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¿Cuál es el daño que ocasiona tener un padre ausente? ¿Qué hacer para sanarlo?

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez   12 junio 2025

Que mamá sea quien se encargue del cuidado de los hijos, llevarlos a la escuela, asistir a sus festivales y hasta ayudarles en las tareas y que el papá vaya todos los días a trabajar y regrese a casa de noche: cenar y ver la tele, es algo común en una familia tradicional mexicana.  Ocasionalmente el papá también ayudaba, pero pronto se desesperaba, por lo que era “una tarea más” de la mamá.

Lamentablemente, esta escena es típica de muchas familias mexicanas: las madres a cargo de los hijos; y los papás del sustento. Los hombres están ausentes en la vida de los hijos e hijas, así como de la esposa. A esta forma de involucrarse en la crianza se le conoce como el síndrome del padre ausente. Aunque es un término que formalmente en la psicología no existe, pero se usa para hacer referencia a un padre ausente emocionalmente y en algunos casos a un padre ausente físicamente.

Cuando hablamos de un papá ausente nos referimos a aquel que no participa de manera activa en la crianza y crecimiento de los niños, aunque está presente en la familia. Los padres presentes pero ausentes ocupan, por ejemplo, gran parte del tiempo en trabajar.  Tienen poco interés en conocer el mundo personal del niño o la niña y además no fungen de guía para los menores. No están ahí para escucharlos, guiarlos o incluso ayudarlos con sus problemas emocionales: están ausentes en la vida personal de sus hijos.

Un padre ausente físicamente se refiere a aquellos padres que luego de un divorcio o un rompimiento con su pareja sentimental rompen también con los hijos y no se involucran en nada con el menor. Simplemente no toman responsabilidad y se marchan. La presencia o no del padre o incluso de la madre es un factor de suma importancia en la vida de toda persona, algunos estudios psicológicos afirman que la participación de papá y mamá en el crecimiento de los hijos, es determinante en la mayoría de cualidades que los niños tendrán de adultos.

Consecuencias emocionales de un padre ausente

La decisión de un papá de no estar presente en la crianza de sus hijos no sólo afecta a la familia entera; las consecuencias son principalmente para las niñas y niños. Un hijo necesita sí o sí una figura que le ayude a ver el mundo e interpretarlo, un padre y una madre que lo hagan sentir protegido y escuchado y sobre todo seguro de su paso por este planeta. Si esa figura no está, un niño puede crecer con notables afectaciones que lo marquen de por vida. Algunas de las consecuencias emocionales de un padre ausente y que se pueden apreciar en la edad adulta son:

Baja autoestima._ Para muchos niños y niñas crecer sin un padre puede ser sinónimo de “ser diferentes” lo que también relacionan con baja autoestima. Es común que los hijos de un padre ausente no sientan confianza en ellos mismos, se sientan inferiores, tengan pensamientos negativos hacia ellos mismos, o que incluso piensen que tienen algo malo que hizo que su papá se alejara de ellos. Esta falta de confianza puede derivar en problemas en la toma de decisiones y afectar sus relaciones sociales.

Desconfianza en los demás._ En la infancia aprendemos la forma de ver el mundo. Si a tan temprana edad vivimos una experiencia negativa como que nuestro papá no quiso estar ahí, es probable que crezcamos con desconfianza hacia los demás. Este sentimiento puede aparecer en otros ámbitos de nuestra vida, como las relaciones de pareja o de amistad. En el primer caso es común que los hijos de padres ausentes sean más propicios a temer a la infidelidad y pasar por actitudes de celos.

Problemas de conducta.- Una forma muy común de los niños y las niñas de llamar la atención de sus padres es teniendo conductas rebeldes. No hacer las tareas, contestar a los maestros, no ayudar en casa, romper límites, son tan sólo algunas actitudes de niños que buscan ser vistos por sus padres. Si estas conductas no se trabajan se pueden llevar a la vida adulta desencadenando problemas más grandes por ejemplo con la ley.

Relaciones dependientes.- Una de las consecuencias de un padre ausente es que los hijos tendrán más probabilidad de crear relaciones dependientes de pareja. Si bien esta secuela del síndrome del padre ausente se relaciona más con mujeres, no es propio de ese género. Un niño o niña con un padre ausente puede buscar a personas que los cuiden durante su adultez, lo que hace que sostengan relaciones donde incluso no se sienten cómodos o aceptan ceder ante las necesidades de su pareja con tal de “no ser abandonados”

Cómo superar el síndrome del padre ausente

Si durante tu niñez sufriste de un padre ausente es seguro que  te sientas  identificado y la pregunta sea ¿Qué puedohacer?

