HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
EL HOMBRE PARA EL HOMBRE, SIEMPRE ES UN LOBO…
“Vivimos siendo hermanos solo en el nombre, y en las guerras brutales con sed de robo, hay siempre un fratricida dentro del hombre, y el hombre para el hombre siempre es un lobo”,
Este es un fragmento de “Sembrando”, una obra de Rafael Blanco Belmonte. Lo rescato, porque está muy ad hoc a lo que estamos viendo y viviendo en nuestro país, donde somos todos contra todos, donde pareciera que la vida nos ordena destruir o intentar destruir a nuestros semejantes, donde disfrutamos cuando a nuestro prójimo le va mal… ¿Por qué? Quizás ni nosotros mismos sabemos, solo nos dejamos llevar por extrañas emociones, opinamos sin sustento, sin medir el daño que nuestras palabras pueden hacer, lacerar dignidades, lastimar almas. La libertad de expresión nos ha hecho mucho bien, pero ha tenido algunas fugas, pues nos ha permitido irnos con todo y contra todos; y si a ello le sumamos el anonimato de las redes sociales, esto se convierte en una especie de virus que contamina un cuerpo, muchos cuerpos.
¿Por qué no alegrarnos de que les vaya bien a los demás?
¿Por qué no vencer la indiferencia o la apatía?
¿Por qué no intentar cosas diferentes en lugar de imitar?
¿Por qué no innovar?
Probablemente la culpa sea de nosotros mismos como sociedad, como gobierno, como comunidad, incluso como familia. Vivimos pensando solo en el bienestar personal, sin dar nada a cambio, sin ofrecer nada a cambio, arrebatando si es necesario, hurtando oportunidades y cerrando puertas.
Una vez más, reitero: la vida es una rueda de la fortuna, a veces arriba y a veces abajo, o como dice una popular canción: – cuando subes se siente bonito, pero cuando bajas, eso duele mucho. No esperes a que suceda para sentir lo que se siente.
Recuperemos ese sentido de hermandad, o por lo menos no hagamos daño a los demás, solo por nuestras frustraciones.
HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
Programación mental: ¿Está nuestra mente ya programada?
Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 02 de julio 2026
La programación mental es fundamental porque tu mente subconsciente dirige aproximadamente el 95% de tus acciones y decisiones diarias. Tu mapa interno determina tu realidad, por lo que transformar creencias limitantes moldea directamente tus resultados, tu salud emocional y tu calidad de vida ¿Cómo nuestra programación define nuestra realidad?
La importancia de la programación mental para el éxito fomenta la neuro plasticidad: Gracias a la capacidad del cerebro para crear nuevas conexiones neuronales, puedes adaptarte mejor a los cambios y aprender nuevas formas de responder ante situaciones estresantes.
- Elimina bloqueos subconscientes: Los patrones negativos, como pensar “no soy capaz”, suelen sabotear tus objetivos. Reprogramar tu mente te ayuda a superar barreras invisibles que limitan tu potencial financiero o personal.
- Mejora la resiliencia y el enfoque: Sustituir los pensamientos destructivos por una mentalidad orientada al crecimiento te permite ver los obstáculos como oportunidades y mantener la calma bajo presión.
- Eleva tu bienestar general: Trabajar en tus hábitos subconscientes y tu mentalidad reduce los patrones de estrés, mejora tu autoimagen y te permite tomar decisiones más informadas.
El concepto más mundano de programación viene a referirse a un cambio en la forma de pensar de las personas. Son muchos los que hablan que la sociedad y los medios de comunicación nos lavan el cerebro y programan nuestra mente. En este sentido, la programación sería inculcarnos unas ideas sin darnos cuenta de ello.
Lo cierto es que actuamos sobre la base de unas creencias y unos valores. Pensamos que esas creencias y valores vienen de fábrica en nuestro cerebro cuando nacemos y son parte de lo que somos y de nuestra personalidad. Pero eso no es verdad, las creencias y valores las adoptamos en nuestra infancia y son generadas por nuestro medioambiente, nuestros padres, familiares e influencias de la sociedad. Sí, estamos programados. Aunque conforme vamos madurando esa programación evoluciona. El motivo es que el medioambiente que nos rodea cambia.
