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EL DRAMA ESTÁ MATANDO TU NEGOCIO

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Por Salvador Legarreta

Cuando dejes de culpar al mundo por lo que te pasa y tomes la responsabilidad de tu vida, todo comenzará a cambiar a tu favor.

– “Es que este cliente es bien especial y se queja por todo”

– “Es que el gobierno no me apoya.”

– “Es que la economía está difícil.”

Este y mil ejemplos más podría enlistarte sobre cómo nos vamos por la vida culpando y señalando a los demás y a cosas tontas de ser culpables de nuestra “mala suerte”.

Ya sea en nuestro negocio, trabajo, vida familiar, etc.

Hay un punto en el que debes de madurar y tomar total responsabilidad de lo qué pasa en tu vida. Inclusive de las más “injustas” situaciones.

Así es como se solucionan las cosas. Así es como se gana.

Tomar el volante ante cada situación difícil y no simplemente llorar y culpar cada vez que las cosas no suceden como quisieras.

En los negocios nosotros como dueños somos “solucionadores” de problemas. Acostúmbrate a eso.

Pero sé un solucionador proactivo. Con buena energía.

No el que se queja y lo resuelve a duras penas.

A) Los que sobresalen proponen, inician, dan acción y se mueven.

B) La gente mediocre solo se queja, se burla, llora, culpa y critica.

Ahora te pregunto: ¿Qué persona quieres ser tú?

Confío en que elegirás la primera.

 

 

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Qué acciones realizar ante alguien que está pensando en el suicidio

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 03 de septiembre del 2026

Cuando alguien que conoces habla sobre quitarse la vida, es posible que no sepas qué hacer. Aprende a reconocer las señales de alarma y cómo obtener ayuda. Busca las señales de alarma. Cuando un ser querido o un amigo está pensando en el suicidio, pueden:

Hablar del suicidio, con frases como “voy a matarme”, “ojalá estuviera muerto” u “ojalá no hubiera nacido”.
Conseguir los medios para el suicidio, como comprar un arma o adquirir un suministro de pastillas.
Evitar el contacto social y querer que lo dejen solo.
Tener cambios en el estado de ánimo, como estar emocionalmente alegre un día y profundamente triste al siguiente.
Hablar o escribir sobre la muerte o la violencia.
Sentirse atrapado o desesperanzado ante una situación.
Aumentar el consumo de alcohol o drogas.
Cambiar las rutinas, incluidos los patrones de alimentación o sueño.
Hacer cosas arriesgadas o autodestructivas, como consumir drogas o conducir de forma que pueda causar daños.
Regalar pertenencias o poner en orden los asuntos cuando no hay motivo para hacerlo.
Despedirse de la gente como si fuera para siempre.
Desarrollar cambios de personalidad o estar excesivamente ansioso o agitado, sobre todo con otros signos de alarma.

Si alguien ha intentado suicidarse:

No lo dejes solo.
Llama de inmediato al 911 o al número local de emergencias. O si crees que está en condiciones de hacerlo sin correr riesgos, lleve a la persona al servicio de urgencias del hospital más cercano.
Trata de averiguar si la persona está bajo los efectos de drogas o de alcohol, o si pudo haber tomado una sobredosis.
Avisa de inmediato a un familiar o amigo acerca de lo que sucede.
Si un amigo o un ser querido habla o se comporta de un modo que le hace pensar que podría intentar suicidarse, no intentes manejar la situación solo. En lugar de hacer eso:
Busca ayuda con un profesional de la salud mental lo antes posible. Es posible que tu amigo o ser querido deba permanecer en el hospital hasta que pase la crisis suicida.
Insta a la persona a ponerse en contacto con una línea directa para prevención del suicidio.

Prevención del suicidio adolescente

Si usted es un adolescente al que le preocupa que un amigo o compañero de clase pueda estar pensando en el suicidio, tome medidas:

Pregúntale directamente lo que siente, aunque pueda resultar incómodo. Puede empezar con una pregunta genérica, como “¿Cómo te sientes?”. Escuche lo que tenga para decir y tómelo con seriedad. El solo hecho de hablar con alguien que muestra verdadero interés puede marcar una gran diferencia.
Si hablaste con esa persona y sigues preocupado, cuéntele sus inquietudes a un maestro, consejero escolar, alguna persona de la iglesia o del centro juvenil local, o a otro adulto responsable.
Puede ser difícil saber si un amigo o compañero de clase está pensando en suicidarse. Es posible que tu tengasmiedo de actuar y equivocarse. Si el comportamiento o las palabras de alguien te hacen pensar que corre el riesgo de suicidarse, es posible que esa persona esté lidiando con problemas graves. Aunque tu amigo o compañero de clase no esté pensando en suicidarse, puede ayudarlo a encontrar los recursos adecuados.

