HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
¿Por qué semos ansina desde endenantes?
Por Jesús Esparza Flores
Siempre he sostenido que, para entender a los mexicanos y para entendernos a nosotros mismos, debería ser lectura obligada el libro El Laberinto de la Soledad, donde el escritor mexicano Octavio Paz (Ciudad de México, 1914 – Ibidem, 1998), ganador del Premio Nobel de Literatura en 1990, reflexiona sobre la identidad de México y los valores culturales que mueven los hilos de nuestra historia.
Ya sé, ya sé, no es semos, se dice: somos; no es ansina, se dice: así; no es endenantes, se dice: antes. Me recuerda una anécdota, de un personaje muy pintoresco del sur del estado, me refiero a Don Raúl Soto Reyes, quien nació en 1912 en Providencia, Durango y, a partir de 1930 radicó en Santa Bárbara, Chihuahua, en donde fue Presidente Municipal y, desde 1950 radicó en Parral. Dentro de su falta de preparación, fue un hombre exitoso que se forjó en la universidad de la vida, quien llegó a ser Presidente Municipal de Parral por diversas circunstancias, son tantas las anécdotas sobre él, que en algún artículo me ocuparé solamente de Don Raúl. El General Práxedes Giner Durán, gobernador del estado, en una visita al sur del estado, Don Raúl le decía: Señor Gobernador, “juimos” a la capital a hacer gestiones y sus funcionarios no me hicieron caso, fuimos Don Raúl, le corregía su diligente e instruido secretario del Ayuntamiento, insistía Don Raúl, “juimos muchas veces”, fuimos Don Raúl, de nuevo lo corregía el secretario, hasta que lo hizo enojar y le dice: “tu cállate, no te metas, tu ni “juites” conmigo, mitotero, zoquete, mentecato, pazguato, metiche, aprontón…”
Regresando a El Laberinto de la Soledad, Octavio Paz reflexiona sobre las actitudes de autodefensa, resignación e ironía mexicanas que funcionan como máscaras que ocultan la realidad. Así, establece que el mexicano es cerrado. En nuestra cultura, abrirse, mostrarse, es percibido como debilidad y traición. Octavio Paz piensa que esto es visible en expresiones del lenguaje como “no te rajes”, una máxima mexicana.
El solitario mexicano ama las fiestas y las reuniones públicas. Todo es ocasión para reunirse. Cualquier pretexto es bueno para interrumpir la marcha del tiempo y celebrar con festejos y ceremonias, hombres y acontecimientos. Somos un pueblo ritual. Y esta tendencia beneficia a nuestra imaginación tanto como a nuestra sensibilidad, siempre afinadas y despiertas.
Nuestro calendario está poblado de fiestas. Ciertos días, lo mismo en los lugarejos más apartados que en las grandes ciudades, el país entero reza, grita, come, se emborracha y mata en honor de la Virgen de Guadalupe o del general Zaragoza. Cada año, el 15 de septiembre a las once de la noche, en todas las plazas de México celebramos la fiesta del Grito; y una multitud enardecida efectivamente grita por espacio de una hora, quizá para callar mejor el resto del año. Durante los días que preceden y suceden al 12 de diciembre, el tiempo suspende su carrera, hace un alto y en lugar de empujarnos hacia un mañana siempre inalcanzable y mentiroso, nos ofrece un presente redondo y perfecto, de danza y juerga, de comunión y comilona con los más antiguo y secreto de México. El tiempo deja de ser sucesión y vuelve a ser lo que fue, y es, originariamente: un presente en donde pasado y futuro al fin se reconcilian.
Si en la vida diaria nos ocultamos a nosotros mismos, en el remolino de la fiesta nos disparamos. Más que abrirnos, nos desgarramos. Todo termina en alarido y desgarradura: el canto, el amor, la amistad. La violencia de nuestros festejos muestra hasta qué punto nuestro hermetismo nos cierra las vías de comunicación con el mundo. Conocemos el delirio, la canción, el aullido, el monólogo, pero no el diálogo.
