Connect with us

HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA

Cancionero Picot

Published

on

Por Jesús M. Esparza Flores

¿Alguien recuerda al Cancionero Picot? Chema y Juana eran los personajes que adornaban el Cancionero Picot, un pequeño cuadernillo de papel en el que, en medio de páginas con letras de canciones de rumbas, mambos, boleros, rancheras y alegres sones, se podían leer consejos para curar la indigestión provocada por la sabrosa comida mexicana, así como  remedios en bálsamo o pastillas para aliviar el resfriado, la tos, las quemaduras y hasta los callos: “Si los callos le hacen andar de cabeza… aplíquese tres gotas durante tres días del callicida líquido Gets-It y podrá arrancarlos fácilmente”. Era pues, lo que hoy son las plataformas musicales: Spotify, Apple Music, Amazon Music, SoundCloud, Deezer, Last.fm, youtube.

En sus tapizadas páginas en blanco y negro se encontraban consejos de belleza para la mujer, como el uso de medias elásticas para las venas varicosas o de antisépticos para blanquear el cutis. “Los hombres la admiran desde que combatió las pecas, paño y manchas pigmentadas temporales con el uso externo del ungüento y jabón Blanco y Negro”.

También se podían hallar, a manera de pequeñas historietas, recomendaciones de productos para nutrir a los niños y endulzarles la vida, una vida que en aquellos años era feliz con juegos infantiles como la “Rueda de San Miguel”.

Los grabados que ilustraban este cancionero tenían características muy mexicanas, y entre dibujos con muecas divertidas se encontraban letras de canciones de autores tanto mexicanos como extranjeros, por ejemplo, de Álvaro Carrillo, Lucho Gatica, Antonio Aguilar, Los Tres Caballeros y Olga Guillot.

El cancionero Picot nació en 1930, cuando a través de la radio se transmitía la música de moda y se anunciaban diversos productos para combatir los malestares, las enfermedades, y algunos problemas estéticos. Este cuadernillo promovió la identidad mexicana a través del estrecho vínculo que hay entre la música y las emociones. Se repartía gratis en la barriada humilde y en las colonias de sabor aristócrata, retrató el paisaje sonoro y social de una época.

El domingo 18 de agosto de 1955, El Universal  publicó un artículo sobre la importancia del “Cancionero Picot” para la difusión de la canción mexicana, 54 millones de ejemplares habían sido distribuidos en mil 876 poblaciones de México durante 27 años de labor.

Estos cancioneros hicieron posible, en gran parte, la consagración de figuras como Agustín Lara, Gonzalo Curiel, Gabriel Ruiz, Tata Nacho, Mario Talavera, José Alfredo Jiménez, María Greever, Guty Cárdenas, Chucho Monge, Lorenzo Barcelata, Tomás Méndez y Alberto Domínguez.

Antes de que apareciera el “Cancionero Picot”, circulaba el llamado cuaderno “Cantares y sueños” y el folleto “Canciones selectas”, que los Laboratorios Picot repartieron profusamente desde las opulentas residencias de la Colonia Roma, hasta las populosas vecindades de Peralvillo, la creciente Santa Julia y por todo el país.

En 1930, cuando salió a la luz el “Cancionero Picot”, en las páginas de sus primeros ejemplares se podían leer las letras de las canciones producidas por Agustín Lara, como “Aventurera”, “Pervertida” y “Cortesana”, así como “No hagas llorar esa mujer”, de Joaquín Pardavé. Dicho artículo de este diario narra que el 18 de septiembre de 1930, en los altos del cine Olimpia, surgió una emisora con las iniciales XEW, respaldada por Emilio Azcárraga.

Los Laboratorios Picot fueron al llamado de esta nueva emisora, llevando al aire su labor divulgadora de la canción mexicana, y es, en esta forma como se iniciaron las series de programas que llevaban como misión el descubrimiento y publicación de los ritmos y melodías populares. Esta firma de laboratorios implantó la modalidad de contratar artistas exclusivos para sus programas y presentar en México estrellas internacionales.

