es necesario recibir tratamiento profesional tanto psicológico y en algunos casos psiquiátrico. Pero como complemento al tratamiento psicológico se pueden establecer hábitos que contribuyan a una pronta recuperación.

¿Qué es el trastorno de estrés postraumático?

El trastorno de estrés postraumático, se define como una alteración mental que aparece ante la ocurrencia de un trauma, de un suceso aversivo inusual. La quinta edición del Manual Diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM 5) especifica que esta situación se debe a la exposición a muerte real o peligro de muerte, lesiones graves o violencia sexual, de manera directa, como testigo, ser conocedor de los hechos que le han acontecido a alguien cercano o experimentar de manera repetida o estar expuesto a detalles aversivos de un acontecimiento traumático, como por ejemplo ser personal sanitario de ambulancias.

Dado el acontecimiento traumático vivido, el sujeto muestra distintos síntomas que son criterios definitorios del TEPT, como la reexperimentación del suceso ya sea durante el sueño, mediante recuerdos intrusivos o reacciones disociativas en las que el sujeto cree estar reviviendo el suceso; también se da una evitación tanto de pensamientos como de estímulos externos lugares, personas, etc., que le pueden recordar el trauma, y surgen cogniciones y afecto negativo e hiperactivación. Ante las rememoraciones del evento traumático, la persona se muestra irritable, sobresaltada y con dificultad para dormir y concentrarse. Para poder diagnosticar es necesario que estos se presenten durante más de un mes y generen un deterioro o malestar en el sujeto. Al considerarse el estrés postraumático un trastorno, será necesario realizar un tratamiento psicológico para conseguir una correcta superación del problema. Sumado a la intervención profesional también podemos y debemos establecer hábitos y rutinas que nos ayuden a la mejora de nuestra situación. Te comparto alginas practicas que pueden ayudar en tu recuperación complementando la asistencia a terapia.

1. Practica la relajación

El entrenamiento y utilización de técnicas de relajación es habitual en la terapia para este trastorno. Estas técnicas se utilizan también fuera de consulta durante el día a día, para conseguir disminuir las tensiones y los pensamientos o recuerdos negativos. Usa estrategias de respiración donde utilices el diafragma o el abdomen para reducir la posibilidad de hiperventilar. Consiste en tomar aire lentamente por la nariz mientras cuentas hasta tres, notar como el abdomen se hincha, hacer una pequeña pausa y soltar lentamente el aire mientras cuentas hasta tres, intentaremos hacer expiraciones más largas que las inhalaciones.

2. Mantén el contacto social

Las personas somos seres sociales y, por tanto, necesitamos del contacto con los otros para sentirnos y estar bien. Aunque no tengas ganas de ver a nadie es importante que mantengas el contacto con tus seres queridos y con tu entorno más cercano, ya que ellos pueden apoyarte durante la complicada situación y el proceso de recuperación. Te puede ir bien hablar con ellos y expresar cómo te sientes, aparte de sentirte escudado también te ayudará a organizar tus pensamientos y ser más consciente de cómo estás o simplemente su presencia te ayudará a no sentirte solo.

3. Realiza actividades que te agraden

Del mismo modo que no es sano aislarse socialmente tampoco es bueno quedarse en casa encerrado, así que poco a poco intenta realizar actividades que te gustan, que te distraigan y te ayuden a mejorar tanto tu estado cognitivo, no dando vueltas repetidamente a pensamientos negativos, ya que la activación favorece a mejorar nuestro estado de ánimo. Empieza con actividades más sencillas, que te lleven menos tiempo y te hagan sentir más seguro para poco a poco ir introduciendo otras de mayor complejidad o que requieren más tiempo, hazlo de manera progresiva.

4. Reduce las situaciones de alto estrés

Tu estado de activación y afectación hace que te encuentres en situación de riesgo, pudiendo empeorar tu estado ante cualquier estímulo externo por mínimo que sea. Así que será aconsejable no forzarse y realizar las actividades que creamos que podemos afrontar, evitar situaciones que nos pueden generar estrés. En la medida de lo posible intenta controlar o mantenerte distante de los aspectos familiares o económicos que alteren tu estado o controla las horas que dedicas al trabajo.

5. Sigue una rutina saludable

Un control, organización, externa ayuda a tener mayor control y estar mejor internamente. Es importante establecer unos hábitos saludables que benefician nuestra pronta recuperación, así intenta comer variado y comer distintas veces al día, márcate una rutina para ir a la cama y despertarte para que así tu cuerpo se acostumbre y reduzcas los problemas del sueño que puedas tener, práctica deporte e intenta hacer ejercicio mínimo tres veces por este, esta práctica ayuda a liberar endorfinas que nos hacen sentir mejor y también favorece a que nos despejemos mentalmente y disminuyan por un rato nuestras preocupaciones.

