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Cómo ser buenos padres después del divorcio

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 21 de agosto del 2025

Detrás de una separación de pareja puede existir mucho dolor, frustración, inseguridad, desconfianza, decepción por que no se cumplieron las expectativas, o también mucho coraje, solo recuerda que los niños no merecen estar en medio de los problemas de sus padres, por tu propio bien y el de tus hijos, lo mas indicado es lograr una relación cordial y empática para poder comunicar las circunstancias que ocurren alrededor de los hijos, es por esto que aquí te dejo 10 pases a seguir para tener un trato cordial como padres de familia, por el bienestar de sus hijos.

1. Dale a tu hijo el regalo de no tener que escoger entre sus padres. – Pedirle a un niño que elija a un padre por sobre el otro, puede generar ansiedad y culpa. El no saber a quién elegir crea ansiedad. Y también miedo a la represalia por parte del padre despreciado. Traicionar a uno de los padres puede generar tremendos sentimientos de culpa. Esto puede llevar a dolor y rabia en el niño, debido a la difícil elección que le han pedido realizar. Algunos niños se desconectan emocionalmente de ambos padres como una manera de hacer frente al hecho de tener que tomar una decisión. En ese escenario todos pierden.

2. Abstente de hablar mal de tu ex frente a tu hijo. – Incluso si tu cónyuge te habla mal, no respondas. Eso solamente baja el nivel de respeto de tu hijo por ti. Puede ser que sientas que si no te defiendes tu hijo va a pensar peor de ti. Pero en realidad, son las peleas continuas las que erosionan el respeto que tu hijo siente por ti. Existe otra razón egoísta para no hablar mal de tu cónyuge anterior. Cuando tú atacas a tu ex, estás forzando a tu hijo a salir en defensa de él incluso si eso está solamente en su mente.

3. Evítale los detalles a tu hijo. – Recuerda que todos los cambios y temas que te están dando problemas probablemente también les están dando problemas a ellos. Si les haces sentir que tú no eres capaz de manejarlos, ellos pierden su sentido de seguridad. Ellos necesitan que estés ahí para ellos; no los hagas sentir que, además de todo lo que están atravesando, ellos son los que tienen que estar ahí para los adultos en sus vidas.

4. No hagas de tu hijo el mensajero. – Poner a tu hijo en la posición de réferi entre las peleas de sus padres, solo expresaun fuerte mensaje de inseguridad y vulnerabilidad a los hijos. Los hace preguntarse, si ninguna de las dos personas a las que puedo acudir me respaldan, ¿qué pasará conmigo?”. Tu rol como padre es proteger a tu hijo, no colocarlo en medio de dos bandos en conflicto. Los niños tienen mucha dificultad para separar las palabras y las expresiones faciales, y el hecho de que no estén dirigidas a ellos, especialmente si van dirigidas a alguien que ellos quieren.

5. Deja ir a tu cónyuge anterior. – Parece ser tan obvio. Te divorciaste. El matrimonio se acabó. Uno de ustedes, o ambos, han renunciado al matrimonio. Mientras antes asumas que la relación se terminó, antes podrás deshacerte de la necesidad de sufrir. En vez de interrogar a tu hijo sobre qué está haciendo tu ex, enfócate en lo que pasa dentro de tu casa. Si en realidad quieres desquitarte, que sea sobreponiéndote y teniendo una buena vida, a pesar del divorcio. Cuando pones tu energía en castigar o en devolverle la mano a tu ex, en realidad estás castigándote a ti y a tus hijos.

6. Define los límites y las expectativas para tu hijo. – Coloca límites de comportamiento sanos en tu hogar. No tengas miedo de que, si pones límites, el niño preferirá estar en la casa de tu ex. Comparte tus expectativas con tu hijo sobre su despertada, la ida al colegio, tareas, trabajos hogareños, toques de queda, hora de dormir. Y haz que tus expectativas sean claras y razonables. Lucha por obtener un balance. Si tu hijo parece incapaz de disfrutar, o si sientes lástima por él/ella, habla con un terapeuta calificado.

