HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
Aprende a perdonarte a ti mismo
Nota por: Psicóloga Violeta Gutiérrez 20/ Febrero/ 2025
Cuando pensamos en el perdón, a menudo nos centramos en perdonar a los demás. A medida que avanzamos en la vida, las personas pueden lastimarnos y decepcionarnos. Con tiempo, sabiduría y experiencia, a menudo aprendemos a aceptar disculpas y seguir adelante. ¿Qué pasa cuando eres tu el que necesita perdón? Es posible que ya hayas ofrecido disculpas a los demás, pero te resulta difícil perdonarte a ti mismo y seguir adelante. El perdón a uno mismo es importante para tu bienestar, deja de lado la culpa, reduce el estrés, mejorar la salud mental y lleva una vida más plena.
Comprender el perdón a uno mismo
Como seres humanos, estamos destinados a cometer errores. Sin embargo, muchas personas aprenden desde una edad temprana que cometer errores es algo malo o vergonzoso. El perdón a uno mismo se trata de ser consciente de quién eres y reconocer tus arrepentimientos, errores y deficiencias como parte de la condición humana. Estos arrepentimientos son normales y pueden deberse a cosas que hiciste o a cómo te sientes en determinadas situaciones, como ira, vergüenza, miedo o dolor.
El viaje hacia el perdón, significa tratarse a sí mismo con la misma amabilidad y comprensión que le ofrecerías a otra persona. Practica la autoaceptación y ayuda a silenciar el crítico interno que te impide sanar.
Las tres mayores barreras para el perdón a uno mismo son la evitación, la culpa y la vergüenza.
Evitación
Cuando cometemos un error, a menudo es más fácil culpar a los demás o fingir que no sucedió. Esta negación y evitación pueden impedirle seguir adelante. Las creencias religiosas, las expectativas sociales o las barreras familiares pueden influir en la evitación. Nos enseñan desde pequeños a no pensar demasiado en nosotros mismos.
Culpa y vergüenza
La culpa es cuando sientes que hiciste algo que va en contra de tus valores. Es una vocecita en tu cabeza que dice me equivoqué. La culpa puede ser un recordatorio útil para volver a encarrilarte con sus valores.
La vergüenza, es cuando sientes que algo anda mal contigo. Te hace sentir mal contigo mismo como persona. Es la creencia de que cometiste un error, entonces te conviertes em el error. Si tu crítico interior tiende a ser duro e implacable, o si crees que no mereces el perdón, el proceso de perdón hacia a ti mismo se convierte en un problema.
Pasos hacia el perdón a uno mismo
El perdón a uno mismo puede ser un desafío, especialmente cuando se trata de culpa, vergüenza o emociones negativas de acciones o decisiones pasadas. Te comparto algunos consejos que le ayudarán a dejar atrás los errores del pasado y practicar el perdón a uno mismo:
1. Reconoce tus emociones: Está bien sentir ira, culpa, miedo y dolor. Estos son parte de la experiencia humana.
2. Asume la responsabilidad: Acepta la responsabilidad de tus acciones o decisiones. Evite poner excusas o culpar a los demás.
3. Practica la autocompasión: muéstrate bondadoso y compasivo. Reconoce que cometer un error no te convierte en un error como persona. Los errores son parte de la vida y pueden enseñarte cómo doctor en osteopatía (DO, por sus siglas en inglés) las cosas mejor la próxima vez.
4. Silencia a tu crítico interior: reemplace los pensamientos autocríticos con un diálogo interno más compasivo. Cuando surjan pensamientos negativos, pregúntate si le dirías lo mismo a un amigo.
5. Pon las cosas en perspectiva: es fácil insistir en tus fracasos y pasar por alto tus éxitos. Tómese un momento cada día para reconocer las contribuciones positivas que ha realizado. Esta práctica cambia tu enfoque hacia el bien que aportas a ti mismo y a los demás.
6. Encuentra formas de cerrar la puerta: Algunas formas prácticas son a través de:
7. Abraza la paciencia: el perdón a uno mismo puede ser un desafío y requiere práctica. No te rindas. Eres digno de perdón. Date un poco de gracia y paciencia.