Y la fiesta sólo es un ejemplo, acaso el más típico, de ruptura violenta. No sería difícil enumerar otros, igualmente reveladores: el juego, que es siempre un ir a los extremos, mortal con frecuencia; nuestra prodigalidad en el gastar, reverso de la timidez de nuestras inversiones y empresas económicas; nuestras confesiones. El mexicano, ser hosco, encerrado en sí mismo, de pronto estalla, se abre el pecho y se exhibe, con cierta complacencia y deteniéndose en los repliegues vergonzosos o terribles de su intimidad. No somos francos, pero nuestra sinceridad puede llegar a extremos que horrorizarían a un europeo. La manera explosiva y dramática, a veces suicida, con que nos desnudamos y entregamos, inermes casi, revela que algo nos asfixia y cohíbe. Algo nos impide ser. Y porque no nos atrevemos o no podemos enfrentarnos con nuestro ser, recurrimos a la fiesta. Ella nos lanza al vacío, embriaguez que se quema a sí misma, disparo al aire, fuego de artificio.
En nuestro lenguaje diario hay un grupo de palabras prohibidas, secretas, sin contenido claro, y a cuya mágica ambigüedad confiamos la expresión de las más brutales o sutiles de nuestras emociones y reacciones. Palabras malditas, que sólo pronunciamos en voz alta cuando no somos dueños de nosotros mismos. Los adolescentes, cuando quieren presumir de hombres, las pronuncian con voz ronca. Las repiten las señoras, ya para significar su libertad de espíritu, ya para mostrar la verdad de sus sentimientos.
Toda la angustiosa tensión que nos habita se expresa en una frase que nos viene a la boca cuando la cólera, la alegría o el entusiasmo nos llevan a exaltar nuestra condición de mexicanos: ¡Viva México, hijos de la “Chingada!” Verdadero grito de guerra, cargado de una electricidad particular, esta frase es un reto y una afirmación, un disparo, dirigido contra un enemigo imaginario, y una explosión en el aire.
Hasta aquí, lo dicho por Octavio Paz, ensayo que no pierde vigencia
En el mundial de Francia 1998, Rodrigo Rafael Ortega caminaba en París en estado de ebriedad y con ganas de ir al baño, al no aguantar sus ganas, el alcoholizado aficionado mexicano decidió usar el Arco del Triunfo como su sanitario, Rodrigo apagó la “llama eterna”, misma que nunca había sido apagada desde 1921.
Durante el mundial de Corea-Japón en 2002, un mexicano ebrio se subió al tren bala de Japón, decidió accionar el botón de emergencia del tren, mismo que nunca había sido accionado en toda su historia.
En el mundial de Sudáfrica 2010, apareció otro mexicano haciendo estragos en el país anfitrión, fans de todo el mundo se reunían alrededor de una estatua de Nelson Mandela. Un grupo de mexicanos ebrios acudieron a la estatua de noche, uno de ellos decidió que era muy divertido disfrazar a la estatua con prendas mexicanas. El responsable fue encarcelado y se perdió dos partidos de la selección mexicana. Tras salir de la cárcel alguien le preguntó qué porque lo había hecho. y él contestó, “Le hacía falta el toque mexicano”.
En Brasil 2014, hubo un terrible accidente en un crucero donde se hospedaban algunos aficionados que acudieron al evento, el hijo del procurador de Chiapas Jorge Alberto Lopez Amores, de 29 años, decidió aventarse desde el piso 15 del barco, alardeando que él iba hacer historia al aventarse y parar el crucero. Testigos afirman que, después de la caída, nunca vieron que Jorge Alberto volviera a salir a la superficie del agua, las autoridades no lograron encontrar el cuerpo, por lo que tuvieron que cesar la búsqueda.