6. Mantenerse activo/a

Para que la terapia psicológica consiga buenos resultados es fundamental que colabores con tu terapeuta y con las técnicas y tratamientos que nos propone. Bajo la recomendación del profesional introduce las estrategias que entrenas en terapia, como puede ser la exposición. Esta técnica es de las más eficaces en el tratamiento del estrés postraumático, y en ella se trabajará para que el paciente se pueda exponer a las situaciones y estímulos temidos o incluso a los pensamientos que le generan malestar, dado que evitar ciertos lugares e interacciones solo hace que el problema incremente.

7. Dedícate tiempo

El autocuidado es muy importante, ya que nadie mejor que nosotros podrá saber cómo estamos o nos encontramos. Es de gran ayuda escribir tus pensamientos, tus emociones y vivencias Para organizar tu mente. Con esta técnica será más fácil expresarte y sacar todo lo que llevas dentro, ya que será el único modo de curarlo. Intenta realizar actividades que te gustan que te ayudan a disminuir la tensión y desconectar como puede ser salir a pasear o ir a la piscina. También te pueden ayudar actividades relajantes como podría ser hacer yoga, meditación o incluso escuchar música.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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Madres tóxicas: aprende a identificarlas y qué hacer para lidiar con ellas

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 05 de agosto del 2026

Vivir con una madre tóxica puede ser una experiencia muy dolorosa. Las madres tóxicas y dañinas, a través de comportamientos manipuladores y controladores, pueden afectar significativamente el bienestar psicológico de sus hijos. Cuando una madre es tóxica, la relación se caracteriza por un estrés constante, manipulación emocional y una falta de apoyo genuino. La psicología de las madres tóxicas revela patrones de comportamiento que pueden surgir de inseguridades propias, experiencias pasadas o problemas no resueltos.

Una madre tóxica es aquella cuyos comportamientos y actitudes generan un malestar emocional constante y significativo en sus hijos, afectando negativamente su autoestima, autonomía y bienestar psicológico. A diferencia de los conflictos o desacuerdos normales en cualquier familia, la toxicidad implica un patrón de conducta dañino y persistente. A menudo de manera inconsciente, las madres tóxicas priorizan sus propias necesidades emocionales, inseguridades y deseos por encima de los de sus hijos. Esto puede manifestarse a través de la manipulación, el control excesivo, la crítica constante o la invalidación emocional, lo cual crea un ambiente familiar donde el amor se siente condicional y la seguridad emocional es escasa. Aunque el “síndrome de la madre tóxica” no es una categoría diagnóstica oficial, los comportamientos que lo describen se alinean con las formas de maltrato psicológico infantil reconocidas por la investigación. Una propuesta operativa diferencia seis categorías de maltrato psicológico: rechazar, aterrorizar, aislar, explotar/corromper, ignorar y ser negligente con la salud o educación (Arruabarrena, 2011).Las madres tóxicas suelen exhibir una combinación de los siguientes comportamientos que pueden servir como señales para su detección:

Uso de la violencia y manipulación familiar. El castigo físico o verbal es una herramienta común de las madres tóxicas, causando no solo dolor inmediato sino también sentimientos de resentimiento y desconfianza hacia la figura materna. Después de un divorcio o separación, algunas madres tóxicas intentan alienar a sus hijos del otro progenitor, generando división y conflictos dentro de la familia.
Control absoluto sobre las decisiones. Otra señal de una madre tóxica es asumir toda la responsabilidad de la educación de sus hijos, dejando muy poco espacio para que ellos tomen sus propias decisiones y desarrollen su independencia.
Proyección de sus propias aspiraciones. Una madre tóxica suele apuntar a sus hijos a numerosas actividades para que alcancen los sueños que a ella le habría gustado lograr, sin considerar los intereses y deseos individuales de los niños.
Desconfianza en las relaciones sociales. Las madres tóxicas suelen prohibir a sus hijos asociarse con personas que ellas consideran inapropiadas con base en sus propios prejuicios. Esto puede llevar a los niños a ocultar sus amistades o a sentirse aislados.
Comportamiento pasivo-agresivo. Ante la resistencia de los hijos, las madres tóxicas pueden adoptar una actitud resentida y frustrada, utilizando indirectas y manipulaciones sutiles para imponer su voluntad.
Desinterés disfrazado de permisividad. Algunas madres tóxicas permiten a sus hijos hacer lo que quieran, no por ser comprensivas, sino porque no quieren enfrentar conflictos, dejando a los niños sin la orientación que necesitan.
Exceso de protección. Otra de las señales de una madre tóxica es evitar que sus hijos enfrenten problemas o dificultades por miedo a que sufran, limitando su capacidad para desarrollarse y aprender a manejar situaciones difíciles por sí mismos.
Competencia social a través de los hijos. Para las madres tóxicas, el éxito de sus hijos es una herramienta para ganar estatus social, ejerciendo una presión constante para que sobresalgan en todo, lo cual puede generar mucha frustración en los niños.
Imposición de roles de género tradicionales. Las madres tóxicas suelen creer firmemente en transmitir a sus hijas la idea de que tienen que cumplir con roles específicos de género, presionándolas a ser sumisas ante sus parejas y responsables exclusivas de las tareas domésticas. También pueden imponer la maternidad como un deber ineludible, criticando a las hijas que deciden no tener hijos y haciéndolas sentir incompletas o egoístas. Las mujeres sin hijos pueden ser objeto de comentarios constantes sobre su “falta de realización”, lo cual puede generar una fuerte presión emocional y sentimientos de culpa.
Idealización de la pareja. Este tipo de madres inculcan en sus hijas la idea de que su felicidad depende de encontrar y mantener una relación con un hombre, generando una codependencia emocional y un miedo desmesurado a estar solteras.

