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13 formas de conocer a las personas II: La música que escuchan, la forma de conducir y, el ejercicio y la alimentación

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Por Jesús M. Esparza Flores

En el artículo anterior, escribí sobre las 4 primeras formas que podemos conocer a las personas: 1. La mirada 2. La risa 3. El juego 4. Lo que ven, leen y escriben. Ahora me ocupo de tres más:

5. La música que escuchan. Además de ser lo que vemos y leemos, también lo que oímos. La mayor parte de personas siguen fieles a los estilos musicales que escuchaban entre los 14 y los 26 años de edad, y esto ocurre debido a que la juventud marca nuestras identidades.
¿Qué relación guarda su música preferida con la personalidad? La violencia que rodea al Heavy Metal no necesariamente corresponde a la personalidad de sus seguidores: gran parte de ellos son personas amables, pacíficas e incluso con una tendencia hacia la introversión, como apunta un estudio efectuado en la Universidad de Heriot-Watt de Escocia. Por otra parte, Christopher Drösser, en su libro La seducción de la Música, nos dice que: “Los encuestados definieron sus preferencias respecto a más de 100 estilos musicales (desde la música clásica, hasta pasando por el soul) que, en teoría, eran el reflejo de sus rasgos de personalidad. Esos rasgos eran, por ejemplo: autoestima baja o alta, carácter creativo/no creativo, introvertido/extrovertido, dócil/agresivo, trabajador o vago. El estudio de North y Hargreaves arrojó los siguientes datos: Los amantes de la música Blues tienen alta autoestima, son creativos, amables y extrovertidos. Los que prefieren la música Jazz y el Soul obtienen los mismos adjetivos que los amantes del Blues. Obtienen resultados parecidos a los anteriores los que prefieren el Rap y la Opera. Los sujetos que prefieren la música clásica son igual que los anteriores, con la excepción de que son introvertidos. Los seguidores de la música Rock y Heavy Metal tienen autoestima baja, son creativos, no muy trabajadores, introvertidos y amables. Conviene recordar que estos datos fueron obtenidos cruzando datos a partir de tests de personalidad y preferencias musicales, y solo indican tendencias estadísticamente significativas; Obviamente, no significa esto que escuchar ciertos estilos musicales transforme nuestra personalidad.
Dime lo que escuchas y te diré cómo eres:
Solidez emocional: aquí están los seguidores de la música clásica, del blues, jazz y soul. Se caracterizan por ser tolerantes y abiertos de mente.
Conservador, pero extrovertido: espacio para los fans del country y el pop. Personas con una vida social intensa, aunque con pocas habilidades sociales.
Rebeldía e impulsividad: aquí se encuentran los amantes del rock y el heavy metal. Su afán por hacer las cosas de inmediato los hace destacar entre la mayoría. Además, son extrovertidos y confiados.
Abiertos y despistados: los amantes del funk y el hip-hop, así como de la música electrónica, son abiertos, liberales y algo despistados. Les suele gustar el deporte y no se fijan mucho en las opiniones de los demás.
En mis artículos anteriores he dicho mi gusto por la ópera, el blues, jazz, soul, country, soft rock y el pop. Algún día habrá estudios para el reggaetón, rap, ska, narcocorridos, corridos tumbados, regional mexicana, banda, grupera, salsa, bachata y varios más. Yo, por lo pronto, digo que hay música que te transporta a otros lugares, el otro día, por ejemplo, en un restaurante-bar pusieron reggaetón a todo volumen… pagué la cuenta y me fui a mi casa.