7. Mantén la comunicación abierta para tus hijos. – Estate ahí para escuchar. No juzgues a tu hijo ni le digas cómo tiene que sentirse. Valida lo que siente ahora, mientras le explicas que puede que no siempre se sienta así. El tiempo cambia las cosas. Deja que tu hijo sepa que siempre estás ahí para él. No hagas preguntas que requerirán que tu hijo apunte con el dedo a tu cónyuge anterior. Pregúntale a tu hijo si prefiere hablar de esas dificultades con algún adulto imparcial, como un terapeuta o un amigo adulto de la familia. Asegúrate de que tu hijo sepa que el divorcio no fue su culpa.

8. Conviértete en una mejor persona. -Fija metas a corto, mediano y largo plazo para ti mismo y para tu familia. El divorcio crea la posibilidad de un nuevo comienzo. Deja atrás el pasado, y termina con las culpas y las quejas. Pide ayuda profesional, acércate a un experto de salud mental para no caer en la tentación de que tus hijos llenen ese cargo. Un buen terapeuta puede ayudarte a procesar lo que ha pasado en tu matrimonio y después de el. Cuando lidias con tus difíciles sentimientos y los sobrepasas, puedes convertirte en una mejor persona desde la experiencia. Ser una mejor persona significa dejar de lado la competencia. Conviértete en una mejor persona.

9. Crea seguridad. – Haz de tu hogar un lugar seguro. Tu casa debe ser un lugar donde los niños son respetados, cuidados, donde se les demuestra amor y aceptación, y se les enseña responsabilidad. No importa lo que pasa en la casa de tu ex. De hecho, si sientes que no hay una sensación de seguridad en la casa de tu ex, la seguridad que tú generes será mucho más importante. Estate ahí cuando dices que vas a estar allí. Haz lo que dices que vas a hacer. Discúlpate cuando hieras a tu hijo.

10. Enséñales a resistir. – Muéstrale a tu hijo que incluso cuando las cosas se ponen difíciles, tú y tu hijo pueden sobrepasar las dificultades. Desarrolla tu capacidad y la de ellos de ver el lado positivo de las cosas en todo lo que pasa. Debes creer que esta experiencia, es una oportunidad de crecimiento. Enseña con tu ejemplo cómo transformar un tiempo difícil en una herramienta de avance en vez de un obstáculo. Ejemplifica la paciencia, flexibilidad y aceptación. Incentiva a tu hijo a hacer cosas que lo ayuden a sentirse realizado. Incentívalo a conocer sus fuerzas y a desarrollarlas. Utiliza un lenguaje positivo.

Contacto: celular 6484694143

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Diario de prevención ante la auto privación de la vida

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 11 de junio del 2026

El suicidio es un problema de la salud pública a nivel mundial. La tasa nacional de suicidio en México se ubica en 6.8 muertes por cada 100 mil habitantes. El comportamiento de este problema de salud pública registró 8,856 fallecimientos por lesiones autoinducidas en el último periodo anual consolidado. Proporción por Sexo: Los hombres concentran aproximadamente el 81% de los casos (tasa de 11.2 por cada 100 mil), frente al 19% de las mujeres (tasa de 2.6 por cada 100 mil).Población Vulnerable: Las tasas más altas se concentran en jóvenes adultos de 30 a 44 años (tasa de 10.7) y de 15 a 29 años (tasa de 10.2).Tasas por Entidad Federativa supera la media nacional, Chihuahua es se encuentra en el primer lugar nacional, con una tasa de 16.4 por cada 100 mil habitantes.