Ahora bien, este cambio de creencias y actitudes puede realizarse de dos formas, o bien de forma inconsciente, asumiendo creencias y nuevas formas de pensar del entorno. O bien de forma consciente por nuestra parte, cuando analizamos creencias erróneas y, por lo tanto, las cambiamos por nuevas creencias. Estos son los casos menores. La mayoría de las ocasiones estos cambios se producen de forma inconsciente.
Si la programación de nuestros padres y de la sociedad siempre fuera buena, no habría problema. El problema es que esa programación, en la mayoría de las ocasiones lleva al fracaso y la infelicidad. Muchos terapeutas ven que el problema de sus pacientes son creencias y valores erróneos que le producen sufrimiento. La solución es cambiar esas creencias y valores. Cosa complicada, porque los pacientes suelen asociar estas creencias y valores a su identidad.
A esto se le suma que la programación está instaurada en el inconsciente. A la hora de evolucionar como especie, hemos desarrollado un sistema para facilitar nuestro funcionamiento. Nuestra mente posee un sistema que actúa de forma automática, permitiendo liberar nuestra mente para poder atender y pensar en otras cosas al mismo tiempo. Este sistema lo gobierna la mente inconsciente a través de una programación. Por lo tanto, el cambio requiere de esfuerzo y tiempo, dado que solo lo que está bien asumido y grabado queda instaurado en el inconsciente.
Hasta aquí un primer nivel de programación, el producido por las creencias. Pero hay un nivel más profundo. El nivel del condicionamiento de nuestros pensamientos y sentimientos.
Según la fuerte asociación con unos determinados estímulos, de forma inconsciente y por condicionamiento a nuestra mente van a surgir unos pensamientos concretos. O sea, nos convertimos en un robot. Pensamientos específicos surgen automáticamente. Igual ocurre con los sentimientos. Determinadas circunstancias desatan sentimientos concretos fuera de nuestro control. Tenemos un programa de pensamientos y sentimientos. Lo relevante es que este programa determina lo que podemos conseguir en la vida.
En su libro “Los secretos de la Mente Millonaria”, T. Harv Eker, expone como unos determinados pensamientos nos pueden llevar a conseguir más prosperidad económica o nos puede llevar a la pobreza. Si, como el lector puede adivinar, estos pensamientos son los que tenemos programados sin ser conscientes de ellos. Uno de los aspectos más relevantes de este libro es que si no eres consciente de esta programación (y la mayoría de nosotros no lo somos) tenemos limitado nuestro nivel de adquisición económica hagamos lo que hagamos. Y esto no se aplica solo a las finanzas. Se aplica a los demás aspectos de nuestras vidas como por ejemplo la salud, el trabajo, el amor o el éxito. Tenemos programados unos pensamientos y sentimientos que nos impiden lograr determinados niveles en cada uno de esos campos.
Aquí surge el símil de termostato. Igual que un termostato genera que una habitación se encuentre siempre al mismo nivel de temperatura, nuestra programación no lleva a obtener siempre los mismos resultados en determinadas áreas de nuestra vida.
Sí, existe una programación para conseguir el éxito. Y sí, podemos programar nuestra mente para alcanzar éxito. Mas te advierto que no es fácil, no es un trabajo de un día, dado que todas las programaciones mentales se han generado durante el transcurso de años y años de nuestras vidas, requerirá de perseverancia.
MTF. Violeta Gutiérrez Solís
Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez
Instagram @psicologagutierrez

HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
28 de junio, Día Internacional del LGBTTI+: Salud Mental ante una preferencia sexual diferente
Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 24 de junio 2026
El Día Internacional del Orgullo LGBT+ (lesbiana, gay, bisexual y trans), también conocido como Día del Orgullo Gay. Se celebra el 28 de junio porque en tal fecha se conmemoran los disturbios de Stonewall (Nueva York, EE. UU.) de 1969, que marcan el inicio del movimiento de liberación homosexual. Dichos disturbios consistieron en una serie de manifestaciones espontáneas y violentas contra una redada policial que tuvo lugar en la madrugada del 28 de junio de 1969, en el pub conocido como el Stonewall Inn del barrio neoyorquino de Greenwich Villaje, uno de los pocos espacios de libertad para la comunidad homosexual que era acosada con frecuencia por la policía de la ciudad. Los asiduos al Stonewall Inn se hartaron de estos acosos homofóbicos y ese día las fuerzas de la ley quisieron arrestar a varias de las 200 personas que se encontraban en el bar por razones tan simples como el que dos hombres o mujeres bailaran juntos o no llevaran ropa considerada tradicional para su sexo. En vez de dejarse atacar y acosar, los asistentes al Stonewall Inn decidieron resistirse y alrededor de las 1:20 de la madrugada comenzó una batalla a la que luego se unieron más miembros de la comunidad LGBT+, convirtiéndose así en un ícono de la lucha por los derechos gay, ya que durante los días siguientes hechos similares se dieron en otros sectores de Nueva York, siendo reconocidos como el catalizador del movimiento moderno proderechos LGBT+ en Estados Unidos y en todo el mundo.
