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Y los patos le tiraron a las escopetas… Música, Sociedad: ¿Quién cambió a quién? 6ª de 6 partes

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Por Jesús M. Esparza Flores

Escribí seis artículos sobre los géneros musicales y, pudiera pensarse que son muy extensos. Mi hijo Ricardo Alonso recién me regaló el libro “El canon del Jazz”, es un recorrido exhaustivo por los 250 mejores temas de un solo género: el jazz, este libro profundiza en anécdotas, hechos, compositores, interpretaciones, etc., vinculadas a cada tema, el cual consta de más de 600 páginas. Si son fanáticos de la música, lean este tipo de libros y mis artículos… y si no, pues no, como lo diría el filósofo de Güemez.

En este último segmento sobre los géneros musicales, me ocuparé del rock, el rap/Hip-hop y del reguetón; así mismo, de los cantantes con mayor rango vocal, los discos más vendidos en la historia, los cantantes más escuchados en plataformas digitales y, finalmente, me ocuparé de la musicoterapia. Vamos pues…

Rock. Es un amplio género de música popular originado a principios de la década de 1950 en Estados Unidos. Tiene sus raíces en el rock and roll, es un estilo nacido directamente de géneros como el blues, el rhythm and blues (pertenecientes a la música afroamericana) y el country.

Ya a finales de los 60, referido como el periodo del rock clásico,​ habían surgido numerosos subgéneros, incluidos híbridos como el blues rock, folk rock, country rock, rock sureño, raga rock y el jazz rock, muchos de los cuales contribuirían al desarrollo del rock psicodélico, influenciado por la escena contracultural psicodélica y hippie. Los nuevos géneros que emergieron de esta escena incluyen el rock progresivo, que extendió los elementos artísticos; el glam rock (apócope de la palabra glamour), que resaltó el espectáculo en vivo y el estilo visual y el heavy metal, que se centra en el volumen, el poder y la velocidad. En la segunda mitad de los años 1970, el punk intensificó y reaccionó contra algunas de estas tendencias para producir una música cruda y energética, así como altamente política. Durante la década de 1980, el punk fue una de las principales influencias en el desarrollo de otros subgéneros como el new wave, el post-punk y, eventualmente, el rock alternativo.

La década de 2010 marcaría un declive en la fama y relevancia cultural del rock, cuando géneros ajenos, como el hiphop, lo superaron en popularidad.

Primer disparo de los patos a las escopetas: la música rock también abarcó y sirvió de vehículo para movimientos culturales y sociales, lo que llevó a la creación de subculturas como los “mods”, los “rockers” y la contracultura hippie; de forma similar, la cultura “punk” originó las subculturas visualmente distintivas “emo” y “gótica”. Heredera de la tradición folclórica de la canción de protesta, la música rock ha sido asociada con el activismo político, así como con los cambios en las actitudes sociales sobre el racismo, el sexo y el uso de drogas y es usualmente vista como una expresión de la rebelión juvenil contra el consumismo y el  conformismo. Es decir, este género provocó un gran cambio en la sociedad, los festivales de música fueron propicios para el consumo de todo tipo de drogas: Coachella, Glastonbury, Rock am Ring, Lollapalooza, Rock in Rio, Summerfest, etc. La vestimenta, el pelo largo, las motocicletas, el consumo de drogas, son algunos de los cambios visibles que marcaron esta época en la sociedad, influenciada por el rock.

Algunos de los grupos más representativos de este género son: The Beatles, Radiohead, The Beach Boys, U2, Metallica, The Rolling Stones, The Who, Pink Floyd, Queen, Led Zeppelin, Kiss, Nirvana y algunos de los cantantes más representativos; Jim Morrison (The Doors) Robert Plant (Led Zeppelin) Freddie Mercury (Queen), Janis Joplin, Johnny Cash. Elvis Presley, John Lennon (The Beatles) David Bowie, Bono (U2).