Superar las consecuencias emocionales y las heridas que deja un padre ausente es una tarea ardua pero no difícil. El paso más importante, como en cualquier otro tratamiento es identificar, y aceptar el problema. Saber que muchas de las emociones y reacciones que tienes son producto de esta experiencia es un gran paso para empezar a buscar ayuda.

Te dejo una lista de acciones que puedes realizar durante tu proceso, de sanar las consecuencias emocionales de un papá ausente.

Escúchate. _ Como ya dijimos, la clave para sanar es aceptar y reconocer todas aquellas emociones que estén guardadas y que hayas relacionado con la ausencia de tu padre ausente. En un espacio seguro, trae a tu mente los recuerdos de tu infancia y mira todas aquellas emociones que se generan. ¿Es dolor? ¿Es tristeza o es rabia? Anótalas e identifícalas. Acéptalas todas, son necesarias para sanar.

Empatiza con tu padre. – Esto no quiere decir que justifiques su comportamiento, sino que te abras a observar también la posición en la que se encontraba en ese momento tu papá y que lo orillaron a tomar esa decisión. A lo mejor lo invadió el miedo o sinceramente no quería ser papá. Ponerte en sus zapatos puede ayudarte a que el dolor disminuya, así como a entender su reacción. Recuerda que las acciones hablan de las personas.

Perdona._ Perdonar es una acción con múltiples beneficios positivos para la salud mental de la persona que lo hace. Perdonar no significa justificar, ni hacer como que no pasó nado o repetir la acción, es más una decisión a partir de la cual se quita todo el dolor que una persona o una acción nos produjo.

Ve a Terapia. _ Cuando una emoción persiste por un tiempo prolongado y no deja de doler es un síntoma de que es necesario ir a terapia. La terapia puede ayudarte a entender de dónde viene la emoción y a trabajarla para que no derive en otras consecuencias en tu vida y sobre todo puedas llevar una vida más placentera y con mayor sensación de felicidad.

 

 

Contacto: email: violetags14@gmail.com

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

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¿Por qué ordenar tus espacios genera un efecto de orden mental? Aquí te lo cuento

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 30 de julio del 2026

Si alguna vez experimentaste una sensación de agobio o estrés cuando tu entorno se encontraba desorganizado, probablemente reconozcas la conexión entre el espacio físico y la mente. Esta relación ha ganado cada vez más atención en la psicología contemporánea. Diversos estudios han demostrado que un espacio ordenado puede influir positivamente en la claridad mental, reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo general.

Existen investigaciones recientes que han explorado cómo el orden de los espacios que nos rodean desde nuestros hogares hasta los lugares de trabajo, puede contribuir al bienestar de nuestro cuerpo y mente. Uno de los descubrimientos más interesantes en el área, es que la relación entre el entorno y el estado emocional puede entenderse como bidireccional.

¿Cómo nos favorece el simple acto de organizar el entorno? Por un lado, un entorno desordenado puede causar estrés y malestar emocional, pero a la vez, las personas que experimentan altos niveles de estrés o depresión pueden tener más dificultades para mantener su hogar ordenado. En este sentido, el desorden en el hogar puede ser tanto una causa como un síntoma de problemas emocionales, creando un ciclo negativo que perpetúa el estrés y el desorden (Saxbey Repetti, 2010).

La ausencia de orden no solo afecta la funcionalidad del espacio, sino también al estado emocional. De hecho, se ha demostrado que quienes perciben su casa como desordenada, suelen presentar más emociones desagradables y un menor sentido de control, deteriorando el bienestar mental (Roster et al., 2016). A su vez, acumular objetos puede ser abrumador y generar sentimientos de incompetencia, impactando negativamente en la autoestima. Inclusive, este efecto desfavorable puede extenderse más allá de la persona que vive en un lugar desordenado, afectando las dinámicas familiares y la calidad de las relaciones interpersonales dentro del hogar.

¿Qué mecanismos se activan en nuestra mente frente al orden y al desorden?