Otro incidente apareció en el mundial de Brasil 2014, unos mexicanos viajaban en taxi, cuando decidieron sacar la mano para tocar el trasero de una joven, los que acompañaban a la mujer se quejaron y se empezaron a hacer de palabras con los mexicanos, quienes se bajaron del taxi y comenzaron a golpear a los brasileños, uno de ellos logró escapar e ir con la policía mientras que sus amigos eran el blanco de los golpes, las autoridades llegaron, detuvieron a los mexicanos y le dieron asistencia médica a los brasileños. Resultó ser, que los agresores eran funcionarios del partido político mexicano, Partido Acción Nacional
En Catar o Qatar, a través de redes sociales se compartió un video de un aficionado mexicano arribando a la terminal de Medio Oriente, “traficando” una supuesta botella de alcohol y, en otro caso, un aficionado tratando de introducir alcohol al estadio en unos binoculares, siendo detectado por el personal de seguridad. Y ni qué decir del boxeador mexicano Saúl “El Canelo” Álvarez, amenazando con golpear a Lionel Messi, porque en redes sociales se hizo viral un video en el que Messi, durante la celebración de la Albiceleste en su vestidor, aparentemente patea la playera del Tri al momento de que intentó quitarse los botines. Tuvo que intervenir el futbolista mexicano Andrés Guardado para aclarar todo: “Los que nunca han estado en un vestuario de fútbol no entienden. Es un acuerdo con los utileros, todo lo que está en el suelo es para lavar y lo que no, te lo llevas a casa. Es así, la ropa sucia va al suelo, sea tu camiseta o la del rival, siempre es así. De hecho, esa camiseta era la mía, yo se la cambié a Leo y yo también tiré al suelo la camiseta de Leo al suelo para que la lavaran.” El Canelo, al final se disculpó con Messi y la gente de Argentina.
La selección mexicana fue, o fuimos eliminados del mundial en Catar, igual que ha sucedido en diferentes eventos deportivos de conjunto (salvo los campeonatos de la copa Confederaciones en 1999, sub-17 2005 y 2011 y los Olímpicos en 2012), provocando enojo y tristeza por no poder festejar un cuarto partido del “TRI”.
En suma, diría Octavio Paz, la historia podrá esclarecer el origen de muchos de nuestros fantasmas, pero no los disipará. Sólo nosotros podemos enfrentarnos a ellos. O, dicho de otro modo: la historia nos ayuda a comprender ciertos rasgos de nuestro carácter, a condición de que seamos capaces de aislarlos y denunciarlos previamente. Nosotros somos los únicos que podemos contestar a las preguntas que nos hacen la realidad y nuestro propio ser.
Frase de la semana: “El traidor no es confiable en ninguno de los bandos, la lealtad es admirada hasta por el enemigo” Simón Bolívar. Con dedicatoria especial para.. NO, dije que no iba a hablar de política y punto.
Cantante recomendado de la semana: Helen Folasade Adu, mejor conocida como Sade. Cantante y compositora nigeriana nacionalizada británica. De madre británica y padre nigeriano, a los cuatro años se fue con su madre a vivir a Inglaterra, cuando aquella se separó de él. Durante su adolescencia, no paraba de escuchar discos de Nina Simone, Peggy Lee y Astrud Gilberto, este estilo de música la fascinaba.
En aquella época no pensaba todavía en cantar, pero un par de viejos amigos de la facultad la invitan como vocalista en una banda que pasó a llamarse Pride, y luego cambió a Sade, que es una abreviatura de Folasade.
La banda se convierte en el espectáculo de los clubs de la capital inglesa, en gran parte gracias a la belleza y carisma de su cantante, que se vería reflejada en revistas de tiraje internacional como Vogue, Cosmopolitan, Time… y en pocos meses se convirtió en la reina del jazz. Además, la banda Sade se convirtió en un hito de la década de los ochenta. Mientras el pop electrónico y la música con sintetizadores eran la tendencia de aquellos años, la banda hizo una atrevida apuesta por crear su propio sonido, de carácter más orgánico y más suave, una amalgama de pop con muchos géneros musicales, tan variados como el jazz, soul, funk, bossa nova, música africana y jamaicana y balada norteamericana, entre otros, finamente sellado por la voz tersa de Sade. Mis canciones favoritas de ella: Smooth Operator, No ordinary love, By your side, Your Love is King, Cherish the day, Kiss of life. Si quieren pasar momentos muy agradables, escuchen sus canciones.
