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EL NIÑO QUE BAILÓ ENTRE PURAS NIÑAS

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Era el año 2009 cuando un pequeño varoncito se atrevió a subirse al escenario del Teatro de la Ciudad para bailar jazz entre puras niñas… los murmullos no se hicieron esperar, las miradas atónitas no podían creer lo que estaba sucediendo, el niño lo hizo y lo hizo muy bien, a su corta edad solo se limitó a disfrutar, su gallardía y seguridad salieron el flote y su presentación fue un éxito (por lo menos para él, sus maestras y sus papás)

  • ¿Es cierto que tu hijo baila jazz? ¿Es tu hijo el que bailó en el teatro?
  • Así es…
  • Pero… ¿Con puras niñas?
  • Si…
  • ¿Y no crees que…?

La verdad es que esta última pregunta ni siquiera la quiero terminar para que ustedes imaginen todo lo que quieran, porque me parece que eso realmente sucedía en la mente (no sé si lastimada) de quien no concebía que un niño, varón, hombrecito se hubiera atrevido a bailar.

El tiempo pasó dejando de lado todo comentario, había que domar al “tigre”, pero no por callar el qué dirán, sino por apoyar la convicción del niño de querer bailar, su gusto por la danza, una actividad que a su corta edad ya acaparaba sus tardes, lo alejaba del ocio y lo iba formando en la responsabilidad. Creo que él por fortuna no alcanzó a percibir ciertos detalles, incluso se animó a invitar a algunos amiguitos a los que igual les pudo emocionar la idea, misma que se esfumó en cuanto le platicaron a sus padres.

Siguieron las presentaciones y al jazz se sumó el hip hop, la gimnasia, la danza aérea, el pole y hasta el ballet, este último fue efímero. Llegaron los cursos y las competencias… triunfó en el Teatro de los Héroes, levantó con orgullo su tercer lugar solista y su primer lugar en grupo, su desempeño le valió un par de becas en una importante convención de Monterrey y el tiempo le regaló el reconocimiento del público, ya no era el extraño niño que bailaba, ahora la gente ya esperaba verlo en el escenario, los comentarios sutiles pero hirientes poco a poco se fueron convirtiendo en reconocimientos y felicitaciones.

Al llegar a la difícil edad de la adolescencia, había que ponerlo una vez más en el banquillo para ser juzgado por sus iguales… no pasó nada, sus amigos sabían que tenía ensayos en las tardes y lo esperaban afuera de la academia, el trabajo ya estaba hecho, lo que se sembró desde pequeño ya había dado fruto: sus compañeros de escuela lo respetan, le aplauden.

  • ¿Su sexualidad? Se preguntarán muchos… – ¡Bien definida! y si no fuera así, el mundo seguiría rodando y las lenguas viperinas haciendo lo suyo.

A sus quince años, es un joven sano, responsable, con una visión muy clara… la danza le regaló valores, momentos, satisfacciones y sobre todo amor. Ahí conoció a quien hoy es el amor de su vida, a quien alegra sus tardes e ilumina cada paso, cada baile, cada festival, una niña que es su cómplice y su inspiración, una jovencita que le pintó el mundo de un color muy particular ¡La niña más hermosa del mundo! (así lo refiere siempre él).

No hay nombres, solo historia… una historia escrita por la casualidad, pues Dios te pone en situaciones donde la gente aparece para cambiar tu vida.

Maestra: gracias por coincidir en este mundo donde amamos la danza, gracias por abrir su corazón y su alma, por darle vida a nuestra vidas, por amar y dejarse amar, por guiar las pequeñas vidas que ponemos en sus manos y por hacer con tanta pasión lo que tanto ama. Es pionera y visionaria, pero su historia, vendrá en un capítulo más adelante… por lo pronto, gracias por hacer que un “niño bailara entre puras niñas”, sé que hoy en día, está muy orgullosa de ver el gran joven que hizo de él.