El Cancionero no faltaba en los hogares. También se obsequiaba en las boticas y farmacias, pues anunciaba un popular producto medicinal antiácido: la Sal de Uvas Picot. Era editado por los Laboratorios Picot, seguramente subsidiarios de alguna empresa extranjera. Algunos lo recordarán. Tal vez por ahí, alguien guarde un ejemplar de esa publicación que empezó a editarse en 1932. Era un cuadernillo de tamaño media carta de 32 páginas. En su interior no sólo se publicaban letras de canciones, también viñetas de los compositores y cantantes del momento, así como anuncio de los productos patrocinadores

Además de ser compendio de canciones y viñetas de músicos, otro atractivo era la serie de dibujos de los personajes caricaturescos alrededor de los cuales giraba la publicidad: Chema y Juana. Caracterizados como pintorescos “mexicanitos”, Chema era un charro barrigón, bigotudo y coqueto, afecto las bebidas y al buen comer, causantes de sus muchos males estomacales. Juana era una china poblana chaparrita “cuerpo de uva”, de grandes trenzas y negros ojos de papel volando, que siempre estaba atenta a curar a su Chema de las molestias, ocasionadas por su afición a la comida y las bebidas espirituosas, con la Sal de Uvas de Picot.

Para complementar el número tradicional, a mediados de año aparecía otra edición especial ampliada, de unas cien o más páginas. Esos ejemplares se obtenían en las farmacias o boticas canjeadas por cierta cantidad de sobres del producto patrocinador.

El Cancionero Picot fue una acertada y exitosa campaña de publicidad directa, pues cubrió, durante extensa época, la mayoría de los hogares de casi todo el territorio nacional. Lo leían grandes y chicos. Debido a ello, las canciones y sus interpretares ganaban popularidad ante el gran público, apoyados por los programas musicales de la estación de radio XEW… y los ingeniosos jingles en las voces de conocidos cantantes: “Qué sabrosa y refrescante es la Sal de Uvas Picot. Es de todos, el laxante que más fama conquistó. En la tienda, el estanquillo, ahí lo puede usted comprar…Sobre todos a las personas que les gusta trasnochar…”

Por los años 62 o 63, los laboratorios Picot retiraron el cancionero de su campaña de publicidad. Quizás influyó el impacto de la televisión, los programas musicales en vivo, la accesibilidad a los discos fonográficos y luego a los casetes; así como a nuevas publicaciones de temas musicales.

Clic aquí para conocer un Cancionero Picot: https://interactivo.eluniversal.com.mx/2018/cancionero-picot/

Canción recomendada de la semana. Jueves / Oreja de Van Gogh. Esta banda española tiene varias canciones con historias desgarradoras, pero ninguna como Jueves, que trata sobre los atentados terroristas ocurridos en Madrid el 11 de marzo de 2004, en el Metro, que segó la vida de 193 personas e hirió a 1858. Les advierto que, con esta canción, seguro sueltan alguna lágrima y se les hace nudo la garganta. Cuenta la historia ficticia de una chica que toma diariamente el tren y se enamora de una persona, a quien finalmente el día 11 de marzo se decide a hablar con él y ambos se enamoran; justo en ese momento sucede el atentado, como queda expresado en la frase final de la canción “Y yo te regalo el último soplo de mi corazón”.

A veces las historias de amor terminan en tragedia. Ese ataque terrorista, conocido como 11 M, impactó sobre cuatro trenes dejando un resultado de 192 muertes. Los perpetradores y sus razones para cometer estas atroces acciones no tienen importancia en este artículo, no es sobre ellos esta historia.

La protagonista de la canción, fue una de esas 192 personas que murieron en el atentado. Durante las labores de rescate y recuento de los daños se encontró el diario personal de una chica que usaba con frecuencia el tren. Y es aquí donde empieza la verdadera narración, detrás de una de las canciones más exitosas de la banda española.

Según se leyó en el diario, ella se había enamorado de un chico al que se encontraba todos los días en la línea del tren, pero como pasa muchas veces, la timidez, inseguridad e incredulidad de un evento fortuito y maravilloso le impidieron acercarse a saludarlo o presentarse. Todos los días tomaba el tren con la esperanza de verlo y que él la viera. Y cada día compartían miradas cargadas de ansiedad amorosa e indecisión. Una rutina así es dolorosa e insostenible, pero al mismo tiempo es la que llevan muchas personas en el mundo. Por otro lado, el destino y su mano cruel e inesperada siempre cuentan con los cambios más drásticos.