A mí me agrada el soft rock y el rock en español. Yo recomiendo a: Toto, Journey, Foreigner, Chicago, The Eagles, Air Supply, Christopher Cross, Elton John, Billy Joel, Bryan Adams, Phil Collins y, en español a: Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio, Los Toreros Muertos, Hombres G, Enanitos Verdes, Soda Stereo, Miguel Mateos, Héroes del Silencio, Caifanes, Maná, Zoé, Café Tacuba. El Tri, Vilma Palma e Vampiros, Fobia, Alaska.

Rap/Hip-hop. El rap es un género musical que se interpreta en una variedad de tipos, por lo general sobre un acompañamiento musical. Los componentes del rap incluyen “contenido” (lo que se dice), “flow” (ritmo, rima) y “entrega” (cadencia, tono). El rap generalmente se interpreta sobre una pista instrumental ​, aunque también puede realizarse a capella. El rap es parte esencial de la música hip-hop.

Segundo tiro de los patos a las escopetas: ¿Cómo son y como visten los raperos y sus fans? Pantalones, sudaderas y camisetas XL, gorra al revés, joyas, zapatos extravagantes, tatuajes y su típico andar. Estos grupos han sido criticados por gente, que cree que es una forma de vida violenta, referente al uso de armas y drogas, con los años creando barriadas (mi barrio me respalda), atemorizando a la gente y asociada a actos delictivos, apartándose de la verdadera intención con la que fue creado este movimiento musical.

En la historia de la música popular hay varios géneros que han teñido su historia de violencia, droga y muerte, pero ninguno como el rap/hip-hop: 69 raperos han sido asesinados en EEUU, en los últimos 30 años.

Algunos de sus intérpretes  de rap/hip-hop son:  Eminem, Tupac Shakur , Snoop Dogg,  Ice Cube, Missy Elliott, LiL Kim, Queen Latifah, 50 Cent, Cardi B, Lauryn Hill, P. Diddy, Nicki Minaj, Dr. Dre, , Jay-Z (esposo de Beyonce) quien posee un patrimonio neto de más de US $ 1,400 millones, mención aparte merece Kanye West (ex pareja de Kim Kardashian), ya que según un informe al que ha tenido acceso el portal económico Bloomberg, la fortuna de West, incluidas sus uniones empresariales, hoy estaría valorada en $ 6,600 millones de dólares.

Pese a la fama y fortuna de ellos, yo no recomiendo a ninguno.

Reguetón. Con mis canas, mi acta de nacimiento y con este género musical, me doy cuenta que ya me cayeron los años encima, no me gusta este género musical, al igual que los narco corridos, los corridos tumbados, ni el heavy metal.

Dicho lo anterior, les diré que es un género musical​ que derivó del reggae en español. Nació en Puerto Rico.

El término reguetón es la forma adaptada al español a partir del vocablo reggaetón; este, a su vez, viene del acortamiento entre las palabras reggae y maratón. Fue acuñado por Daddy Yankee y Dj Playero en Puerto Rico en 1994. A partir de la década de 2010 empezaron a destacar artistas como Farruko y Ozuna, Luego, Nicky Jam se convierte en tendencia tras alcanzar el éxito desde Colombia con temas nuevos, producto de mezclar pop con reguetón, que también realizaron los artistas de balada romántica y pop urbano como Carlos Vives, Chino & Nacho, Luis Fonsi, Shakira y los grupos CNCO, Jesse & Joy y Reik. Acto seguido, surge una corriente de artistas colombianos, entre los que destacan J Balvin y Maluma. Y, en Puerto Rico se mantenían vigentes Wisin y Yandel, Daddy Yankee, Don Omar, Tito el Bambino, Ivy Queen, entre otros.

En los últimos años se han destacado: Rauw Alejandro, Manuel Turizo, Sebastián Yatra, Mau y Ricky (hijos de Ricardo Montaner). También se destacan artistas femeninas:  Anitta, Becky G, Natti Natasha y Karol G.