Les comparto este testimonio con la finalidad de que permitan que sus hijos (as) hagan lo que les guste, la niñez se va, la adolescencia también, llega la juventud y es el momento de tomar decisiones… decisiones que a veces vienen sesgadas por “el qué dirán” y solo ayudan a formar adultos frustrados en toda la extensión de la palabra…

Al final del día, si no te gusta lo que hacen los demás, simplemente respeta, calla y haz tu vida a tu manera.

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28 de junio, Día Internacional del LGBTTI+: Salud Mental ante una preferencia sexual diferente

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Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 24 de junio 2026

El Día Internacional del Orgullo LGBT+ (lesbiana, gay, bisexual y trans), también conocido como Día del Orgullo Gay. Se celebra el 28 de junio porque en tal fecha se conmemoran los disturbios de Stonewall (Nueva York, EE. UU.) de 1969, que marcan el inicio del movimiento de liberación homosexual. Dichos disturbios consistieron en una serie de manifestaciones espontáneas y violentas contra una redada policial que tuvo lugar en la madrugada del 28 de junio de 1969, en el pub conocido como el Stonewall Inn del barrio neoyorquino de Greenwich Villaje, uno de los pocos espacios de libertad para la comunidad homosexual que era acosada con frecuencia por la policía de la ciudad. Los asiduos al Stonewall Inn se hartaron de estos acosos homofóbicos y ese día las fuerzas de la ley quisieron arrestar a varias de las 200 personas que se encontraban en el bar por razones tan simples como el que dos hombres o mujeres bailaran juntos o no llevaran ropa considerada tradicional para su sexo. En vez de dejarse atacar y acosar, los asistentes al Stonewall Inn decidieron resistirse y alrededor de las 1:20 de la madrugada comenzó una batalla a la que luego se unieron más miembros de la comunidad LGBT+, convirtiéndose así en un ícono de la lucha por los derechos gay, ya que durante los días siguientes hechos similares se dieron en otros sectores de Nueva York, siendo reconocidos como el catalizador del movimiento moderno proderechos LGBT+ en Estados Unidos y en todo el mundo.

La noción básica del Orgullo LGBT+ consiste en que ninguna persona debe avergonzarse de lo que es, cualquiera que sea su sexo, orientación sexual o identidad sexual, transmitiéndose la idea de una dignidad intrínseca de cada ser humano, que no debe verse afectada por su conducta ni orientación sexual. En tal sentido, se trata de dignidad LGBT+. Las personas lesbianas, gay, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI) enfrentan obstáculos sustantivos en el ejercicio de todo tipo de derechos. En el acceso a la educación, al empleo o a la salud, e incluso en el mismo proceso de desarrollo de la identidad, las personas que tienen una orientación sexual, identidad o expresión de género no normativa, así como las personas que nacen con características anatómicas y fisiológicas que no coinciden con lo que tradicionalmente se asume debe ser una mujer o un hombre, encuentran barreras motivadas por prejuicios sociales y omisiones legales.

Los prejuicios contra la diversidad sexual y de género se originan en el predominio cultural del binarismo sexual, que lleva a una valoración positiva y a una prescripción exclusiva de la heterosexualidad y de la congruencia entre el sexo que le fue asignado al nacer y su identidad de género, así como de las características corporales que se consideran “normales”. En ocasiones, esto contribuye a casos de violencia que pueden terminar con la vida de las personas. La discriminación por orientación sexual, identidad de género, expresión de género y características sexuales diversas tiene una naturaleza estructural. Estas personas experimentan un ambiente de hostilidad persistente en el contexto social general. Casi siete de cada diez dijeron que sus derechos se respetaban poco o nada (67.7%). Casi ocho de cada diez han evitado mostrar afecto a su pareja en público o expresar libremente su orientación sexual o identidad de género por temor (76.6%). La mitad de las personas también reportó que dejaron de frecuentar algunos lugares (49.8%), y casi cuatro de cada diez dejaron de asistir a eventos y actividades por temor (37.1%). Pero tal vez la consecuencia más alarmante de la discriminación y violencia a la que se enfrentan de manera cotidiana sea el deseo de dejar de vivir.