8. Busca apoyo: Presta atención a tus emociones. Ellas son señales que te guían hacia necesidades no satisfechas. Si estás constantemente enojado, triste o emocionalmente agotado, podría ser una señal de que algo falta en tu vida. Busca ayuda o encuentra formas de satisfacer las necesidades a través de terapia o grupos de apoyo. Conectarse con personas que comprenden su recorrido puede brindarle orientación y aliento valiosos.
El perdón a uno mismo es un viaje complejo pero importante. Comienza con la conciencia, la aceptación y el reconocimiento de tus emociones. Liberarse de la culpa y la vergüenza puede ser un desafío, pero con tiempo y esfuerzo es posible. Aprender a perdonarse a uno mismo no es sólo un regalo para uno mismo. También es un regalo para quienes te rodean. Puedes ser un mejor amigo y compañero cuando estás en paz contigo mismo.
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HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
¿Cómo hacer crecer nuestra empatía hacia los demás? Aquí te comparto algunos tips para lograrlo
Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 23 de abril del 2026
Se podría pensar que la empatía es un rasgo de la personalidad: hay personas que parecen ser empáticas por diseño. Y claro, la empatía es más natural para algunos de nosotros. Las personas llamadas empáticas tienen una gran capacidad para relacionarse con los sentimientos de otras personas; a veces, casi sienten demasiada empatía. Pero la empatía también es una habilidad. Con la práctica, puedes desarrollar tu músculo de la empatía y mejorar tus conexiones con los demás. Desarrollar la empatía es un conjunto de habilidades que se pueden perfeccionar y desarrollar.
Ser más empático requiere esfuerzo. Es parte de la naturaleza humana huir del dolor. Ser empático significa involucrarse en el dolor de otra persona en lugar de distanciarse de él. Poder reconocer la incomodidad y apoyarse en ella es una elección consciente y un desafío por el que una persona puede trabajar. Para ser más empático, ponte en la perspectiva de la persona con la que quieres sentir empatía. Los conoces y sabes la emoción que están experimentando. Entonces, puedes imaginar cómo se sienten. Se trata de comunicar que estás con ellos y que no están solos. No intentes cambiar a la persona ni su emoción, simplemente conéctate con ella.
Por empatía se conoce a la capacidad que tenemos los seres humanos por ponernos en el lugar de otra persona y entender las emociones y los sentimientos que puede llegar a experimentar nuestro interlocutor, incluso si no estamos de acuerdo con sus opiniones o creencias. La clave esencial es que se trata de una habilidad para entender qué siente la otra persona, y más específicamente para entender por qué está sintiendo eso en un momento de terminado. Por ello, es uno de los elementos psicológicos clave para ser capaces de crear vínculos sociales fuertes y relaciones fluidas con los demás.
Por suerte, la empatía es una habilidad que se aprende de manera natural a través del desarrollo psicosocial de los niños y las niñas desde la infancia, que se refuerza durante la adolescencia y que se va poniendo en práctica a lo largo de la vida de la persona; sin embargo, esta puede ser potenciada también en la etapa adulta, siempre que se pongan en práctica varias estrategias para desarrollar la empatía.
Las personas más empáticas tendrán mayores facilidades para relacionarse correctamente con los demás. Por el contrario, las personas con pocas habilidades de empatía tendrán mayor dificultad para comunicarse con su entorno y para llegar a establecer relaciones más intensas y profundas. Por eso, es importante adoptar hábitos que nos permitan experimentar la empatía con todos sus matices. Estrategias para desarrollar la empatía en tus relaciones con los demás
1. Piensa en las prioridades de los demás. – No todo el mundo rige su vida según nuestros valores y nuestros objetivos a medio y largo plazo, y pasar esto por alto puede hacer que las relaciones sean poco fluidas. Solamente el hecho de centrar nuestra atención en otras personas distintas a nosotros nos hará ser empáticos y ponernos en el lugar del otro, y nos alejará del egocentrismo. Así podremos empezar a incorporar en nuestro día a día, de manera progresiva, el pensamiento por otras personas que se encuentran en nuestro entorno.