En 2016 se da a conocer el cantante Bad Bunny, hoy de 28 años, quien se caracteriza por su entonación grave y rasposa y su peculiar estilo de vestir. Es uno de los artistas más escuchados en plataformas musicales. La reventa de boletos para Bad Bunny en México rebasó los 40 mil pesos y, debido a la alta demanda en la preventa de boletos para el concierto del “Conejo Malo”, se abrió una segunda fecha en el Estadio Azteca.

“¿Ustedes quieren el éxito que yo he tenido? Hay una sola respuesta, nosotros estamos comprando almas. Ya no la vendemos, ahora me las venden a mí, quien quiera dinero o fama me tiene que vender su alma”, señaló el cantante a sus miles de seguidores, que estaban pendientes de su transmisión en Instagram.

Este artista, pero por mucho, encabeza el primer lugar de la lista de los que más me desagradan; solo como ejemplo, busquen la letra de “safaera” y me dirán si exagero o coinciden conmigo.

Esto deriva en que, entre más polémicos sean, más famosos serán y, lamentablemente, muchísimos niños y jóvenes siguen con idolatría estas letras y este estilo de vida.

Tiro de gracia, tercer disparo de los patos a las escopetas: las críticas señalan la orientación sexual y la denigración de la mujer, como marcas que identifican las letras que se cantan en este géne​ro, fluyen las letras sexistas, acompañadas de mujeres-objeto y hombres poderosos (actitud, vestimenta, joyas); es denigrante hacia la mujer, ya que posee letras tales como: agárrala, pégala, azótala y otras palabras más que, por respeto social, no las replico; su ritmo es bailable, pero la manera en la que se realiza es muy erótica y muchas veces induce a un sensualismo cargado de morbo; tiene malas letras, que por cierto son machistas; su ritmo enciende a los jóvenes, el baile les permite explorar sus cuerpos y las letras les hablan de sexo y desamor.

El “perreo” es un baile característico de este género musical, es imposible hoy en día evadir la gran cantidad de bombardeo sexual que rodea a nuestros niños y jóvenes. Las consecuencias  distan del lado romántico que se habla en muchas canciones y no tienen un final feliz: embarazos adolescentes, enfermedades de transmisión sexual, abandono prematuro de los estudios, violaciones y hasta abortos clandestinos, forman parte de la lista de lo que viven los jóvenes que no saben muy bien cómo cuidarse, cuando tanta hipersexualización ha rendido sus efectos irreversibles.

No recomiendo a ningún artista de este género.

Quería abordar en este último artículo sobre:

  • Los cantantes con mayor rango vocal de la historia,
  • Los discos más vendidos en la historia,
  • Los cantantes más escuchados en plataformas digitales,
  • De la musicoterapia, incluyendo las frecuencias musicales; ustedes merecen saber que, por ejemplo, a la música con frecuencia 432 Hz se le conoce como la frecuencia del universo, de la felicidad, la meditación; a la música con frecuencia de 963 Hz, se le conoce como la frecuencia de Dios, ya que está conectada con la luz y el espíritu universal o las energías no vibracionales del mundo espiritual.
  • “Going Home” se ha convertido en un elemento básico en la cultura china, según The New York Times, es como una señal para la gente. La percusión sensual y lenta de la canción y el fraseo adulto-contemporáneo de Kenny G, ahora suenan todos los días en los centros comerciales, escuelas, estaciones de tren y gimnasios del país como un indicador de que es hora de ir a casa.

Pero, ya no hay más espacio, quizás en algún otro artículo abordaré esos temas pendientes, así como mis vivencias personales y familiares con la música, desde mi niñez hasta la actualidad… como en la obra española de “Platero y yo”, titularé ese artículo con algo así como “La música y yo”.

Hasta aquí el recorrido musical de 60,000 años de historia musical, iniciando con la flauta de hueso de los neandertales, hasta llegar a… los intérpretes de rap/hip-hop, narco corridos, corridos tumbados y el reguetón, quienes llegaron como la peste negra, la gripe española, el VIH, ébola, malaria, fiebre amarilla, cólera, dengue, sarampión, coronavirus y la viruela del mono a mermar a la sociedad actual… al tiempo se verá.

