HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
¿QUIERES EMPRENDER, PERO NO SABES EN QUÉ?
Por: Héctor Omar Martínez Terrazas
Existen personas que emprenden negocios porque ya tienen inclinación o mucho conocimiento en algún área y deciden hacerlo, pero también hay otro grupo de personas que les encantaría emprender algún proyecto pero que no saben exactamente en qué industria o en que giro incursionarse.
Si bien suena muy sencillo saberlo, no lo es, yo te sugeriría considerar algunos puntos o pasos importantes antes de dar el salto que seguramente te pueden ayudar a no tomar una decisión precipitada y por ende no arrepentirte al haberlo hecho.
- Encuentra tu pasión
Es de gran importancia que el giro que elijas para tu empresa esté relacionado a algo que te guste mucho hacer y que realmente de alguna manera sientas algo de pasión por ello, ya que al emprender en cualquier giro que elijas seguramente dedicarás muchas horas en el mismo. Si solamente tomas esta decisión por el potencial económico que puedas obtener, eventualmente te arrepentirás. Es aquí cuando muchos empresarios con el tiempo sienten que hubieran preferido dedicarse a otra cosa ¿No consideras como una de las principales ventajas de trabajar por tu cuenta, la posibilidad de dedicarte a lo que en realidad te gusta?
- Aprovecha tus habilidades
Otro punto clave al elegir el giro de tu empresa es autoanalizarte profundamente para que puedas reconocer tus principales habilidades, ya sean de carácter innato o bien que las hayas adquirido a lo largo de tu vida. Si sabes que eres bueno para algo o bien se te facilita más que al resto y además te apasiona, las probabilidades de que tengas éxito crecen notoriamente.
Por ejemplo, si te apasiona el futbol y tienes mucha habilidad, pero por diferentes circunstancias sabes que no te vas a ganar la vida como jugador, pero por otro lado eres excelente para las ventas, puedes sacar provecho de ello y combinar tu pasión con tus habilidades de ventas y organizar torneos, conseguir patrocinadores, clientes, etc… y te aseguro que serás muy bueno.
- Analiza tu nicho de mercado
Una vez que ya encontraste algo que te apasiona y que además eres bueno en ello es preciso continuar con el siguiente punto. Hoy en día existen negocios de todos los giros, por lo que la competencia es dura y seguramente ya existen negocios del mismo giro que elegirás. En este punto es conveniente buscar toda la información y analizar profundamente en que productos o servicios se concentra el mercado, cual es la relación entre las empresas y los clientes en dicho giro, todo esto con la finalidad de encontrar áreas de oportunidad en donde tú puedas entrar en un futuro próximo.
- Diferénciate
Finalmente entramos al último punto de vital importancia para elegir el giro de tu empresa, y en este nos referimos a elegir cuál será el principal diferenciador o ventaja competitiva, que no es otra cosa más saber qué es lo que te hará diferente y único en el mercado. Es por ello que es importante que una vez que analizaste a tu competencia, mercado pienses muy bien en tu diferenciador, ya que con este ofrecerás más valor a tus clientes. Eventualmente esta será la principal razón por la que ellos te consideraran al momento de realizar su compra. Por ejemplo, Apple ofrece a sus clientes algunas ventajas competitivas importantes como lo son: su imagen de marca, su ecosistema único, su carácter y capacidad innovadora.
Después de haber analizado y desarrollado estos 4 puntos, tendrás una mejor base, así como la seguridad de que el giro que sea que hayas elegido te gustara y no dudo, tendrás altas probabilidades de que te vaya bien.
Finalmente, solo te faltara alcanzarlo con mucho trabajo y esfuerzo, pero, sobre todo, con mucha confianza en el proyecto y en ti mismo.
¡Adelante y pasa a la acción!

HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
Trastorno de estrés postraumático: ¿Cómo superarlo más fácilmente?
Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 13 de agosto del 2026
El estrés postraumático es un trastorno que aparece tras haber vivido una experiencia traumática, entendida como un evento que genera un duro golpe emocional, como por ejemplo el exponernos a una muerte real, sufrir peligro de muerte, o ser víctima de violencia sexual. Los efectos de malestar que provoca este trastorno son fuertes, es por esto que es necesario recibir tratamiento profesional tanto psicológico y en algunos casos psiquiátrico. Pero como complemento al tratamiento psicológico se pueden establecer hábitos que contribuyan a una pronta recuperación.
¿Qué es el trastorno de estrés postraumático?
El trastorno de estrés postraumático, se define como una alteración mental que aparece ante la ocurrencia de un trauma, de un suceso aversivo inusual. La quinta edición del Manual Diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM 5) especifica que esta situación se debe a la exposición a muerte real o peligro de muerte, lesiones graves o violencia sexual, de manera directa, como testigo, ser conocedor de los hechos que le han acontecido a alguien cercano o experimentar de manera repetida o estar expuesto a detalles aversivos de un acontecimiento traumático, como por ejemplo ser personal sanitario de ambulancias.
Dado el acontecimiento traumático vivido, el sujeto muestra distintos síntomas que son criterios definitorios del TEPT, como la reexperimentación del suceso ya sea durante el sueño, mediante recuerdos intrusivos o reacciones disociativas en las que el sujeto cree estar reviviendo el suceso; también se da una evitación tanto de pensamientos como de estímulos externos lugares, personas, etc., que le pueden recordar el trauma, y surgen cogniciones y afecto negativo e hiperactivación. Ante las rememoraciones del evento traumático, la persona se muestra irritable, sobresaltada y con dificultad para dormir y concentrarse. Para poder diagnosticar es necesario que estos se presenten durante más de un mes y generen un deterioro o malestar en el sujeto. Al considerarse el estrés postraumático un trastorno, será necesario realizar un tratamiento psicológico para conseguir una correcta superación del problema. Sumado a la intervención profesional también podemos y debemos establecer hábitos y rutinas que nos ayuden a la mejora de nuestra situación. Te comparto alginas practicas que pueden ayudar en tu recuperación complementando la asistencia a terapia.
1. Practica la relajación
El entrenamiento y utilización de técnicas de relajación es habitual en la terapia para este trastorno. Estas técnicas se utilizan también fuera de consulta durante el día a día, para conseguir disminuir las tensiones y los pensamientos o recuerdos negativos. Usa estrategias de respiración donde utilices el diafragma o el abdomen para reducir la posibilidad de hiperventilar. Consiste en tomar aire lentamente por la nariz mientras cuentas hasta tres, notar como el abdomen se hincha, hacer una pequeña pausa y soltar lentamente el aire mientras cuentas hasta tres, intentaremos hacer expiraciones más largas que las inhalaciones.
2. Mantén el contacto social
Las personas somos seres sociales y, por tanto, necesitamos del contacto con los otros para sentirnos y estar bien. Aunque no tengas ganas de ver a nadie es importante que mantengas el contacto con tus seres queridos y con tu entorno más cercano, ya que ellos pueden apoyarte durante la complicada situación y el proceso de recuperación. Te puede ir bien hablar con ellos y expresar cómo te sientes, aparte de sentirte escudado también te ayudará a organizar tus pensamientos y ser más consciente de cómo estás o simplemente su presencia te ayudará a no sentirte solo.
3. Realiza actividades que te agraden
Del mismo modo que no es sano aislarse socialmente tampoco es bueno quedarse en casa encerrado, así que poco a poco intenta realizar actividades que te gustan, que te distraigan y te ayuden a mejorar tanto tu estado cognitivo, no dando vueltas repetidamente a pensamientos negativos, ya que la activación favorece a mejorar nuestro estado de ánimo. Empieza con actividades más sencillas, que te lleven menos tiempo y te hagan sentir más seguro para poco a poco ir introduciendo otras de mayor complejidad o que requieren más tiempo, hazlo de manera progresiva.