6. La forma de conducir. Vean el comportamiento en el manejo del auto, tanto en la ciudad como en carretera y observarán con toda claridad la personalidad del conductor: paciente, impaciente, distraído, educado, retador-agresivo. Hay quienes no respetan los límites de velocidad, se pasan los semáforos en rojo, no usan el cinturón o van llamando por celular, cualquiera o todas ellas, es indicativo que tiene conflictos con las reglas, con las leyes y con la autoridad, cualquiera que esta sea. Una actitud agresiva al volante puede ser fruto de una personalidad competitiva o ansiosa.
La Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres y el fabricante de neumáticos Goodyear, publicaron un estudio en el que se asociaba cada tipo de personalidad con la forma de conducir de cada individuo.
• El Sabelotodo: se considera el mejor conductor y que el resto de las personas a su alrededor no saben conducir. Para hacerles saber lo que piensa, se limita a lanzar gritos e improperios siempre desde el interior del vehículo, sin abandonar su zona de seguridad.
• El Competitivo: su personalidad le hace rivalizar en todos los aspectos de la vida, también al volante. Su intención es ir siempre el primero, por delante de los demás, su actitud es irrespetuosa con el resto de los conductores, impidiéndoles el paso en las incorporaciones o incluso cerrando el paso para evitar adelantamientos de otros vehículos.
• El Filósofo: es un conductor calmado. Analiza la situación e intenta comprender por qué la persona que ha realizado una maniobra temeraria o le ha increpado lo ha hecho de esa manera. Se refugia en el autocontrol y en la búsqueda de explicaciones racionales al comportamiento del resto.
• El Fugitivo: es aquel que busca su espacio e intenta evadirse de la realidad que le rodea, con las herramientas que tiene a su alcance. Ante un congestionamiento o un conductor agresivo, aprovecha para conectar el manos libres y llamar a su madre, a un amigo con el que hace tiempo que no habla, pone música e incluso puede ofrecer conciertos a viva voz dentro de su vehículo.
• El Profesor: se trata de una persona que está pendiente de los errores de los demás en todo momento. Por ello, hace saber al resto de conductores en qué se equivocan y se presenta como modelo de buena conducción.
• El Evasivo: intenta apartarse de todos los peligros que conlleva el uso del coche. Tiene una personalidad insegura y temerosa, que juzga a todos los infractores como un peligro para ellos mismos y para él.
• El Justiciero: podríamos identificarlo con una persona a la que le gusta la acción. Se cree con la potestad de castigar a aquellos que no conducen como él considera correcto, por lo que, tras el hecho que le ha ofendido, es capaz de abandonar su auto y enfrentarse directamente a la persona que le ha causado un agravio o equivocación a su modo de ver la circulación.

7. El ejercicio y la alimentación. Recibimos continuamente bombardeos de información en la que nos dicen que para obtener salud debemos alimentarnos de una forma correcta y realizar ejercicio físico. Realizar un ejercicio físico, es una actividad que utilizamos para mantenernos activos física y mentalmente. Tener una alimentación saludable, significa tener una estructura alimentaria que nos permita nutrirnos a nivel fisiológico.
Estudios demuestran que la combinación de pobreza nutricional con estrés emocional y hábitos falta de ejercicio, propician mayor incidencia de desórdenes de conducta como violencia, hiperactividad, depresión, migrañas, ansiedad o pérdida de la memoria. Si la persona consume comida no saludable y no hace ejercicio, es indicativo de muchos de esos problemas de personalidad.
Un estudio de la Universidad de la Concordia en Montreal examinó el asunto y concluyó que la personalidad tiene una correlación con la actividad física
• Personalidad vigorosa: Los que se aburran con rapidez, gustan del boxeo, zumba, rappel, esquí o clases de baile.
• Personalidad sociable: Los que siempre buscan compañía, se inclinan por el spinning, la bailoterapia (técnica que consiste en ejercitarse mientras bailas) y deportes de conjunto como el fútbol o el béisbol.
• Personalidad organizada: Si la persona es metódica y ordenada, practicará el yoga, el karate, el pilates, la gimnasia o la natación.
• Personalidad perezosa: Les cuesta hacer ejercicio, se les recomienda comenzar por caminar unos 10 minutos tres o cuatro veces a la semana, subir y bajar escaleras o bailar sus canciones favoritas en casa.
• Personalidad atrevida: A quienes les gusta sentir la adrenalina, entrenan para maratones, bicicleta de montaña, senderismo, canoping (tirolesas), bungee (saltar desde un puente o plataforma utilizando una cuerda elástica, generalmente atada a los tobillos), rafting (descenso de ríos o balsismo), paracaídas o cualquier otra actividad extrema.
En cuanto a la alimentación, es importante saber cuáles son tus actitudes con respecto a la comida para encontrar la que te beneficie más.
• Personalidad ansiosa: Siempre deben desayunar para evitar los picos de ansiedad durante el día. Igualmente es importante que hagan una merienda saludable (una fruta o nueces) y que cenen (una proteína magra con ensalada, o un caldo) un poco más tarde para no asaltar la despensa a medianoche.
• Personalidad poco enérgica: Es importante que le den a su cuerpo alimentos que brinden energía, como frutas (pera, melón, manzana), carnes rojas magras y verduras. También pueden consumir un poco de avena en la mañana y nueces durante el día.
• Personalidad creativa: Por increíble que parezca, a los creativos les cuesta apegarse a una dieta rígida porque siempre están pensando en todas las opciones que tienen. Por eso, es importante que su dieta sea variada y que combinen los alimentos permitidos de muchas maneras.