 

Fuentes: Wikipedia, elfinanciero.com.mx, rollingstone.com y elpais.com

Comentarios, sugerencias, aportaciones pueden ser por: Instagram, Twitter o Facebook

Posdata: No se aceptan críticas, porque ¿saben ustedes cual es la diferencia entre una crítica positiva y la negativa? Pues, la positiva es toda la que yo hago y, la negativa es… ¡toda aquella que me hacen a mí !

Pues me voy…

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Madres tóxicas: aprende a identificarlas y qué hacer para lidiar con ellas

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Redacción por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 05 de agosto del 2026

Vivir con una madre tóxica puede ser una experiencia muy dolorosa. Las madres tóxicas y dañinas, a través de comportamientos manipuladores y controladores, pueden afectar significativamente el bienestar psicológico de sus hijos. Cuando una madre es tóxica, la relación se caracteriza por un estrés constante, manipulación emocional y una falta de apoyo genuino. La psicología de las madres tóxicas revela patrones de comportamiento que pueden surgir de inseguridades propias, experiencias pasadas o problemas no resueltos.

Una madre tóxica es aquella cuyos comportamientos y actitudes generan un malestar emocional constante y significativo en sus hijos, afectando negativamente su autoestima, autonomía y bienestar psicológico. A diferencia de los conflictos o desacuerdos normales en cualquier familia, la toxicidad implica un patrón de conducta dañino y persistente. A menudo de manera inconsciente, las madres tóxicas priorizan sus propias necesidades emocionales, inseguridades y deseos por encima de los de sus hijos. Esto puede manifestarse a través de la manipulación, el control excesivo, la crítica constante o la invalidación emocional, lo cual crea un ambiente familiar donde el amor se siente condicional y la seguridad emocional es escasa. Aunque el “síndrome de la madre tóxica” no es una categoría diagnóstica oficial, los comportamientos que lo describen se alinean con las formas de maltrato psicológico infantil reconocidas por la investigación. Una propuesta operativa diferencia seis categorías de maltrato psicológico: rechazar, aterrorizar, aislar, explotar/corromper, ignorar y ser negligente con la salud o educación (Arruabarrena, 2011).Las madres tóxicas suelen exhibir una combinación de los siguientes comportamientos que pueden servir como señales para su detección:

Uso de la violencia y manipulación familiar. El castigo físico o verbal es una herramienta común de las madres tóxicas, causando no solo dolor inmediato sino también sentimientos de resentimiento y desconfianza hacia la figura materna. Después de un divorcio o separación, algunas madres tóxicas intentan alienar a sus hijos del otro progenitor, generando división y conflictos dentro de la familia.
Control absoluto sobre las decisiones. Otra señal de una madre tóxica es asumir toda la responsabilidad de la educación de sus hijos, dejando muy poco espacio para que ellos tomen sus propias decisiones y desarrollen su independencia.
Proyección de sus propias aspiraciones. Una madre tóxica suele apuntar a sus hijos a numerosas actividades para que alcancen los sueños que a ella le habría gustado lograr, sin considerar los intereses y deseos individuales de los niños.
Desconfianza en las relaciones sociales. Las madres tóxicas suelen prohibir a sus hijos asociarse con personas que ellas consideran inapropiadas con base en sus propios prejuicios. Esto puede llevar a los niños a ocultar sus amistades o a sentirse aislados.
Comportamiento pasivo-agresivo. Ante la resistencia de los hijos, las madres tóxicas pueden adoptar una actitud resentida y frustrada, utilizando indirectas y manipulaciones sutiles para imponer su voluntad.
Desinterés disfrazado de permisividad. Algunas madres tóxicas permiten a sus hijos hacer lo que quieran, no por ser comprensivas, sino porque no quieren enfrentar conflictos, dejando a los niños sin la orientación que necesitan.
Exceso de protección. Otra de las señales de una madre tóxica es evitar que sus hijos enfrenten problemas o dificultades por miedo a que sufran, limitando su capacidad para desarrollarse y aprender a manejar situaciones difíciles por sí mismos.
Competencia social a través de los hijos. Para las madres tóxicas, el éxito de sus hijos es una herramienta para ganar estatus social, ejerciendo una presión constante para que sobresalgan en todo, lo cual puede generar mucha frustración en los niños.
Imposición de roles de género tradicionales. Las madres tóxicas suelen creer firmemente en transmitir a sus hijas la idea de que tienen que cumplir con roles específicos de género, presionándolas a ser sumisas ante sus parejas y responsables exclusivas de las tareas domésticas. También pueden imponer la maternidad como un deber ineludible, criticando a las hijas que deciden no tener hijos y haciéndolas sentir incompletas o egoístas. Las mujeres sin hijos pueden ser objeto de comentarios constantes sobre su “falta de realización”, lo cual puede generar una fuerte presión emocional y sentimientos de culpa.
Idealización de la pareja. Este tipo de madres inculcan en sus hijas la idea de que su felicidad depende de encontrar y mantener una relación con un hombre, generando una codependencia emocional y un miedo desmesurado a estar solteras.

