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¿Qué es el duelo y cómo los mexicanos lo enfrentamos a través del Día de Muertos?

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Nota por: Psicóloga Violeta Gutiérrez. 30 octubre del 2025

El duelo es el proceso psicológico que se experimenta tras una pérdida, como la muerte de un ser querido, y las etapas más conocidas, según el modelo de Elisabeth Kübler-Ross, son cinco: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Es importante entender que estas etapas no son lineales; se pueden vivir en un orden distinto, revivir alguna o incluso experimentarlas de forma simultánea.

Los mexicanos enfrentamos el duelo y la muerte de una manera compleja, que mezcla el dolor con la celebración y el recuerdo a través de rituales y tradiciones, como el Día de Muertos, que ve la muerte como parte natural del ciclo de la vida. Se enfatiza en la comunidad y el apoyo familiar, manteniendo presentes a los seres queridos fallecidos a través de altares, ofrendas y conversaciones, incluso incorporando a los niños en estos ritos para que comprendan la muerte desde pequeños.

Etapas del duelo

Negación: Es una respuesta inicial de shock o incredulidad ante la pérdida. La persona puede sentirse paralizada y tener dificultades para procesar lo sucedido, funcionando como un mecanismo de defensa ante la abrumadora realidad.
Ira: Surge cuando la negación empieza a disolverse y la persona toma conciencia del dolor. La frustración y el enojo pueden dirigirse hacia sí misma, los demás o incluso hacia la situación. Las circunstancias de la pérdida pueden influir en la intensidad de esta fase.
Negociación: En esta etapa, la mente busca respuestas y trata de encontrar un sentido a lo ocurrido. Es común que surjan preguntas del tipo “¿por qué a mí?” o “¿qué hice para merecer esto?”. Las personas pueden intentar “negociar” con un poder superior para revertir la pérdida, aunque ya están aceptando que esta es una realidad inminente.
Depresión: La tristeza profunda y la desesperanza son los sentimientos predominantes. En este punto, la persona se enfrenta a la ausencia y a las consecuencias de la pérdida. Puede haber aislamiento social y una sensación de que la vida ya no tiene el mismo propósito.
Aceptación: No significa que la persona olvide o deje de sentir dolor, sino que ha logrado aceptar la pérdida como parte de su vida. Se ha adaptado a la nueva realidad y puede reajustar su vida para seguir adelante.

En 1917 Sigmund Freud mencionaba que el duelo es la reacción resultante de la pérdida de la persona amada o bien la patria, la libertad o el ideal. Freud subrayó que el duelo no se trata de una enfermedad, puesto que, con el paso del tiempo, este estado emocional puede superarse; sin embargo, puede traer como consecuencia alteraciones en la conducta, sensación profunda de dolor, falta de interés en el mundo exterior, pérdida de la capacidad de amar y alejamiento de cualquier actividad que le recuerda su perdida.

Cuando se han disminuido las emociones incomodas, se logra aceptar en su mayoría el dolor que la pérdida que el objeto produce, entonces renace el amor por el objeto, el sujeto en duelo siente más que la vida interna y la externa seguirán existiendo a pesar de todo, y que el objeto amado puede ser conservado internamente. De esto depende el manejo de las pérdidas acontecidas en la vida adulta. La manera en que cada persona experimenta una pérdida y la posibilidad de elaborarla están en función de su propia historia y recursos

Consideraciones importantes sobre el duelo

1. No es un proceso lineal: Se puede pasar por las etapas en un orden diferente, saltarse alguna o repetir alguna de ellas.
2. Duración: No hay un tiempo específico para el duelo; puede durar meses o incluso años, dependiendo de la persona y la naturaleza de la pérdida.
3. Duelo patológico: Si el sufrimiento se prolonga de manera intensa e impide a la persona continuar con su vida después de un tiempo considerado normal, podría estar ante un duelo patológico y sería recomendable buscar apoyo profesional.