La mañana del jueves 11 de marzo del 2004 la chica se subió al tren esperando encontrarse al chico del que se había enamorado, con la diferencia de que ese día, cierta sensación de valentía la invadía desde que se despertó. El día para ella pintaba otros colores; por fin pudo acercarse a él, hablarle, presentarse y compartir tibios secretos que se habían estado guardando el uno al otro, como el hecho de que los dos tomaban el mismo tren esperando encontrarse.

El desenlace de esta historia de amor, es la estrofa más triste de la canción: “Y ya estamos llegando, mi vida ha cambiado, un día especial este once de marzo; me tomas la mano, llegamos a un túnel que apaga la luz. Te encuentro la cara gracias a mis manos, me vuelvo valiente y te beso en los labios, dices que me quieres, y yo te regalo… el último soplo de mi corazón”. Escuchen los coros y la parte instrumental, al inicio y al final de la canción… ¡Cuantos inocentes han perdido la vida de manera trágica e injusta¡ Frase in memoriam de mi amigo, el Doctor José Luis Ortiz Martínez y de millones más en México y en el mundo entero.

 

Fuentes: eluniversal.com.mx, periodicodesanandres.com, wikipedia.com, culturacolectiva.com,  elimparcial.com.

Posdata: No se aceptan críticas, porque ¿saben ustedes cual es la diferencia entre una crítica positiva y la negativa? Pues, la positiva es toda la que yo hago y, la negativa es… ¡toda aquella que me hacen a mí!

Pues me voy…

HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA

Madres tóxicas: aprende a identificarlas y qué hacer para lidiar con ellas

Published

on

By

Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 05 de agosto del 2026

Vivir con una madre tóxica puede ser una experiencia muy dolorosa. Las madres tóxicas y dañinas, a través de comportamientos manipuladores y controladores, pueden afectar significativamente el bienestar psicológico de sus hijos. Cuando una madre es tóxica, la relación se caracteriza por un estrés constante, manipulación emocional y una falta de apoyo genuino. La psicología de las madres tóxicas revela patrones de comportamiento que pueden surgir de inseguridades propias, experiencias pasadas o problemas no resueltos.

Una madre tóxica es aquella cuyos comportamientos y actitudes generan un malestar emocional constante y significativo en sus hijos, afectando negativamente su autoestima, autonomía y bienestar psicológico. A diferencia de los conflictos o desacuerdos normales en cualquier familia, la toxicidad implica un patrón de conducta dañino y persistente. A menudo de manera inconsciente, las madres tóxicas priorizan sus propias necesidades emocionales, inseguridades y deseos por encima de los de sus hijos. Esto puede manifestarse a través de la manipulación, el control excesivo, la crítica constante o la invalidación emocional, lo cual crea un ambiente familiar donde el amor se siente condicional y la seguridad emocional es escasa. Aunque el “síndrome de la madre tóxica” no es una categoría diagnóstica oficial, los comportamientos que lo describen se alinean con las formas de maltrato psicológico infantil reconocidas por la investigación. Una propuesta operativa diferencia seis categorías de maltrato psicológico: rechazar, aterrorizar, aislar, explotar/corromper, ignorar y ser negligente con la salud o educación (Arruabarrena, 2011).Las madres tóxicas suelen exhibir una combinación de los siguientes comportamientos que pueden servir como señales para su detección:

Uso de la violencia y manipulación familiar. El castigo físico o verbal es una herramienta común de las madres tóxicas, causando no solo dolor inmediato sino también sentimientos de resentimiento y desconfianza hacia la figura materna. Después de un divorcio o separación, algunas madres tóxicas intentan alienar a sus hijos del otro progenitor, generando división y conflictos dentro de la familia.
Control absoluto sobre las decisiones. Otra señal de una madre tóxica es asumir toda la responsabilidad de la educación de sus hijos, dejando muy poco espacio para que ellos tomen sus propias decisiones y desarrollen su independencia.
Proyección de sus propias aspiraciones. Una madre tóxica suele apuntar a sus hijos a numerosas actividades para que alcancen los sueños que a ella le habría gustado lograr, sin considerar los intereses y deseos individuales de los niños.
Desconfianza en las relaciones sociales. Las madres tóxicas suelen prohibir a sus hijos asociarse con personas que ellas consideran inapropiadas con base en sus propios prejuicios. Esto puede llevar a los niños a ocultar sus amistades o a sentirse aislados.
Comportamiento pasivo-agresivo. Ante la resistencia de los hijos, las madres tóxicas pueden adoptar una actitud resentida y frustrada, utilizando indirectas y manipulaciones sutiles para imponer su voluntad.
Desinterés disfrazado de permisividad. Algunas madres tóxicas permiten a sus hijos hacer lo que quieran, no por ser comprensivas, sino porque no quieren enfrentar conflictos, dejando a los niños sin la orientación que necesitan.
Exceso de protección. Otra de las señales de una madre tóxica es evitar que sus hijos enfrenten problemas o dificultades por miedo a que sufran, limitando su capacidad para desarrollarse y aprender a manejar situaciones difíciles por sí mismos.
Competencia social a través de los hijos. Para las madres tóxicas, el éxito de sus hijos es una herramienta para ganar estatus social, ejerciendo una presión constante para que sobresalgan en todo, lo cual puede generar mucha frustración en los niños.
Imposición de roles de género tradicionales. Las madres tóxicas suelen creer firmemente en transmitir a sus hijas la idea de que tienen que cumplir con roles específicos de género, presionándolas a ser sumisas ante sus parejas y responsables exclusivas de las tareas domésticas. También pueden imponer la maternidad como un deber ineludible, criticando a las hijas que deciden no tener hijos y haciéndolas sentir incompletas o egoístas. Las mujeres sin hijos pueden ser objeto de comentarios constantes sobre su “falta de realización”, lo cual puede generar una fuerte presión emocional y sentimientos de culpa.
Idealización de la pareja. Este tipo de madres inculcan en sus hijas la idea de que su felicidad depende de encontrar y mantener una relación con un hombre, generando una codependencia emocional y un miedo desmesurado a estar solteras.

Una relación tóxica madre e hija se caracteriza por:

la manipulación emocional,
la falta de apoyo,
el cuestionamiento constante del valor personal de la hija.
Las madres tóxicas suelen proyectar sus propias inseguridades y frustraciones en sus hijas, lo cual genera un ambiente de tensión y conflicto constante.

Ser hija de una madre tóxica implica enfrentarse a críticas constantes y a una exigencia desmesurada. Las hijas de madres tóxicas a menudo desarrollan problemas como una baja autoestima y ansiedad debido a la falta de aprobación y de conductas de afecto. Las madres tóxicas con hijas mujeres suelen compararlas negativamente con otras mujeres, generando un sentimiento de insuficiencia y competencia injusta.

Una relación entre madre e hija tóxica no solo afecta a las hijas durante la infancia y adolescencia, sino que también puede tener repercusiones en la vida adulta. Las madres tóxicas con hijas adultas continúan influyendo negativamente y eso dificulta la independencia emocional y la capacidad de establecer relaciones saludables. La relación tóxica entre madre e hija puede perdurar a lo largo del tiempo y afectar múltiples aspectos de la vida de la hija. Incluso, las madres tóxicas en la vejez pueden seguir teniendo un impacto destructivo y exacerbar las dinámicas negativas a medida que van envejeciendo. Las madres tóxicas con sus hijos adultos también generan dinámicas destructivas. Los hijos varones de madres tóxicas pueden enfrentar expectativas poco realistas y manipulación emocional, lo que afecta su autoestima y sus relaciones interpersonales. La relación tóxica madre e hijo varón puede manifestarse en un control excesivo y en la dificultad para establecer límites saludables, impidiendo el desarrollo de una independencia emocional y personal adecuada.

Las consecuencias de tener una madre tóxica pueden ser más o menos duraderas. Uno de los efectos más significativos es el daño psicológico o emocional. Los hijos de madres tóxicas a menudo experimentan baja autoestima, ansiedad y depresión debido a las críticas constantes y la falta de apoyo emocional. El daño causado por madres tóxicas también puede manifestarse en dificultades para establecer relaciones saludables. La desconfianza y el miedo al rechazo, inculcados durante la infancia, pueden llevar a problemas en las relaciones interpersonales y en la vida amorosa. Además, las “secuelas” de tener una madre tóxica se extienden también a la capacidad de los hijos para confiar en otras personas, y en sí mismos.

