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Leonardo, más allá del Código da Vinci

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Por Jesús M. Esparza Flores

Había una vez, hombres y mujeres que dejaron huella imborrable en la historia, se les conoce como prohombres, sí, ya sé que van a intentar corregirme la expresión y deslizar que hay una discriminación en la mera expresión. No, no es así, somos Homo sapiens, desde el punto de vista biológico, correspondiente a una sola especie animal, también llamada hombre o especie humana. Homo, género de primates homínidos de la tribu Hominini, al que pertenece la especie humana. La condición humana, desde el punto de vista filosófico y humanístico. Somos pues, un ser vivo que tiene capacidad para razonar, hablar y fabricar objetos que le son útiles; desde el punto de vista zoológico, un animal mamífero del orden de los primates, suborden de los antropoides, género Homo y especie Homo sapiens y como tal, se divide en hembra y macho.

Hecha esta acotación, escribiré sobre algunos de los prohombres, aquellos hombres de personalidad muy destacada, respetados por sus cualidades y disfrutan de especial consideración. Inicio en este artículo, con mi lista de los que más admiro y reconozco, en orden de admiración y reconocimiento:

Leonardo da Vinci (1452-1519). Para mí, es el hombre más destacado de la historia mundial. Polímata (personas multipotenciales, que cuentan con diversos talentos, siempre interesadas en adquirir nuevos conocimientos y, además, tienen una capacidad innata para acercarse a diversas áreas de conocimiento), es considerado el paradigma del homo universalis, del sabio renacentista versado en todos los ámbitos del conocimiento humano, incursionó en campos tan variados como la aerodinámica, la hidráulica, la anatomía, la botánica, la pintura, la escultura y la arquitectura, entre otros. Sus investigaciones científicas fueron, en gran medida, olvidadas y minusvaloradas por sus contemporáneos; en cambio, su producción pictórica, fue de inmediato reconocida como la de un maestro capaz de materializar el ideal de belleza en obras de turbadora sugestión y delicada poesía.

Como se detalla en biografíasyvidas.com, en el plano artístico, Leonardo conforma, junto con Miguel Ángel y Rafael, la tríada de los grandes maestros del Cinquecento (años mil quinientos, en italiano, período dentro del arte europeo, correspondiente al siglo XVI, y, pese a la parquedad de su obra, la historia de la pintura lo cuenta entre sus mayores genios).  Es posible que, de la poderosa fascinación que suscitan sus obras maestras (con La Gioconda a la cabeza), proceda aquella otra fascinación en torno a su figura, que no ha cesado de crecer con los siglos, alimentada por los múltiples enigmas que envuelven su biografía, algunos de ellos triviales, como su escritura de derecha a izquierda, y otros ciertamente inquietantes, como aquellas visionarias invenciones y bocetos, cinco siglos adelantados a su tiempo: vehículo blindado; batería de 33 cañones distribuidos en tres filas de once, que permitía a unos disparar mientras los anteriores se enfriaban y los siguientes eran recargados; grúa giratoria; draga para retirar el fango de los canales; caja de velocidades con engranajes de distintos tamaños, fue el primer cambio de marchas de la historia; hélice o tornillo aéreo, considerado el primer prototipo de helicóptero de la historia; equipo de buceo; paracaídas; relojes, etc.

Estimulado por la dramática peste que asoló Milán y, cuya causa veía Leonardo en el hacinamiento y suciedad de la ciudad, proyectó espaciosas villas, hizo planos para canalizaciones de ríos e ingeniosos sistemas de defensa ante la artillería enemiga.

Proyectó una cantidad de artefactos cuya realización concreta no se haría sino, en muchos casos, hasta los siglos XIX o XX: desde una especia de submarino individual, con un tubo de cuero para tomar aire destinado a unos soldados que, armados con taladro, atacarían a las embarcaciones por debajo, hasta grandes piezas de artillería con proyectiles de acción retardada y barcos con doble pared para resistir las embestidas.