Independientemente de la genética, enfermedades o embarazos, no somos responsables de nuestra figura, pero si lo somos de lo que comemos y de la vida sedentaria que llevemos.

Frases recomendadas de la semana:
“La música es para el alma, lo que la gimnasia para el cuerpo” Platón. “La música es la vida emocional de la mayoría de la gente” Leonard Cohen. “La música de Beethoven es tan hermosa y pura, que puedo ver que es el reflejo de la belleza interior del universo” Albert Einstein. “Los conductores de automóviles cuentan con muy pocos recursos y originalidad. Cuando se enfadan con otro conductor a menudo le muestran el dedo.” Charles Bukowski. “El ejercicio es clave para la salud física y de la mente” Nelson Mandela. “Saber comer es saber vivir” Confucio. “Nuestros cuerpos son nuestros jardines; nuestras decisiones, nuestros jardineros” William Shakespeare. “Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud, es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas” Proverbio español.

Cantante recomendado de la semana: John Mayer. Es un guitarrista, cantante, compositor y productor estadounidense. Comenzó su carrera tocando rock gospel acústico, luego el pop, el soft rock y acercándose poco a poco hacia el género del blues, llegando a colaborar en con artistas como B. B. King, Buddy Guy y Eric Clapton. Su segundo disco Heavier Things, se posicionó en el puesto número uno del Billboard 200, aunque no fue el único logro obtenido por el cantante estadounidense, ya que que el tema Daughters, recibió un premio Grammy en 2005 como Canción del Año, superando a otras estrellas de la música como Kanye West y Alicia Keys, a la vez que ganó en la categoría de Mejor Actuación Pop Vocal Masculina, dejando a un lado a Prince, Seal o Elvis Costello. Su voz y su estilo son muy agradables, nunca se cansarán de oír su música.
Mis canciones favoritas: Gravity; Your Body is a Wonderland; Daughters; Waiting on the World to Change; Slow Dancing in a Burning Room; 3×5; XO; Who You Love a duo con Kate Perry y Magnolia en dueto con Eric Clapton. Imperdible el cover Free Fallin’, que es todo un clásico de Tom Petty, es un temazo brutal, que siempre me ha encantado, suele aparecer en toda buena lista de canciones imprescindibles en la historia de la música, la capacidad vocal e interpretativa de John Mayer es de lo mejor que uno se puede encontrar en el panorama musical en la actualidad. Y su versión acústica de esta versión es simplemente brutal, digna de admiración, muy pocos son capaces de hacerlo así de extraordinario.
Recomiendo en YouTube los videos de If I Ain’t Got You-Gravity en dueto con Alicia Keys; Don’t Let Me Down en dueto con Keith Urban; la prueba de fuego de su talento es verlo tocar King Of Blues al lado de BB King.