Por preocupantes que sean estas tendencias, es importante recordar que el suicidio se puede prevenir. Conocer las señales de advertencia es un primer paso fundamental para prevenir el suicidio. Hay mucho que puedes hacer para reconocer y responder a las señales en ti y en las personas alrededor de ti. Algunas son evidentes, pero otras son más sutiles, así que es útil estar consciente y alerta para reconocer las que son menos obvias. Señales y síntomas externos:

Intento pasado de suicidio
Hablar de querer morirse o matarse
Mencionar planes específicos o formas que uno ha pensado para acabar su vida
Hablar de desesperanza o no tener propósito, sentirse atrapado, sentirse como una carga para otras personas
Regalar cosas personales
Despedirse de amistades y familia
Cambios extremos de ánimo
Uso incrementado de alcohol o drogas
Actuar de forma ansiosa, agitada o inconsiderada
Dormir muy poco o mucho
Retirarse o sentirse aislado
Demostrar ira extrema o buscar venganza por injusticias percibidas

Incluso personas que son cercanas a personas con tendencia suicida pueden no reconocer qué tan desesperanzadas se sienten. En estos casos, es útil estar alerta para reconocer:

1. Cambios inusuales de estado de ánimo. – Los cambios inusuales de ánimo, aunque no parezcan relacionados a la depresión o a un sentido de desesperanza, pueden ser un indicador. Por ejemplo, si alguien que conoces está usualmente agitada o triste y de repente está en calma. O alguien que está usualmente calmado y estable ahora está ansioso y/o agresivo.
2. Desapego emocional. – Parecer indiferente frente a situaciones emocionales puede no parecer como tendencia o comportamiento suicida, pero puede ser una señal de alerta de depresión o de sentirse desapegado de la vida en general. Esto puede estar acompañado por una pérdida de interés en actividades diarias, la gente, el trabajo o cosas que alguna vez se disfrutaron.
3. Incomodidad física. – El dolor es a veces un síntoma de depresión y riesgo de suicidio. La incomodidad física inusual, en particular cuando no tiene historial, puede ser una alerta, especialmente cuando hay otros síntomas.

Como hablar con alguien que podría ser suicida

Si sientes que alguien que conoces está considerando el suicidio, es importante determinar la urgencia de la situación al preguntarle directamente. Aquí te comparto algunas preguntas que puedes realizar  y te ayudaran a determinar si ha pasado de pensar en ello a planearlo.

¿Estás pensando que sería mejor no vivir?

¿Haz planeado quitarte la vida?

¿Tienes algún plan de como hacerlo?

No te preocupes, preguntarle a alguien directamente sobre el suicidio no llevará al suicidio. De hecho, es mucho más probable que ayudes a alguien sentirse acompañado o menos solo si lo estaba considerando. Deberías saber también que solo porque alguien no tenga un plan, no significa que no esté en peligro. Si alguien que conoces está considerando el suicidio, intenta que no estén solos o que no tengan con quien hablar. Si alguien está teniendo pensamientos suicidas, pero no hay un peligro inmediato, quédate en contacto e intenta asegurarle que tienen apoyo si lo necesitan y que estás ahí para ella. Si tienen un plan y están listos para realizarlo, llama al 911 inmediatamente y pide que te comuniquen a línea en Crisis. Es preferible no estar seguro,pero pedir ayuda, antes de que alguien pierda la vida. Puedeser difícil escuchar a alguien que conoces o te importa que esté sufriendo. Sin embargo, es muy útil que la gente se sienta escuchada, especialmente sin juicio. Intenta transmitir que genuinamente te importa y quédate presente para la persona. Si puedes, haz preguntas abiertas y honestas. A veces, el simple hecho de hablar con alguien que realmente escuche puede hacer la diferencia.

Tener pensamientos suicidas frecuentemente significa que hay algo más que se tiene que trabajar. Las amistades y la familia pueden ayudar, pero es mucho más útil conseguir ayuda profesional. Si una persona ya tiene un especialista de salud mental, alienta a que acuda a consulta o ayúdale a agendar una cita. Si no lo hacen, asegúrate que tengan números telefónicos de crisis y recursos a la mano. Si tiene apertura a tomar ayuda profesional y no la tienen aún, puedes ofrecer ayudar a encontrar a alguien, hacer una cita o acompañarlos a su primera cita.