El interés de Leonardo por los estudios científicos era cada vez más intenso. Asistía a disecciones de cadáveres, sobre los que confeccionaba dibujos para describir la estructura y funcionamiento del cuerpo humano, lo que le valió la persecución de la iglesa; al mismo tiempo hacía sistemáticas observaciones del vuelo de los pájaros (sobre los que planeaba escribir un tratado), con la convicción de que también el hombre podría volar si llegaba a conocer las leyes de la resistencia del aire (algunos apuntes de este período se han visto como claros precursores del moderno helicóptero).

El ideal leonardesco de la “percepción cosmológica” se manifestaba en múltiples ramas: escribía sobre matemáticas, óptica, mecánica, geología, botánica; su búsqueda tendía hacia el encuentro de leyes, funciones y armonías compatibles para todas estas disciplinas.

En 1516, Leonardo dejó Italia definitivamente para pasar los tres últimos años de su vida en el palacio de Cloux, como primer pintor, arquitecto y mecánico del rey Francisco I de Francia. A partir de 1517 su salud, hasta entonces inquebrantable, comenzó a desmejorar. Su brazo derecho quedó paralizado; pero, con su incansable mano izquierda, Leonardo aún hizo bocetos de proyectos urbanísticos, de drenajes de ríos y hasta decorados para las fiestas palaciegas. Convertida en una especie de museo, su casa de Amboise estaba repleta de los papeles y apuntes que contenían las ideas de este hombre excepcional, muchas de las cuales deberían esperar siglos para demostrar su factibilidad y aun su necesidad; llegó incluso, en esta época, a concebir la idea de hacer casas prefabricadas.

El 2 de mayo de 1519 muere en Cloux, Francia, dejando un legado inmenso, entre otros, el retrato de Mona (abreviatura de Madonna) Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo, razón por la que el cuadro es conocido como La Mona Lisa o La Gioconda. Una de las paradas obligatorias durante una visita por París, Francia, es sin duda el Museo del Louvre, específicamente, para disfrutar en vivo esta magnífica obra.

Aunque parezca increíble, la Mona Lisa ha sido víctima de diversos atentados a lo largo de la historia, lo cual ha puesto en riesgo una pieza verdaderamente invaluable para la humanidad, pero ¿se imaginan cuánto cuesta esta pintura? La obra fue declarada por la UNESCO como parte del valor material intangible de la humanidad. Por lo tanto, la pintura no tiene un valor calculable; esto significa, que no existe una cifra para saber cuánto vale esta obra, no se puede comprar ni vender, debido a lo que representa para la historia del arte. Pese a ser un valor material intangible de la humanidad, expertos han calculado que si la obra pudiera venderse, tendría un valor aproximado de $713 millones de dólares, pero hay quienes dicen que pudiera valer entre mil y cinco mil millones de dólares…

Por último, me ocupo de la Última Cena, la cual es una fascinante pintura mural ejecutada por Da Vinci entre 1495 y 1498.​​ Se encuentra en la pared sobre la que se pintó originalmente, en el refectorio del convento dominico de Santa Maria delle Grazie, en Milán, ​ declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, la cual inspiró el papel de María Magdalena en el libro y en la película El Código Da Vinci,  desatando una polémica con la Iglesia católica debido a algunas controvertidas interpretaciones de la historia del cristianismo, tanto fue así, que algunos obispos aconsejaron a los católicos no ver la película.

Hace un par de años vi la serie los Demonios de da Vinci… ampliamente la recomiendo.

 Frase recomendada de la semana: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. Aunque esta cita se atribuye frecuentemente a Einstein, no existen pruebas de que sea suya.

Cantante recomendado de la semana: Luis Eduardo Aute (1943-2020) fue un músico, cineasta, escultor, pintor y poeta español. Aunque fue principalmente conocido como cantautor, también destacó como pintor y como director de cine. Hablaba español, inglés, catalán, francés e italiano.