2. Evita los prejuicios. – De manera constante tenemos tendencia a crear una idea propia sobre otras personas y concebirlas tal y como nosotros hemos imaginado que son desde el principio. Esta técnica basada en el prejuicio es muy poco recomendable, ya que además de ser poco empática e injusta en muchos casos, nos impide conocer verdaderamente a otras personas que se cruzan en nuestro camino. En lugar de realizar juicios de valor previamente o dejarnos llevar por los prejuicios, es importante conocer antes a esa persona y valorarla únicamente por la realidad.
3. Considera las posibles causas contextuales del mal comportamiento. – Muchos patrones de comportamiento considerados “malos” o poco adecuado tienen entre sus principales desencadenantes situaciones que no están bajo el control de la persona que se comporta mal. Por ejemplo, una adicción o una infancia traumática a causa de problemas familiares. Tener en cuenta estos aspectos que van más allá de la propia individualidad es otra manera de desarrollar empatía.
4. Agradece siempre que tengas oportunidad. – El agradecimiento es otro signo de empatía que no debemos pasar por alto, ya que significa que valoramos el esfuerzo de aquellos que nos ayudan o nos hacen cualquier favor. Las personas más empáticas valoran siempre el trabajo de los demás, tanto si están en una cafetería, en un restaurante o en un aula de una universidad. Agradecer a otros siempre que tengamos oportunidad es uno de los primeros pasos para ser empático.
5. Practica un estilo de comunicación asertivo. – El asertividad consiste en expresar de manera clara lo que sentimos o pensamos sobre cualquier cosa o persona, respetando siempre las opiniones ajenas. Además de eso, se basa también en escuchar siempre a la otra persona, en no juzgarla, en establecer límites personales y en ser responsable emocionalmente.
6. Valora el sufrimiento ajeno. – Algunas personas tienden a minimizar o relativizar el sufrimiento ajeno o aquellas situaciones en las que alguna persona lo puede estar pasando mal. Este hábito resulta muy poco empático, ya que, de nuevo, significa que nos creemos el centro del universo o que somos superiores a los demás. Lo que a nosotros nos puede parecer una tontería sin importancia, para otros puede suponer vivir un infierno. Un ejemplo claro lo tenemos en quienes padecen estrés postraumático y experimentan situaciones que activan su trauma.
7. Descifra mensajes poco evidentes. – A veces debemos aprender a leer entre líneas en gestos o mensajes no verbales que pueda emitir nuestro interlocutor. Tanto en la comunicación no verbal como en la entonación con la que se dicen las cosas podemos identificar cómo se encuentra la otra persona más allá de su mensaje literal. Las personas empáticas cazan al vuelo todos estos mensajes que otras personas menos observadoras podrán pasar por alto o ignorar.
8. Respeta el ritmo de los demás. – Esto significa que, si alguna persona necesita más tiempo para expresarse o es más lenta, debemos adaptarnos a su ritmo y sus dinámicas de comunicación. Solamente así lograremos conocer en profundidad a esa persona y lograr una conexión verdadera, profunda y genuina.
La terapia psicológica te ayuda a desarrollar empatía. – La intervención psicológica es otro de los recursos más importantes y eficaces para llegar a ser personas más empáticas. Si buscas ayuda profesional para ello, ponte en contacto conmigo.
MTF. Violeta Gutierrez Solís
Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez
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Afectaciones psicológicas de la vejez en los adultos mayores
Psicóloga Violeta Gutiérrez, 16 de abril de 2026
Para muchas personas es fundamental enfocarse en envejecer con éxito, lo que implica una adaptación positiva a los cambios físicos, mentales y sociales que ocurren en esta etapa.