Las minorías sexuales tienen una peor percepción de su estado de salud mental y solicitan más ayuda psicológica. Los estudios demuestran que presentan una mayor prevalencia de problemas psicológicos, principal-mente ansiedad, depresión, ideación suicida o abuso de sustancias. Diversos estudios revelan que quienes mantienen relaciones con individuos del mismo sexo enfrentan mayores niveles de ansiedad, trastornos del estado de ánimo y abuso de sustancias. Además, revelan que las mujeres lesbianas y bisexuales acuden menos a controles ginecológicos, debido a la falta de uso de métodos anticonceptivos, lo que representa un riesgo significativo para su salud. Ellas consumen más drogas y tienen más relaciones sexuales bajo coacción, resultando en altos niveles de ansiedad y síntomas depresivos. Liberarse de prejuicios y trabajar la identidad es clave para una buena salud mental. La homofobia internalizada, el estigma y las experiencias de discriminación y violencia son estresores significativos para las personas no heterosexuales, afectando su salud mental con sentimientos de culpa, problemas sexuales y pensamientos suicidas. La homofobia internalizada daña la autoestima y aumenta el riesgo de depresión. El estigma afecta la percepción de salud y contribuye a trastornos mentales. El ocultamiento de la orientación sexual genera tortura psicológica y mayor probabilidad de ideación suicida.  A continuación, dejamos algunas pautas esenciales sobre cómo ayudar a una persona Lgbtti a que se sienta más comprendida:

  • Preguntar por sus necesidades: Escuchar cómo se siente, cuáles son sus miedos, ofrecer un espacio seguro donde la persona pueda hablar abiertamente sobre su experiencia sin ser juzgada.
  • Apoyar a la persona: El apoyo y comprensión mejoran la salud mental del individuo, evitando riesgos asociados a la discriminación y promoviendo el bienestar a través de mostrar interés en la experiencia de la persona sobre su orientación sexual. Hay que hacer saber a la persona que su orientación sexual no cambia tu opinión sobre ella, que tu apoyo es incondicional.
  • Aceptación familiar: La aceptación familiar es un factor protector importante. Sin embargo, muchas familias conciben la homosexualidad y la bisexualidad como algo negativo, que les lleva a sentir vergüenza o desconcierto hacia su propio familiar. La aceptación promueve el bienestar, mientras que la discriminación familiar puede llevar a la necesidad de abandonar el hogar para expresar libremente la orientación sexual.
  • Educación: Informarse sobre las diferentes orientaciones sexuales y los desafíos a los que se enfrentan las personas del colectivo. Entender términos, conceptos y experiencias comunes de discriminación y estigmatización. Intenta romper con mitos y estereotipos negativos. Es crucial educar a la sociedad ayudando a superar prejuicios. Los desafíos inmediatos incluyen eliminar la discriminación, maltrato y violencia mediante cambios legales y sensibilización, desarrollar servicios de salud adecuados, y combatir la falta de oportunidades educativas y laborales para las comunidades LGBTIQ+.
  • Proteger de la discriminación: Si es posible, toma medidas para protegerla de situaciones discriminatorias en casa, escuela o en el trabajo.
  • Buscar ayuda profesional: Es muy importante si existen sentimientos de culpa, vergüenza, si existe ansiedad o algún malestar acudir con un experto en salud mental para poder trabajar esos sentimientos, la autoestima, la identidad, etc. Además, existen líneas de ayuda y recursos en línea específicos para personas del colectivo. Existen libros y materiales disponibles en bibliotecas y en internet que pueden ayudarle a ver de forma positiva la diversidad sexual. También hay grupos de apoyo presenciales y online donde personas que forman parte de este colectivo comparten sus vivencias, puede hacer sentir a la persona muy comprendida por los demás miembros.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Instagram @psicologagutierrez

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Cómo construir la responsabilidad afectiva para crear relaciones saludables

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 18 de junio de 2026

La responsabilidad afectiva, o su ausencia como veremos más adelante, aplica a todas nuestras interacciones: no solo a las relaciones románticas, sino también a los vínculos familiares, la amistad y las conexiones laborales. No se trata de un rasgo de la personalidad estable, sino de una forma de comportamiento que puede cambiarse.