Si yo hubiera sido cantautor, me inspiraría en él. Mis canciones favoritas: Al Alba, Sin Tu Latido, Slowly, Las Cuatro y Diez, Una de Dos, Quiéreme, La Belleza y Anda.

 

Canción recomendada de la semana: “No me sé rajar” interpretada por Vicente Fernández, la cual refleja el carácter, la decisión y  la personalidad de la cual solamente estamos hechos unos pocos, tal cual lo dice la letra de la canción: “A mí no me asustan tipos lenguas larga, que solo presumen para apantallar, yo soy de los hombres que no temen nada, y aunque esté perdido… no me sé rajar.” Como dijo el filósofo de Güemez: “El que entendió, entendió y el que no… pos no.”

 

Por hoy es todo. Pues me voy…

 

Posdata: No se aceptan críticas, porque ¿saben ustedes cual es la diferencia entre una crítica positiva y la negativa? Pues, la positiva es toda la que yo hago y, la negativa es… ¡toda aquella que me hacen a mí!

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¿De qué se trata el Síndrome del Impostor? Aquí te lo cuento

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De acuerdo con un artículo publicado en el International Journal of Behavioral Science, se estima que el 70 % de las personas en todo el mundo experimentará al menos un episodio de este síndrome en algún momento de su vida. Pero ¿Por qué nos sentimos así?

El síndrome del impostor es un fenómeno psicológico en el cual las personas exitosas tienen la sensación de no ser merecedoras de sus logros. A pesar de que sus logros son evidentes, tienen una persistente sensación de no merecer el reconocimiento o el éxito obtenido. En consecuencia, se sienten como un fraude o un impostor. Este síndrome fue descrito por primera vez en 1978 por las psicólogas Suzanne Imes y Pauline Rose Clance. Quienes experimentan este síndrome tienden a atribuir sus logros a la suerte o a factores externos, pero nunca a sí mismos. A menudo temen que en algún momento sean descubiertos como “fraudes” o “impostores”, lo que les genera ansiedad, inseguridad y los lleva a buscar validación externa constantemente. Esimportante conocer por qué se genera el síndrome para poder arrancar el problema desde la raíz. Algunos de los factores que inducen el síndrome del impostor son:

Baja autoestima. – Las personas que experimentan el síndrome del impostor tienden a subestimarse y no reconocen sus propias habilidades y logros. Cuando alguien tiene una visión negativa de sí mismo, es más propenso a dudar de su valía y capacidades, creyendo que no merece el éxito que ha obtenido.
Atención excesiva a las críticas. – Quienes son muy sensibles a las opiniones y evaluaciones negativas de los demás tienden a ignorar o minimizar los elogios y reconocimientos positivos que reciben, lo que alimenta inseguridades. Sentir una presión constante por ser perfectos y temer ser juzgados o rechazados por los demás los lleva a desvalorizar sus propios logros y capacidades.
Estereotipos de género. – En contextos laborales, los estereotipos de género pueden asociar ciertas habilidades o roles con un género específico. Si una persona se encuentra en un campo profesional donde se espera que un género predomine y ella pertenece al otro, podría cuestionar su valía y sentirse como un impostor, aunque tenga las habilidades y la experiencia necesarias.
Falta de reconocimiento en la infancia. – Los infantes buscan la validación y el apoyo de sus figuras de autoridad, como padres, maestros o cuidadores. Cuando los adultos no reconocen o valoran adecuadamente los logros y esfuerzos del niño, pueden generar sentimientos de inseguridad y duda sobre su valía y capacidades. Esta falta de reconocimiento se puede internalizar como una sensación de inferioridad.
Distorsión para aceptar el éxito. – Las personas que experimentan el síndrome del impostor tienden a minimizar o desvalorizar sus propios logros y éxitos. No se sienten merecedoras de ello y creen que han tenido suerte o que los demás sobreestiman sus habilidades. Es posible que las personas desarrollen una tendencia a minimizar sus logros para evitar sentirse vulnerables ante el juicio ajeno.