A diferencia de la mayoría de los países en los que la muerte tiene un significado de tristeza y aflicción, en México ocurre algo distinto gracias a una de sus celebraciones más importantes: el Día de Muertos, originado a partir de la mezcla de la cultura prehispánica y española. En El Laberinto de la soledad (1950) Octavio Paz menciona que el mexicano moderno le da la espalda a la muerte y  aun así, ésta se hace presente: el mexicano la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente. En su actitud hay quizá tanto miedo como en la de otros; mas no se esconde; se contempla cara a cara con impaciencia.

Los mexicanos enfrentan el duelo y la muerte de una manera compleja que combina el dolor con la celebración, honrando la memoria de los fallecidos a través de rituales comunitarios como velorios y el Día de Muertos. Se aceptan las emociones como parte del proceso y se busca el apoyo en la familia, la comunidad y los rituales, aunque también se puede buscar ayuda profesional para superar la pérdida.

A veces la idea de pensar que la vida tiene un final causa terror y la manera que hemos desarrollado para enfrentarla, es por medio de fiestas y celebraciones que nos ayudan a sobrellevar mejor la perdida. Se dedican calaveras literarias, las cuales expresan en forma de broma la llegada de la muerte a ciertas personas o en ciertas situaciones; se ponen altares o se adornan las tumbas con colores y una simbología específica; se ofrecen alimentos para aquellos que se piensa regresarán del más allá y, en caso de que algo falte o se ingiera la comida destinada para los que ya se fueron, se imagina que el muerto regresará a jalar le las patas a sus seres queridos.

La tradicional ingesta de calaveras de azúcar, chocolate o amaranto, todos ellos alimentos dulces que provocan al paladar una sensación agradable, con el nombre de una persona ya fallecida durante esta festividad mexicana de hecho funciona como una excelente metáfora sobre el trabajo de duelo: al mismo tiempo que se acepta el dolor producido por la ausencia, llevamos a las personas que ya no están hacia nuestro interior, y es en nuestra mente donde aún podemos convivir con ellas a través de los recuerdos y las enseñanzas que nos dieron en el pasado. Durante toda nuestra vida, repetimos esta labor y esos seres queridos terminan por colocarse en nuestras mentes. Poco a poco, estos la pueblan, la llenan de bondad y es ante el predominio de esta cualidad que la visión de la realidad cambia: ya no se vive con temor y miedo. Gracias a la presencia interna de las personas que se han ido, se crea en nosotros una sensación de confianza y seguridad que nos permite vivir con paz y serenidad, aunque aquellos físicamente ya no están.

El Día de Muertos es la fecha en la que nos es posible dialogar con los seres queridos que se han ido, traerlos de vuelta y, sobre todo, reflexionar que nuestra vida en algún momento llegará a su fin, lo cual nos da la oportunidad de disfrutar el presente con aquellos que aún están y, al mismo tiempo pensar que, aun cuando hayamos dejado este mundo físicamente, continuaremos vivos en las mentes y los corazones de las personas que aun nos aman.

 

 

 

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Cómo cultivar y mejorar tus herramientas de inteligencia emocional

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Nota por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 22 de enero del 2026

En la actualidad vivimos como si estuviéramos en modo robot, desconectados de nuestras emociones, principalmente de las menos positivas porque no nos gusta sufrir, ni experimentar dolor y nos enseñan a aislarnos de ellas para protegernos.

Cuando algo te haga actuar o sentirte de una determinada forma, párate un segundo, reflexiona sobre la emoción que hay detrás, y encuentra su origen. Al principio es inevitable que te cueste, pero poco a poco, ya verás como con la práctica es más sencillo de lo que pensabas a priori.

Son de 4 a 6 las emociones básicas y de las que se crean y se desarrollan todas las demás. Así que ve más allá, intenta concretar y ser lo más específico posible para poder identificar tu emoción. Y es que poder ponerle nombre a lo que sientes es muy importante para comprender y entender lo que te pasa. Muchas veces las emociones primarias desencadenan otras emociones secundarias, y esto nos puede llevar al error de creer que lo que realmente estamos sintiendo es la emoción secundaria, pero no, a veces hay que ir más allá, buscar e identificar la emoción primera que es la que realmente nos está afectando.