Canción recomendada de la semana: Gravity con John Mayer. Es una canción que habla de las fuerzas que durante la vida percibimos. “La gravedad está en mi contra, me quiere derrumbar”, habla de la autopercepción de un sujeto que siente el mundo físico (simbolizado como gravedad) como algo, o que no lo lleva donde quiere, entonces tiene que tomar posición y defender sus intereses o que directamente le parece abrumadora la existencia terrenal. Esto último podría hablar de un victimismo, romantizado por el individuo para no hacerse cargo de su existencia, pero también habla de algo más… conforme transcurre la canción hasta el final, podría decirse que toma la forma de una plegaria a algo superior a su voz interior, a Dios, al universo, por su remate final: “Sólo mantenme donde esté la luz”.
Es una canción optimista sobre cómo la vida puede ser difícil, pero que uno aún necesita tratar de mantenerse fuerte y seguir adelante. El coro hace referencia a la idea de que los obstáculos y la dificultad pueden hacer que uno se derrumbe o sea derribado, pero que es importante continuar a pesar de ellos. Habla de cómo tener más no necesariamente mejora las cosas, y que a veces querer más puede ser perjudicial. El mensaje general de la canción es aferrarse a la esperanza y seguir adelante, ya que la vida puede ser difícil y deprimirnos, pero también puede ser gratificante si nos esforzamos por seguir adelante. Oigan la versión en vivo, un auténtico espectáculo de más de 9 minutos, en el que despliega su talento con la guitarra y seguro es, que los dejará gratamente impresionados.

Por hoy es todo. Pues me voy… jesusmesparzaf1962@gmail.com

Posdata: No se aceptan críticas, porque ¿saben ustedes cual es la diferencia entre una crítica positiva y la negativa? Pues, la positiva es toda la que yo hago y, la negativa es… ¡toda aquella que me hacen a mí!

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¿Por qué ordenar tus espacios genera un efecto de orden mental? Aquí te lo cuento

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 30 de julio del 2026

Si alguna vez experimentaste una sensación de agobio o estrés cuando tu entorno se encontraba desorganizado, probablemente reconozcas la conexión entre el espacio físico y la mente. Esta relación ha ganado cada vez más atención en la psicología contemporánea. Diversos estudios han demostrado que un espacio ordenado puede influir positivamente en la claridad mental, reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo general.

Existen investigaciones recientes que han explorado cómo el orden de los espacios que nos rodean desde nuestros hogares hasta los lugares de trabajo, puede contribuir al bienestar de nuestro cuerpo y mente. Uno de los descubrimientos más interesantes en el área, es que la relación entre el entorno y el estado emocional puede entenderse como bidireccional.

¿Cómo nos favorece el simple acto de organizar el entorno? Por un lado, un entorno desordenado puede causar estrés y malestar emocional, pero a la vez, las personas que experimentan altos niveles de estrés o depresión pueden tener más dificultades para mantener su hogar ordenado. En este sentido, el desorden en el hogar puede ser tanto una causa como un síntoma de problemas emocionales, creando un ciclo negativo que perpetúa el estrés y el desorden (Saxbey Repetti, 2010).

La ausencia de orden no solo afecta la funcionalidad del espacio, sino también al estado emocional. De hecho, se ha demostrado que quienes perciben su casa como desordenada, suelen presentar más emociones desagradables y un menor sentido de control, deteriorando el bienestar mental (Roster et al., 2016). A su vez, acumular objetos puede ser abrumador y generar sentimientos de incompetencia, impactando negativamente en la autoestima. Inclusive, este efecto desfavorable puede extenderse más allá de la persona que vive en un lugar desordenado, afectando las dinámicas familiares y la calidad de las relaciones interpersonales dentro del hogar.

¿Qué mecanismos se activan en nuestra mente frente al orden y al desorden?

Para profundizar en cómo el orden físico afecta en nuestras mentes, es útil considerar los mecanismos neuropsicológicos involucrados en el procesamiento de la información del entorno. Por ejemplo, un estudio relevante en el área investigó cómo las interacciones entre los mecanismos descendentes y ascendentes en la corteza visual humana afectan la percepción y la atención (McMains y Kastner, 2011). Según dicha investigación, la corteza visual procesa la información no solo desde el espacio externo mecanismos ascendentes, sino también a través de señales internas mecanismos descendentes, como expectativas y recuerdos activos en la mente. Estas interacciones son esenciales para entender por qué la sobrecarga de información visual causada por un entorno desordenado puede dificultar la capacidad del cerebro para filtrar información irrelevante, conllevando una mayor distracción y estrés cognitivo.