Señales del síndrome del impostor

1. Procrastinación o exceso de preparación de tareas cotidianas. – Cuando las personas con el síndrome del impostor se enfrentan a tareas o retos, tienden a prepararse en exceso o a procrastinar. Ambas respuestas se originan de una sensación de insuficiencia, y pueden conducir al burnout o a bajo rendimiento académico o profesional.

2. Perfeccionismo excesivo. – Si bien querer superarse o tener metas ambiciosas no indican síndrome del impostor, la hipercompetitividad y autocrítica dura sí que lo hacen. El exceso de perfeccionismo puede conducir a las personas a ponerse estándares inalcanzables que, cuando no se logran, refuerzan la percepción distorsionada de fraude.

3. Miedo intenso al fracaso. – Una de las señales más claras del síndrome del impostor es la ansiedad intensa al enfrentar retos por miedo a equivocarse, especialmente cuando se traduce en trabajar en exceso, al asumirlos o en evitarlos por completo. La persona que tiene estas conductas las utiliza como estrategia para mitigar el supuesto riesgo de fracaso.

4. Sensaciones fugaces de éxito después de los logros. – Aunque reconocer el papel de la suerte o los factores externos en el éxito individual puede ser una muestra de humildad, el que la sensación de logro o satisfacción después de superar un reto o alcanzar un nuevo logro profesional no perdure es un claro indicador de del síndrome del impostor, pues muestra incapacidad para internalizar los éxitos propios.

Consejos prácticos para que logres combatir el síndrome del impostor.

1. Aprende a manejar las críticas de manera constructiva. – Reconoce que todos cometemos errores y que las críticas no definen nuestra valía. Recuerda que el síndrome del impostor es una percepción distorsionada de ti mismo y que tus logros y capacidades son genuinos.

2. Reconoce el impacto de los estereotipos de género. – Es fundamental cuestionar y desafiar estas creencias limitantes, así como considerar el impacto que tienen. Un estudio publicado en el Journal of General Internal Medicine indica que las tasas del síndrome del impostor suelen ser más altas en mujeres que en hombres.

3. Desafía tus pensamientos negativos. – Cuestiona las creencias negativas sobre ti mismo y tus habilidades. Identifica y reemplaza los pensamientos negativos con afirmaciones positivas y realistas sobre tus capacidades.

4. Trabaja en tu autoestima. Independientemente de lo que los demás piensen, procura construir una confianza más sólida y aprende a liberarte de la necesidad constante de validación externa. También puede ser útil trabajar con un terapeuta para abordar las experiencias pasadas y desarrollar una mayor autoaceptación y autocompasión.

5. Celebra tus éxitos.- No subestimes tus logros. Celebra cada paso hacia adelante, por pequeño que sea. Reconoce tus esfuerzos y méritos para reforzar tu confianza en ti mismo. Acepta los cumplidos y agradece a quienes reconocen tus habilidades.

6. Mantente en constante preparación y aprendizaje. – Continuar tu preparación profesional ayudará a que el síndrome del impostor tenga menos poder sobre ti y tus oportunidades en el mundo laboral serán mayores.

 

MTF. Violeta Gutierrez Solís

Contacto: celular 6484694143

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

 Instagram @psicologagutierrez

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¿Qué es un psicólogo clínico y qué cosas son consideradas una mala praxis? Aquí te lo cuento

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 29 enero 26

Un psicólogo clínico es mucho más que un simple consejero o terapeuta, son expertos en el campo de la psicología clínica que han pasado años formándose y adquiriendo la experiencia necesaria para ayudar a las personas a superar sus desafíos emocionales y psicológicos. Estos profesionales ofrecen una combinación única de apoyo, comprensión y terapia, trabajando con cada paciente de manera individual para encontrar la mejor solución para sus necesidades.  Por tanto, la formación de un Psicólogo clínico es un proceso riguroso que incluye la especialización en psicología y la certificación por parte del colegio oficial de psicólogos.  Este proceso asegura que los psicólogos clínicos estén altamente capacitados y cualificados para prestar una atención de calidad a sus pacientes. En el ámbito de la salud mental, los psicólogos clínicos desempeñan un papel fundamental en la ayuda a las personas a superar sus problemas. Ya sea que estés lidiando con problemas de ansiedad, depresión, estrés o cualquier otro desafío emocional, un psicólogo clínico puede proporcionarte la ayuda que necesitas para avanzar.