Canción recomendada de la semana: Smooth Operator, cantada por Sade. Ella se tuteó con el éxito desde sus primeros sencillos y así ha llegado hasta la actualidad. Aquel Smooth Operator de 1984 hizo popular a una de las mejores voces femeninas del soul internacional de las últimas décadas, mediante una letra y un sonido que conducen a una atmósfera sumamente grata y cálida, aunque tal vez un poco tendiente a la melancolía o, como ella misma dice: “si la tristeza es bien tratada, trae la felicidad”. Con la belleza inclasificable de su arte sonoro, nos robó el corazón y se niega a devolvérnoslo. Pero, pese a ello, ese vital músculo herido, obtiene consuelo en su voz aterciopelada.
Bien dice Anje Ribera que, esta creación está amparada en su suave garganta y en un exquisito sonido, que convirtió aquel vinilo de 45 revoluciones, en pieza de colección para los amantes de la buena música. La atmósfera que transmite desde la primera nota y la palabra inicial de la letra, nos envuelve en un sonido preciosista, cálido y acogedor.
Smooth Operator es música divina, mezcla de pop, soul y jazz, inicialmente dirigida a un tipo de público muy específico. Pero las cifras demostraron que, pese a ese destino elitista inicial, realmente caló en todo tipo de amantes de la música, vendiendo millones de copias en todo el planeta. Su medida lentitud, recrea sin igual un ambiente de lujo estilístico, basado en solos de saxofones, que satisfacen cualquier espíritu instrumental, con pianos, bajos y guitarras muy sutiles.
En esta canción, Sade suena seductora y calmada, pausada. La elegancia de este pseudo-soul es ejemplo del sonido propio de la africana, fruto de influencias diversas. Canta susurrando, rodeada de un sonido elegante y envolvente, y ése es precisamente, el sello personal de esta mujer de gran personalidad.
Por todo ello, la exquisitez de Smooth Operator lleva casi cuarenta años formando parte de nuestras vidas. Quizás la oímos cuando dimos el primer beso, cuando rompimos aquella relación, cuando sufrimos por desamor, o también, cuando encontramos el amor verdadero. Sigue siendo una de nuestras canciones preferidas, porque seguimos cautivos de ese sonido tan delicioso. La canción a la que hoy se dedica este artículo, es una maravilla en sí misma, desde su comienzo recitado, con una letra brillante y sutil.
Smooth Operator es un clásico que jamás dejará de sonar en las plataformas musicales. La letra hace referencia, a la forma de afrontar la vida de un hombre elegante, que transita por las altas esferas de la sociedad, encaramado a una total superioridad, él es muy popular con las damas y rompe muchos corazones en sus viajes, pero jamás devuelve el afecto que le profesan las mujeres, porque su corazón es frío y vive amparado en la insensibilidad. Sade nos los cuenta mediante una mezcla elegante de rhythm & blues, jazz y soul… de lujo.
Por hoy es todo. Pues me voy… jesusmesparzaf1962@gmail.com
Posdata: No se aceptan críticas, porque ¿saben ustedes cual es la diferencia entre una crítica positiva y la negativa? Pues, la positiva es toda la que yo hago y, la negativa es… ¡toda aquella que me hacen a mí!
HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
Cómo afecta el alcoholismo a las familias de las personas con esta enfermedad
Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 04 de junio de 2026
El abuso del alcohol provoca que una persona convierta la bebida en una prioridad. Como consecuencia, el tiempo, el esfuerzo y los recursos que antes se dedicaban a actividades esenciales para la vida, como trabajar y pasar tiempo con la familia, se ven interrumpidos. Una persona puede pensar que el alcohol le ayuda a sobrellevar el estrés, pero con el tiempo, el consumo excesivo y frecuente puede derivar en dependencia. Una vez que se desarrolla la adicción psicológica, el abuso del alcohol puede volverse una adicción que lo consume todo. Dado que las personas suelen formar parte de redes sociales, es fácil comprender cómo el abuso del alcohol tiene un efecto dominó en toda su red de contactos: familiares, amigos , empleadores, compañeros de trabajo y cualquier otra persona que dependa de ella.
El abuso del alcohol es una fuente importante de estrés en la familia, ya sea que la persona que bebe sea el padre /la madre, un hijo/a, un familiar lejano o un adulto mayor como un abuelo/a. Los cónyuges dependen mucho el uno del otro, por lo que si uno abusa del alcohol, es probable que el otro sufra las consecuencias. Por ley, los cónyuges suelen ser considerados una unidad financiera. Cuando el consumo de alcohol causa problemas económicos o de salud, pueden surgir dificultades que amenacen la relación. Según el Instituto Nacional de la salud y el Alcoholismo, los problemas más comunes que surgen entre los cónyuges cuando uno de ellos abusa del alcohol incluyen:
- Violencia doméstica.