Otra investigación relevante analizó cómo el espacio físico del hogar se correlaciona con los patrones diarios de humor y cortisol, un marcador biológico de estrés. Los hallazgos sugieren que las personas que describen su hogar como caótico o desordenado tienden a mostrar niveles más altos de cortisol y patrones de humor negativos (Saxbe y Repetti, 2010). El cerebro necesita filtrar constantemente la información irrelevante, un proceso que se ve obstaculizado en un ambiente desordenado. Este esfuerzo cognitivo adicional puede resultar agotador y disminuir la capacidad de procesamiento mental.

El estrés resultante de tal proceso no solo afecta la productividad, sino que también puede tener efectos negativos en la salud física y mental. De este modo, la incapacidad para mantener la atención y la concentración puede llevar a una sensación de frustración, tensión y ansiedad.

Los beneficios a nivel psicológico de mantener un entorno ordenado son numerosos. En primer lugar, un espacio ordenado puede reducir los niveles de estrés, mejorar el estado de ánimo y aumentar la sensación de control externo y competencia. Esto, a su vez, puede mejorar la calidad de vida y la percepción de bienestar general. Además, un ambiente ordenado tiende a facilitar la concentración y la productividad, lo que es especialmente importante en el contexto laboral.

Al mismo tiempo, el mantenimiento de un ambiente arreglado también tiene un impacto positivo en la autopercepción. Pues la capacidad de mantener el orden puede generar una sensación de logro y competencia, mejorando la imagen que tenemos de nosotros mismos. En este sentido, un hogar organizado puede ser una fuente de orgullo y satisfacción, contribuyendo a una mayor autoestima y bienestar emocional.

Teniendo en cuenta todo lo mencionado, también resulta importante aclarar que, mientras que un espacio ordenado puede ser beneficioso para la mente y la productividad, un entorno desorganizado también puede tener sus beneficios. Por ejemplo, existen investigaciones que catalogan los entornos ligeramente desordenados como adecuados para actividades que requieren pensamiento creativo e innovación. En este sentido, la clave está en encontrar un equilibrio que maximice los beneficios según las necesidades de cada persona, evitando grados de desorden que resulten agobiantes.

El vínculo entre el orden y el bienestar mental nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras decisiones de organización impactan directamente en nuestra calidad de vida. Más allá de la estética y la funcionalidad, mantener un entorno ordenado puede potenciar significativamente nuestra salud emocional y psicológica. Incluso, investigaciones emergentes continúan señalando cómo el orden no solo reduce el estrés, sino que también mejora la capacidad de concentración y la eficiencia en las actividades diarias, impulsando una actividad mental más organizada. Explorar de qué manera los diferentes niveles de orden afectan puede ofrecer nuevas estrategias para optimizar el espacio personal y profesional. De esta manera, la organización del ambiente puede promover un equilibrio efectivo entre tranquilidad, eficiencia y creatividad en las actividades diarias.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

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Aprende a manejar y controlar tu ira

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Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 23 de julio del 2026

Cada uno de nosotros tenemos una forma de entender el mundo, la realidad y las experiencias que vivimos. Tenemos una serie de creencias y pensamientos sobre cómo deben ser las cosas, cómo debería actuar la gente y cómo debería ser la vida. Precisamente, estos “debería” son unos de los errores más comunes de pensamiento que cometemos. Esta forma de pensar implica imposición y exigencia (tanto en uno mismo como en los demás) y pueden provocar que se produzcan reacciones emocionales de enfado, como la rabia o la ira. Para aprender a controlar estos estados de ira es importante hacer algunos cambios en nuestra forma de entender el mundo (es decir, cambiar lo que pasa por nuestra mente). En este sentido, la terapia psicológica es muy eficaz para desmontar los mecanismos que mantienen la ira y trabajar alternativas saludables. Para gestionar la ira de manera eficaz no basta con intentar calmarse en el momento. Es necesario comprender qué la activa, cómo interpretamos las situaciones y de qué forma esos pensamientos influyen en nuestras reacciones. Para aprender a controlarla mejor, es importante tener en cuenta los siguientes elementos:

Existen personas con puntos de vista diferentes al nuestro.
Existen diferentes modos de entender y de hacer las cosas, lo cual nos enriquece.
Si una persona plantea una opción diferente a la que creemos correcta, no lo hace para fastidiarnos, se trata de otro punto de vista y hay que respetarlo.
No esperes a que los demás cambien o sean diferentes, los demás son como son, no son “como deberían ser”, no son “como nos gustaría que fuesen”.
Tampoco podemos controlar los errores de los demás, por lo tanto, es bueno aprender a aceptarlos tal como son, de lo contrario solo sentiremos frustración, odio y hostilidad.
No impongas cómo tienen que ser las cosas y no exijas que los demás reconozcan que sólo tú tienes la razón.
No levantes la voz, no insultes.
Comunícate en primera persona: yo siento, yo quiero, en lugar de tú eres, tú me haces. Los mensajes yo son un vehículo para transmitir nuestros sentimientos de manera respetuosa.
Juzgamos el comportamiento de los demás y dichos juicios se basan en un conjunto de reglas de cómo debería o no debería actuar la gente. Así, pensamos que las personas que se comportan de acuerdo con nuestras normas son buenas y las que no, están equivocadas o son malas. Damos por sentado que la gente debe conocer y aceptar nuestras reglas y, cuando las rompen, lo interpretamos como una ruptura deliberada de lo que es correcto.

Terapia psicológica para aprender a gestionar la ira. – Controlar la ira no consiste en reprimirla, sino en entender qué la provoca, modificar los pensamientos que la alimentan y aprender estrategias prácticas para manejarla de forma saludable. Identificar los deberías, cuestionar las creencias rígidas, practicar la empatía y aplicar técnicas de autocontrol son pasos clave para reducir la agresividad y mejorar tus relaciones. Si sientes que la ira aparece con demasiada frecuencia, te desborda o está dañando tu bienestar o tus vínculos, la ayuda profesional puede marcar la diferencia. Sigue estos 10 pasos para que prendas a controlar tu ira.

1. Piense antes de hablar. – En el calor del momento, es más fácil decir algo que luego lamentará. Tómese unos momentos para ordenar sus pensamientos antes de decir algo. Esto también permite que las otras personas involucradas en la situación hagan lo mismo.

2. Una vez que se haya calmado, exprese su malestar. – Tan pronto pueda pensar con claridad, exprese su frustración de una manera asertiva, pero sin generar confrontación. Hable de sus preocupaciones y necesidades de forma clara y directa, sin lastimar a otros ni tratar de controlarlos.

3. Haz algo de ejercicio. – La actividad física puede ayudar a reducir el estrés que puede causarle ira. Si siente que la ira está aumentando, salga a dar una caminata vigorosa o a correr. O haga alguna actividad física que disfrute durante algún tiempo.

4. Tómese un descanso. – Los descansos no son solo para los niños. Haga pequeñas pausas a lo largo del día en momentos que suelen ser estresantes. Tomarse un momento de tranquilidad puede ayudar a que se sienta mejor preparado para enfrentarse a lo que venga sin que sienta irritación o enojo.

5. Identifique posibles soluciones. – ¿Se enoja porque la habitación de su hijo está desordenada? Cierre la puerta. ¿Su pareja llega tarde a cenar todas las noches? Programe las comidas para más tarde en la noche. O acuerde comer por su cuenta algunas veces a la semana. Además, sea consciente de que algunas cosas están simplemente fuera de su control. Intente ser realista en cuanto a lo que puede y no puede cambiar. Recuerde que la ira no soluciona nada y solo podría empeorar todo.

6. Recurra a las declaraciones en primera persona. – Criticar o echar culpas solo podría aumentar la tensión. En cambio, use frases en primera persona para describir el problema. Sea respetuoso y específico. Por ejemplo, diga: “Me molesta que se haya ido de la mesa sin ofrecerse a ayudar con los platos” en lugar de “Nunca hace las tareas del hogar”.

7. No guarde rencor. – El perdón es una herramienta poderosa. Si permite que la ira y otros sentimientos negativos sustituyan a los positivos, quizás note que su propia amargura o sentido de injusticia le abruman. Perdonar a alguien que le hizo enojar puede ayudarle a aprender de la situación y a fortalecer la relación.