Una relación tóxica madre e hija se caracteriza por:

la manipulación emocional,
la falta de apoyo,
el cuestionamiento constante del valor personal de la hija.
Las madres tóxicas suelen proyectar sus propias inseguridades y frustraciones en sus hijas, lo cual genera un ambiente de tensión y conflicto constante.

Ser hija de una madre tóxica implica enfrentarse a críticas constantes y a una exigencia desmesurada. Las hijas de madres tóxicas a menudo desarrollan problemas como una baja autoestima y ansiedad debido a la falta de aprobación y de conductas de afecto. Las madres tóxicas con hijas mujeres suelen compararlas negativamente con otras mujeres, generando un sentimiento de insuficiencia y competencia injusta.

Una relación entre madre e hija tóxica no solo afecta a las hijas durante la infancia y adolescencia, sino que también puede tener repercusiones en la vida adulta. Las madres tóxicas con hijas adultas continúan influyendo negativamente y eso dificulta la independencia emocional y la capacidad de establecer relaciones saludables. La relación tóxica entre madre e hija puede perdurar a lo largo del tiempo y afectar múltiples aspectos de la vida de la hija. Incluso, las madres tóxicas en la vejez pueden seguir teniendo un impacto destructivo y exacerbar las dinámicas negativas a medida que van envejeciendo. Las madres tóxicas con sus hijos adultos también generan dinámicas destructivas. Los hijos varones de madres tóxicas pueden enfrentar expectativas poco realistas y manipulación emocional, lo que afecta su autoestima y sus relaciones interpersonales. La relación tóxica madre e hijo varón puede manifestarse en un control excesivo y en la dificultad para establecer límites saludables, impidiendo el desarrollo de una independencia emocional y personal adecuada.

Las consecuencias de tener una madre tóxica pueden ser más o menos duraderas. Uno de los efectos más significativos es el daño psicológico o emocional. Los hijos de madres tóxicas a menudo experimentan baja autoestima, ansiedad y depresión debido a las críticas constantes y la falta de apoyo emocional. El daño causado por madres tóxicas también puede manifestarse en dificultades para establecer relaciones saludables. La desconfianza y el miedo al rechazo, inculcados durante la infancia, pueden llevar a problemas en las relaciones interpersonales y en la vida amorosa. Además, las “secuelas” de tener una madre tóxica se extienden también a la capacidad de los hijos para confiar en otras personas, y en sí mismos.

 

MTF. Violeta Gutierrez Solís

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¿Por qué ordenar tus espacios genera un efecto de orden mental? Aquí te lo cuento

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Redactado por: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 30 de julio del 2026

Si alguna vez experimentaste una sensación de agobio o estrés cuando tu entorno se encontraba desorganizado, probablemente reconozcas la conexión entre el espacio físico y la mente. Esta relación ha ganado cada vez más atención en la psicología contemporánea. Diversos estudios han demostrado que un espacio ordenado puede influir positivamente en la claridad mental, reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo general.