- Inestabilidad financiera.
- Estrés.
Existen muchas maneras en que el consumo problemático de alcohol afecta a los miembros de la familia, los empleadores, los colegas, los compañeros de estudio y otras personas:
- Descuido de deberes importantes: El alcohol deteriora las funciones cognitivas y las capacidades físicas, y esto, en algún momento, probablemente resultará en el descuido de las responsabilidades relacionadas con el trabajo, la vida familiar y/o los estudios.
- Necesitar tiempo para recuperarse de la resaca : El alcohol tiene varios efectos secundarios a corto plazo, como la resaca. Si bien el estado físico de la resaca puede ser temporal, puede afectar significativamente la capacidad de una persona para cumplir con sus compromisos, además de propiciar comportamientos poco saludables, como una mala alimentación y la falta de ejercicio.
- Posibles problemas legales: El consumo de alcohol puede aumentar la probabilidad de que una persona se vea involucrada en peleas, muestre una conducta desordenada en público, conduzca bajo los efectos del alcohol o las drogas y se vea envuelta en disputas o violencia doméstica.
- La incapacidad de parar a voluntad : El alcohol es una sustancia adictiva y puede provocar dependencia física . Si bien una persona con dependencia física (es decir, con mayor tolerancia, entre otros efectos secundarios) no necesariamente es adicta, el consumo continuo de alcohol es un camino peligroso que puede conducir a la adicción.
En cuanto a la inestabilidad financiera, la discusión previa sobre las pérdidas económicas reales y potenciales asociadas al abuso del alcohol, así como las deudas, pueden desencadenar fácilmente profundos problemas en un matrimonio. El abuso del alcohol por parte de uno de los cónyuges también puede provocar una serie de emociones, como sentimientos de abandono, baja autoestima, culpa y autorreproche.
Todas estas emociones pueden desembocar en un trastorno conocido como codependencia. Algunas personas desarrollan una inadaptación al consumo de alcohol de un ser querido, lo que las lleva a fomentarlo al cuidarlo. Quienes abusan del alcohol experimentan problemas físicos que pueden atraer a otros a cuidarlos. Si bien algunas personas pueden resistir la tentación de ayudar, muchas no lo harán, especialmente los cónyuges, los hijos, otros familiares o las personas del enfermo.
Con el tiempo, el cuidador puede habituarse a este rol de salvador y proveedor, e incluso desarrollar una identidad basada en él. Además, se acostumbra a una relación con la persona que abusa del alcohol, basada principalmente en el cuidado. La línea entre ayudar a una persona que abusa del alcohol y permitirle mantener la adicción se difumina. Así como existen tratamientos para el abuso de alcohol, también existen tratamientos para la codependencia, los cuales han demostrado ser eficaces. Uno de los principales objetivos del tratamiento para la codependencia es ayudar a los cuidadores a reconectar con sus propias necesidades para que puedan vivir una vida plena y satisfactoria, en lugar de estar constantemente al servicio de la adicción de un ser querido.
Es importante tener en cuenta que el familiar con problemas de alcoholismo podría ser un niño o adolescente, en lugar de un adulto. Sin embargo, independientemente de quién sea el miembro de la familia con problemas relacionados con el alcohol, los niños pueden experimentar diversas consecuencias derivadas del consumo excesivo de alcohol en el seno familiar. Existen diversas terapias y tratamientos que pueden ayudar tanto a los niños como a los demás miembros de la familia a afrontar y recuperarse de estos impactos. La agresión verbal en el matrimonio tiene hasta dos veces más probabilidades de ocurrir si alguno de los cónyuges ha consumido alcohol en las últimas cuatro horas, mientras que la agresión física tiene entre tres y cuatro veces más probabilidades de ocurrir si el agresor ha consumido alcohol.