4. Reduce las situaciones de alto estrés
Tu estado de activación y afectación hace que te encuentres en situación de riesgo, pudiendo empeorar tu estado ante cualquier estímulo externo por mínimo que sea. Así que será aconsejable no forzarse y realizar las actividades que creamos que podemos afrontar, evitar situaciones que nos pueden generar estrés. En la medida de lo posible intenta controlar o mantenerte distante de los aspectos familiares o económicos que alteren tu estado o controla las horas que dedicas al trabajo.
5. Sigue una rutina saludable
Un control, organización, externa ayuda a tener mayor control y estar mejor internamente. Es importante establecer unos hábitos saludables que benefician nuestra pronta recuperación, así intenta comer variado y comer distintas veces al día, márcate una rutina para ir a la cama y despertarte para que así tu cuerpo se acostumbre y reduzcas los problemas del sueño que puedas tener, práctica deporte e intenta hacer ejercicio mínimo tres veces por este, esta práctica ayuda a liberar endorfinas que nos hacen sentir mejor y también favorece a que nos despejemos mentalmente y disminuyan por un rato nuestras preocupaciones.
6. Mantenerse activo/a
Para que la terapia psicológica consiga buenos resultados es fundamental que colabores con tu terapeuta y con las técnicas y tratamientos que nos propone. Bajo la recomendación del profesional introduce las estrategias que entrenas en terapia, como puede ser la exposición. Esta técnica es de las más eficaces en el tratamiento del estrés postraumático, y en ella se trabajará para que el paciente se pueda exponer a las situaciones y estímulos temidos o incluso a los pensamientos que le generan malestar, dado que evitar ciertos lugares e interacciones solo hace que el problema incremente.
7. Dedícate tiempo
El autocuidado es muy importante, ya que nadie mejor que nosotros podrá saber cómo estamos o nos encontramos. Es de gran ayuda escribir tus pensamientos, tus emociones y vivencias Para organizar tu mente. Con esta técnica será más fácil expresarte y sacar todo lo que llevas dentro, ya que será el único modo de curarlo. Intenta realizar actividades que te gustan que te ayudan a disminuir la tensión y desconectar como puede ser salir a pasear o ir a la piscina. También te pueden ayudar actividades relajantes como podría ser hacer yoga, meditación o incluso escuchar música.
MTF. Violeta Gutiérrez Solís
Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez
Instagram @psicologagutierrez

HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
Madres tóxicas: aprende a identificarlas y qué hacer para lidiar con ellas
Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 05 de agosto del 2026
Vivir con una madre tóxica puede ser una experiencia muy dolorosa. Las madres tóxicas y dañinas, a través de comportamientos manipuladores y controladores, pueden afectar significativamente el bienestar psicológico de sus hijos. Cuando una madre es tóxica, la relación se caracteriza por un estrés constante, manipulación emocional y una falta de apoyo genuino. La psicología de las madres tóxicas revela patrones de comportamiento que pueden surgir de inseguridades propias, experiencias pasadas o problemas no resueltos.
Una madre tóxica es aquella cuyos comportamientos y actitudes generan un malestar emocional constante y significativo en sus hijos, afectando negativamente su autoestima, autonomía y bienestar psicológico. A diferencia de los conflictos o desacuerdos normales en cualquier familia, la toxicidad implica un patrón de conducta dañino y persistente. A menudo de manera inconsciente, las madres tóxicas priorizan sus propias necesidades emocionales, inseguridades y deseos por encima de los de sus hijos. Esto puede manifestarse a través de la manipulación, el control excesivo, la crítica constante o la invalidación emocional, lo cual crea un ambiente familiar donde el amor se siente condicional y la seguridad emocional es escasa. Aunque el “síndrome de la madre tóxica” no es una categoría diagnóstica oficial, los comportamientos que lo describen se alinean con las formas de maltrato psicológico infantil reconocidas por la investigación. Una propuesta operativa diferencia seis categorías de maltrato psicológico: rechazar, aterrorizar, aislar, explotar/corromper, ignorar y ser negligente con la salud o educación (Arruabarrena, 2011).Las madres tóxicas suelen exhibir una combinación de los siguientes comportamientos que pueden servir como señales para su detección:
Una relación tóxica madre e hija se caracteriza por:
Ser hija de una madre tóxica implica enfrentarse a críticas constantes y a una exigencia desmesurada. Las hijas de madres tóxicas a menudo desarrollan problemas como una baja autoestima y ansiedad debido a la falta de aprobación y de conductas de afecto. Las madres tóxicas con hijas mujeres suelen compararlas negativamente con otras mujeres, generando un sentimiento de insuficiencia y competencia injusta.