¿Cuál es exactamente el significado de responsabilidad afectiva?

Una posible definición es hacernos cargo de nuestros sentimientos y necesidades, así como tener en cuenta la repercusión emocional en otras personas de aquello que decimos y hacemos. Además, se ha observado que las personas perciben a quienes toman decisiones activas como más responsables de los resultados que a quienes deciden no actuar (Zeelenberg et al., 2000), lo que refuerza la importancia de asumir un rol consciente en nuestras interacciones emocionales

Tener responsabilidad afectiva, es hacernos cargo de nuestros deseos, necesidades y sentimientos. La responsabilidad afectiva con uno mismo es muy importante. Encargarse de nuestros propios sentimientos nos ayuda a conocerlos, ponerles nombre y gestionarlos. Al mismo tiempo, la responsabilidad afectiva también implica no obviar el impacto emocional y las expectativas que generamos en otras personas. Además, se ha observado que la percepción de responsabilidad puede amplificar las reacciones empáticas, especialmente cuando es evidente que una persona ha causado y tenía la intención de provocar un determinado resultado emocional en el otro (Gonzalez et al., 2021).

Aunque ya hemos dicho que la responsabilidad afectiva (o la falta de responsabilidad afectiva) se puede dar en cualquier vínculo, quizás estamos más habituados a oír hablar de la responsabilidad afectiva en una relación sentimental. Probablemente se deba a que, al ser relaciones más profundas e íntimas, suelen surgir mayores roces, ya que activan con mayor intensidad los sistemas de apego. Pero, por ejemplo, la responsabilidad afectiva familiar (o la poca responsabilidad afectiva) también es bastante común. A veces, damos por hecho que los lazos de sangre nos dan derecho a invadir la privacidad, a decidir por otras personas y a pretender saber lo que es conveniente para ellas. Esto sucede con la responsabilidad afectiva de padres a hijos y viceversa, ya que cuando los progenitores son muy mayores, los hijos también suelen tomar decisiones sin tener en cuenta lo que estos necesitan y/o sienten.

Lo mismo ocurre con la responsabilidad afectiva en el trabajo. Es importante ponerla en práctica porque pasamos gran parte de nuestro día con compañeros y compañeras, así que la asertividad, la empatía y saber poner límites serán clave para que las conexiones sean sanas y no generar un ambiente conflictivo o emocionalmente tenso.

La responsabilidad afectiva en la amistad también debe estar presente para mantener una relación sana y duradera. Puedes ponerla en práctica siguiendo estos ejemplos de responsabilidad afectiva con amigos: ser proactiva o proactivo cuando necesiten algo, abordar los problemas directamente con la persona, disculparse si se ha cometido un error y respetar los momentos en los que la persona quiera estar sola y no en nuestra compañía.

Retomando la responsabilidad afectiva en parejas, ¿por qué puede ser difícil encontrar a una persona afectivamente responsable. Vivimos en una sociedad que busca la gratificación inmediata y evita el sufrimiento y la incomodidad emocional, lo que puede dificultar la tolerancia al conflicto. Las relaciones se han vuelto más individualistas y pueden dejar de resultar atractivas si surgen obstáculos. Posiblemente, las apps de encuentros como Tinder han evidenciado que la responsabilidad afectiva a veces brilla por su ausencia, hasta tal punto que ha surgido una nueva app, Tame, que promueve el healthy dating o, en otras palabras, la responsabilidad afectiva. Para quienes practican el ghosting, la app pide una explicación y, en caso de no darla, el usuario no puede volver a hacer uso de ella.