En algún momento de su vida, más del 9% de las personas han estado casadas o han convivido con alguien que cumplía los criterios para un trastorno por consumo de alcohol o que participaba en un consumo problemático de alcohol. Un consumo de alcohol más excesivo y frecuente aumenta el riesgo de violencia en los agresores, y existen pruebas de que las personas con problemas de alcoholismo tienen un mayor riesgo de ser víctimas de delitos.
En el 40 al 80% de las familias en las que los niños sufren maltrato físico, existe algún tipo de abuso de sustancias. Los hijos de padres que abusan de las sustancias tienen más del doble de probabilidades de desarrollar un trastorno por consumo de sustancias al llegar a la edad adulta temprana, en comparación con sus compañeros.
El costo económico y emocional que acarrea el abuso de alcohol, este puede derivar en violencia doméstica y maltrato infantil. Las investigaciones indican que el 92 % de las víctimas de violencia doméstica reportaron que el agresor había consumido alcohol u otras drogas el día de la agresión. Otro estudio reveló que, entre quienes agreden a su pareja, entre el 60 % y el 70 % habían abusado del alcohol. ⁸ La prevalencia del alcohol en situaciones de abuso no implica necesariamente que beber cause la violencia doméstica, pero sí puede ser un factor que contribuya a ella.
Dados los efectos destructivos del alcoholismo en las relaciones, las familias, las finanzas y otros aspectos, el tratamiento es esencial. Las opciones de tratamiento centradas en el paciente por ejemplo, desintoxicación, tratamiento ambulatorio, tratamiento hospitalario, seguimiento, etc. pueden ser de gran ayuda para quienes luchan contra el abuso de alcohol o un trastorno por consumo de alcohol. Sin embargo, dado que la unidad familiar desempeña un papel fundamental en el tratamiento del abuso de sustancias, es útil involucrar a toda la familia en el proceso terapéutico, recibir terapia familiar.
En la rehabilitación de adicciones centrada en el individuo, el paciente es el centro del tratamiento. En la terapia familiar, se tienen en cuenta las necesidades de toda la familia. La terapia familiar ayuda a prevenir la recurrencia del abuso de alcohol y otras sustancias. Los estudios demuestran que cuando una persona abusa de una sustancia, aumenta el riesgo de que otros miembros de la familia desarrollen problemas de consumo de sustancias. La terapia familiar actúa como una herramienta para evitar que el problema de consumo de sustancias se transmita de padres a hijos, o de hijos a hermanos.
MTF. Violeta Gutiérrez Solís
Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez
Instagram @psicologagutierrez

HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
Burnout emocional: ¿Qué es y cómo gestionarlo?
Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 28 mayo 2026
El burnout emocional, o agotamiento emocional, se refiere al desgaste mental y emocional que ocurre principalmente como respuesta al estrés acumulado y sostenido en el tiempo. Este tipo de agotamiento es muy común en contextos laborales donde las personas experimentan una alta demanda emocional, como en trabajos de atención al cliente, salud, educación, o en cualquier otro trabajo que requiera de un contacto directo con las personas y sus problemas. Sin embargo, el burnout emocional, puede darse también en contextos familiares o personales cuando los desafíos y las responsabilidades emocionales se acumulan sin una gestión adecuada. Quienes experimentan burnout emocional, se encuentran emocionalmente agotadas por lo que suelen perder el interés y el entusiasmo por actividades que antes disfrutaban y pueden comenzar a ver sus relaciones personales y/o laborales con una actitud negativa o distante. Este proceso de agotamiento emocional, si no se aborda, puede llevar a otros problemas de salud mental como la ansiedad o la depresión, dificultando aún más la recuperación.
El burnout emocional es resultado de diferentes factores, tanto personales como contextuales. Uno de los elementos más importantes es el estrés prolongado, especialmente cuando se percibe que las demandas del entorno superan la capacidad de respuesta emocional de la persona. Este tipo de estrés mantenido en el tiempo, sin oportunidades de descanso emocional, va agotando los recursos internos, afectando a la capacidad de la persona para enfrentar situaciones cotidianas.