Es común que las personas que estén teniendo pensamientos suicidas hayan considerado el suicidio antes. Si tienen experiencia previa, probablemente ya tengan algunas estrategias en las que se pueden ayudar. Tal vez, un terapeuta en particular, miembro familiar, amistad o líder espiritual le ha apoyado antes, o una comunidad, como un club o iglesia. Alienta a que contacten a su sistema de apoyo lo más posible durante estos tiempos difíciles y a usar cualquier técnica saludable para resolver problemas o sentirse bien que conozcan.

 

Contacto: MTF. Violeta Gutierrez Solís

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 Cómo afecta el alcoholismo a las familias de las personas con esta enfermedad

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 04 de junio de 2026

El abuso del alcohol provoca que una persona convierta la bebida en una prioridad. Como consecuencia, el tiempo, el esfuerzo y los recursos que antes se dedicaban a actividades esenciales para la vida, como trabajar y pasar tiempo con la familia, se ven interrumpidos. Una persona puede pensar que el alcohol le ayuda a sobrellevar el estrés, pero con el tiempo, el consumo excesivo y frecuente puede derivar en dependencia.  Una vez que se desarrolla la adicción psicológica, el abuso del alcohol puede volverse una adicción que lo consume todo. Dado que las personas suelen formar parte de redes sociales, es fácil comprender cómo el abuso del alcohol tiene un efecto dominó en toda su red de contactos: familiares, amigos , empleadores, compañeros de trabajo y cualquier otra persona que dependa de ella.

El abuso del alcohol es una fuente importante de estrés en la familia, ya sea que la persona que bebe sea el padre /la madre, un hijo/a, un familiar lejano o un adulto mayor como un abuelo/a. Los cónyuges dependen mucho el uno del otro, por lo que si uno abusa del alcohol, es probable que el otro sufra las consecuencias. Por ley, los cónyuges suelen ser considerados una unidad financiera. Cuando el consumo de alcohol causa problemas económicos o de salud, pueden surgir dificultades que amenacen la relación. Según el Instituto Nacional de la salud y el Alcoholismo, los problemas más comunes que surgen entre los cónyuges cuando uno de ellos abusa del alcohol incluyen:

  • Violencia doméstica.
  • Inestabilidad financiera.
  • Estrés.

Existen muchas maneras en que el consumo problemático de alcohol afecta a los miembros de la familia, los empleadores, los colegas, los compañeros de estudio y otras personas:

  • Descuido de deberes importantes: El alcohol deteriora las funciones cognitivas y las capacidades físicas, y esto, en algún momento, probablemente resultará en el descuido de las responsabilidades relacionadas con el trabajo, la vida familiar y/o los estudios.
  • Necesitar tiempo para recuperarse de la resaca : El alcohol tiene varios efectos secundarios a corto plazo, como la resaca. Si bien el estado físico de la resaca puede ser temporal, puede afectar significativamente la capacidad de una persona para cumplir con sus compromisos, además de propiciar comportamientos poco saludables, como una mala alimentación y la falta de ejercicio.
  • Posibles problemas legales: El consumo de alcohol puede aumentar la probabilidad de que una persona se vea involucrada en peleas, muestre una conducta desordenada en público, conduzca bajo los efectos del alcohol o las drogas y se vea envuelta en disputas o violencia doméstica.
  • La incapacidad de parar a voluntad : El alcohol es una sustancia adictiva y puede provocar dependencia física . Si bien una persona con dependencia física (es decir, con mayor tolerancia, entre otros efectos secundarios) no necesariamente es adicta, el consumo continuo de alcohol es un camino peligroso que puede conducir a la adicción.