Para profundizar en cómo el orden físico afecta en nuestras mentes, es útil considerar los mecanismos neuropsicológicos involucrados en el procesamiento de la información del entorno. Por ejemplo, un estudio relevante en el área investigó cómo las interacciones entre los mecanismos descendentes y ascendentes en la corteza visual humana afectan la percepción y la atención (McMains y Kastner, 2011). Según dicha investigación, la corteza visual procesa la información no solo desde el espacio externo mecanismos ascendentes, sino también a través de señales internas mecanismos descendentes, como expectativas y recuerdos activos en la mente. Estas interacciones son esenciales para entender por qué la sobrecarga de información visual causada por un entorno desordenado puede dificultar la capacidad del cerebro para filtrar información irrelevante, conllevando una mayor distracción y estrés cognitivo.

Otra investigación relevante analizó cómo el espacio físico del hogar se correlaciona con los patrones diarios de humor y cortisol, un marcador biológico de estrés. Los hallazgos sugieren que las personas que describen su hogar como caótico o desordenado tienden a mostrar niveles más altos de cortisol y patrones de humor negativos (Saxbe y Repetti, 2010). El cerebro necesita filtrar constantemente la información irrelevante, un proceso que se ve obstaculizado en un ambiente desordenado. Este esfuerzo cognitivo adicional puede resultar agotador y disminuir la capacidad de procesamiento mental.

El estrés resultante de tal proceso no solo afecta la productividad, sino que también puede tener efectos negativos en la salud física y mental. De este modo, la incapacidad para mantener la atención y la concentración puede llevar a una sensación de frustración, tensión y ansiedad.

Los beneficios a nivel psicológico de mantener un entorno ordenado son numerosos. En primer lugar, un espacio ordenado puede reducir los niveles de estrés, mejorar el estado de ánimo y aumentar la sensación de control externo y competencia. Esto, a su vez, puede mejorar la calidad de vida y la percepción de bienestar general. Además, un ambiente ordenado tiende a facilitar la concentración y la productividad, lo que es especialmente importante en el contexto laboral.

Al mismo tiempo, el mantenimiento de un ambiente arreglado también tiene un impacto positivo en la autopercepción. Pues la capacidad de mantener el orden puede generar una sensación de logro y competencia, mejorando la imagen que tenemos de nosotros mismos. En este sentido, un hogar organizado puede ser una fuente de orgullo y satisfacción, contribuyendo a una mayor autoestima y bienestar emocional.

Teniendo en cuenta todo lo mencionado, también resulta importante aclarar que, mientras que un espacio ordenado puede ser beneficioso para la mente y la productividad, un entorno desorganizado también puede tener sus beneficios. Por ejemplo, existen investigaciones que catalogan los entornos ligeramente desordenados como adecuados para actividades que requieren pensamiento creativo e innovación. En este sentido, la clave está en encontrar un equilibrio que maximice los beneficios según las necesidades de cada persona, evitando grados de desorden que resulten agobiantes.

El vínculo entre el orden y el bienestar mental nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras decisiones de organización impactan directamente en nuestra calidad de vida. Más allá de la estética y la funcionalidad, mantener un entorno ordenado puede potenciar significativamente nuestra salud emocional y psicológica. Incluso, investigaciones emergentes continúan señalando cómo el orden no solo reduce el estrés, sino que también mejora la capacidad de concentración y la eficiencia en las actividades diarias, impulsando una actividad mental más organizada. Explorar de qué manera los diferentes niveles de orden afectan puede ofrecer nuevas estrategias para optimizar el espacio personal y profesional. De esta manera, la organización del ambiente puede promover un equilibrio efectivo entre tranquilidad, eficiencia y creatividad en las actividades diarias.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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Aprende a manejar y controlar tu ira

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Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 23 de julio del 2026

Cada uno de nosotros tenemos una forma de entender el mundo, la realidad y las experiencias que vivimos. Tenemos una serie de creencias y pensamientos sobre cómo deben ser las cosas, cómo debería actuar la gente y cómo debería ser la vida. Precisamente, estos “debería” son unos de los errores más comunes de pensamiento que cometemos. Esta forma de pensar implica imposición y exigencia (tanto en uno mismo como en los demás) y pueden provocar que se produzcan reacciones emocionales de enfado, como la rabia o la ira. Para aprender a controlar estos estados de ira es importante hacer algunos cambios en nuestra forma de entender el mundo (es decir, cambiar lo que pasa por nuestra mente). En este sentido, la terapia psicológica es muy eficaz para desmontar los mecanismos que mantienen la ira y trabajar alternativas saludables. Para gestionar la ira de manera eficaz no basta con intentar calmarse en el momento. Es necesario comprender qué la activa, cómo interpretamos las situaciones y de qué forma esos pensamientos influyen en nuestras reacciones. Para aprender a controlarla mejor, es importante tener en cuenta los siguientes elementos:

Existen personas con puntos de vista diferentes al nuestro.
Existen diferentes modos de entender y de hacer las cosas, lo cual nos enriquece.
Si una persona plantea una opción diferente a la que creemos correcta, no lo hace para fastidiarnos, se trata de otro punto de vista y hay que respetarlo.
No esperes a que los demás cambien o sean diferentes, los demás son como son, no son “como deberían ser”, no son “como nos gustaría que fuesen”.
Tampoco podemos controlar los errores de los demás, por lo tanto, es bueno aprender a aceptarlos tal como son, de lo contrario solo sentiremos frustración, odio y hostilidad.
No impongas cómo tienen que ser las cosas y no exijas que los demás reconozcan que sólo tú tienes la razón.
No levantes la voz, no insultes.
Comunícate en primera persona: yo siento, yo quiero, en lugar de tú eres, tú me haces. Los mensajes yo son un vehículo para transmitir nuestros sentimientos de manera respetuosa.
Juzgamos el comportamiento de los demás y dichos juicios se basan en un conjunto de reglas de cómo debería o no debería actuar la gente. Así, pensamos que las personas que se comportan de acuerdo con nuestras normas son buenas y las que no, están equivocadas o son malas. Damos por sentado que la gente debe conocer y aceptar nuestras reglas y, cuando las rompen, lo interpretamos como una ruptura deliberada de lo que es correcto.

Terapia psicológica para aprender a gestionar la ira. – Controlar la ira no consiste en reprimirla, sino en entender qué la provoca, modificar los pensamientos que la alimentan y aprender estrategias prácticas para manejarla de forma saludable. Identificar los deberías, cuestionar las creencias rígidas, practicar la empatía y aplicar técnicas de autocontrol son pasos clave para reducir la agresividad y mejorar tus relaciones. Si sientes que la ira aparece con demasiada frecuencia, te desborda o está dañando tu bienestar o tus vínculos, la ayuda profesional puede marcar la diferencia. Sigue estos 10 pasos para que prendas a controlar tu ira.

1. Piense antes de hablar. – En el calor del momento, es más fácil decir algo que luego lamentará. Tómese unos momentos para ordenar sus pensamientos antes de decir algo. Esto también permite que las otras personas involucradas en la situación hagan lo mismo.

2. Una vez que se haya calmado, exprese su malestar. – Tan pronto pueda pensar con claridad, exprese su frustración de una manera asertiva, pero sin generar confrontación. Hable de sus preocupaciones y necesidades de forma clara y directa, sin lastimar a otros ni tratar de controlarlos.

3. Haz algo de ejercicio. – La actividad física puede ayudar a reducir el estrés que puede causarle ira. Si siente que la ira está aumentando, salga a dar una caminata vigorosa o a correr. O haga alguna actividad física que disfrute durante algún tiempo.

4. Tómese un descanso. – Los descansos no son solo para los niños. Haga pequeñas pausas a lo largo del día en momentos que suelen ser estresantes. Tomarse un momento de tranquilidad puede ayudar a que se sienta mejor preparado para enfrentarse a lo que venga sin que sienta irritación o enojo.

5. Identifique posibles soluciones. – ¿Se enoja porque la habitación de su hijo está desordenada? Cierre la puerta. ¿Su pareja llega tarde a cenar todas las noches? Programe las comidas para más tarde en la noche. O acuerde comer por su cuenta algunas veces a la semana. Además, sea consciente de que algunas cosas están simplemente fuera de su control. Intente ser realista en cuanto a lo que puede y no puede cambiar. Recuerde que la ira no soluciona nada y solo podría empeorar todo.

6. Recurra a las declaraciones en primera persona. – Criticar o echar culpas solo podría aumentar la tensión. En cambio, use frases en primera persona para describir el problema. Sea respetuoso y específico. Por ejemplo, diga: “Me molesta que se haya ido de la mesa sin ofrecerse a ayudar con los platos” en lugar de “Nunca hace las tareas del hogar”.