La noción básica del Orgullo LGBT+ consiste en que ninguna persona debe avergonzarse de lo que es, cualquiera que sea su sexo, orientación sexual o identidad sexual, transmitiéndose la idea de una dignidad intrínseca de cada ser humano, que no debe verse afectada por su conducta ni orientación sexual. En tal sentido, se trata de dignidad LGBT+. Las personas lesbianas, gay, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI) enfrentan obstáculos sustantivos en el ejercicio de todo tipo de derechos. En el acceso a la educación, al empleo o a la salud, e incluso en el mismo proceso de desarrollo de la identidad, las personas que tienen una orientación sexual, identidad o expresión de género no normativa, así como las personas que nacen con características anatómicas y fisiológicas que no coinciden con lo que tradicionalmente se asume debe ser una mujer o un hombre, encuentran barreras motivadas por prejuicios sociales y omisiones legales.
Los prejuicios contra la diversidad sexual y de género se originan en el predominio cultural del binarismo sexual, que lleva a una valoración positiva y a una prescripción exclusiva de la heterosexualidad y de la congruencia entre el sexo que le fue asignado al nacer y su identidad de género, así como de las características corporales que se consideran “normales”. En ocasiones, esto contribuye a casos de violencia que pueden terminar con la vida de las personas. La discriminación por orientación sexual, identidad de género, expresión de género y características sexuales diversas tiene una naturaleza estructural. Estas personas experimentan un ambiente de hostilidad persistente en el contexto social general. Casi siete de cada diez dijeron que sus derechos se respetaban poco o nada (67.7%). Casi ocho de cada diez han evitado mostrar afecto a su pareja en público o expresar libremente su orientación sexual o identidad de género por temor (76.6%). La mitad de las personas también reportó que dejaron de frecuentar algunos lugares (49.8%), y casi cuatro de cada diez dejaron de asistir a eventos y actividades por temor (37.1%). Pero tal vez la consecuencia más alarmante de la discriminación y violencia a la que se enfrentan de manera cotidiana sea el deseo de dejar de vivir.
Las minorías sexuales tienen una peor percepción de su estado de salud mental y solicitan más ayuda psicológica. Los estudios demuestran que presentan una mayor prevalencia de problemas psicológicos, principal-mente ansiedad, depresión, ideación suicida o abuso de sustancias. Diversos estudios revelan que quienes mantienen relaciones con individuos del mismo sexo enfrentan mayores niveles de ansiedad, trastornos del estado de ánimo y abuso de sustancias. Además, revelan que las mujeres lesbianas y bisexuales acuden menos a controles ginecológicos, debido a la falta de uso de métodos anticonceptivos, lo que representa un riesgo significativo para su salud. Ellas consumen más drogas y tienen más relaciones sexuales bajo coacción, resultando en altos niveles de ansiedad y síntomas depresivos. Liberarse de prejuicios y trabajar la identidad es clave para una buena salud mental. La homofobia internalizada, el estigma y las experiencias de discriminación y violencia son estresores significativos para las personas no heterosexuales, afectando su salud mental con sentimientos de culpa, problemas sexuales y pensamientos suicidas. La homofobia internalizada daña la autoestima y aumenta el riesgo de depresión. El estigma afecta la percepción de salud y contribuye a trastornos mentales. El ocultamiento de la orientación sexual genera tortura psicológica y mayor probabilidad de ideación suicida. A continuación, dejamos algunas pautas esenciales sobre cómo ayudar a una persona Lgbtti a que se sienta más comprendida:
- Preguntar por sus necesidades: Escuchar cómo se siente, cuáles son sus miedos, ofrecer un espacio seguro donde la persona pueda hablar abiertamente sobre su experiencia sin ser juzgada.