En cuanto a la inestabilidad financiera, la discusión previa sobre las pérdidas económicas reales y potenciales asociadas al abuso del alcohol, así como las deudas, pueden desencadenar fácilmente profundos problemas en un matrimonio. El abuso del alcohol por parte de uno de los cónyuges también puede provocar una serie de emociones, como sentimientos de abandono, baja autoestima, culpa y autorreproche.

Todas estas emociones pueden desembocar en un trastorno conocido como codependencia. Algunas personas desarrollan una inadaptación al consumo de alcohol de un ser querido, lo que las lleva a fomentarlo al cuidarlo. Quienes abusan del alcohol experimentan problemas físicos que pueden atraer a otros a cuidarlos. Si bien algunas personas pueden resistir la tentación de ayudar, muchas no lo harán, especialmente los cónyuges, los hijos, otros familiares o las personas del enfermo.

Con el tiempo, el cuidador puede habituarse a este rol de salvador y proveedor, e incluso desarrollar una identidad basada en él. Además, se acostumbra a una relación con la persona que abusa del alcohol, basada principalmente en el cuidado. La línea entre ayudar a una persona que abusa del alcohol y permitirle mantener la adicción se difumina. Así como existen tratamientos para el abuso de alcohol, también existen tratamientos para la codependencia, los cuales han demostrado ser eficaces. Uno de los principales objetivos del tratamiento para la codependencia es ayudar a los cuidadores a reconectar con sus propias necesidades para que puedan vivir una vida plena y satisfactoria, en lugar de estar constantemente al servicio de la adicción de un ser querido.

Es importante tener en cuenta que el familiar con problemas de alcoholismo podría ser un niño o adolescente, en lugar de un adulto. Sin embargo, independientemente de quién sea el miembro de la familia con problemas relacionados con el alcohol, los niños pueden experimentar diversas consecuencias derivadas del consumo excesivo de alcohol en el seno familiar. Existen diversas terapias y tratamientos que pueden ayudar tanto a los niños como a los demás miembros de la familia a afrontar y recuperarse de estos impactos. La agresión verbal en el matrimonio tiene hasta dos veces más probabilidades de ocurrir si alguno de los cónyuges ha consumido alcohol en las últimas cuatro horas, mientras que la agresión física tiene entre tres y cuatro veces más probabilidades de ocurrir si el agresor ha consumido alcohol.

En algún momento de su vida, más del 9% de las personas han estado casadas o han convivido con alguien que cumplía los criterios para un trastorno por consumo de alcohol o que participaba en un consumo problemático de alcohol. Un consumo de alcohol más excesivo y frecuente aumenta el riesgo de violencia en los agresores, y existen pruebas de que las personas con problemas de alcoholismo tienen un mayor riesgo de ser víctimas de delitos.

En el 40 al 80% de las familias en las que los niños sufren maltrato físico, existe algún tipo de abuso de sustancias. Los hijos de padres que abusan de las sustancias tienen más del doble de probabilidades de desarrollar un trastorno por consumo de sustancias al llegar a la edad adulta temprana, en comparación con sus compañeros.

El  costo económico y emocional que acarrea el abuso de alcohol, este puede derivar en violencia doméstica y maltrato infantil. Las investigaciones indican que el 92 % de las víctimas de violencia doméstica reportaron que el agresor había consumido alcohol u otras drogas el día de la agresión. Otro estudio reveló que, entre quienes agreden a su pareja, entre el 60 % y el 70 % habían abusado del alcohol. ⁸ La prevalencia del alcohol en situaciones de abuso no implica necesariamente que beber cause la violencia doméstica, pero sí puede ser un factor que contribuya a ella.