Se dice que en nuestras sociedades hay una mayor tendencia a vínculos utilitaristas en los que falta empatía e inteligencia emocional, lo que a su vez se traduce en ghosting, benching o breadcrumbing. Como diría el sociólogo Zygmunt Bauman, estamos en tiempos de “amor líquido” O  en una sociedad líquida en la que no hay tiempo que perder, y hemos provisto incluso a las relaciones de los botones de spam y suprimir.

Pero entonces, ¿qué es la responsabilidad afectiva en pareja? Hablamos de responsabilidad afectiva y emocional cuando en una pareja ambas partes son conscientes de que sus actos, sus palabras y aquello que callan tienen un impacto en la relación y pueden afectar emocionalmente a la otra persona, sin perder de vista la responsabilidad individual sobre la propia regulación emocional.. Con una pareja sin responsabilidad afectiva no se tiene en cuenta que hay dos voces y hay que llegar a acuerdos para respetar la voz y las decisiones de ambas, evitando dinámicas unilaterales o desequilibradas.

Por supuesto, pese a la empatía y la responsabilidad afectiva, surgirán problemas de pareja. Además, tampoco se trata de responder a todos los deseos y necesidades de la otra persona y anteponerlos a los nuestros para que así todo fluya. La responsabilidad afectiva es una herramienta que ayuda a afrontar situaciones y a gestionarlas mediante acuerdos y comunicación.

En este sentido, formularse preguntas para parejas como: ¿Nos sentimos escuchados mutuamente?, ¿Estamos siendo claros con nuestras expectativas?, ¿Hay algo que no estamos diciendo por miedo al conflicto?, puede ayudar a crear un espacio seguro donde ambas personas puedan expresar lo que sienten y necesitan sin miedo a ser juzgadas.

Si detectas que no estas siendo responsable afectivamente en tus relaciones en general y no sabes como cambiarlo, es importante que acudas con tu psicólogo o psicóloga de confianza para que te guie en la construcción de tu responsabilidad afectiva.

 

Contacto: MTF. Violeta Gutiérrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Instagram @psicologagutierrez

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Diario de prevención ante la auto privación de la vida

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 11 de junio del 2026

El suicidio es un problema de la salud pública a nivel mundial. La tasa nacional de suicidio en México se ubica en 6.8 muertes por cada 100 mil habitantes. El comportamiento de este problema de salud pública registró 8,856 fallecimientos por lesiones autoinducidas en el último periodo anual consolidado. Proporción por Sexo: Los hombres concentran aproximadamente el 81% de los casos (tasa de 11.2 por cada 100 mil), frente al 19% de las mujeres (tasa de 2.6 por cada 100 mil).Población Vulnerable: Las tasas más altas se concentran en jóvenes adultos de 30 a 44 años (tasa de 10.7) y de 15 a 29 años (tasa de 10.2).Tasas por Entidad Federativa supera la media nacional, Chihuahua es se encuentra en el primer lugar nacional, con una tasa de 16.4 por cada 100 mil habitantes.

Por preocupantes que sean estas tendencias, es importante recordar que el suicidio se puede prevenir. Conocer las señales de advertencia es un primer paso fundamental para prevenir el suicidio. Hay mucho que puedes hacer para reconocer y responder a las señales en ti y en las personas alrededor de ti. Algunas son evidentes, pero otras son más sutiles, así que es útil estar consciente y alerta para reconocer las que son menos obvias. Señales y síntomas externos:

Intento pasado de suicidio
Hablar de querer morirse o matarse
Mencionar planes específicos o formas que uno ha pensado para acabar su vida
Hablar de desesperanza o no tener propósito, sentirse atrapado, sentirse como una carga para otras personas
Regalar cosas personales
Despedirse de amistades y familia
Cambios extremos de ánimo
Uso incrementado de alcohol o drogas
Actuar de forma ansiosa, agitada o inconsiderada
Dormir muy poco o mucho
Retirarse o sentirse aislado
Demostrar ira extrema o buscar venganza por injusticias percibidas