Las emociones tienen la finalidad de darnos información y ponernos en alerta sobre lo que está ocurriendo. Son inevitables y tal y como te he dicho al inicio de este post, no se pueden eliminar. Aceptando esto como algo intrínseco a nosotros y a nuestra especie, una vez que la emoción aparezca trata de no juzgar. Nunca consideres tus emociones, como algo bueno o malo, hazlo como fuente de información que te ayudará a ser más consciente de ti mismo. Ni más, ni menos.

Para poder identificar mejor las emociones es muy importante fijarnos en el lenguaje no verbal, en el lenguaje corporal: brazos, postura de la espalda. De esta forma, si te cuesta identificar tus emociones, entender el lenguaje corporal te dará muchas pistas de lo que está ocurriendo en tu interior y te ayudará en el proceso. No nos podemos olvidar tampoco de las manifestaciones fisiológicas automáticas tales como ponerse rojo, sudoración excesiva, temblor de piernas, presión en el pecho, etc. Y es que si encontramos patrones y conexiones causa-efecto entre la sensación física que experimento cuando se desencadena determinada emoción, seré un experto emocional.

Es fundamental acostumbrarnos y entrenarnos a pensar en los sentimientos y en las causas que puede haber detrás de determinadas reacciones y es que, buscando el porqué de las reacciones, conseguirás entender un poquito mejor a las personas. De nuevo hablamos de asertividad y es que es un factor que se necesita para poder expresar las emociones de manera correcta. Es importante sacar lo que llevamos dentro y no tragar y que se quede sin salir y es que todo lo que no se expresa, se puede enquistar. Así que a partir de ahora comparte las emociones con las personas que te rodean, para seguir avanzando.

Cuando nos referimos a reconocer, sobre todo se trata de primero saber que estoy sintiendo y luego poner nombre a lo que estoy sintiendo. Esta es la fase inicial, pero es algo que trabajamos constantemente porque a veces vamos tan enfocados a lo que tenemos que hacer y a nuestra agenda que ni siquiera notamos las emociones.

De manera frecuente en consulta me encuentro con personas que tienen niveles altos de estrés pero que no lo perciben hasta que ya se convierte en un dolor de espalda o en un dolor de estómago. ¿Por qué ocurre esto? porque no prestanatención, la mente esta dispersa, llena de pensamientos intrusivos que no te permite concentrarte. Y si el cerebro no lo percibe no lo atiende. Por eso este primer paso es fundamental trabajarlo.

La fase de comprensión nos permite entender cuál es la función que está cumpliendo esa emoción y entonces cómo puedo utilizarla para mejorar. A veces, cuando trabajo la comprensión me encuentro con que tendemos a evitar lo que nos hace sentirnos mal para restarle importancia o porque es realmente desagradable.

Se me viene a la mente un caso de una paciente donde no quería empezar a trabajar desde la terapia porque tenía miedo de abrir una caja llena de dolor para la que no se sentía preparada. Era consciente de que el dolor estaba, pero no quería entenderlo, ni estaba disponible emocionalmente para vivirlo. En ocasiones lo que hay detrás del dolor es una decisión, como en este caso, que finalmente se dio cuenta de que su relación de pareja no funcionaba.

Y por último la fase de manejo es cuando utilizamos toda la información anterior en forma de conductas. Por ejemplo, cuando:

He identificado que siento miedo a la opinión de mis jefes por si me quedo sin trabajo.
Que ese miedo me indica que este trabajo me gusta y que lo quiero mantener.
Que el efecto el miedo sostenido es que me desconcentro, tengo peores resultados y el miedo se incrementa mucho más.