Existen investigaciones recientes que han explorado cómo el orden de los espacios que nos rodean desde nuestros hogares hasta los lugares de trabajo, puede contribuir al bienestar de nuestro cuerpo y mente. Uno de los descubrimientos más interesantes en el área, es que la relación entre el entorno y el estado emocional puede entenderse como bidireccional.

¿Cómo nos favorece el simple acto de organizar el entorno? Por un lado, un entorno desordenado puede causar estrés y malestar emocional, pero a la vez, las personas que experimentan altos niveles de estrés o depresión pueden tener más dificultades para mantener su hogar ordenado. En este sentido, el desorden en el hogar puede ser tanto una causa como un síntoma de problemas emocionales, creando un ciclo negativo que perpetúa el estrés y el desorden (Saxbey Repetti, 2010).

La ausencia de orden no solo afecta la funcionalidad del espacio, sino también al estado emocional. De hecho, se ha demostrado que quienes perciben su casa como desordenada, suelen presentar más emociones desagradables y un menor sentido de control, deteriorando el bienestar mental (Roster et al., 2016). A su vez, acumular objetos puede ser abrumador y generar sentimientos de incompetencia, impactando negativamente en la autoestima. Inclusive, este efecto desfavorable puede extenderse más allá de la persona que vive en un lugar desordenado, afectando las dinámicas familiares y la calidad de las relaciones interpersonales dentro del hogar.

¿Qué mecanismos se activan en nuestra mente frente al orden y al desorden?

Para profundizar en cómo el orden físico afecta en nuestras mentes, es útil considerar los mecanismos neuropsicológicos involucrados en el procesamiento de la información del entorno. Por ejemplo, un estudio relevante en el área investigó cómo las interacciones entre los mecanismos descendentes y ascendentes en la corteza visual humana afectan la percepción y la atención (McMains y Kastner, 2011). Según dicha investigación, la corteza visual procesa la información no solo desde el espacio externo mecanismos ascendentes, sino también a través de señales internas mecanismos descendentes, como expectativas y recuerdos activos en la mente. Estas interacciones son esenciales para entender por qué la sobrecarga de información visual causada por un entorno desordenado puede dificultar la capacidad del cerebro para filtrar información irrelevante, conllevando una mayor distracción y estrés cognitivo.

Otra investigación relevante analizó cómo el espacio físico del hogar se correlaciona con los patrones diarios de humor y cortisol, un marcador biológico de estrés. Los hallazgos sugieren que las personas que describen su hogar como caótico o desordenado tienden a mostrar niveles más altos de cortisol y patrones de humor negativos (Saxbe y Repetti, 2010). El cerebro necesita filtrar constantemente la información irrelevante, un proceso que se ve obstaculizado en un ambiente desordenado. Este esfuerzo cognitivo adicional puede resultar agotador y disminuir la capacidad de procesamiento mental.

El estrés resultante de tal proceso no solo afecta la productividad, sino que también puede tener efectos negativos en la salud física y mental. De este modo, la incapacidad para mantener la atención y la concentración puede llevar a una sensación de frustración, tensión y ansiedad.

Los beneficios a nivel psicológico de mantener un entorno ordenado son numerosos. En primer lugar, un espacio ordenado puede reducir los niveles de estrés, mejorar el estado de ánimo y aumentar la sensación de control externo y competencia. Esto, a su vez, puede mejorar la calidad de vida y la percepción de bienestar general. Además, un ambiente ordenado tiende a facilitar la concentración y la productividad, lo que es especialmente importante en el contexto laboral.

Al mismo tiempo, el mantenimiento de un ambiente arreglado también tiene un impacto positivo en la autopercepción. Pues la capacidad de mantener el orden puede generar una sensación de logro y competencia, mejorando la imagen que tenemos de nosotros mismos. En este sentido, un hogar organizado puede ser una fuente de orgullo y satisfacción, contribuyendo a una mayor autoestima y bienestar emocional.