- Apoyar a la persona: El apoyo y comprensión mejoran la salud mental del individuo, evitando riesgos asociados a la discriminación y promoviendo el bienestar a través de mostrar interés en la experiencia de la persona sobre su orientación sexual. Hay que hacer saber a la persona que su orientación sexual no cambia tu opinión sobre ella, que tu apoyo es incondicional.
- Aceptación familiar: La aceptación familiar es un factor protector importante. Sin embargo, muchas familias conciben la homosexualidad y la bisexualidad como algo negativo, que les lleva a sentir vergüenza o desconcierto hacia su propio familiar. La aceptación promueve el bienestar, mientras que la discriminación familiar puede llevar a la necesidad de abandonar el hogar para expresar libremente la orientación sexual.
- Educación: Informarse sobre las diferentes orientaciones sexuales y los desafíos a los que se enfrentan las personas del colectivo. Entender términos, conceptos y experiencias comunes de discriminación y estigmatización. Intenta romper con mitos y estereotipos negativos. Es crucial educar a la sociedad ayudando a superar prejuicios. Los desafíos inmediatos incluyen eliminar la discriminación, maltrato y violencia mediante cambios legales y sensibilización, desarrollar servicios de salud adecuados, y combatir la falta de oportunidades educativas y laborales para las comunidades LGBTIQ+.
- Proteger de la discriminación: Si es posible, toma medidas para protegerla de situaciones discriminatorias en casa, escuela o en el trabajo.
- Buscar ayuda profesional: Es muy importante si existen sentimientos de culpa, vergüenza, si existe ansiedad o algún malestar acudir con un experto en salud mental para poder trabajar esos sentimientos, la autoestima, la identidad, etc. Además, existen líneas de ayuda y recursos en línea específicos para personas del colectivo. Existen libros y materiales disponibles en bibliotecas y en internet que pueden ayudarle a ver de forma positiva la diversidad sexual. También hay grupos de apoyo presenciales y online donde personas que forman parte de este colectivo comparten sus vivencias, puede hacer sentir a la persona muy comprendida por los demás miembros.
MTF. Violeta Gutiérrez Solís
Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez
Instagram @psicologagutierrez

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Cómo construir la responsabilidad afectiva para crear relaciones saludables
Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 18 de junio de 2026
La responsabilidad afectiva, o su ausencia como veremos más adelante, aplica a todas nuestras interacciones: no solo a las relaciones románticas, sino también a los vínculos familiares, la amistad y las conexiones laborales. No se trata de un rasgo de la personalidad estable, sino de una forma de comportamiento que puede cambiarse.
¿Cuál es exactamente el significado de responsabilidad afectiva?
Una posible definición es hacernos cargo de nuestros sentimientos y necesidades, así como tener en cuenta la repercusión emocional en otras personas de aquello que decimos y hacemos. Además, se ha observado que las personas perciben a quienes toman decisiones activas como más responsables de los resultados que a quienes deciden no actuar (Zeelenberg et al., 2000), lo que refuerza la importancia de asumir un rol consciente en nuestras interacciones emocionales
Tener responsabilidad afectiva, es hacernos cargo de nuestros deseos, necesidades y sentimientos. La responsabilidad afectiva con uno mismo es muy importante. Encargarse de nuestros propios sentimientos nos ayuda a conocerlos, ponerles nombre y gestionarlos. Al mismo tiempo, la responsabilidad afectiva también implica no obviar el impacto emocional y las expectativas que generamos en otras personas. Además, se ha observado que la percepción de responsabilidad puede amplificar las reacciones empáticas, especialmente cuando es evidente que una persona ha causado y tenía la intención de provocar un determinado resultado emocional en el otro (Gonzalez et al., 2021).