Entonces lo que hay que hacer es cambiar el foco delpensamiento y de las conductas, trabaja en ti, veras como después de hacer esto toda ira mejor, tu mente se concentra y al final los resultados llegan. A modo práctico y lúdico, podemos desarrollar y afianzar nuestra Inteligencia Emocional si llevas a cabo lo siguiente:

1. Ejercicios de respiración consciente.
2. Actividades relacionadas con el arte escénico: teatro, danza, música.
3. Ejercicios en los que se emplee el cuerpo de manera consciente, pesas, box.
4. Juegos en los que sea importante manejar e interpretar emociones de los demás.
5. Ejercicios de afirmación y/o pensamiento positivo.
6. Ejercicios de meditación, relajación guiada, visualización.

La mejor manera para manejar de forma correcta laInteligencia Emocional y sus componentes, es hacerlo con la ayuda de un experto en salud mental. Solicita una cita de terapia psicológica con tu psicólogo o Psicóloga de confianza, no lo dudes, entre mas pronto lo hagas, más rápido podrás tomar decisiones más asertivas, mejora tu comunicación y relaciones con los demás, así como mantener el control y manejo de tus emociones.

 

 

MTF. Violeta Gutierrez Solís

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Día Mundial de la Depresión: hablar de salud mental puede salvar vidas

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13 de Enero Día Mundial de la Depresión

Nota por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 15 de enero del 2026

La depresión puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es recurrente y de intensidad moderada a grave. Puede causar gran sufrimiento a la persona afectada y alterar sus actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos, puede llevar al suicidio.

Cada año se suicidan más de 700 000 personas. El suicidio es la cuarta causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años. Aunque hay tratamientos conocidos y eficaces contra los trastornos mentales, la mayoría de las personas afectadas en los países de ingresos bajos y medianos no recibe tratamiento alguno. Entre los obstáculos se presenta la estigmatización asociada a los trastornos mentales.

Datos y cifras

La depresión es un trastorno mental común. Se estima que en todo el mundo el 5% de los adultos padecen depresión.
La depresión es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga mundial general de morbilidad.
La depresión afecta más a las mujeres que a los hombres.
La depresión puede llevar al suicidio.
Hay tratamientos eficaces para la depresión, ya sea leve, moderada o grave.

La depresión es un trastorno de salud mental común. A nivel mundial, se estima que el 5% de los adultos padecen este trastorno. Se caracteriza por una tristeza persistente y una falta de interés o placer en actividades que previamente eran gratificantes y placenteras. Además, puede alterar el sueño y el apetito, y es frecuente que concurra con cansancio y falta de concentración. La depresión es una causa importante de discapacidad en todo el mundo. Los efectos de la depresión pueden ser prolongados o recurrentes, y pueden menoscabar extraordinariamente la capacidad de una persona para actuar y vivir una vida gratificante.

Las causas de la depresión incluyen complejas interacciones de factores sociales, psicológicos y biológicos. Diversas circunstancias de la vida, por ejemplo, adversidades en la infancia, una pérdida y el desempleo contribuyen al desarrollo de la depresión y pueden propiciarla. Existentratamientos psicológicos y farmacológicos para la depresión. Ahora bien, en los países de ingresos bajos y medianos, los servicios de asistencia y tratamiento de personas con depresión suelen ser deficientes o inexistentes. Se estima que, en esos países, más del 75% de las personas con trastornos de salud mental no reciben tratamiento.Síntomas:

1. En un episodio depresivo, la persona experimenta un estado de ánimo deprimido (tristeza, irritabilidad, sensación de vacío) o una pérdida del disfrute o del interés en actividades, la mayor parte del día, casi todos los días, durante al menos dos semanas. Se presentan varios otros síntomas, entre los que se incluyen la dificultad de concentración, el sentimiento de culpa excesiva o de autoestima baja, la falta de esperanza en el futuro, pensamientos de muerte o de suicidio, alteraciones del sueño, cambios en el apetito o en el peso y sensación de cansancio acusado o de falta de energía.
2. En determinados contextos culturales, algunas personas pueden expresar más fácilmente sus cambios de estado de ánimo en forma de síntomas somáticos (por ejemplo, dolor, cansancio, astenia), pese a que esos síntomas físicos no se deben a otra afección médica.
3. Durante un episodio depresivo, la persona afectada experimenta dificultades considerables en su funcionamiento personal, familiar, social, educativo, ocupacional y en otros ámbitos importantes.
4. Los episodios depresivos pueden clasificarse en leves, moderados o graves, en función del número y la intensidad de los síntomas, así como de las repercusiones en el funcionamiento de la persona.