Teniendo en cuenta todo lo mencionado, también resulta importante aclarar que, mientras que un espacio ordenado puede ser beneficioso para la mente y la productividad, un entorno desorganizado también puede tener sus beneficios. Por ejemplo, existen investigaciones que catalogan los entornos ligeramente desordenados como adecuados para actividades que requieren pensamiento creativo e innovación. En este sentido, la clave está en encontrar un equilibrio que maximice los beneficios según las necesidades de cada persona, evitando grados de desorden que resulten agobiantes.

El vínculo entre el orden y el bienestar mental nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras decisiones de organización impactan directamente en nuestra calidad de vida. Más allá de la estética y la funcionalidad, mantener un entorno ordenado puede potenciar significativamente nuestra salud emocional y psicológica. Incluso, investigaciones emergentes continúan señalando cómo el orden no solo reduce el estrés, sino que también mejora la capacidad de concentración y la eficiencia en las actividades diarias, impulsando una actividad mental más organizada. Explorar de qué manera los diferentes niveles de orden afectan puede ofrecer nuevas estrategias para optimizar el espacio personal y profesional. De esta manera, la organización del ambiente puede promover un equilibrio efectivo entre tranquilidad, eficiencia y creatividad en las actividades diarias.

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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Aprende a manejar y controlar tu ira

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Redacción: Psicóloga Violeta Gutiérrez, 23 de julio del 2026

Cada uno de nosotros tenemos una forma de entender el mundo, la realidad y las experiencias que vivimos. Tenemos una serie de creencias y pensamientos sobre cómo deben ser las cosas, cómo debería actuar la gente y cómo debería ser la vida. Precisamente, estos “debería” son unos de los errores más comunes de pensamiento que cometemos. Esta forma de pensar implica imposición y exigencia (tanto en uno mismo como en los demás) y pueden provocar que se produzcan reacciones emocionales de enfado, como la rabia o la ira. Para aprender a controlar estos estados de ira es importante hacer algunos cambios en nuestra forma de entender el mundo (es decir, cambiar lo que pasa por nuestra mente). En este sentido, la terapia psicológica es muy eficaz para desmontar los mecanismos que mantienen la ira y trabajar alternativas saludables. Para gestionar la ira de manera eficaz no basta con intentar calmarse en el momento. Es necesario comprender qué la activa, cómo interpretamos las situaciones y de qué forma esos pensamientos influyen en nuestras reacciones. Para aprender a controlarla mejor, es importante tener en cuenta los siguientes elementos:

Existen personas con puntos de vista diferentes al nuestro.
Existen diferentes modos de entender y de hacer las cosas, lo cual nos enriquece.
Si una persona plantea una opción diferente a la que creemos correcta, no lo hace para fastidiarnos, se trata de otro punto de vista y hay que respetarlo.
No esperes a que los demás cambien o sean diferentes, los demás son como son, no son “como deberían ser”, no son “como nos gustaría que fuesen”.
Tampoco podemos controlar los errores de los demás, por lo tanto, es bueno aprender a aceptarlos tal como son, de lo contrario solo sentiremos frustración, odio y hostilidad.
No impongas cómo tienen que ser las cosas y no exijas que los demás reconozcan que sólo tú tienes la razón.
No levantes la voz, no insultes.
Comunícate en primera persona: yo siento, yo quiero, en lugar de tú eres, tú me haces. Los mensajes yo son un vehículo para transmitir nuestros sentimientos de manera respetuosa.
Juzgamos el comportamiento de los demás y dichos juicios se basan en un conjunto de reglas de cómo debería o no debería actuar la gente. Así, pensamos que las personas que se comportan de acuerdo con nuestras normas son buenas y las que no, están equivocadas o son malas. Damos por sentado que la gente debe conocer y aceptar nuestras reglas y, cuando las rompen, lo interpretamos como una ruptura deliberada de lo que es correcto.