Una relación entre madre e hija tóxica no solo afecta a las hijas durante la infancia y adolescencia, sino que también puede tener repercusiones en la vida adulta. Las madres tóxicas con hijas adultas continúan influyendo negativamente y eso dificulta la independencia emocional y la capacidad de establecer relaciones saludables. La relación tóxica entre madre e hija puede perdurar a lo largo del tiempo y afectar múltiples aspectos de la vida de la hija. Incluso, las madres tóxicas en la vejez pueden seguir teniendo un impacto destructivo y exacerbar las dinámicas negativas a medida que van envejeciendo. Las madres tóxicas con sus hijos adultos también generan dinámicas destructivas. Los hijos varones de madres tóxicas pueden enfrentar expectativas poco realistas y manipulación emocional, lo que afecta su autoestima y sus relaciones interpersonales. La relación tóxica madre e hijo varón puede manifestarse en un control excesivo y en la dificultad para establecer límites saludables, impidiendo el desarrollo de una independencia emocional y personal adecuada.
Las consecuencias de tener una madre tóxica pueden ser más o menos duraderas. Uno de los efectos más significativos es el daño psicológico o emocional. Los hijos de madres tóxicas a menudo experimentan baja autoestima, ansiedad y depresión debido a las críticas constantes y la falta de apoyo emocional. El daño causado por madres tóxicas también puede manifestarse en dificultades para establecer relaciones saludables. La desconfianza y el miedo al rechazo, inculcados durante la infancia, pueden llevar a problemas en las relaciones interpersonales y en la vida amorosa. Además, las “secuelas” de tener una madre tóxica se extienden también a la capacidad de los hijos para confiar en otras personas, y en sí mismos.
MTF. Violeta Gutierrez Solís
Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez
Instagram @psicologagutierrez

HOY ESCRIBE EN LA NOTICIA
¿Por qué ordenar tus espacios genera un efecto de orden mental? Aquí te lo cuento
Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 30 de julio del 2026
Si alguna vez experimentaste una sensación de agobio o estrés cuando tu entorno se encontraba desorganizado, probablemente reconozcas la conexión entre el espacio físico y la mente. Esta relación ha ganado cada vez más atención en la psicología contemporánea. Diversos estudios han demostrado que un espacio ordenado puede influir positivamente en la claridad mental, reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo general.
Existen investigaciones recientes que han explorado cómo el orden de los espacios que nos rodean desde nuestros hogares hasta los lugares de trabajo, puede contribuir al bienestar de nuestro cuerpo y mente. Uno de los descubrimientos más interesantes en el área, es que la relación entre el entorno y el estado emocional puede entenderse como bidireccional.
¿Cómo nos favorece el simple acto de organizar el entorno? Por un lado, un entorno desordenado puede causar estrés y malestar emocional, pero a la vez, las personas que experimentan altos niveles de estrés o depresión pueden tener más dificultades para mantener su hogar ordenado. En este sentido, el desorden en el hogar puede ser tanto una causa como un síntoma de problemas emocionales, creando un ciclo negativo que perpetúa el estrés y el desorden (Saxbey Repetti, 2010).
La ausencia de orden no solo afecta la funcionalidad del espacio, sino también al estado emocional. De hecho, se ha demostrado que quienes perciben su casa como desordenada, suelen presentar más emociones desagradables y un menor sentido de control, deteriorando el bienestar mental (Roster et al., 2016). A su vez, acumular objetos puede ser abrumador y generar sentimientos de incompetencia, impactando negativamente en la autoestima. Inclusive, este efecto desfavorable puede extenderse más allá de la persona que vive en un lugar desordenado, afectando las dinámicas familiares y la calidad de las relaciones interpersonales dentro del hogar.