Ofrece apoyo. – Si un amigo o un ser querido están pensando en el suicidio, necesitan ayuda profesional; aunque el suicidio no sea un peligro inmediato. A continuación, le mostramos lo que puede hacer:

Insta a la persona a ponerse en contacto con una línea directa para prevención del suicidio.
Insta a la persona a buscar tratamiento. Alguien que está pensando en el suicidio o está muy deprimido puede no tener la energía ni la motivación para buscar ayuda. Si la persona no quiere acudir a un médico o a un profesional de la salud mental, puede sugerirle otras fuentes de ayuda. Los grupos de apoyo, los centros de crisis y las comunidades religiosas son buenas opciones. Un profesor u otra persona de confianza también pueden ayudar. También puede ofrecer apoyo y consejos, pero recuerde que su trabajo no consiste en sustituir a un profesional de la salud mental.
Ofrece a ayudar a la persona a tomar medidas para obtener ayuda y apoyo. Puede buscar opciones de tratamiento. Ofrézcase a hacer llamadas telefónicas y revisar la información sobre las prestaciones del seguro. También puede ofrecerse a acompañar a la persona a una cita médica.
Insta a la persona a hablar con usted. Alguien que está pensando en el suicidio puede sentirse avergonzado, culpable o apenado. Sea comprensivo y apoye a quien lo necesita. Opina sin echar la culpa a nadie. Escuche con atención y no interrumpa.
Se respetuoso y ten en cuenta los sentimientos de la persona. No intentes cambiar los sentimientos de la persona ni exprese conmoción. Recuerda, aunque alguien con pensamientos suicidas no esté pensando con claridad, las emociones son reales. No respetar cómo se siente la persona puede hacer que deje de hablar.
No desprecies ni critiques a la persona. Por ejemplo, no le digas: “Las cosas podrían ser peor” ni “Tienes todo por lo que vivir”. En su lugar, haga preguntas como: “¿Qué te hace sentir tan mal?” “¿Qué te haría sentir mejor?” o “¿Cómo puedo ayudarte?”
Nunca prometas mantener en secreto los sentimientos de alguien sobre el suicidio. Se comprensivo, pero explícale que es posible que no pueda cumplir esa promesa. Si crees que la vida de la persona corre peligro, hay que pedir ayuda.
Señala que las cosas pueden mejorar. Cuando alguien tiene pensamientos suicidas, parece como si nada fuera a mejorar su situación. Tranquiliza a la persona dile que el tratamiento incluye aprender otras formas de afrontar la vida, lo que puede hacer que vuelva a sentirse mejor.
Insta a la persona a no consumir alcohol ni drogas. Consumir drogas o alcohol puede parecer que alivia los sentimientos dolorosos, pero empeora la situación. Puede llevarlo a comportamientos riesgosos o a sentirse más deprimido. Si la persona necesita ayuda para dejar las drogas o el alcohol, ofrécele ayuda para encontrar tratamiento.
Retira los objetos peligrosos de la casa de la persona, si es posible. Si puede, asegúrate de que la persona no tenga objetos a su alrededor que pueda utilizar para suicidarse. Busca y retira objetos como cuchillos, navajas, pistolas o drogas. Si la persona toma un medicamento que podría utilizarse para una sobredosis, insiste en que alguien se lo guarde y se lo administre según lo prescrito.

Presta atención a todos los indicios de comportamiento relacionados con el suicidio

Si alguien habla de planes suicidas o se comporta de un modo que sugiere que la persona está pensando en suicidarse, no le reste importancia ni ignore la situación. Muchas personas que se suicidaron manifestaron en algún momento dicha intención. No se preocupe si usted reacciona de manera exagerada; lo más importante es la seguridad de su amigo o ser querido. No se preocupe por no deteriorar la relación que tienen cuando la vida de alguien está en juego.

Usted no es responsable de evitar un suicidio. Sin embargo, puede hacer algo para ayudar a la persona a entender que hay otras alternativas para asegurar su bienestar y recibir tratamiento.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

 Instagram @psicologagutierrez

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¿Qué es la psicosis posparto? ¿Cómo actuar ante una situación así?