Terapia psicológica para aprender a gestionar la ira. – Controlar la ira no consiste en reprimirla, sino en entender qué la provoca, modificar los pensamientos que la alimentan y aprender estrategias prácticas para manejarla de forma saludable. Identificar los deberías, cuestionar las creencias rígidas, practicar la empatía y aplicar técnicas de autocontrol son pasos clave para reducir la agresividad y mejorar tus relaciones. Si sientes que la ira aparece con demasiada frecuencia, te desborda o está dañando tu bienestar o tus vínculos, la ayuda profesional puede marcar la diferencia. Sigue estos 10 pasos para que prendas a controlar tu ira.

1. Piense antes de hablar. – En el calor del momento, es más fácil decir algo que luego lamentará. Tómese unos momentos para ordenar sus pensamientos antes de decir algo. Esto también permite que las otras personas involucradas en la situación hagan lo mismo.

2. Una vez que se haya calmado, exprese su malestar. – Tan pronto pueda pensar con claridad, exprese su frustración de una manera asertiva, pero sin generar confrontación. Hable de sus preocupaciones y necesidades de forma clara y directa, sin lastimar a otros ni tratar de controlarlos.

3. Haz algo de ejercicio. – La actividad física puede ayudar a reducir el estrés que puede causarle ira. Si siente que la ira está aumentando, salga a dar una caminata vigorosa o a correr. O haga alguna actividad física que disfrute durante algún tiempo.

4. Tómese un descanso. – Los descansos no son solo para los niños. Haga pequeñas pausas a lo largo del día en momentos que suelen ser estresantes. Tomarse un momento de tranquilidad puede ayudar a que se sienta mejor preparado para enfrentarse a lo que venga sin que sienta irritación o enojo.

5. Identifique posibles soluciones. – ¿Se enoja porque la habitación de su hijo está desordenada? Cierre la puerta. ¿Su pareja llega tarde a cenar todas las noches? Programe las comidas para más tarde en la noche. O acuerde comer por su cuenta algunas veces a la semana. Además, sea consciente de que algunas cosas están simplemente fuera de su control. Intente ser realista en cuanto a lo que puede y no puede cambiar. Recuerde que la ira no soluciona nada y solo podría empeorar todo.

6. Recurra a las declaraciones en primera persona. – Criticar o echar culpas solo podría aumentar la tensión. En cambio, use frases en primera persona para describir el problema. Sea respetuoso y específico. Por ejemplo, diga: “Me molesta que se haya ido de la mesa sin ofrecerse a ayudar con los platos” en lugar de “Nunca hace las tareas del hogar”.

7. No guarde rencor. – El perdón es una herramienta poderosa. Si permite que la ira y otros sentimientos negativos sustituyan a los positivos, quizás note que su propia amargura o sentido de injusticia le abruman. Perdonar a alguien que le hizo enojar puede ayudarle a aprender de la situación y a fortalecer la relación.

8. Recurra al humor para liberar la tensión. – Aligerar la situación puede ayudar a aliviar la tensión. Recurra al humor para enfrentar aquello que le hace enojar y, de ser posible, las expectativas poco realistas que pueda tener sobre cómo deberían salir las cosas. Evite el sarcasmo, ya que puede herir sentimientos y complicar las cosas.

9. Practique habilidades de relajación. – Cuando se sienta enojado, ponga en práctica sus habilidades de relajación. Haga ejercicios de respiración profunda, imagine una escena relajante o repita una palabra o frase que lo tranquilice, por ejemplo, “tómatelo con calma”. También puede escuchar música, escribir en un diario o hacer algunas posturas de yoga; lo que sea que le permita relajarse.

10. Sepa cuándo buscar ayuda. – Aprender a controlar la ira puede ser difícil a veces. Si su ira parece estar fuera de control, causa que haga cosas que lamenta o lastima a quienes están a su alrededor, busque ayuda.

 

 

MTF. Violeta Gutiérrez Solís

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