 

MTF. Violeta Gutierrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Instagram @psicologagutierrez

Continue Reading

HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA

¿Por qué ordenar tus espacios genera un efecto de orden mental? Aquí te lo cuento

Published

on

By

Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 30 de julio del 2026

Si alguna vez experimentaste una sensación de agobio o estrés cuando tu entorno se encontraba desorganizado, probablemente reconozcas la conexión entre el espacio físico y la mente. Esta relación ha ganado cada vez más atención en la psicología contemporánea. Diversos estudios han demostrado que un espacio ordenado puede influir positivamente en la claridad mental, reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo general.

Existen investigaciones recientes que han explorado cómo el orden de los espacios que nos rodean desde nuestros hogares hasta los lugares de trabajo, puede contribuir al bienestar de nuestro cuerpo y mente. Uno de los descubrimientos más interesantes en el área, es que la relación entre el entorno y el estado emocional puede entenderse como bidireccional.

¿Cómo nos favorece el simple acto de organizar el entorno? Por un lado, un entorno desordenado puede causar estrés y malestar emocional, pero a la vez, las personas que experimentan altos niveles de estrés o depresión pueden tener más dificultades para mantener su hogar ordenado. En este sentido, el desorden en el hogar puede ser tanto una causa como un síntoma de problemas emocionales, creando un ciclo negativo que perpetúa el estrés y el desorden (Saxbey Repetti, 2010).

La ausencia de orden no solo afecta la funcionalidad del espacio, sino también al estado emocional. De hecho, se ha demostrado que quienes perciben su casa como desordenada, suelen presentar más emociones desagradables y un menor sentido de control, deteriorando el bienestar mental (Roster et al., 2016). A su vez, acumular objetos puede ser abrumador y generar sentimientos de incompetencia, impactando negativamente en la autoestima. Inclusive, este efecto desfavorable puede extenderse más allá de la persona que vive en un lugar desordenado, afectando las dinámicas familiares y la calidad de las relaciones interpersonales dentro del hogar.

¿Qué mecanismos se activan en nuestra mente frente al orden y al desorden?

Para profundizar en cómo el orden físico afecta en nuestras mentes, es útil considerar los mecanismos neuropsicológicos involucrados en el procesamiento de la información del entorno. Por ejemplo, un estudio relevante en el área investigó cómo las interacciones entre los mecanismos descendentes y ascendentes en la corteza visual humana afectan la percepción y la atención (McMains y Kastner, 2011). Según dicha investigación, la corteza visual procesa la información no solo desde el espacio externo mecanismos ascendentes, sino también a través de señales internas mecanismos descendentes, como expectativas y recuerdos activos en la mente. Estas interacciones son esenciales para entender por qué la sobrecarga de información visual causada por un entorno desordenado puede dificultar la capacidad del cerebro para filtrar información irrelevante, conllevando una mayor distracción y estrés cognitivo.

Otra investigación relevante analizó cómo el espacio físico del hogar se correlaciona con los patrones diarios de humor y cortisol, un marcador biológico de estrés. Los hallazgos sugieren que las personas que describen su hogar como caótico o desordenado tienden a mostrar niveles más altos de cortisol y patrones de humor negativos (Saxbe y Repetti, 2010). El cerebro necesita filtrar constantemente la información irrelevante, un proceso que se ve obstaculizado en un ambiente desordenado. Este esfuerzo cognitivo adicional puede resultar agotador y disminuir la capacidad de procesamiento mental.

El estrés resultante de tal proceso no solo afecta la productividad, sino que también puede tener efectos negativos en la salud física y mental. De este modo, la incapacidad para mantener la atención y la concentración puede llevar a una sensación de frustración, tensión y ansiedad.

Los beneficios a nivel psicológico de mantener un entorno ordenado son numerosos. En primer lugar, un espacio ordenado puede reducir los niveles de estrés, mejorar el estado de ánimo y aumentar la sensación de control externo y competencia. Esto, a su vez, puede mejorar la calidad de vida y la percepción de bienestar general. Además, un ambiente ordenado tiende a facilitar la concentración y la productividad, lo que es especialmente importante en el contexto laboral.