Una relación tóxica madre e hija se caracteriza por:

la manipulación emocional,
la falta de apoyo,
el cuestionamiento constante del valor personal de la hija.
Las madres tóxicas suelen proyectar sus propias inseguridades y frustraciones en sus hijas, lo cual genera un ambiente de tensión y conflicto constante.

Ser hija de una madre tóxica implica enfrentarse a críticas constantes y a una exigencia desmesurada. Las hijas de madres tóxicas a menudo desarrollan problemas como una baja autoestima y ansiedad debido a la falta de aprobación y de conductas de afecto. Las madres tóxicas con hijas mujeres suelen compararlas negativamente con otras mujeres, generando un sentimiento de insuficiencia y competencia injusta.

Una relación entre madre e hija tóxica no solo afecta a las hijas durante la infancia y adolescencia, sino que también puede tener repercusiones en la vida adulta. Las madres tóxicas con hijas adultas continúan influyendo negativamente y eso dificulta la independencia emocional y la capacidad de establecer relaciones saludables. La relación tóxica entre madre e hija puede perdurar a lo largo del tiempo y afectar múltiples aspectos de la vida de la hija. Incluso, las madres tóxicas en la vejez pueden seguir teniendo un impacto destructivo y exacerbar las dinámicas negativas a medida que van envejeciendo. Las madres tóxicas con sus hijos adultos también generan dinámicas destructivas. Los hijos varones de madres tóxicas pueden enfrentar expectativas poco realistas y manipulación emocional, lo que afecta su autoestima y sus relaciones interpersonales. La relación tóxica madre e hijo varón puede manifestarse en un control excesivo y en la dificultad para establecer límites saludables, impidiendo el desarrollo de una independencia emocional y personal adecuada.

Las consecuencias de tener una madre tóxica pueden ser más o menos duraderas. Uno de los efectos más significativos es el daño psicológico o emocional. Los hijos de madres tóxicas a menudo experimentan baja autoestima, ansiedad y depresión debido a las críticas constantes y la falta de apoyo emocional. El daño causado por madres tóxicas también puede manifestarse en dificultades para establecer relaciones saludables. La desconfianza y el miedo al rechazo, inculcados durante la infancia, pueden llevar a problemas en las relaciones interpersonales y en la vida amorosa. Además, las “secuelas” de tener una madre tóxica se extienden también a la capacidad de los hijos para confiar en otras personas, y en sí mismos.

 

MTF. Violeta Gutierrez Solís

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¿Por qué ordenar tus espacios genera un efecto de orden mental? Aquí te lo cuento

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 30 de julio del 2026

Si alguna vez experimentaste una sensación de agobio o estrés cuando tu entorno se encontraba desorganizado, probablemente reconozcas la conexión entre el espacio físico y la mente. Esta relación ha ganado cada vez más atención en la psicología contemporánea. Diversos estudios han demostrado que un espacio ordenado puede influir positivamente en la claridad mental, reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo general.

Existen investigaciones recientes que han explorado cómo el orden de los espacios que nos rodean desde nuestros hogares hasta los lugares de trabajo, puede contribuir al bienestar de nuestro cuerpo y mente. Uno de los descubrimientos más interesantes en el área, es que la relación entre el entorno y el estado emocional puede entenderse como bidireccional.