Hay diferentes tipologías de trastornos del estado de ánimo:

trastorno depresivo de un solo episodio: la persona experimenta un primer y único episodio;
trastorno depresivo recurrente: la persona ha padecido ya al menos dos episodios depresivos;
trastorno bipolar: los episodios depresivos alternan con periodos de episodios maníacos, que incluyen euforia o irritabilidad, mayor actividad o energía, y otros síntomas como aumento de la verborrea, pensamientos acelerados, mayor autoestima, menor necesidad de dormir, distracción y comportamiento impulsivo e imprudente.

Prevención

1. Acciones para prevenir la depresión:
2. Duerme mínimo 8 horas al día.
3. Comunica como te sientes con gente de confianza.
4. Lleva a cabo actividades creativas: dibuja, pinta, baila, etc.
5. Evita situaciones de estrés y busca ayuda cuando lo necesites.
6. Mantén una dieta balanceada.
7. Realiza al menos 30 min de actividad física al día.

Diagnóstico y tratamiento

La depresión es una de las afecciones prioritarias abordadas en el Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental. Según la intensidad y tipología de los episodios depresivos a lo largo del tiempo, los especialistas en salud mental ofrecen tratamientos psicológicos y psiquiátricos, como la activación conductual, la terapia cognitiva conductual y la psicoterapia interpersonal, y/o medicamentos antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la re captación de serotonina (ISRS) y los antidepresivos tricíclicos. Entre los diferentes tratamientos psicológicos, están la consulta psicológica presencial individual o en grupo, por profesionales y psicoterapeutas especializados. Los antidepresivos no son el tratamiento de primera elección para la depresión leve, no se deben utilizar para tratar la depresión en niños ni como tratamiento de primera elección en adolescentes, en quienes hay que utilizarlos con suma cautela.

 

MTF. Violeta Gutierrez Solís

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¿Por qué existe una tendencia hacia la negatividad? Aprendamos juntos a ser positivos

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 08 de enero 2026

La negatividad emocional es una experiencia común que afecta tanto a nuestras emociones como a la forma en que interactuamos con el mundo. Además, su impacto no solo nos afecta a nivel individual, sino que puede contagiar a quienes nos rodean.

La negatividad emocional es el estado mental en el que una persona tiende a centrarse de manera constante en los aspectos más oscuros o deprimentes de la vida. Esta forma de pensar no solo afecta la percepción personal de las cosas que pasan, sino que también puede influir en cómo las personas se comportan en sus relaciones personales, en el trabajo y en su bienestar general. Vivir en un estado constante de negatividad puede llevar a la ansiedad, el estrés y la baja autoestima, creando un ciclo en el que la persona se siente cada vez más atrapada.

Características de una persona negativa

Las personas negativas suelen mostrar comportamientos y actitudes que revelan su forma de ver el mundo. Algunas características comunes son:

Quejas constantes: encuentran motivos para quejarse incluso en las situaciones más triviales o positivas.
Pesimismo: creen que lo peor siempre está por venir y que las cosas no pueden mejorar.
Crítica hacia los demás: juzgan a otras personas o situaciones de manera muy crítica, sin ser capaces de ver aspectos positivos.
Resistencia al cambio: se sienten incómodos con nuevas experiencias o retos, y prefieren mantenerse en su zona de confort, aunque esto les impida avanzar.
Dificultad para disfrutar de los logros: incluso cuando consiguen algo positivo, tienden a minimizarlo o a buscar aspectos negativos dentro de la experiencia.