Un psicólogo clínico te guiará en un viaje hacia la comprensión y la curación emocional. A través del uso de técnicas avanzadas de terapia cognitivo conductual, estos profesionales trabajarán contigo para identificar patrones de pensamiento y comportamiento negativos y ayudarte a reemplazarlos con pensamientos y comportamientos más saludables. La realidad es que no es fácil abordar problemas emocionales y psicológicos, en cambio, con la ayuda de un psicólogo clínico, todo es posible.

Aunque pueda parecer que un psicólogo y un psicólogo clínico son lo mismo, en realidad existen diferencias cruciales entre estos dos profesionales.   Por un lado, el psicólogo general puede desempeñar una variedad de funciones en el campo de la psicología, como la investigación, la enseñanza o la consultoría.

Un psicólogo clínico tiene un enfoque más específico y se centra en ofrecer terapia y apoyo a sus pacientes que están luchando con problemas emocionales y psicológicos.  Esta diferencia en el enfoque es importante, ya que los pacientes que buscan ayuda para problemas emocionales y psicológicos necesitan un profesional que tenga un conocimiento profundo y una experiencia en este ámbito.  Un psicólogo clínico es especialmente capacitado para proporcionar esta ayuda, puesto que ha pasado años formándose y adquiriendo la experiencia necesaria para prestar una atención de calidad a sus pacientes.

1. No ajustar bien la relación terapeuta-paciente, la Línea de Implicación Óptima es un espacio imaginado en el que la relación de implicación entre tu paciente y tú es óptima para la efectividad de la terapia. Al traspasar dicha línea (hacia una mayor o menor implicación) se corre el riesgo de estropear dicha relación. Además, cuanta mayor distancia, mayores serán esos riesgos. Por ejemplo, tener una relación demasiado cercana con el paciente, o tener una relación de pareja o amistad.

2. Juzgar las creencias de tu paciente, el trabajo de un psicólogo/a consiste en ayudar a su paciente a trabajar aquellos pensamientos, conductas o emociones que le hagan sufrir o le generen un gran malestar, no en cambiar aquellos pensamientos, conductas o emociones que nosotros/as, como terapeutas, consideremos que son equivocados.

3.  No practicar la escucha activa, no basta con saber escuchar para ser terapeuta, pero sí que es fundamental dominar la escucha activa. Si no escuchas lo que te dice tu paciente, malamente podrás saber lo que le pasa, por qué le pasa o cómo ayudarle.

4. No validar los sentimientos o experiencias de tu paciente, minimizar sus emociones, es importante primero validar y después hacer preguntas que le ayuden a ser consiente para corregir aquellos aspectos de su vida que no esta manejando de manera adecuada, si tu vez que ejerce violencia psicológica no debes permitir que lo siga haciendo.

5. Decirle a tu paciente lo que tiene que hacer, este es unerror habitual que suelen cometer los y las profesionales de la psicología cuando empiezan a hacer terapia es llevar al paciente por un camino determinado, sin tener en cuenta sus decisiones. Es decir, decirle al paciente lo que tiene que hacer. La clave fundamental es que guíes a tu paciente hacia el camino que él/ella quiera seguir.

6. Meter tu religión a la práctica clínica, recuerda que dentro de tu consultorio dejas de ser la persona que eres, tus gustos, religión, ideología filosófica, política, eres lo mas imparcial y objetivo posible, la consulta clínica debe ser laica, decir cosas como “eso no es de Dios”, ya que la persona se puede sentir juzgada y limitada para hablar libremente.