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Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez , 27 de agosto del 2026

La psicosis posparto (PPP) es un trastorno de salud mental reversible, pero grave, que afecta a las mujeres después del parto. Este trastorno es poco frecuente, pero también peligroso.

Las personas con psicosis posparto tienen un riesgo mucho mayor de autolesionarse, suicidarse o dañar a sus hijos. Por ello, la psicosis posparto es una emergencia de salud mental. Si presenta síntomas de psicosis posparto o está cerca de alguien que los presenta, es importante buscar ayuda de inmediato. Si cree que alguien representa un peligro para sí mismo o para los demás, llame inmediatamente al 911 (o al número de emergencias de su localidad).

La psicosis posparto puede afectar a cualquier persona que haya dado a luz recientemente. Si bien suele manifestarse a los pocos días del parto, puede aparecer hasta seis semanas después. Puede ocurrirle a cualquier mujer que dé a luz, pero la probabilidad de padecerla es mayor en personas con ciertas afecciones de salud mental. Si bien los expertos desconocen si estas afecciones contribuyen a la aparición o la causan, sí saben que existe una relación (consulte más abajo, en Causas y síntomas, para obtener más información sobre estas afecciones). La psicosis posparto es una afección poco común. Los expertos estiman que afecta a entre 0,089 y 2,6 de cada 1000 nacimientos.

Síntomas y causas

Los dos síntomas principales de la psicosis afectan el sentido de la realidad de una persona y su comprensión del mundo que la rodea. Estos son:

Alucinaciones. Una alucinación ocurre cuando el cerebro actúa como si recibiera información de los sentidos (generalmente de la vista o el oído, aunque ocasionalmente también pueden ocurrir alucinaciones táctiles), pero sin que exista ninguna información real. Lo que ves u oyes se siente real, y no puedes distinguir entre una alucinación y algo que está sucediendo de verdad.

Delirios. Los delirios son creencias falsas a las que uno se aferra con mucha fuerza. Si tienes un delirio, te aferras a estas creencias con tanta firmeza que no las cambiarás ni siquiera si tienes pruebas convincentes de que lo que crees no es cierto. Algunos ejemplos son los delirios persecutorios (creer que alguien te persigue), los delirios de control (sentir que alguien más controla tu cuerpo) o los delirios somáticos (insistir en que no tuviste un hijo o no estuviste embarazada). Otros síntomas comunes de la psicosis posparto incluyen:

Cambios de humor, como manía (un aumento de la actividad y del estado de ánimo) e hipomanía o depresión (una disminución del estado de ánimo).
Despersonalización (algunas personas lo describen como una experiencia extracorporal).
Pensamiento o comportamiento desorganizado.
Insomnio .
Irritabilidad o agitación.
Pensamientos de autolesionarse o de dañar a otros (especialmente a su recién nacido).
Organizar los síntomas en tipos

Los expertos desconocen la causa de la psicosis posparto, pero sospechan que se debe a una combinación de factores, entre ellos:

Antecedentes de trastornos mentales. Aproximadamente un tercio de las personas con PPP tienen un trastorno mental diagnosticado previamente. Los más comunes incluyen el trastorno bipolar (especialmente el trastorno bipolar I ). Otros trastornos mentales que pueden aumentar el riesgo incluyen el trastorno depresivo mayor y los trastornos del espectro de la esquizofrenia.
Número de embarazos. La PPP es más común en mujeres que acaban de dar a luz a su primer hijo. Sin embargo, para quienes tienen antecedentes de PPP, existe entre un 30 % y un 50 % de probabilidad de que vuelva a ocurrir después de futuros partos.
Antecedentes familiares de trastornos de salud mental, especialmente PPP . Las personas con PPP suelen tener familiares con antecedentes de PPP o trastornos de salud mental relacionados. Por ello, los investigadores sospechan que esta afección podría tener un vínculo genético.
Privación del sueño. Los expertos saben que no dormir lo suficiente puede desencadenar episodios de manía en personas con trastorno bipolar. También sospechan que la falta de sueño puede ser uno de los factores que contribuyen al desarrollo del trastorno bipolar.
Cambios hormonales . La química corporal durante el embarazo experimenta cambios importantes alrededor del momento del parto. Los niveles de algunas hormonas aumentan bruscamente, mientras que los de otras disminuyen drásticamente. Los expertos sospechan que ciertas hormonas, especialmente el estrógeno y la prolactina , podrían influir. Sin embargo, se necesita más investigación para confirmarlo.
Otras afecciones médicas . La psicosis también puede deberse a causas médicas, muchas de las cuales pueden ocurrir durante o inmediatamente después del parto. Algunos ejemplos de causas médicas incluyen enfermedades autoinmunes e inflamatorias, desequilibrios electrolíticos, deficiencias vitamínicas (B1 y B12), trastornos tiroideos, accidente cerebrovascular, etc. La eclampsia y la preeclampsia también pueden ser factores contribuyentes.