La vejez representa un período que coincide con el deterioro corporal y cognitivo progresivo, pero su definición está influenciada por el contexto sociocultural en el que vive cada adulto mayor. La Organización Mundial de la Salud subraya que la fase senil no se identifica solo en función de la edad, sino también de los nuevos roles sociales como el hecho de ser abuelos o de pasar de ser trabajador a estar jubilado. La tercera edad conlleva señales de identificación específicas que siguen su propio curso y varían de una persona a otra, de acuerdo a un tiempo y orden inespecíficos. Los cambios son físicos y también mentales. Algunas de las señales físicas son:
Hay que poner atención en las señales psicológicas de esta etapa. Diversos estudios confirman que la vejez, al igual que la adolescencia, requiere la estructuración de una nueva identidad, no solo personal sino también social. La transición a la tercera edad implica la aparición de una cantidad considerable de estrés que, si no se gestiona adecuadamente, puede transformarse principalmente en trastornos del estado de ánimo y de ansiedad
La muerte representa el evento crítico por excelencia. La reflexión sobre este tema cada vez ocupa un espacio más relevante y las emociones como el miedo, la preocupación y la ansiedad pueden irrumpir en la vida de las personas mayores y de los familiares. Los familiares desempeñan un papel esencial en este período de reflexión, ya que se convierten en contenedores emocionales, el lugar seguro en el que la persona mayor puede encontrar consuelo y atención.
La jubilación y la enfermedad son los otros dos acontecimientos críticos. Por un lado, la jubilación supone la pérdida del rol social que la persona ha mantenido durante la mayor parte de su vida. Volver a encontrar su sitio dentro de la sociedad se convierte en una necesidad para esta generación, a fin de evitar que surja un sentimiento de inutilidad y vacío o una posible sintomatología depresiva y ansiosa, en los casos más graves.
Una forma útil de afrontar esta nueva etapa es mantener vivos los intereses que uno tiene, dedicarse a su familia y volver a encontrar una nueva manera de estar juntos, y realizar actividades de voluntariado. Un aspecto positivo es la cantidad de tiempo disponible para dedicarse al autocuidado.
La enfermedad representa uno de los procesos más delicados para las personas mayores y sus familias. Surgen tanto la necesidad de recibir ayuda y apoyo como la necesidad de ser autónomos, al igual que lo han sido durante la edad adulta. El reto principal de las personas mayores es el de aceptar ayuda. Los retos psicológicos que pueden surgir en la vejez pueden influir de manera significativa en la calidad de vida de las personas mayores. Cuando no se identifican y abordan a tiempo, es posible que contribuyan a:
Prevalencia de los trastornos psicológicos en la vejez
La vejez es una etapa en la que los trastornos psicológicos pueden adquirir una relevancia significativa, influyendo tanto en la calidad de vida como en la funcionalidad diaria de las personas mayores. Según la Organización Mundial de la Salud (2025), aproximadamente un 14 % de los adultos mayores de 70 años experimenta algún trastorno mental, siendo la depresión, la ansiedad y la demencia los más frecuentes. La prevención y la promoción de la salud mental en la vejez requieren un enfoque integral que involucre tanto a la persona mayor como a su entorno familiar y comunitario. Algunas estrategias respaldadas por investigaciones incluyen:
La colaboración familiar, de la persona mayor, y los profesionales de salud mental como los psicólogos, juegan un papel crucial para afrontar los retos psicológicos que pueden surgir en esta etapa.

HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
Conoce los distintos tipos de apego y cómo influyen de manera directa en tus relaciones personales
Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 09 de abril de 2026
Comprender los tipos de apego permite descubrir cómo las experiencias tempranas influyen en la forma en que las personas crean y mantienen vínculos emocionales. Las relaciones con las figuras principales de cuidado moldean la manera en que se percibe la cercanía, la dependencia y la seguridad en la vida adulta. Conocer el tipo de apego que predomina en una persona ayuda a mejorar sus relaciones y su bienestar emocional. Los tipos de apego en la pareja definen cómo nos vinculamos emocionalmente, basándose en cuatro estilos principales: seguro, ansioso-ambivalente, evitativo y desorganizado. El apego seguro fomenta relaciones sanas y estables, mientras que los inseguros (ansioso, evitativo, desorganizado) suelen generar conflictos, dependencia o distanciamiento emocional por miedos al abandono o intimida
La teoría del apego de John Bowlby. – John Bowlby, psiquiatra y psicoanalista británico, fue quien formuló la teoría del apego moderna. Propuso que el comportamiento de apego se activa cuando el individuo percibe una amenaza o separación, y se alivia al recuperar la cercanía con una figura protectora. Bowlby basó su enfoque en la biología evolutiva, argumentando que el apego tiene una función de supervivencia. La relación temprana con el cuidador configura los modelos internos de trabajo, representaciones mentales que guían las expectativas sobre las relaciones futuras. Este planteamiento fue respaldado por observaciones empíricas y estudios longitudinales. Los datos demostraron que los niños con cuidadores sensibles desarrollan mayor seguridad, mientras que la falta de respuesta consistente puede generar patrones inseguros.