7. Un psicólogo no puede recetar medicamentos de ningún tipo, nosotros no tenemos ningún tipo de educación ni capacitación médica, no conocemos todo el cuerpo humano, solo el cerebro es por esto que los psicólogos no podemos manejar ningún medicamento, solo los médicos pueden hacerlo.

8. trabajar solo con lo que estas capacitado para manejar, no elijas usuarios y situaciones para las que no estas capacitado, por ejemplo pacientes que quieren tratamiento de hipnosis, niños con capacidades especiales, violencia, drogas y no contar con la capacitación suficiente para trabajar correctamente estos problemas y empeorar con esto la situación del usuario.

9. Comentar las cosas o situaciones que se hablaron en consulta psicológica ya que hay normas, leyes y clausulas que protegen la confidencialidad de la información que se maneja.

10. Adjudicarte títulos que no están avalados por la secretaria de educación publica para eso existe una pagina de la sep. donde se pueden verificar las credenciales del profesional con el que estas acudiendo o vas a acudir, y cerciorarte de que todo está en orden.

10. No podemos atender a nuestras familias, ni amistades.Por que perdemos la objetividad al trabajar con las personas que queremos y con las que hay sentimientos involucrados

11. Hablar lo menos posible sobre ti o tu vida privada, es la consulta de tu paciente, invierte ese tiempo para que el hable sobre su vida, sus patrones de conducta, sus emociones, etc.

12. No pretendan la perfección, somos seres humanos como todos, con virtudes y defectos, mas existe el estigma de que nuestras vidas deben ser perfectas, que no debemos sentir enojo, miedo o tristeza y mucho menos expresarlo, por que si es así no somos buenos psicólogos, esto es un mito, somos seres pensantes y sintientes y para ser eficientes hay que ser empáticos y poder conectar con nuestras emociones.

 

Contacto: celular 6484694143

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

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Cómo cultivar y mejorar tus herramientas de inteligencia emocional

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Nota por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 22 de enero del 2026

En la actualidad vivimos como si estuviéramos en modo robot, desconectados de nuestras emociones, principalmente de las menos positivas porque no nos gusta sufrir, ni experimentar dolor y nos enseñan a aislarnos de ellas para protegernos.

Cuando algo te haga actuar o sentirte de una determinada forma, párate un segundo, reflexiona sobre la emoción que hay detrás, y encuentra su origen. Al principio es inevitable que te cueste, pero poco a poco, ya verás como con la práctica es más sencillo de lo que pensabas a priori.

Son de 4 a 6 las emociones básicas y de las que se crean y se desarrollan todas las demás. Así que ve más allá, intenta concretar y ser lo más específico posible para poder identificar tu emoción. Y es que poder ponerle nombre a lo que sientes es muy importante para comprender y entender lo que te pasa. Muchas veces las emociones primarias desencadenan otras emociones secundarias, y esto nos puede llevar al error de creer que lo que realmente estamos sintiendo es la emoción secundaria, pero no, a veces hay que ir más allá, buscar e identificar la emoción primera que es la que realmente nos está afectando.

Las emociones tienen la finalidad de darnos información y ponernos en alerta sobre lo que está ocurriendo. Son inevitables y tal y como te he dicho al inicio de este post, no se pueden eliminar. Aceptando esto como algo intrínseco a nosotros y a nuestra especie, una vez que la emoción aparezca trata de no juzgar. Nunca consideres tus emociones, como algo bueno o malo, hazlo como fuente de información que te ayudará a ser más consciente de ti mismo. Ni más, ni menos.

Para poder identificar mejor las emociones es muy importante fijarnos en el lenguaje no verbal, en el lenguaje corporal: brazos, postura de la espalda. De esta forma, si te cuesta identificar tus emociones, entender el lenguaje corporal te dará muchas pistas de lo que está ocurriendo en tu interior y te ayudará en el proceso. No nos podemos olvidar tampoco de las manifestaciones fisiológicas automáticas tales como ponerse rojo, sudoración excesiva, temblor de piernas, presión en el pecho, etc. Y es que si encontramos patrones y conexiones causa-efecto entre la sensación física que experimento cuando se desencadena determinada emoción, seré un experto emocional.