Pasar tiempo con personas negativas puede afectarnos emocionalmente, haciéndonos adoptar su perspectiva sin darnos cuenta. Este fenómeno ocurre porque, como seres humanos, estamos diseñados para empatizar con los demás y absorber el estado emocional de quienes nos rodean. Si nos rodeamos de personas negativas, es probable que empecemos a ver la vida más gris. Por el contrario, rodearnos de personas optimistas puede mejorar nuestro estado de ánimo y nuestra forma de ver las situaciones.

El sesgo de negatividad es un fenómeno psicológico que describe cómo los humanos estamos más predispuestos a notar, recordar y reaccionar ante las experiencias negativas que las positivas. Este sesgo tiene raíces evolutivas, ya que nuestros antepasados necesitaban estar atentos a las amenazas para sobrevivir. Aunque este mecanismo fue útil para evitar peligros, en la vida moderna puede llevarnos a centrarnos en lo negativo, ignorando o minimizando lo bueno. Las distorsiones cognitivas son patrones de pensamiento irracionales que refuerzan la negatividad. Algunas de las distorsiones más comunes incluyen:

Pensamiento todo o nada: ver las cosas en términos extremos, como “si no lo hago perfecto, soy un fracaso”.
Perfeccionismo: establecer estándares inalcanzables que llevan a la frustración cuando no se alcanzan.
Catastrofismo: siempre esperar el peor de los resultados posibles, incluso si es poco probable.
Adivinar el futuro: creer que sabes con certeza lo que sucederá, y asumir que será algo negativo.
Sobre generalización: sacar conclusiones generales a partir de una situación negativa, como “si me equivoqué en esto, siempre me equivocaré”.

Cómo dejar de ser una persona negativa

Cambiar una mentalidad negativa no ocurre de la noche a la mañana, pero con esfuerzo y las herramientas adecuadas, es posible revertir esos patrones de pensamiento. Aquí tienes algunas estrategias efectivas para dejar de ser una persona negativa:

Practica la gratitud: escribe diariamente tres cosas por las que estés agradecido. Esto te ayudará a centrarte en lo positivo.

1. Cambia el lenguaje que usas, primero hacia ti mismo y después hacia los demás: sustituye las palabras negativas por afirmaciones más equilibradas o positivas.
2. Rodéate de personas optimistas: pasar tiempo con personas que tienen una actitud positiva te ayudará a ver las cosas desde otra perspectiva.
3. Busca soluciones, no problemas: cuando te enfrentes a un reto, en lugar de quejarte, pregúntate qué puedes hacer para resolverlo.

Es importante encontrar un equilibrio entre el optimismo y el realismo. El positivismo tóxico es la creencia de que uno debe mantener una actitud positiva en todo momento, ignorando o minimizando las emociones negativas. Esta mentalidad puede ser perjudicial, ya que invalida emociones legítimas y necesarias y dificulta el proceso de afrontar situaciones difíciles.

Valida tus emociones: está bien no estar bien. Permítete sentir tus emociones sin juzgarlas. Reconoce las dificultades: ser optimista no significa ignorar los problemas, sino reconocerlos y gestionarlos de manera constructiva.Encuentra un equilibrio: acepta que la vida tiene altibajos. Es posible ser optimista mientras reconoces las dificultades.

La negatividad es una disposición actitudinal que, si no se gestiona, puede afectar todos los aspectos de tu vida, desde tus relaciones hasta tu bienestar general. Cambiar una mentalidad negativa requiere esfuerzo, pero los beneficios son inmensos. Al practicar la gratitud, ajustar tu lenguaje interior y rodearte de personas positivas, puedes empezar a transformar tu perspectiva y te permitirá llevar una vida más plena y satisfactoria. Es natural sentir emociones negativas de vez en cuando, pero la clave está en no dejar que dominen tu vida. Tú tienes el poder de elegir cómo percibes el mundo.

 

MTF. Violeta Gutierrez Solís

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