En el ámbito laboral hay profesiones que demandan un contacto frecuente con otras personas, sobre todo en las que se gestionan emociones complejas (como los ámbitos de la salud, la educación, el trabajo social) tienen un mayor riesgo de desarrollar este problema. Por ejemplo, un médico que atiene a pacientes enfermos de forma continua puede sentirse emocionalmente sobrepasado al ver el sufrimiento constante de otros, sin una vía clara para manejar este impacto en su propio bienestar emocional. También puede aparecer en los siguientes contextos:
- Sobrecarga de trabajo: Cuando una persona tiene un volumen de tareas que parece interminable, siente que nunca termina de cumplir con todas las expectativas que sobre él o ella recaen. Esto genera una sensación de falta de control y sobre exigencia.
- Ambiente laboral tóxico: Un entorno donde existen conflictos, falta de apoyo entre compañeros o una alta competitividad puede aumentar el estrés y la sensación de aislamiento.
- Falta de reconocimiento: No recibir retroalimentación o reconocimiento por el esfuerzo llevado a cabo puede dar lugar a desmotivación y reducir el sentido de propósito en el trabajo.
Factores personales
Las personas con un alto sentido de responsabilidad o perfeccionismo pueden tender a exigirse demás de la cuenta, sintiendo que nunca es suficiente con lo que hacen, lo que aumenta su susceptibilidad a desarrollar burnout emocional. Así mismo, una baja percepción de control puede afectar negativamente a quien enfrentar situaciones de alta demanda. Si una persona siente que no tiene la capacidad de influir en su entorno o en los resultados, su nivel de estrés aumenta de forma importante. Otro factor individual es la falta de habilidades de afrontamiento emocional, como la capacidad para expresar las emociones propias o la habilidad de delegar tareas cuando es necesario. Aquellas personas que no practican estrategias de autocuidado, como el descanso o la relación, tienden a acumular estrés sin dar espacio a la recuperación emocional.
Uno de los signos más evidentes del burnout emocional es el cansancio afectivo, una sensación de vacío o desmotivación que afecta a las relaciones personales. La persona afectada puede sentir que ha perdido la capacidad de empatizar o de responder emocionalmente a quienes le rodean, algo que se nota especialmente en trabajos que requieren un apoyo emocional constante. Por ejemplo, un profesor puede empezar a sentir que sus estudiantes le irritan o que ya no le motiva enseñar, algo de lo que antes disfrutaba. Otros síntomas emocionales incluyen:
- Irritabilidad: La persona está más reactiva, mostrando enfado o frustración ante situaciones que antes no le molestaban.
- Sentimientos de desesperanza: Aparece la sensación de que nada de lo que se haga es suficiente o útil para cambiar las cosas.
- Desapego emocional: Tendencia a distanciarse de las personas y de los problemas, evitando interacciones emocionales que podrían generar más cansancio.
Síntomas cognitivos del burnout emocional
Una persona sentada en un escritorio, mirando fijamente una pantalla de computadora con una pila de trabajo sin terminar a su lado. Su postura está encorvada y sus ojos se ven cansados y desenfocados. Alrededor de su cabeza flotan signos de interrogación borrosos, simbolizando la dificultad para concentrarse y tomar decisiones. La escena transmite agotamiento mental, frustración y sensación de insuficiencia debido al burnout emocional El agotamiento emocional también afecta a los procesos cognitivos. Es común que quienes padecen burnout emocional experimenten una disminución en la concentración y su capacidad para tomar decisiones. Actividades que antes resultaban sencillas, pueden ahora parecer agotadoras y difíciles de gestionar. Esta reducción en la capacidad continua puede tener un impacto importante en el desempeño profesional o académico, dando lugar a mayor frustración y a la sensación de insuficiencia. Otros síntomas que pueden aparecer a nivel cognitivo son:
- Pensamientos negativos recurrentes: La persona puede caer en un ciclo de autocrítica o de pensamientos de tipo pesimista, sintiendo que no puede hacer nada bien.
- Dificultad para recordar cosas: La memoria a corto plazo se puede ver afectada, lo que dificultad la realización de tareas simples, como recordar una lista de cosas pendientes.
- Decisiones impulsivas o evitación: Al sentirse una persona mentalmente agotada, puede tomar decisiones precipitadas o evitarlas por completo.
El burnout emocional también se manifiesta físicamente:
- Fatiga constante: Aún descansando lo suficiente, la persona puede sentirse agotada, lo que indica que el cuerpo también se ve afectado por el estrés acumulado.