Es fundamental acostumbrarnos y entrenarnos a pensar en los sentimientos y en las causas que puede haber detrás de determinadas reacciones y es que, buscando el porqué de las reacciones, conseguirás entender un poquito mejor a las personas. De nuevo hablamos de asertividad y es que es un factor que se necesita para poder expresar las emociones de manera correcta. Es importante sacar lo que llevamos dentro y no tragar y que se quede sin salir y es que todo lo que no se expresa, se puede enquistar. Así que a partir de ahora comparte las emociones con las personas que te rodean, para seguir avanzando.

Cuando nos referimos a reconocer, sobre todo se trata de primero saber que estoy sintiendo y luego poner nombre a lo que estoy sintiendo. Esta es la fase inicial, pero es algo que trabajamos constantemente porque a veces vamos tan enfocados a lo que tenemos que hacer y a nuestra agenda que ni siquiera notamos las emociones.

De manera frecuente en consulta me encuentro con personas que tienen niveles altos de estrés pero que no lo perciben hasta que ya se convierte en un dolor de espalda o en un dolor de estómago. ¿Por qué ocurre esto? porque no prestanatención, la mente esta dispersa, llena de pensamientos intrusivos que no te permite concentrarte. Y si el cerebro no lo percibe no lo atiende. Por eso este primer paso es fundamental trabajarlo.

La fase de comprensión nos permite entender cuál es la función que está cumpliendo esa emoción y entonces cómo puedo utilizarla para mejorar. A veces, cuando trabajo la comprensión me encuentro con que tendemos a evitar lo que nos hace sentirnos mal para restarle importancia o porque es realmente desagradable.

Se me viene a la mente un caso de una paciente donde no quería empezar a trabajar desde la terapia porque tenía miedo de abrir una caja llena de dolor para la que no se sentía preparada. Era consciente de que el dolor estaba, pero no quería entenderlo, ni estaba disponible emocionalmente para vivirlo. En ocasiones lo que hay detrás del dolor es una decisión, como en este caso, que finalmente se dio cuenta de que su relación de pareja no funcionaba.

Y por último la fase de manejo es cuando utilizamos toda la información anterior en forma de conductas. Por ejemplo, cuando:

He identificado que siento miedo a la opinión de mis jefes por si me quedo sin trabajo.
Que ese miedo me indica que este trabajo me gusta y que lo quiero mantener.
Que el efecto el miedo sostenido es que me desconcentro, tengo peores resultados y el miedo se incrementa mucho más.

Entonces lo que hay que hacer es cambiar el foco delpensamiento y de las conductas, trabaja en ti, veras como después de hacer esto toda ira mejor, tu mente se concentra y al final los resultados llegan. A modo práctico y lúdico, podemos desarrollar y afianzar nuestra Inteligencia Emocional si llevas a cabo lo siguiente:

1. Ejercicios de respiración consciente.
2. Actividades relacionadas con el arte escénico: teatro, danza, música.
3. Ejercicios en los que se emplee el cuerpo de manera consciente, pesas, box.
4. Juegos en los que sea importante manejar e interpretar emociones de los demás.
5. Ejercicios de afirmación y/o pensamiento positivo.
6. Ejercicios de meditación, relajación guiada, visualización.

La mejor manera para manejar de forma correcta laInteligencia Emocional y sus componentes, es hacerlo con la ayuda de un experto en salud mental. Solicita una cita de terapia psicológica con tu psicólogo o Psicóloga de confianza, no lo dudes, entre mas pronto lo hagas, más rápido podrás tomar decisiones más asertivas, mejora tu comunicación y relaciones con los demás, así como mantener el control y manejo de tus emociones.

 

 

MTF. Violeta Gutierrez Solís

Contacto: celular 6484694143

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