7. No guarde rencor. – El perdón es una herramienta poderosa. Si permite que la ira y otros sentimientos negativos sustituyan a los positivos, quizás note que su propia amargura o sentido de injusticia le abruman. Perdonar a alguien que le hizo enojar puede ayudarle a aprender de la situación y a fortalecer la relación.

8. Recurra al humor para liberar la tensión. – Aligerar la situación puede ayudar a aliviar la tensión. Recurra al humor para enfrentar aquello que le hace enojar y, de ser posible, las expectativas poco realistas que pueda tener sobre cómo deberían salir las cosas. Evite el sarcasmo, ya que puede herir sentimientos y complicar las cosas.

9. Practique habilidades de relajación. – Cuando se sienta enojado, ponga en práctica sus habilidades de relajación. Haga ejercicios de respiración profunda, imagine una escena relajante o repita una palabra o frase que lo tranquilice, por ejemplo, “tómatelo con calma”. También puede escuchar música, escribir en un diario o hacer algunas posturas de yoga; lo que sea que le permita relajarse.

10. Sepa cuándo buscar ayuda. – Aprender a controlar la ira puede ser difícil a veces. Si su ira parece estar fuera de control, causa que haga cosas que lamenta o lastima a quienes están a su alrededor, busque ayuda.

 

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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Señales para detectar a un manipulador emocional

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Redacción Psicóloga Violeta Gutiérrez, 16 de julio del 2026

Saber identificar la manipulación emocional, conocida también como manipulación psicológica, es una de las claves para mantener relaciones personales sanas y evitar aquellas influencias que nos dañan mentalmente y anulan nuestra individualidad. Si hablamos de relaciones de pareja o amistades, porque este tipo de vínculos afectivos tienen una gran capacidad para distorsionar nuestra percepción de la realidad influyendo en nuestras emociones. De hecho, hay quienes asumen como algo normal que quienes les están manipulando tome todas las decisiones importantes, y se fían más de su criterio que del propio. No todas las relaciones personales conflictivas y problemáticas se basan en la confrontación y la hostilidad manifiesta; muchas veces, adoptan una apariencia de amabilidad cuidadosamente diseñada para “meterse en la cabeza” de las personas y, así, limitar su libertad y desgastar su capacidad para defender sus propios intereses y sus opiniones. Este tipo de dinámicas relacionales son las que ocurren allí done se da la manipulación emocional, un fenómeno que puede ser considerado violencia psicológica si atenta significativamente contra la calidad de vida de la víctima y/o se produce con frecuencia durante largos periodos.

Hay tres tipos de psicopatologías que pueden dar lugar a esta tendencia a intentar manipular a los demás: el trastorno de la personalidad narcisista, por un lado, y el trastorno de la personalidad antisocial, por el otro. En ambos casos encontramos unos marcados rasgos de psicoticismo, el cual se caracteriza por la falta de consideración por el bienestar de los demás y una cierta predisposición a centrar la propia atención únicamente en las propias necesidades a corto y medio plazo. En menor medida, las personas con trastorno de la personalidad límite también pueden mostrar una predisposición a este comportamiento.  Señales de alerta para identificar a un manipulador emocional en las relaciones de amistad, de pareja, de familia, o incluso entre compañeros de estudios o de trabajo.

  • El paternalismo lleva a estas personas a no tratar con dignidad a la persona manipulada, sino que el trato es el propio de un adulto que cuida a un niño o a un adolescente. Eso significa que incluso cuando ofrecen su cara más amable, se ven trazas de condescendencia y de falta de consideración por el punto de vista del otro.
  • El egocentrismo consiste en una tendencia a pensar casi únicamente en los propios intereses y en las propias necesidades. A estas personas les gusta hablar principalmente sobre ellas, y solo se interesan por el bienestar de los demás si eso les ayuda a que estas cedan a sus peticiones, planteadas en cuestión de minutos o de pocas horas después de haber mostrado ese aparente interés por el prójimo.
  • La falta de empatía se refleja en los problemas a la hora de ponerse en el lugar de los demás no solo intelectualmente, sino también emocionalmente. Esto significa que las personas manipuladoras incurren con frecuencia en comentarios hirientes, muchos de los cuales los realizan sin ser conscientes de que sentarán mal (aunque otros ataques de este tipo sí son deliberados y tienen el objetivo de anular a la otra persona, como veremos).
  • Los rasgos de narcisismo vinculados a este tipo de perfil psicológico hace que estas personas crean que merecen un trato especial. Por eso, muchas se comportan como si fuese un privilegio estar a su lado. Esto resulta útil para manipular a los demás, ya que les ayuda a generar la impresión que el simple hecho de contar con su aceptación es un motivo para estar agradecidos.