Dados los efectos destructivos del alcoholismo en las relaciones, las familias, las finanzas y otros aspectos, el tratamiento es esencial. Las opciones de tratamiento centradas en el paciente por ejemplo, desintoxicación, tratamiento ambulatorio, tratamiento hospitalario, seguimiento, etc. pueden ser de gran ayuda para quienes luchan contra el abuso de alcohol o un trastorno por consumo de alcohol. Sin embargo, dado que la unidad familiar desempeña un papel fundamental en el tratamiento del abuso de sustancias, es útil involucrar a toda la familia en el proceso terapéutico, recibir terapia familiar.

En la rehabilitación de adicciones centrada en el individuo, el paciente es el centro del tratamiento. En la terapia familiar, se tienen en cuenta las necesidades de toda la familia.  La terapia familiar ayuda a prevenir la recurrencia del abuso de alcohol y otras sustancias. Los estudios demuestran que cuando una persona abusa de una sustancia, aumenta el riesgo de que otros miembros de la familia desarrollen problemas de consumo de sustancias. La terapia familiar actúa como una herramienta para evitar que el problema de consumo de sustancias se transmita de padres a hijos, o de hijos a hermanos.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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Burnout emocional: ¿Qué es y cómo gestionarlo?

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Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 28 mayo 2026

El burnout emocional, o agotamiento emocional, se refiere al desgaste mental y emocional que ocurre principalmente como respuesta al estrés acumulado y sostenido en el tiempo.  Este tipo de agotamiento es muy común en contextos laborales donde las personas experimentan una alta demanda emocional, como en trabajos de atención al cliente, salud, educación, o en cualquier otro trabajo que requiera de un contacto directo con las personas y sus problemas. Sin embargo, el burnout emocional, puede darse también en contextos familiares o personales cuando los desafíos y las responsabilidades emocionales se acumulan sin una gestión adecuada. Quienes experimentan burnout emocional, se encuentran emocionalmente agotadas por lo que suelen perder el interés y el entusiasmo por actividades que antes disfrutaban y pueden comenzar a ver sus relaciones personales y/o laborales con una actitud negativa o distante. Este proceso de agotamiento emocional, si no se aborda, puede llevar a otros problemas de salud mental como la ansiedad o la depresión, dificultando aún más la recuperación.

El burnout emocional es resultado de diferentes factores, tanto personales como contextuales. Uno de los elementos más importantes es el estrés prolongado, especialmente cuando se percibe que las demandas del entorno superan la capacidad de respuesta emocional de la persona. Este tipo de estrés mantenido en el tiempo, sin oportunidades de descanso emocional, va agotando los recursos internos, afectando a la capacidad de la persona para enfrentar situaciones cotidianas.

En el ámbito laboral hay profesiones que demandan un contacto frecuente con otras personas, sobre todo en las que se gestionan emociones complejas (como los ámbitos de la salud, la educación, el trabajo social) tienen un mayor riesgo de desarrollar este problema.  Por ejemplo, un médico que atiene a pacientes enfermos de forma continua puede sentirse emocionalmente sobrepasado al ver el sufrimiento constante de otros, sin una vía clara para manejar este impacto en su propio bienestar emocional. También puede aparecer en los siguientes contextos:

  • Sobrecarga de trabajo: Cuando una persona tiene un volumen de tareas que parece interminable, siente que nunca termina de cumplir con todas las expectativas que sobre él o ella recaen. Esto genera una sensación de falta de control y sobre exigencia.
  • Ambiente laboral tóxico: Un entorno donde existen conflictos, falta de apoyo entre compañeros o una alta competitividad puede aumentar el estrés y la sensación de aislamiento.
  • Falta de reconocimiento: No recibir retroalimentación o reconocimiento por el esfuerzo llevado a cabo puede dar lugar a desmotivación y reducir el sentido de propósito en el trabajo.