¿Qué mecanismos se activan en nuestra mente frente al orden y al desorden?
Para profundizar en cómo el orden físico afecta en nuestras mentes, es útil considerar los mecanismos neuropsicológicos involucrados en el procesamiento de la información del entorno. Por ejemplo, un estudio relevante en el área investigó cómo las interacciones entre los mecanismos descendentes y ascendentes en la corteza visual humana afectan la percepción y la atención (McMains y Kastner, 2011). Según dicha investigación, la corteza visual procesa la información no solo desde el espacio externo mecanismos ascendentes, sino también a través de señales internas mecanismos descendentes, como expectativas y recuerdos activos en la mente. Estas interacciones son esenciales para entender por qué la sobrecarga de información visual causada por un entorno desordenado puede dificultar la capacidad del cerebro para filtrar información irrelevante, conllevando una mayor distracción y estrés cognitivo.
Otra investigación relevante analizó cómo el espacio físico del hogar se correlaciona con los patrones diarios de humor y cortisol, un marcador biológico de estrés. Los hallazgos sugieren que las personas que describen su hogar como caótico o desordenado tienden a mostrar niveles más altos de cortisol y patrones de humor negativos (Saxbe y Repetti, 2010). El cerebro necesita filtrar constantemente la información irrelevante, un proceso que se ve obstaculizado en un ambiente desordenado. Este esfuerzo cognitivo adicional puede resultar agotador y disminuir la capacidad de procesamiento mental.
El estrés resultante de tal proceso no solo afecta la productividad, sino que también puede tener efectos negativos en la salud física y mental. De este modo, la incapacidad para mantener la atención y la concentración puede llevar a una sensación de frustración, tensión y ansiedad.
Los beneficios a nivel psicológico de mantener un entorno ordenado son numerosos. En primer lugar, un espacio ordenado puede reducir los niveles de estrés, mejorar el estado de ánimo y aumentar la sensación de control externo y competencia. Esto, a su vez, puede mejorar la calidad de vida y la percepción de bienestar general. Además, un ambiente ordenado tiende a facilitar la concentración y la productividad, lo que es especialmente importante en el contexto laboral.
Al mismo tiempo, el mantenimiento de un ambiente arreglado también tiene un impacto positivo en la autopercepción. Pues la capacidad de mantener el orden puede generar una sensación de logro y competencia, mejorando la imagen que tenemos de nosotros mismos. En este sentido, un hogar organizado puede ser una fuente de orgullo y satisfacción, contribuyendo a una mayor autoestima y bienestar emocional.
Teniendo en cuenta todo lo mencionado, también resulta importante aclarar que, mientras que un espacio ordenado puede ser beneficioso para la mente y la productividad, un entorno desorganizado también puede tener sus beneficios. Por ejemplo, existen investigaciones que catalogan los entornos ligeramente desordenados como adecuados para actividades que requieren pensamiento creativo e innovación. En este sentido, la clave está en encontrar un equilibrio que maximice los beneficios según las necesidades de cada persona, evitando grados de desorden que resulten agobiantes.
El vínculo entre el orden y el bienestar mental nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras decisiones de organización impactan directamente en nuestra calidad de vida. Más allá de la estética y la funcionalidad, mantener un entorno ordenado puede potenciar significativamente nuestra salud emocional y psicológica. Incluso, investigaciones emergentes continúan señalando cómo el orden no solo reduce el estrés, sino que también mejora la capacidad de concentración y la eficiencia en las actividades diarias, impulsando una actividad mental más organizada. Explorar de qué manera los diferentes niveles de orden afectan puede ofrecer nuevas estrategias para optimizar el espacio personal y profesional. De esta manera, la organización del ambiente puede promover un equilibrio efectivo entre tranquilidad, eficiencia y creatividad en las actividades diarias.
MTF. Violeta Gutiérrez Solís
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