Diagnóstico y pruebas

Un profesional de la salud mental puede diagnosticar la psicosis posparto basándose en sus síntomas (ya sea por observación o por su descripción) y en un examen físico y neurológico. Se pueden realizar otras pruebas, pero estas sirven para descartar otras afecciones o causas subyacentes de la psicosis. Estas pruebas no pueden diagnosticar la psicosis posparto en sí misma.

Algunas de las pruebas más comunes incluyen:

Análisis de sangre, orina u otros fluidos corporales. Estos análisis buscan indicios de problemas médicos, especialmente en los procesos químicos internos del organismo. Pueden identificar infecciones, desequilibrios electrolíticos, deficiencias o excesos de vitaminas y minerales, problemas de función renal o hepática, entre otros.

Pruebas de imagen. Estas pruebas buscan cambios en la estructura cerebral que podrían explicar sus síntomas. Las pruebas de imagen más comunes para esto son la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) .

Su médico también puede utilizar herramientas de detección o cuestionarios especializados. Estos consisten en listas de preguntas o listas de verificación de síntomas. Según los resultados de estas herramientas, su médico puede determinar si usted tiene alguna afección.

Manejo y tratamiento

La psicosis posparto es tratable y existen varios enfoques que pueden ser efectivos. Desafortunadamente, la rareza de esta afección limita la investigación disponible sobre su tratamiento. Si bien algunos métodos se utilizan ampliamente, se necesita más investigación para que los expertos comprendan la mejor manera de tratarla.

Dado que el trastorno psiquiátrico persistente (TPP) es una emergencia de salud mental, las personas que lo padecen necesitan atención psiquiátrica hospitalaria. Este tipo de atención implica que profesionales médicos capacitados los acompañen en todo momento para garantizar su seguridad y bienestar.

Hospitalización involuntaria

Debido a que la psicosis perceptiva perturba la percepción de la realidad, muchas personas que la padecen desconocen por completo que tienen un problema de salud mental o médico. Para complicar aún más la situación, los delirios y las alucinaciones pueden generarles miedo a buscar ayuda.

Por estas razones, la hospitalización psiquiátrica para personas con trastorno psiquiátrico persistente (TPP) es casi siempre involuntaria. Esto significa que la persona con TPP rara vez elige recibir atención. En cambio, son los familiares, amigos u otros seres queridos quienes deben decidir hospitalizar a su familiar. Esta opción solo se considera cuando hay motivos para creer que la persona podría representar un peligro para sí misma o para los demás.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

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Relaciones de pareja a distancia: ¿Pueden funcionar?

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 20 de agosto del 2026

Muchas parejas sienten gran preocupación al ver que, por el motivo que sea, deben pasar una temporada alejadas el uno del otro. No todas las personas tienen claro si las relaciones a distancia pueden funcionar, y no es de extrañar porque muy difícilmente estamos preparados para manejar esta situación. Además, la distancia y el amor son dos cosas que no casan bien. La separación geográfica es algo que suele perjudicar al amor pues éste requiere de un importante ingrediente: la cercanía física. Dos personas que se quieren fortalecen su relación a través de las caricias, los besos y los abrazos, es decir, el contacto físico. Hasta la fecha, ninguna tecnología ha conseguido poder enviar estas expresiones de afecto físico, por lo que la distancia supone un impedimento físico para poder dar y recibir tales muestras de contacto físico y, consecuentemente, recibir el chute de oxitocina, la famosa hormona del amor.

Cuando una pareja tiene que hacer frente a la distancia física, es prácticamente inevitable que tambalee los cimientos de la relación. La nueva situación implica cambios en la dinámica relacional, obligando a los miembros de la pareja a adaptarse a nuevas circunstancias para poder mantener la relación. No es imposible. Ya adelantamos que las relaciones a distancia pueden funcionar, pero para ello requiere adaptarse bien a la nueva situación. Si no, la relación estará condenada al fracaso. Si las relaciones amorosas presenciales son complicadas, las a distancia lo son más. Como comentábamos, pueden funcionar, pero no sin invertir un gran esfuerzo, ser constantes y teniendo en cuenta ciertos factores que determinan el éxito de la relación. Los factores más destacables son los siguientes.