Factores personales

Las personas con un alto sentido de responsabilidad o perfeccionismo pueden tender a exigirse demás de la cuenta, sintiendo que nunca es suficiente con lo que hacen, lo que aumenta su susceptibilidad a desarrollar burnout emocional. Así mismo, una baja percepción de control puede afectar negativamente a quien enfrentar situaciones de alta demanda. Si una persona siente que no tiene la capacidad de influir en su entorno o en los resultados, su nivel de estrés aumenta de forma importante. Otro factor individual es la falta de habilidades de afrontamiento emocional, como la capacidad para expresar las emociones propias o la habilidad de delegar tareas cuando es necesario. Aquellas personas que no practican estrategias de autocuidado, como el descanso o la relación, tienden a acumular estrés sin dar espacio a la recuperación emocional.

Uno de los signos más evidentes del burnout emocional es el cansancio afectivo, una sensación de vacío o desmotivación que afecta a las relaciones personales. La persona afectada puede sentir que ha perdido la capacidad de empatizar o de responder emocionalmente a quienes le rodean, algo que se nota especialmente en trabajos que requieren un apoyo emocional constante. Por ejemplo, un profesor puede empezar a sentir que sus estudiantes le irritan o que ya no le motiva enseñar, algo de lo que antes disfrutaba. Otros síntomas emocionales incluyen:

  • Irritabilidad: La persona está más reactiva, mostrando enfado o frustración ante situaciones que antes no le molestaban.
  • Sentimientos de desesperanza: Aparece la sensación de que nada de lo que se haga es suficiente o útil para cambiar las cosas.
  • Desapego emocional: Tendencia a distanciarse de las personas y de los problemas, evitando interacciones emocionales que podrían generar más cansancio.

Síntomas cognitivos del burnout emocional

Una persona sentada en un escritorio, mirando fijamente una pantalla de computadora con una pila de trabajo sin terminar a su lado. Su postura está encorvada y sus ojos se ven cansados y desenfocados. Alrededor de su cabeza flotan signos de interrogación borrosos, simbolizando la dificultad para concentrarse y tomar decisiones. La escena transmite agotamiento mental, frustración y sensación de insuficiencia debido al burnout emocional El agotamiento emocional también afecta a los procesos cognitivos. Es común que quienes padecen burnout emocional experimenten una disminución en la concentración y su capacidad para tomar decisiones. Actividades que antes resultaban sencillas, pueden ahora parecer agotadoras y difíciles de gestionar. Esta reducción en la capacidad continua puede tener un impacto importante en el desempeño profesional o académico, dando lugar a mayor frustración y a la sensación de insuficiencia. Otros síntomas que pueden aparecer a nivel cognitivo son:

  • Pensamientos negativos recurrentes: La persona puede caer en un ciclo de autocrítica o de pensamientos de tipo pesimista, sintiendo que no puede hacer nada bien.
  • Dificultad para recordar cosas: La memoria a corto plazo se puede ver afectada, lo que dificultad la realización de tareas simples, como recordar una lista de cosas pendientes.
  • Decisiones impulsivas o evitación: Al sentirse una persona mentalmente agotada, puede tomar decisiones precipitadas o evitarlas por completo.

El burnout emocional también se manifiesta físicamente:

  • Fatiga constante: Aún descansando lo suficiente, la persona puede sentirse agotada, lo que indica que el cuerpo también se ve afectado por el estrés acumulado.
  • Dolores musculares y/o de cabeza: El estrés emocional se refleja en la tensión física, lo que puede causar dolor de cabeza, cuello o espalda.
  • Problemas de sueño: Las personas con burnout emocional suelen tener dificultades para conciliar el sueño o tener un sueño no reparador, lo que aumenta la fatiga al día siguiente.

En conjunto, todos estos síntomas afectan a la vida personal y laboral de quien los experimenta, pero también pueden llevar a un deterioro de la salud mental y física de la persona que presenta este burnout emocional.  Si detectas que presentas alguno de los síntomas que aquí te comparto, agenda una cita para consulta psicológica, con tu psicólogo o psicóloga de confianza.

 

MTF. Violeta Gutierrez Solís

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