Al mismo tiempo, el mantenimiento de un ambiente arreglado también tiene un impacto positivo en la autopercepción. Pues la capacidad de mantener el orden puede generar una sensación de logro y competencia, mejorando la imagen que tenemos de nosotros mismos. En este sentido, un hogar organizado puede ser una fuente de orgullo y satisfacción, contribuyendo a una mayor autoestima y bienestar emocional.

Teniendo en cuenta todo lo mencionado, también resulta importante aclarar que, mientras que un espacio ordenado puede ser beneficioso para la mente y la productividad, un entorno desorganizado también puede tener sus beneficios. Por ejemplo, existen investigaciones que catalogan los entornos ligeramente desordenados como adecuados para actividades que requieren pensamiento creativo e innovación. En este sentido, la clave está en encontrar un equilibrio que maximice los beneficios según las necesidades de cada persona, evitando grados de desorden que resulten agobiantes.

El vínculo entre el orden y el bienestar mental nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras decisiones de organización impactan directamente en nuestra calidad de vida. Más allá de la estética y la funcionalidad, mantener un entorno ordenado puede potenciar significativamente nuestra salud emocional y psicológica. Incluso, investigaciones emergentes continúan señalando cómo el orden no solo reduce el estrés, sino que también mejora la capacidad de concentración y la eficiencia en las actividades diarias, impulsando una actividad mental más organizada. Explorar de qué manera los diferentes niveles de orden afectan puede ofrecer nuevas estrategias para optimizar el espacio personal y profesional. De esta manera, la organización del ambiente puede promover un equilibrio efectivo entre tranquilidad, eficiencia y creatividad en las actividades diarias.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

 Instagram @psicologagutierrez

Continue Reading

HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA

Aprende a manejar y controlar tu ira

Published

on

By

Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 23 de julio del 2026

Cada uno de nosotros tenemos una forma de entender el mundo, la realidad y las experiencias que vivimos. Tenemos una serie de creencias y pensamientos sobre cómo deben ser las cosas, cómo debería actuar la gente y cómo debería ser la vida. Precisamente, estos “debería” son unos de los errores más comunes de pensamiento que cometemos. Esta forma de pensar implica imposición y exigencia (tanto en uno mismo como en los demás) y pueden provocar que se produzcan reacciones emocionales de enfado, como la rabia o la ira. Para aprender a controlar estos estados de ira es importante hacer algunos cambios en nuestra forma de entender el mundo (es decir, cambiar lo que pasa por nuestra mente). En este sentido, la terapia psicológica es muy eficaz para desmontar los mecanismos que mantienen la ira y trabajar alternativas saludables. Para gestionar la ira de manera eficaz no basta con intentar calmarse en el momento. Es necesario comprender qué la activa, cómo interpretamos las situaciones y de qué forma esos pensamientos influyen en nuestras reacciones. Para aprender a controlarla mejor, es importante tener en cuenta los siguientes elementos:

Existen personas con puntos de vista diferentes al nuestro.
Existen diferentes modos de entender y de hacer las cosas, lo cual nos enriquece.
Si una persona plantea una opción diferente a la que creemos correcta, no lo hace para fastidiarnos, se trata de otro punto de vista y hay que respetarlo.
No esperes a que los demás cambien o sean diferentes, los demás son como son, no son “como deberían ser”, no son “como nos gustaría que fuesen”.
Tampoco podemos controlar los errores de los demás, por lo tanto, es bueno aprender a aceptarlos tal como son, de lo contrario solo sentiremos frustración, odio y hostilidad.
No impongas cómo tienen que ser las cosas y no exijas que los demás reconozcan que sólo tú tienes la razón.
No levantes la voz, no insultes.
Comunícate en primera persona: yo siento, yo quiero, en lugar de tú eres, tú me haces. Los mensajes yo son un vehículo para transmitir nuestros sentimientos de manera respetuosa.
Juzgamos el comportamiento de los demás y dichos juicios se basan en un conjunto de reglas de cómo debería o no debería actuar la gente. Así, pensamos que las personas que se comportan de acuerdo con nuestras normas son buenas y las que no, están equivocadas o son malas. Damos por sentado que la gente debe conocer y aceptar nuestras reglas y, cuando las rompen, lo interpretamos como una ruptura deliberada de lo que es correcto.