Los patrones de apego desarrollados en la infancia influyen de manera directa en cómo las personas establecen relaciones de pareja, experimentan la intimidad, manejan el rechazo y regulan su bienestar emocional. Estas diferencias determinan cómo cada individuo busca apoyo emocional, expresa sus necesidades y responde ante los conflictos o la distancia afectiva.
1. Apego seguro: vínculo, confianza y autoestima
El apego seguro se asocia con una base emocional estable. Las personas con este patrón confían en sus propias capacidades y en las intenciones de los demás. Mantienen vínculos cercanos sin perder su autonomía ni sentir miedo constante a ser rechazadas. Este estilo fomenta la autoestima y la percepción positiva del entorno. Tienden a resolver conflictos con empatía y muestran una regulación emocional equilibrada. En la adultez, este tipo de apego se relaciona con relaciones estables y satisfactorias tanto en el plano afectivo como social. Características principales:
2. Apego ansioso o ambivalente: validación y miedo al abandono
Quienes presentan apego ansioso o ambivalente muestran una fuerte necesidad de validación emocional. Buscan constantemente señales de aceptación y se angustian ante la distancia o la falta de atención. El miedo al abandono domina su comportamiento afectivo. Este estilo se forma en la infancia cuando las respuestas del cuidador son impredecibles: a veces afectuosas y otras distantes. En la vida adulta, genera relaciones intensas y cargadas de inseguridad. Las personas con este patrón oscilan entre la cercanía y la ansiedad, lo que puede provocar conflictos recurrentes y un malestar persistente al sentirse poco valoradas.
Rasgos comunes:
El apego evitativo se caracteriza por una necesidad de autonomía que frecuentemente encubre un temor al rechazo. Estas personas minimizan la importancia del vínculo emocional y prefieren confiar en sí mismas antes que depender de otros. Durante la infancia, los cuidadores suelen mostrarse fríos o poco disponibles, lo que refuerza el aprendizaje de que expresar necesidades no es seguro. En la adultez, el individuo evita involucrarse demasiado para mantener control emocional. Este estilo puede dificultar la creación de lazos profundos y limitar la expresión de afecto.
Aspectos destacados:
El apego desorganizado surge de experiencias traumáticas, negligencia o maltrato. Las figuras de cuidado representan simultáneamente fuente de seguridad y amenaza, generando una falta de coherencia en las respuestas emocionales. Este patrón combina aspectos del apego ansioso y del evitativo. La persona puede desear cercanía, pero al mismo tiempo temerla. En la adultez, se asocia con una baja autoestima y relaciones marcadas por la confusión emocional. El manejo de la distancia emocional resulta complejo, ya que el vínculo se percibe tanto como necesario como peligroso.
Indicadores frecuentes:
Identificar tu tipo de apego personal y de la pareja es clave para mejorar tu comunicación, si detectas que tu tipo de apego es inseguro y te está ocasionando problemas en tus relaciones interpersonales, es esencial buscar apoyo psicológico, para trabajar con tu tipo de apego y lograr un equilibrio emocional e interpersonal que te haga sentir más seguro y estable emocionalmente.
Contacto: MTF. Violeta Gutierrez Solís
Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez
Instagram @psicologagutierrez

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