¿Cómo nos favorece el simple acto de organizar el entorno? Por un lado, un entorno desordenado puede causar estrés y malestar emocional, pero a la vez, las personas que experimentan altos niveles de estrés o depresión pueden tener más dificultades para mantener su hogar ordenado. En este sentido, el desorden en el hogar puede ser tanto una causa como un síntoma de problemas emocionales, creando un ciclo negativo que perpetúa el estrés y el desorden (Saxbey Repetti, 2010).

La ausencia de orden no solo afecta la funcionalidad del espacio, sino también al estado emocional. De hecho, se ha demostrado que quienes perciben su casa como desordenada, suelen presentar más emociones desagradables y un menor sentido de control, deteriorando el bienestar mental (Roster et al., 2016). A su vez, acumular objetos puede ser abrumador y generar sentimientos de incompetencia, impactando negativamente en la autoestima. Inclusive, este efecto desfavorable puede extenderse más allá de la persona que vive en un lugar desordenado, afectando las dinámicas familiares y la calidad de las relaciones interpersonales dentro del hogar.

¿Qué mecanismos se activan en nuestra mente frente al orden y al desorden?

Para profundizar en cómo el orden físico afecta en nuestras mentes, es útil considerar los mecanismos neuropsicológicos involucrados en el procesamiento de la información del entorno. Por ejemplo, un estudio relevante en el área investigó cómo las interacciones entre los mecanismos descendentes y ascendentes en la corteza visual humana afectan la percepción y la atención (McMains y Kastner, 2011). Según dicha investigación, la corteza visual procesa la información no solo desde el espacio externo mecanismos ascendentes, sino también a través de señales internas mecanismos descendentes, como expectativas y recuerdos activos en la mente. Estas interacciones son esenciales para entender por qué la sobrecarga de información visual causada por un entorno desordenado puede dificultar la capacidad del cerebro para filtrar información irrelevante, conllevando una mayor distracción y estrés cognitivo.

Otra investigación relevante analizó cómo el espacio físico del hogar se correlaciona con los patrones diarios de humor y cortisol, un marcador biológico de estrés. Los hallazgos sugieren que las personas que describen su hogar como caótico o desordenado tienden a mostrar niveles más altos de cortisol y patrones de humor negativos (Saxbe y Repetti, 2010). El cerebro necesita filtrar constantemente la información irrelevante, un proceso que se ve obstaculizado en un ambiente desordenado. Este esfuerzo cognitivo adicional puede resultar agotador y disminuir la capacidad de procesamiento mental.

El estrés resultante de tal proceso no solo afecta la productividad, sino que también puede tener efectos negativos en la salud física y mental. De este modo, la incapacidad para mantener la atención y la concentración puede llevar a una sensación de frustración, tensión y ansiedad.

Los beneficios a nivel psicológico de mantener un entorno ordenado son numerosos. En primer lugar, un espacio ordenado puede reducir los niveles de estrés, mejorar el estado de ánimo y aumentar la sensación de control externo y competencia. Esto, a su vez, puede mejorar la calidad de vida y la percepción de bienestar general. Además, un ambiente ordenado tiende a facilitar la concentración y la productividad, lo que es especialmente importante en el contexto laboral.

Al mismo tiempo, el mantenimiento de un ambiente arreglado también tiene un impacto positivo en la autopercepción. Pues la capacidad de mantener el orden puede generar una sensación de logro y competencia, mejorando la imagen que tenemos de nosotros mismos. En este sentido, un hogar organizado puede ser una fuente de orgullo y satisfacción, contribuyendo a una mayor autoestima y bienestar emocional.

Teniendo en cuenta todo lo mencionado, también resulta importante aclarar que, mientras que un espacio ordenado puede ser beneficioso para la mente y la productividad, un entorno desorganizado también puede tener sus beneficios. Por ejemplo, existen investigaciones que catalogan los entornos ligeramente desordenados como adecuados para actividades que requieren pensamiento creativo e innovación. En este sentido, la clave está en encontrar un equilibrio que maximice los beneficios según las necesidades de cada persona, evitando grados de desorden que resulten agobiantes.

El vínculo entre el orden y el bienestar mental nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras decisiones de organización impactan directamente en nuestra calidad de vida. Más allá de la estética y la funcionalidad, mantener un entorno ordenado puede potenciar significativamente nuestra salud emocional y psicológica. Incluso, investigaciones emergentes continúan señalando cómo el orden no solo reduce el estrés, sino que también mejora la capacidad de concentración y la eficiencia en las actividades diarias, impulsando una actividad mental más organizada. Explorar de qué manera los diferentes niveles de orden afectan puede ofrecer nuevas estrategias para optimizar el espacio personal y profesional. De esta manera, la organización del ambiente puede promover un equilibrio efectivo entre tranquilidad, eficiencia y creatividad en las actividades diarias.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

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