1. Tiempo de separación. – El tiempo de separación es un factor que determina mucho si la relación a distancia va a funcionar, probablemente el que más. No es lo mismo estar separados por un par de meses que hacerlo por varios años o, peor todavía, de forma indefinida. Cuanto más tiempo pasan separados, más probable es que los miembros de la pareja se planteen qué necesidad hay de seguir juntos.

2. Distancia geográfica. – La distancia geográfica es otro factor muy importante. En algunos casos, por mucho tiempo que pasen separados los amantes, si viven relativamente cerca pueden hacer un viaje de pocas horas para tener un momento presencialmente juntos. En otros casos, donde la distancia se mide en países y continentes o con océanos por en medio, se vuelve un factor muy entorpecedor en la relación.

3. Etapa de la relación. – La etapa en la que se encuentra la relación también determina su éxito ante la distancia. No es lo mismo una pareja que acaba de comenzar, donde apenas hay nada serio, con un compromiso muy débil pero unas ganas de estar físicamente juntos muy intensa, que una relación de pareja de años en los que ya había un proyecto de vida juntos y donde el contacto físico ha tomado una prioridad secundaria.

4. Madurez de los miembros. – Como último factor determinante del éxito de la relación a distancia, encontramos la madurez de los miembros de la misma. Si ambos son personas maduras, con empatía, estabilidad emocional y las ideas claras, la relación puede funcionar.

En las parejas con relaciones a distancia que funcionan, podemos encontrar una serie de características que son la clave de su éxito, aquí te las comparto:

1. Actitud de confianza sobre las relaciones a distancia. _ Es fundamental que, para que una relación a distancia tenga éxito, sus miembros confíen plenamente en que la relación va a funcionar por mucha separación física que haya.

2. Más sensualidad que sexualidad. – Es evidente que la distancia física impide la sexualidad tradicional. Pese a que es un obstáculo importante para la relación, esto no necesariamente implica que la pareja vaya a acabar rompiendo. Ante la incapacidad de poder tener contacto físico en las relaciones a distancia, lo que se debe hacer es hacer que la sexualidad pase a un segundo plano y sustituirla por sensualidad. Esta sensualidad se convierte en una muy buena forma de mantener viva la pasión entre la pareja que, combinada con el sexting o enviarse mensajes eróticos, puede servir muy bien de apaño para no echar tanto de menos los encuentros sexuales.

3. Menos discusiones. – La distancia hace que las relaciones se vuelvan más frágiles, por lo que las discusiones de pareja adquieren mayor gravedad. Lo que ha hecho que una pareja que vive en la misma ciudad haya estado peleada por un día, en una relación a distancia puede volverse en lo que la rompa. No poder hablar las cosas de forma directa y clara presencialmente hace que el más nimio asunto a discutir se convierta en una gran amenaza. Las relaciones a distancia exitosas saben muy bien esto y, por ello, tratan de mantener la serenidad, reduciendo al máximo las discusiones. Si surge alguna, ambos amantes hacen lo posible para resolver la discusión, tratando de entender qué es lo que quería decir la otra parte y quitándole importancia. No vale la pena estar peleados encontrándose a miles de kilómetros de distancia.

4. Intereses en común. – Cuántos mayores sean los intereses entre los miembros de la pareja, más sólida va a ser la relación y más impermeable será ante las amenazas de la distancia. Compartir intereses, valores y gustos son aspectos fortalecedores de la relación, tanto a distancia como presencial.

¿Cómo saber si una relación a distancia está funcionando?

La distancia nos puede confundir, pero, por fortuna, hay unas cuantas señales que nos indican que realmente la relación está funcionando, a pesar del obstáculo de la separación física:

Si te sientes querido/a por tu pareja pese a no estar a tu lado físicamente es una buena señal. Sentir que nos quiere y apoya es indicativo de que la relación va por buen camino.
Si tienes ganas de hablar con tu pareja, deseando ansioso que llegue el momento de hablar y verse por videollamada, significa que la magia del amor y deseo siguen vivos. La añoranza es una buena señal de que la relación va bien. Lo contrario, no quererse ver, es preocupante.

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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