8. Recurra al humor para liberar la tensión. – Aligerar la situación puede ayudar a aliviar la tensión. Recurra al humor para enfrentar aquello que le hace enojar y, de ser posible, las expectativas poco realistas que pueda tener sobre cómo deberían salir las cosas. Evite el sarcasmo, ya que puede herir sentimientos y complicar las cosas.

9. Practique habilidades de relajación. – Cuando se sienta enojado, ponga en práctica sus habilidades de relajación. Haga ejercicios de respiración profunda, imagine una escena relajante o repita una palabra o frase que lo tranquilice, por ejemplo, “tómatelo con calma”. También puede escuchar música, escribir en un diario o hacer algunas posturas de yoga; lo que sea que le permita relajarse.

10. Sepa cuándo buscar ayuda. – Aprender a controlar la ira puede ser difícil a veces. Si su ira parece estar fuera de control, causa que haga cosas que lamenta o lastima a quienes están a su alrededor, busque ayuda.

 

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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Señales para detectar a un manipulador emocional

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Redacción Psicóloga Violeta Gutiérrez, 16 de julio del 2026

Saber identificar la manipulación emocional, conocida también como manipulación psicológica, es una de las claves para mantener relaciones personales sanas y evitar aquellas influencias que nos dañan mentalmente y anulan nuestra individualidad. Si hablamos de relaciones de pareja o amistades, porque este tipo de vínculos afectivos tienen una gran capacidad para distorsionar nuestra percepción de la realidad influyendo en nuestras emociones. De hecho, hay quienes asumen como algo normal que quienes les están manipulando tome todas las decisiones importantes, y se fían más de su criterio que del propio. No todas las relaciones personales conflictivas y problemáticas se basan en la confrontación y la hostilidad manifiesta; muchas veces, adoptan una apariencia de amabilidad cuidadosamente diseñada para “meterse en la cabeza” de las personas y, así, limitar su libertad y desgastar su capacidad para defender sus propios intereses y sus opiniones. Este tipo de dinámicas relacionales son las que ocurren allí done se da la manipulación emocional, un fenómeno que puede ser considerado violencia psicológica si atenta significativamente contra la calidad de vida de la víctima y/o se produce con frecuencia durante largos periodos.

Hay tres tipos de psicopatologías que pueden dar lugar a esta tendencia a intentar manipular a los demás: el trastorno de la personalidad narcisista, por un lado, y el trastorno de la personalidad antisocial, por el otro. En ambos casos encontramos unos marcados rasgos de psicoticismo, el cual se caracteriza por la falta de consideración por el bienestar de los demás y una cierta predisposición a centrar la propia atención únicamente en las propias necesidades a corto y medio plazo. En menor medida, las personas con trastorno de la personalidad límite también pueden mostrar una predisposición a este comportamiento.  Señales de alerta para identificar a un manipulador emocional en las relaciones de amistad, de pareja, de familia, o incluso entre compañeros de estudios o de trabajo.

  • El paternalismo lleva a estas personas a no tratar con dignidad a la persona manipulada, sino que el trato es el propio de un adulto que cuida a un niño o a un adolescente. Eso significa que incluso cuando ofrecen su cara más amable, se ven trazas de condescendencia y de falta de consideración por el punto de vista del otro.
  • El egocentrismo consiste en una tendencia a pensar casi únicamente en los propios intereses y en las propias necesidades. A estas personas les gusta hablar principalmente sobre ellas, y solo se interesan por el bienestar de los demás si eso les ayuda a que estas cedan a sus peticiones, planteadas en cuestión de minutos o de pocas horas después de haber mostrado ese aparente interés por el prójimo.
  • La falta de empatía se refleja en los problemas a la hora de ponerse en el lugar de los demás no solo intelectualmente, sino también emocionalmente. Esto significa que las personas manipuladoras incurren con frecuencia en comentarios hirientes, muchos de los cuales los realizan sin ser conscientes de que sentarán mal (aunque otros ataques de este tipo sí son deliberados y tienen el objetivo de anular a la otra persona, como veremos).
  • Los rasgos de narcisismo vinculados a este tipo de perfil psicológico hace que estas personas crean que merecen un trato especial. Por eso, muchas se comportan como si fuese un privilegio estar a su lado. Esto resulta útil para manipular a los demás, ya que les ayuda a generar la impresión que el simple hecho de contar con su aceptación es un motivo para estar agradecidos.