Terapia psicológica para aprender a gestionar la ira. – Controlar la ira no consiste en reprimirla, sino en entender qué la provoca, modificar los pensamientos que la alimentan y aprender estrategias prácticas para manejarla de forma saludable. Identificar los deberías, cuestionar las creencias rígidas, practicar la empatía y aplicar técnicas de autocontrol son pasos clave para reducir la agresividad y mejorar tus relaciones. Si sientes que la ira aparece con demasiada frecuencia, te desborda o está dañando tu bienestar o tus vínculos, la ayuda profesional puede marcar la diferencia. Sigue estos 10 pasos para que prendas a controlar tu ira.

1. Piense antes de hablar. – En el calor del momento, es más fácil decir algo que luego lamentará. Tómese unos momentos para ordenar sus pensamientos antes de decir algo. Esto también permite que las otras personas involucradas en la situación hagan lo mismo.

2. Una vez que se haya calmado, exprese su malestar. – Tan pronto pueda pensar con claridad, exprese su frustración de una manera asertiva, pero sin generar confrontación. Hable de sus preocupaciones y necesidades de forma clara y directa, sin lastimar a otros ni tratar de controlarlos.

3. Haz algo de ejercicio. – La actividad física puede ayudar a reducir el estrés que puede causarle ira. Si siente que la ira está aumentando, salga a dar una caminata vigorosa o a correr. O haga alguna actividad física que disfrute durante algún tiempo.

4. Tómese un descanso. – Los descansos no son solo para los niños. Haga pequeñas pausas a lo largo del día en momentos que suelen ser estresantes. Tomarse un momento de tranquilidad puede ayudar a que se sienta mejor preparado para enfrentarse a lo que venga sin que sienta irritación o enojo.

5. Identifique posibles soluciones. – ¿Se enoja porque la habitación de su hijo está desordenada? Cierre la puerta. ¿Su pareja llega tarde a cenar todas las noches? Programe las comidas para más tarde en la noche. O acuerde comer por su cuenta algunas veces a la semana. Además, sea consciente de que algunas cosas están simplemente fuera de su control. Intente ser realista en cuanto a lo que puede y no puede cambiar. Recuerde que la ira no soluciona nada y solo podría empeorar todo.

6. Recurra a las declaraciones en primera persona. – Criticar o echar culpas solo podría aumentar la tensión. En cambio, use frases en primera persona para describir el problema. Sea respetuoso y específico. Por ejemplo, diga: “Me molesta que se haya ido de la mesa sin ofrecerse a ayudar con los platos” en lugar de “Nunca hace las tareas del hogar”.

7. No guarde rencor. – El perdón es una herramienta poderosa. Si permite que la ira y otros sentimientos negativos sustituyan a los positivos, quizás note que su propia amargura o sentido de injusticia le abruman. Perdonar a alguien que le hizo enojar puede ayudarle a aprender de la situación y a fortalecer la relación.

8. Recurra al humor para liberar la tensión. – Aligerar la situación puede ayudar a aliviar la tensión. Recurra al humor para enfrentar aquello que le hace enojar y, de ser posible, las expectativas poco realistas que pueda tener sobre cómo deberían salir las cosas. Evite el sarcasmo, ya que puede herir sentimientos y complicar las cosas.

9. Practique habilidades de relajación. – Cuando se sienta enojado, ponga en práctica sus habilidades de relajación. Haga ejercicios de respiración profunda, imagine una escena relajante o repita una palabra o frase que lo tranquilice, por ejemplo, “tómatelo con calma”. También puede escuchar música, escribir en un diario o hacer algunas posturas de yoga; lo que sea que le permita relajarse.

10. Sepa cuándo buscar ayuda. – Aprender a controlar la ira puede ser difícil a veces. Si su ira parece estar fuera de control, causa que haga cosas que lamenta o lastima a quienes están a su alrededor, busque ayuda.

 

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Instagram @psicologagutierrez

Continue Reading

#Tendencias