Aunque ya hemos dicho que la responsabilidad afectiva (o la falta de responsabilidad afectiva) se puede dar en cualquier vínculo, quizás estamos más habituados a oír hablar de la responsabilidad afectiva en una relación sentimental. Probablemente se deba a que, al ser relaciones más profundas e íntimas, suelen surgir mayores roces, ya que activan con mayor intensidad los sistemas de apego. Pero, por ejemplo, la responsabilidad afectiva familiar (o la poca responsabilidad afectiva) también es bastante común. A veces, damos por hecho que los lazos de sangre nos dan derecho a invadir la privacidad, a decidir por otras personas y a pretender saber lo que es conveniente para ellas. Esto sucede con la responsabilidad afectiva de padres a hijos y viceversa, ya que cuando los progenitores son muy mayores, los hijos también suelen tomar decisiones sin tener en cuenta lo que estos necesitan y/o sienten.
Lo mismo ocurre con la responsabilidad afectiva en el trabajo. Es importante ponerla en práctica porque pasamos gran parte de nuestro día con compañeros y compañeras, así que la asertividad, la empatía y saber poner límites serán clave para que las conexiones sean sanas y no generar un ambiente conflictivo o emocionalmente tenso.
La responsabilidad afectiva en la amistad también debe estar presente para mantener una relación sana y duradera. Puedes ponerla en práctica siguiendo estos ejemplos de responsabilidad afectiva con amigos: ser proactiva o proactivo cuando necesiten algo, abordar los problemas directamente con la persona, disculparse si se ha cometido un error y respetar los momentos en los que la persona quiera estar sola y no en nuestra compañía.
Retomando la responsabilidad afectiva en parejas, ¿por qué puede ser difícil encontrar a una persona afectivamente responsable. Vivimos en una sociedad que busca la gratificación inmediata y evita el sufrimiento y la incomodidad emocional, lo que puede dificultar la tolerancia al conflicto. Las relaciones se han vuelto más individualistas y pueden dejar de resultar atractivas si surgen obstáculos. Posiblemente, las apps de encuentros como Tinder han evidenciado que la responsabilidad afectiva a veces brilla por su ausencia, hasta tal punto que ha surgido una nueva app, Tame, que promueve el healthy dating o, en otras palabras, la responsabilidad afectiva. Para quienes practican el ghosting, la app pide una explicación y, en caso de no darla, el usuario no puede volver a hacer uso de ella.
Se dice que en nuestras sociedades hay una mayor tendencia a vínculos utilitaristas en los que falta empatía e inteligencia emocional, lo que a su vez se traduce en ghosting, benching o breadcrumbing. Como diría el sociólogo Zygmunt Bauman, estamos en tiempos de “amor líquido” O en una sociedad líquida en la que no hay tiempo que perder, y hemos provisto incluso a las relaciones de los botones de spam y suprimir.
Pero entonces, ¿qué es la responsabilidad afectiva en pareja? Hablamos de responsabilidad afectiva y emocional cuando en una pareja ambas partes son conscientes de que sus actos, sus palabras y aquello que callan tienen un impacto en la relación y pueden afectar emocionalmente a la otra persona, sin perder de vista la responsabilidad individual sobre la propia regulación emocional.. Con una pareja sin responsabilidad afectiva no se tiene en cuenta que hay dos voces y hay que llegar a acuerdos para respetar la voz y las decisiones de ambas, evitando dinámicas unilaterales o desequilibradas.
Por supuesto, pese a la empatía y la responsabilidad afectiva, surgirán problemas de pareja. Además, tampoco se trata de responder a todos los deseos y necesidades de la otra persona y anteponerlos a los nuestros para que así todo fluya. La responsabilidad afectiva es una herramienta que ayuda a afrontar situaciones y a gestionarlas mediante acuerdos y comunicación.
En este sentido, formularse preguntas para parejas como: ¿Nos sentimos escuchados mutuamente?, ¿Estamos siendo claros con nuestras expectativas?, ¿Hay algo que no estamos diciendo por miedo al conflicto?, puede ayudar a crear un espacio seguro donde ambas personas puedan expresar lo que sienten y necesitan sin miedo a ser juzgadas.
Si detectas que no estas siendo responsable afectivamente en tus relaciones en general y no sabes como cambiarlo, es importante que acudas con tu psicólogo o psicóloga de confianza para que te guie en la construcción de tu responsabilidad afectiva.
Contacto: MTF. Violeta Gutiérrez Solís
Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez
Instagram @psicologagutierrez

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