Técnicas de manipulación más comunes:

  1. El hecho de tomarse con humor, con burlas o con paternalismo nuestras opiniones e ideas es una forma de infantilización, para que interioricemos que ellos son “los adultos” de la relación y que nuestras opiniones y decisiones no merecen ser tomadas en serio.
  2. Generar sentimiento de culpa si no hacemos lo que piden, las personas manipuladoras adoptan un estilo comunicativo pasivo-agresivo al ver que no cedemos ante sus peticiones; de esa manera, logran que tengamos remordimientos al decir que no.
  3. El gaslighting consiste en hacer que la persona manipulada psicológicamente cuestione sus propias facultades mentales y/o su inteligencia. Sirve para que asuma que la persona manipuladora debe ser quien tome las decisiones, y quien sabe mejor que nadie qué es lo que más conviene a ambos.
  4. Generar miedo al abandono, aprovechan el efecto que sus acciones han tenido en la autoestima de la víctima para hacerle creer que, si esa relación se rompe, una de las dos podrá superarlo, pero la otra se verá totalmente desamparada al no ser capaz de valerse por sí misma y rehacer su vida.
  5. Todo lo anterior se combina con un proceso de aislamiento social impuesto sobre la víctima: se le hace sentir culpable si no va cortando sus relaciones de amistad y si no reduce al mínimo los contactos con su familia, para que de ese modo dependa aún más de la persona manipuladora.

La manipulación emocional es más dañina cuando más estrecho es el vínculo afectivo que mantenemos con quien nos está manipulando; eso significa que las relaciones de pareja son las que tienen un mayor potencial para perjudicarnos si estamos con una persona manipuladora. Por eso, conviene que tengas en cuenta los efectos de la manipulación emocional en el contexto de los matrimonios y los noviazgos, ya que esto te ayudará a detectar cuando esta se produce y te está afectando mentalmente; cuanto antes reacciones ante estas dinámicas dañinas, mejor. Consecuencias psicológicas que tiene la manipulación psicológica.

  • Desgasta la autoestima.
  • Puede llevar a cuestionar la propia salud mental.
  • Predispone a aceptar otras formas de maltrato (esto es visto como un mal necesario).
  • Genera un fuerte sentimiento de soledad: la víctima se siente incomprendida y aislada.
  • Anula la propia individualidad e impide llevar a cabo procesos de desarrollo personal.

¿Qué hacer ante las personas manipuladoras?

  • Revisa tus recuerdos sobre experiencias compartidas con esa persona, trata de recordar experiencias que pasaron juntos y en las que sospechas que hubo manipulación emocional. Hazte estas preguntas: ¿Se me ofreció el tiempo y los recursos necesarios para establecer mi punto de vista y tomar una decisión? ¿Fue respetada mi opinión inicial? ¿Tomé esa decisión basándome en el miedo al rechazo? Al hacer esto, reforzarás tu autoestima y experimentarás un proceso de empoderamiento que te ayudará a recorrer el resto de pasos a seguir mitigando buen parte de los efectos que la manipulación emocional ha tenido en ti.
  • Aprende a decir que no defiende con firmeza tus negativas a hacer lo que esperan de ti o te animan a hacer. Sobre tu individualidad, la última palabra la tienes tú, y no deberías disculparte por no hacer lo que no se asienta sobre un compromiso previo. Si lo necesitas, acude al psicólogo para que te enseñe técnicas de asertividad.
  • Señala los comportamientos inaceptables en el momento en el que se producen, no dejes pasar el tiempo entre el momento en el que notas que te tratan injustamente y el momento en el que señalas que no estás conforme con el comportamiento de esa persona. Si lo posterga, es más probable que no te atrevas a dar el paso, y además le darás margen para buscar excusas o alegar que no recuerdas bien lo ocurrido.

Si necesitas apoyo psicológico profesional, cuenta conmigo. Pongo a tu servicio 20 años de experiencia en el ámbito de la psicoterapia. Las sesiones pueden hacerse de manera presencial o en la modalidad de terapia online.

 

Contacto: MTF. Violeta Gutiérrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

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