- Dolores musculares y/o de cabeza: El estrés emocional se refleja en la tensión física, lo que puede causar dolor de cabeza, cuello o espalda.
- Problemas de sueño: Las personas con burnout emocional suelen tener dificultades para conciliar el sueño o tener un sueño no reparador, lo que aumenta la fatiga al día siguiente.
En conjunto, todos estos síntomas afectan a la vida personal y laboral de quien los experimenta, pero también pueden llevar a un deterioro de la salud mental y física de la persona que presenta este burnout emocional. Si detectas que presentas alguno de los síntomas que aquí te comparto, agenda una cita para consulta psicológica, con tu psicólogo o psicóloga de confianza.
MTF. Violeta Gutierrez Solís
Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez
Instagram @psicologagutierrez

HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
Signos, síntomas y prevención del abuso sexual infantil en México
Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 21 de mayo del 2026
Durante el primer trimestre de 2026, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) registró más de 24,000 delitos contra menores de edad (0 a 17 años). De estos, el abuso, acoso y violación sexual representaron una de las categorías principales. En promedio nacional, se reportaron alrededor de 787 carpetas diarias por delitos de género. Contexto y estadísticas clave. El panorama oficial indica que la violencia sexual es un problema estructural en el país, afectando principalmente a mujeres y niñas: Víctimas de género:
Durante los dos primeros meses de 2026, el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la CDMX reportó una tasa de 214 carpetas de investigación por delitos de género por cada 100 mil habitantes, destacando entidades como la Ciudad de México.
Abuso Infantil: Los datos de niñez indican que más del 86%de las víctimas menores de edad en delitos sexuales son mujeres. En el marco del Día Internacional contra la Explotación Sexual Infantil, se contabilizaron decenas de casos de pornografía y captación mediante redes de trata.Cifra negra: Las estimaciones nacionales del INEGI advierten que la incidencia real supera por mucho a las cifras oficiales, ya que más del 90% de los delitos sexuales no se denuncian por desconfianza en las autoridades o miedo a la revictimización.
Herramientas de apoyo y denuncia Si tú o alguien que conoces necesita ayuda inmediata, puedes comunicarte a los siguientes recursos: Emergencias Nacionales: Línea 911 para atención de emergencias y canalización a instancias de protección de la mujer y las infancias.
El abuso sexual infantil no es un problema nuevo, sino una de las formas de maltrato infantil que acompañó al desarrollo del hombre durante toda su historia. Aparece en la literatura, en el cine y frecuentemente en noticias periodísticas. Es el más escondido de los maltratos y del que menos se conoce, tanto en el ambiente médico legal como en el social. El abuso sexual infantil no ocurre solo en poblaciones marginales, sino que abarca todas las culturas y todas las clases sociales. La estimación de mayor demanda que hay en la actualidad se debe a que recién ahora las personas involucradas se están animando a denunciarlo, lo que se refleja en una mayor cantidad de consultas, tanto en el nivel hospitalario como en el privado. En América latina, 1 de cada 5 niños son abusados por un familiar cercano; en más del 50% hay evidencias de situaciones incestuosas; el 80% son amigos, vecinos o parientes.
Definición de abuso sexual: Cualquier solicitud o ejercicio de contacto, caricias, juegos o toqueteos, en los que al menos uno de los implicados no desea, conoce o carece de conciencia de lo que está pasando y que se obtiene por la fuerza o la ascendencia con la víctima.
Los signos o síntomas pueden variar dependiendo de la edad y la clase de abuso. Para el caso de los más pequeños -niños menores de 8 años- existen algunas características físicas y psicológicas que nunca deben pasarse por alto:
La prevención es fundamental y resulta tarea de los padres y cuidadores de los menores y adolescentes. Ante las alertas se recomienda:
Estas señales son algunos indicadores y es difícil tener la certeza de abuso solo con estos indicios. Si los padres tienen sospechas o el menor o adolescente habla sobre conductas inapropiadas, lo más recomendado es que el menor sea evaluado por su medico pediatra, asi como la atención psicológica.
MTF. Violeta Gutiérrez Solís
Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez
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