Técnicas de manipulación más comunes:

  1. El hecho de tomarse con humor, con burlas o con paternalismo nuestras opiniones e ideas es una forma de infantilización, para que interioricemos que ellos son “los adultos” de la relación y que nuestras opiniones y decisiones no merecen ser tomadas en serio.
  2. Generar sentimiento de culpa si no hacemos lo que piden, las personas manipuladoras adoptan un estilo comunicativo pasivo-agresivo al ver que no cedemos ante sus peticiones; de esa manera, logran que tengamos remordimientos al decir que no.
  3. El gaslighting consiste en hacer que la persona manipulada psicológicamente cuestione sus propias facultades mentales y/o su inteligencia. Sirve para que asuma que la persona manipuladora debe ser quien tome las decisiones, y quien sabe mejor que nadie qué es lo que más conviene a ambos.
  4. Generar miedo al abandono, aprovechan el efecto que sus acciones han tenido en la autoestima de la víctima para hacerle creer que, si esa relación se rompe, una de las dos podrá superarlo, pero la otra se verá totalmente desamparada al no ser capaz de valerse por sí misma y rehacer su vida.
  5. Todo lo anterior se combina con un proceso de aislamiento social impuesto sobre la víctima: se le hace sentir culpable si no va cortando sus relaciones de amistad y si no reduce al mínimo los contactos con su familia, para que de ese modo dependa aún más de la persona manipuladora.

La manipulación emocional es más dañina cuando más estrecho es el vínculo afectivo que mantenemos con quien nos está manipulando; eso significa que las relaciones de pareja son las que tienen un mayor potencial para perjudicarnos si estamos con una persona manipuladora. Por eso, conviene que tengas en cuenta los efectos de la manipulación emocional en el contexto de los matrimonios y los noviazgos, ya que esto te ayudará a detectar cuando esta se produce y te está afectando mentalmente; cuanto antes reacciones ante estas dinámicas dañinas, mejor. Consecuencias psicológicas que tiene la manipulación psicológica.

  • Desgasta la autoestima.
  • Puede llevar a cuestionar la propia salud mental.
  • Predispone a aceptar otras formas de maltrato (esto es visto como un mal necesario).
  • Genera un fuerte sentimiento de soledad: la víctima se siente incomprendida y aislada.
  • Anula la propia individualidad e impide llevar a cabo procesos de desarrollo personal.

¿Qué hacer ante las personas manipuladoras?

  • Revisa tus recuerdos sobre experiencias compartidas con esa persona, trata de recordar experiencias que pasaron juntos y en las que sospechas que hubo manipulación emocional. Hazte estas preguntas: ¿Se me ofreció el tiempo y los recursos necesarios para establecer mi punto de vista y tomar una decisión? ¿Fue respetada mi opinión inicial? ¿Tomé esa decisión basándome en el miedo al rechazo? Al hacer esto, reforzarás tu autoestima y experimentarás un proceso de empoderamiento que te ayudará a recorrer el resto de pasos a seguir mitigando buen parte de los efectos que la manipulación emocional ha tenido en ti.
  • Aprende a decir que no defiende con firmeza tus negativas a hacer lo que esperan de ti o te animan a hacer. Sobre tu individualidad, la última palabra la tienes tú, y no deberías disculparte por no hacer lo que no se asienta sobre un compromiso previo. Si lo necesitas, acude al psicólogo para que te enseñe técnicas de asertividad.
  • Señala los comportamientos inaceptables en el momento en el que se producen, no dejes pasar el tiempo entre el momento en el que notas que te tratan injustamente y el momento en el que señalas que no estás conforme con el comportamiento de esa persona. Si lo posterga, es más probable que no te atrevas a dar el paso, y además le darás margen para buscar excusas o alegar que no recuerdas bien lo ocurrido.

Si necesitas apoyo psicológico profesional, cuenta conmigo. Pongo a tu servicio 20 años de experiencia en el ámbito de la psicoterapia. Las sesiones pueden hacerse de manera presencial o en la modalidad de terapia online.

 

Contacto: MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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