Incluso personas que son cercanas a personas con tendencia suicida pueden no reconocer qué tan desesperanzadas se sienten. En estos casos, es útil estar alerta para reconocer:

1. Cambios inusuales de estado de ánimo. – Los cambios inusuales de ánimo, aunque no parezcan relacionados a la depresión o a un sentido de desesperanza, pueden ser un indicador. Por ejemplo, si alguien que conoces está usualmente agitada o triste y de repente está en calma. O alguien que está usualmente calmado y estable ahora está ansioso y/o agresivo.
2. Desapego emocional. – Parecer indiferente frente a situaciones emocionales puede no parecer como tendencia o comportamiento suicida, pero puede ser una señal de alerta de depresión o de sentirse desapegado de la vida en general. Esto puede estar acompañado por una pérdida de interés en actividades diarias, la gente, el trabajo o cosas que alguna vez se disfrutaron.
3. Incomodidad física. – El dolor es a veces un síntoma de depresión y riesgo de suicidio. La incomodidad física inusual, en particular cuando no tiene historial, puede ser una alerta, especialmente cuando hay otros síntomas.

Como hablar con alguien que podría ser suicida

Si sientes que alguien que conoces está considerando el suicidio, es importante determinar la urgencia de la situación al preguntarle directamente. Aquí te comparto algunas preguntas que puedes realizar  y te ayudaran a determinar si ha pasado de pensar en ello a planearlo.

¿Estás pensando que sería mejor no vivir?

¿Haz planeado quitarte la vida?

¿Tienes algún plan de como hacerlo?

No te preocupes, preguntarle a alguien directamente sobre el suicidio no llevará al suicidio. De hecho, es mucho más probable que ayudes a alguien sentirse acompañado o menos solo si lo estaba considerando. Deberías saber también que solo porque alguien no tenga un plan, no significa que no esté en peligro. Si alguien que conoces está considerando el suicidio, intenta que no estén solos o que no tengan con quien hablar. Si alguien está teniendo pensamientos suicidas, pero no hay un peligro inmediato, quédate en contacto e intenta asegurarle que tienen apoyo si lo necesitan y que estás ahí para ella. Si tienen un plan y están listos para realizarlo, llama al 911 inmediatamente y pide que te comuniquen a línea en Crisis. Es preferible no estar seguro,pero pedir ayuda, antes de que alguien pierda la vida. Puedeser difícil escuchar a alguien que conoces o te importa que esté sufriendo. Sin embargo, es muy útil que la gente se sienta escuchada, especialmente sin juicio. Intenta transmitir que genuinamente te importa y quédate presente para la persona. Si puedes, haz preguntas abiertas y honestas. A veces, el simple hecho de hablar con alguien que realmente escuche puede hacer la diferencia.

Tener pensamientos suicidas frecuentemente significa que hay algo más que se tiene que trabajar. Las amistades y la familia pueden ayudar, pero es mucho más útil conseguir ayuda profesional. Si una persona ya tiene un especialista de salud mental, alienta a que acuda a consulta o ayúdale a agendar una cita. Si no lo hacen, asegúrate que tengan números telefónicos de crisis y recursos a la mano. Si tiene apertura a tomar ayuda profesional y no la tienen aún, puedes ofrecer ayudar a encontrar a alguien, hacer una cita o acompañarlos a su primera cita.

Es común que las personas que estén teniendo pensamientos suicidas hayan considerado el suicidio antes. Si tienen experiencia previa, probablemente ya tengan algunas estrategias en las que se pueden ayudar. Tal vez, un terapeuta en particular, miembro familiar, amistad o líder espiritual le ha apoyado antes, o una comunidad, como un club o iglesia. Alienta a que contacten a su sistema de apoyo lo más posible durante estos tiempos difíciles y a usar cualquier técnica saludable para resolver problemas o sentirse bien que conozcan.

 

Contacto: MTF. Violeta Gutierrez Solís

Facebook: Psicóloga Violeta Gutiérrez

Instagram @psicologagutierrez

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